Últimos artículos

Listado de artículos

Monday, 21 November 2022 10:51

Content with Blog CREAP Valencia Salud Mental

Remove

and tag medicación

Remove

.

07 - 01 - 2026

El uso de psicofármacos en salud mental

BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Consulta bibliográfica resuelta El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre Uso de psicofármacos en salud mental, tendencias emergentes y personalización del tratamiento A pesar de los avances en el abordaje de los problemas de salud mental, una parte importante de las personas con trastornos mentales graves sigue presentando muchos efectos adversos relacionados con los tratamientos farmacológicos. Esta realidad ha impulsado el desarrollo de distintas líneas de investigación que buscan encontrar medicamentos más eficaces a la vez que desarrollar estrategias de tratamiento más eficientes y personalizadas. En esta nueva revisión bibliográfica resuelta por el Servicio de Referencia del Creap repasamos algunos de estos avances. La cuestión de la «polifarmacia» Hablamos de polifarmacia cuando una persona toma varios psicofármacos al mismo tiempo para el alivio de sus síntomas. Según Shekho y colaboradores (2024), esta estrategia es muy efectiva para el abordaje de síntomas complejos. Sin embargo, también tiene un coste: produce más efectos secundarios y hace más dificultad ajustar el tratamiento con el paso del tiempo. En el caso específico de los medicamentos antipsicóticos, Köhler-Forsberg y su equipo (2024) analizaron si es posible reducir la polifarmacia hacia la monoterapia sin empeorar los resultados. Sus datos sugieren que, en algunos casos, esta transición no conlleva una una pérdida clara de eficacia. Sin embargo, los autores prefieren ser prudentes: la calidad de la evidencia es limitada y conviene revisar cada caso de manera individual. Este debate se vuelve especialmente importante si tenemos en cuenta los riesgos asociados a la retirada de los psicofármacos. Cosci y Chouinard (2020) muestran como distintos tipos de psicofármacos pueden generar síndromes de retirada (algunos de ellos persistentes) lo que obliga a extremar la cautela tanto al iniciar como al discontinuar este tipo de tratamientos tan complejos. Psiquiatría de precisión: hacia la personalización del tratamiento Frente a estas limitaciones, cada vez cobra más peso la idea de que los tratamientos deben adaptarse mejor a cada persona y no al revés. En este contexto, la farmacogenética aparece como una posible aliada, ya que permite entender por qué no todas las personas responden igual a antidepresivos y antipsicóticos, y cómo pequeños cambios genéticos pueden influir en esa respuesta (van Westrhenen y Young, 2025). Esta mirada más individualizada forma parte de lo que se conoce como psiquiatría de precisión, un enfoque que propone utilizar información clínica y biológica para orientar mejor las decisiones terapéuticas. Según señalan Češková y Šilhán (2021), herramientas como los biomarcadores o el análisis de grandes conjuntos de datos podrían ayudarnos a adaptar mejor el tratamiento prediciendo la evolución clínica. Sin embargo, se trata de un enfoque todavía en desarrollo, y hará falta más investigación antes de su implantación generalizada. Para una revisión más detallada de la literatura, pueden consultar la última consulta bibliográfica resuelta por el Servicio de Referencia del Creap. Contenido relacionado Servicio de Referencia del Creap. Otras consultas de información resueltas. Formulario de solicitud de consulta bibliográfica para el Servicio de Referencia del Creap. Informes de evidencias de 2025 del Creap. Newsletters de 2025 del Creap.

Wednesday, 07 January 2026 08:49

10 - 07 - 2023

Los fármacos hipnóticos: beneficios, riesgos y alternativas para el tratamiento del insomnio

Los fármacos hipnóticos: beneficios, riesgos y alternativas para el tratamiento del insomnio INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción ¿Sabías que un tercio de los adultos sufre de insomnio en algún momento de su vida? El sueño, una función vital para nuestro bienestar físico y mental, a menudo se ve interrumpido por trastornos como el insomnio, afectando nuestra calidad de vida, rendimiento laboral y relaciones interpersonales. En este contexto, los fármacos hipnóticos, comúnmente conocidos como somníferos, juegan un papel crucial en el tratamiento del insomnio y otros trastornos del sueño. Estos medicamentos, que actúan específicamente sobre nuestro sistema nervioso central, pueden ayudar a inducir y mantener un sueño reparador. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que su uso prolongado puede llevar a la dependencia y desencadenar una serie de efectos secundarios adversos. Por lo tanto, es esencial comprender plenamente los beneficios y riesgos asociados con estos fármacos para tomar decisiones informadas sobre su uso. Origen y desarrollo El uso de sustancias para inducir el sueño tiene una larga historia que se remonta a la antigüedad. Sin embargo, el desarrollo de los fármacos hipnóticos modernos comenzó en el siglo XIX con la introducción de agentes como el paraldehído y el hidrato de cloral. El gran avance llegó con la síntesis de la malonilurea en 1864, que condujo al descubrimiento de los barbitúricos a principios del siglo XX. El primer barbitúrico, el barbital, fue introducido en 1904 y, junto con el fenobarbital, se convirtió en la principal herramienta farmacológica para el tratamiento de las crisis epilépticas y los trastornos del sueño. Aunque su uso ha disminuido debido a problemas de seguridad y la introducción de nuevos psicofármacos, los barbitúricos todavía se utilizan en aplicaciones específicas. Los barbitúricos también se emplearon en la terapia de personas con trastornos psicóticos para inducir un estado de sueño profundo y prolongado, una práctica que ha evolucionado con el tiempo y el avance de la medicina. Hipnóticos y ansiolíticos Los fármacos hipnóticos, como el zolpidem, eszopiclone y temazepam, son medicamentos utilizados principalmente para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño. Estos medicamentos actúan sobre ciertos receptores en el cerebro para ralentizar la actividad cerebral y promover el sueño. Son eficaces para ayudar a las personas a conciliar el sueño más rápidamente y a mantenerse dormidas durante más tiempo. Sin embargo, también pueden tener efectos secundarios, como somnolencia diurna y, en algunos casos, comportamientos complejos durante el sueño, como caminar o comer dormido. Por otro lado, los fármacos ansiolíticos, que incluyen las benzodiazepinas como alprazolam, diazepam y lorazepam, se utilizan para tratar la ansiedad y los trastornos relacionados. Estos medicamentos funcionan aumentando la actividad de un neurotransmisor que inhibe la actividad cerebral y produce un efecto calmante. Los ansiolíticos pueden ser muy eficaces para reducir los síntomas de la ansiedad, pero también pueden tener efectos secundarios, como somnolencia, mareos y dependencia física con el uso a largo plazo. Hipnóticos y Estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio o el valproato, se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar. Estos medicamentos ayudan a regular las fluctuaciones en el estado de ánimo y a prevenir episodios de manía y depresión. Actúan sobre varios neurotransmisores en el cerebro y ayudan a estabilizar la actividad neuronal. A diferencia de los hipnóticos, no inducen el sueño ni tienen un efecto sedante fuerte. Hipnóticos y antipsicóticos Los antipsicóticos, como la risperidona o la olanzapina, se utilizan para tratar trastornos psicóticos como la esquizofrenia. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro, lo que ayuda a reducir los síntomas psicóticos como las alucinaciones y los delirios. A diferencia de los hipnóticos, los antipsicóticos no inducen el sueño y pueden tener efectos secundarios significativos, como el aumento de peso y los movimientos involuntarios. Hipnóticos y antidepresivos Los fármacos antidepresivos, como la fluoxetina o la sertralina, se utilizan para tratar la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Estos medicamentos actúan aumentando la disponibilidad de ciertos neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina y la norepinefrina, que juegan un papel importante en la regulación del estado de ánimo. A diferencia de los hipnóticos, los antidepresivos no inducen el sueño y su objetivo principal es aliviar los síntomas de la depresión, como la tristeza persistente y la pérdida de interés en las actividades. Sin embargo, algunos antidepresivos pueden tener un efecto sedante y se utilizan a veces para tratar el insomnio, especialmente cuando está asociado con la depresión. El consumo de hipnóticos en España ¿Sabías que España lidera el consumo mundial de benzodiacepinas? Según el último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), España encabeza el índice de consumo de estos medicamentos psicotrópicos, utilizados principalmente para tratar casos leves de ansiedad, insomnio o trastornos emocionales. Este informe, basado en datos de 2019, revela que España supera las 50 dosis diarias de benzodiacepinas por cada 1.000 habitantes. Además, las estadísticas de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) indican que en 2020 hubo un consumo de 91,07 dosis diarias de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes por cada 1.000 habitantes, lo que supone un incremento del 4,5% con respecto al año anterior y de casi el 10% con respecto a hace una década. Este alto consumo de hipnóticos en España pone de relieve la prevalencia de trastornos del sueño y ansiedad en la población. Clasificación actual de los fármacos hipnóticos. Los fármacos hipnóticos se pueden clasificar en tres categorías principales: hipnóticos benzodiazepínicos, hipnóticos antihistamínicos e hipnóticos no benzodiazepínicos ni antihistamínicos. Hipnóticos benzodiazepínicos: Los hipnóticos benzodiazepínicos, como el flunitrazepan, lormetazepan y loprazolan, son medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central para producir sedación, relajación muscular y disminución de la ansiedad. Estos fármacos funcionan aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que inhibe la actividad del sistema nervioso central. Hipnóticos antihistamínicos: Los hipnóticos antihistamínicos son medicamentos que se utilizan comúnmente para tratar las alergias, pero también pueden ayudar a inducir el sueño. Estos medicamentos funcionan bloqueando la histamina, una sustancia química que el cuerpo produce durante una reacción alérgica. Hipnóticos no benzodiazepínicos ni antihistamínicos: Finalmente, hay una categoría de fármacos hipnóticos que no son ni benzodiazepínicos ni antihistamínicos. Estos medicamentos, que incluyen el zolpidem y el eszopiclone, también actúan sobre los receptores GABA en el cerebro para ayudar a inducir el sueño. Aplicaciones y efectos secundarios de los distintos tipos de hipnóticos. Las ventajas de los distintos tipos hipnóticos radican en su eficacia para inducir el sueño y aliviar el insomnio, proporcionando un alivio rápido y eficaz. Los benzodiazepínicos y no benzodiazepínicos son particularmente efectivos para tratar el insomnio a corto plazo. Los antihistamínicos, aunque menos potentes, también son útiles. Sin embargo, los inconvenientes incluyen el potencial de dependencia, especialmente con los benzodiazepínicos, y los efectos secundarios como la somnolencia diurna y la confusión. Además, los hipnóticos no tratan las causas subyacentes del insomnio, por lo que su uso debe combinarse con otras formas de tratamiento. Como se puede suponer los fármacos hipnóticos no están exentos de efectos secundarios si no son utilizados de forma adecuada, así los hipnóticos benzodiazepínicos pueden causar somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. En dosis altas, pueden provocar depresión respiratoria. Los antihistamínicos pueden causar somnolencia, sequedad de boca, visión borrosa y retención urinaria. En algunos casos, pueden provocar una reacción paradójica de hiperactividad, especialmente en niños y ancianos. Los hipnóticos no benzodiazepínicos pueden causar somnolencia diurna, mareos, cambios en el apetito y, en raras ocasiones, comportamientos complejos durante el sueño, como sonambulismo. Todos estos efectos secundarios pueden ser más pronunciados en los ancianos y en personas con ciertas condiciones médicas. Alternativas no farmacológicas para el tratamiento del insomnio. Además de los fármacos hipnóticos, existen varias alternativas no farmacológicas que pueden ser efectivas en el tratamiento del insomnio y otros trastornos del sueño. Estas incluyen: Higiene del sueño: La higiene del sueño se refiere a una serie de hábitos y prácticas que pueden ayudar a promover un sueño saludable. Esto puede incluir mantener un horario de sueño regular, evitar la cafeína y otros estimulantes cerca de la hora de acostarse, y crear un ambiente de sueño cómodo y tranquilo. Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I): La TCC-I es una forma de terapia que se ha demostrado eficaz en el tratamiento del insomnio. Esta terapia se centra en cambiar los pensamientos y comportamientos que pueden interferir con el sueño, y puede incluir técnicas como la restricción del sueño, el control del estímulo y la reestructuración cognitiva. Relajación y técnicas de reducción del estrés: Las técnicas de relajación, como la meditación, el yoga y la respiración profunda, pueden ayudar a reducir el estrés y promover un sueño saludable. La reducción del estrés es especialmente importante, ya que el estrés y la ansiedad son causas comunes de insomnio. Ejercicio regular: El ejercicio regular puede ayudar a promover un sueño saludable al mejorar la salud física y reducir el estrés. Sin embargo, es importante evitar el ejercicio intenso cerca de la hora de acostarse, ya que puede interferir con el sueño. En resumen, los fármacos hipnóticos desempeñan un papel crucial en el tratamiento de los trastornos del sueño como el insomnio. Su capacidad para inducir y mantener un sueño reparador puede proporcionar un alivio significativo para aquellos que luchan con estas condiciones. Sin embargo, es importante recordar que estos medicamentos no están exentos de riesgos. El potencial de dependencia y los posibles efectos secundarios, como la somnolencia diurna y la confusión, deben tenerse en cuenta al considerar el uso de fármacos hipnóticos. Además, es esencial recordar que los fármacos hipnóticos no tratan las causas subyacentes del insomnio. Por lo tanto, su uso debe ser parte de un enfoque de tratamiento más amplio que también aborde los factores subyacentes que contribuyen al trastorno del sueño. Esto puede incluir cambios en la higiene del sueño, terapias cognitivo-conductuales, técnicas de relajación y reducción del estrés, y ejercicio regular. Finalmente, es importante destacar que existen alternativas no farmacológicas efectivas para el tratamiento del insomnio. Estas pueden ser una opción valiosa para aquellos que prefieren evitar los medicamentos o para quienes los fármacos hipnóticos no son una opción adecuada. Al final, la elección del tratamiento debe ser personalizada, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias individuales de cada persona.

Monday, 10 July 2023 12:23

23 - 05 - 2024

Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos

Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La depresión es un trastorno mental que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su tratamiento ha sido objeto de intensa investigación y debate. Los antidepresivos, medicamentos diseñados para aliviar los síntomas de la depresión, han demostrado ser herramientas valiosas en este esfuerzo. Sin embargo, como veremos a continuación, su uso y eficacia no están exentos de controversia y malentendidos. A lo largo de este artículo vamos a ver qué son los Trastornos del Estado de Ánimo, las diferencias de los Antidepresivos con otros tipos psicofármacos, así como un breve repaso a su historia, las cifras de consumo en España, la clasificación actual de este tipo de fármacos, las ventajas e inconvenientes de su uso y las alternativas terapéuticas efectivas que desde la psicología se han desarrollado en los últimos años. Vamos a comenzar por tanto por explicar que son los trastornos del estado de ánimo. Trastornos del Estado de Ánimo Los trastornos del estado de ánimo, también conocidos como trastornos afectivos, son un grupo de enfermedades que afectan cómo nos sentimos y pensamos acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Estos trastornos, que incluyen la depresión y el trastorno bipolar, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona y su capacidad para funcionar en su vida diaria. La depresión, el trastorno del estado de ánimo más común, se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban, cambios en el apetito o el peso, dificultad para dormir o dormir demasiado, falta de energía, sentimientos de inutilidad o culpa, dificultad para concentrarse y pensamientos de muerte o suicidio. La depresión puede ser leve, moderada o grave, y puede durar unas pocas semanas, varios meses o incluso años. El trastorno bipolar, por otro lado, se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, desde la manía (un estado de ánimo elevado, eufórico o irritable) hasta la depresión. Las personas con trastorno bipolar pueden tener períodos de estado de ánimo normal entre los episodios de manía y depresión. Los trastornos del estado de ánimo pueden ser causados por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Se cree que los cambios en la química cerebral y en la función del sistema nervioso central desempeñan un papel en el desarrollo de estos trastornos. Los factores de estrés ambientales, como los traumas o el estrés significativo, también pueden desencadenar un trastorno del estado de ánimo en personas vulnerables. El tratamiento para los trastornos del estado de ánimo generalmente implica una combinación de medicación y terapia. Los antidepresivos y los estabilizadores del estado de ánimo son medicamentos comúnmente utilizados para tratar estos trastornos, no obstante, como veremos más adelante, la terapia cognitivo-conductual en sus diferentes versiones ayuda a las personas a cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos, también puede ser efectiva. Es importante destacar que los trastornos del estado de ánimo son trastornos reales y tratables. No son simplemente un signo de debilidad o una falla de carácter. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con un trastorno del estado de ánimo pueden llevar una vida saludable y productiva. Antidepresivos vs Ansiolíticos, Estabilizadores del Estado de Ánimo y Antipsicóticos Los antidepresivos, como su nombre indica, están destinados a tratar la depresión. Actúan sobre los neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, para ayudar a regular el estado de ánimo. Los ansiolíticos, por otro lado, están diseñados para tratar la ansiedad. Aunque ambos tipos de medicamentos pueden afectar a los mismos neurotransmisores, lo hacen de diferentes maneras y con diferentes objetivos. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio y el ácido valproico, se utilizan principalmente para tratar el trastorno bipolar. Estos medicamentos ayudan a prevenir los extremos de la manía y la depresión. Aunque algunos antidepresivos pueden ser útiles en el tratamiento del trastorno bipolar, no son la misma clase de medicamento. Los antipsicóticos se utilizan para tratar trastornos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Aunque algunos antidepresivos pueden tener propiedades antipsicóticas, los antipsicóticos y los antidepresivos son clases distintas de medicamentos con diferentes mecanismos de acción. Consumo de Antidepresivos en España El consumo de antidepresivos en España ha aumentado en las últimas décadas. Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en 2019 se dispensaron más de 47 millones de envases de antidepresivos, un aumento del 20% respecto a 2014. Este aumento puede deberse a varios factores, incluyendo una mayor conciencia y diagnóstico de la depresión, así como a un mayor uso de antidepresivos para tratar una variedad de trastornos, no solo la depresión Historia de los Antidepresivos El descubrimiento de los antidepresivos fue en gran parte accidental. En la década de 1950, los investigadores descubrieron que la iproniazida, un medicamento desarrollado para tratar la tuberculosis tenía un efecto elevador del estado de ánimo en las personas. Este descubrimiento llevó al desarrollo de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), la primera clase de antidepresivos. Desde entonces, se han desarrollado varias clases de antidepresivos, cada una con su propio mecanismo de acción y perfil de efectos secundarios. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina y la sertralina, son actualmente los antidepresivos más prescritos debido a su eficacia y perfil de seguridad relativamente bueno. Clasificación Actual de los Antidepresivos Los antidepresivos se pueden clasificar en varias categorías, incluyendo: 1. Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS): estos medicamentos, que incluyen la fluoxetina y la sertralina, actúan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro. 2. Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN): como la venlafaxina y la duloxetina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro. 3. Antidepresivos Tricíclicos (ATC): como la amitriptilina y la nortriptilina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro, pero también afectan a otros neurotransmisores. Tienen más efectos secundarios que los ISRS y los IRSN. 4. Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO): los IMAO, como la fenelzina y la tranilcipromina, bloquean una enzima que descompone la serotonina, la norepinefrina y la dopamina en el cerebro. Estos medicamentos se utilizan menos a menudo debido a los posibles efectos secundarios y las interacciones con otros medicamentos y alimentos. Ventajas e Inconvenientes de los Antidepresivos Los antidepresivos han demostrado ser eficaces en el tratamiento de una variedad de trastornos del estado de ánimo, no solo la depresión. También se utilizan en el tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, trastorno de pánico, entre otros. Algunos antidepresivos también pueden ser útiles en el manejo del dolor crónico, como el dolor neuropático y el dolor asociado a la fibromialgia. Una de las principales ventajas de los antidepresivos es su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de estos trastornos. Pueden ayudar a reducir los síntomas de la depresión, como la tristeza persistente, la pérdida de interés en las actividades, los problemas de sueño y la fatiga. Esto puede permitir a las personas retomar sus actividades diarias y mejorar su funcionamiento general. Además, los antidepresivos modernos, como los ISRS y los IRSN, generalmente tienen menos efectos secundarios que los antidepresivos más antiguos, como los ATC y los IMAO. Esto puede hacer que sean más tolerables para muchas personas. Como se puede esperar, los antidepresivos también tienen desventajas y de hecho los efectos secundarios pueden ser un problema importante. Estos pueden incluir náuseas, aumento de peso, disminución del deseo sexual, insomnio, fatiga, sequedad de boca y mareos. Algunos de estos efectos secundarios pueden ser temporales y disminuir con el tiempo, pero otros pueden persistir. Además, no todas las personas responden a los antidepresivos. Algunas personas pueden encontrar que su depresión no mejora con el tratamiento, o puede que tengan que probar varios medicamentos diferentes antes de encontrar uno que funcione para ellos. Esto puede ser un proceso frustrante y desalentador. También existe el riesgo de que una persona pueda experimentar un episodio de manía o hipomanía si tiene un trastorno bipolar no diagnosticado. Esto puede ser peligroso y requiere atención médica inmediata. Finalmente, aunque los antidepresivos pueden ser eficaces en el tratamiento de la depresión, no curan la afección y no son una solución a largo plazo. La mayoría de las personas necesitarán continuar con el tratamiento durante un período prolongado, y posiblemente de por vida. Además, detener el tratamiento con antidepresivos puede llevar a síntomas de abstinencia y a un posible rebote de la depresión. Alternativas a la Intervención Farmacológica. Las Terapias Cognitivo-Conductuales. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Interpersonal (TIP) son alternativas efectivas a la intervención farmacológica para el tratamiento de la depresión. La TCC es una terapia estructurada que ayuda a las personas a identificar y cambiar pensamientos y comportamientos negativos o destructivos que pueden estar contribuyendo a su depresión. La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos, sentimientos, comportamientos y sensaciones físicas están todos interconectados, y que los pensamientos negativos pueden atraparnos en un círculo vicioso de depresión. La TCC ayuda a las personas a romper este círculo vicioso al enseñarles a desafiar y cambiar sus pensamientos negativos, lo que a su vez puede cambiar la forma en que se sienten y se comportan. La ACT, por otro lado, no se centra en cambiar los pensamientos negativos, sino en desarrollar una relación diferente con ellos. En lugar de tratar de eliminar o reducir los pensamientos y sentimientos negativos, la ACT enseña a las personas a aceptar y convivir con estos pensamientos y sentimientos, y a no dejar que interfieran con la vida que quieren vivir. La ACT utiliza una variedad de técnicas, incluyendo la atención plena y la clarificación de valores, para ayudar a las personas a vivir de acuerdo con sus valores y metas, incluso en presencia de pensamientos y sentimientos negativos. La TIP se centra en las relaciones interpersonales y en cómo estas pueden contribuir a la depresión. La TIP ayuda a las personas a identificar patrones problemáticos en sus relaciones que pueden estar contribuyendo a su depresión, y a desarrollar nuevas formas de interactuar con los demás. La TIP puede ser particularmente útil para las personas cuya depresión está estrechamente ligada a sus relaciones interpersonales. Además de estas terapias, existen otras alternativas a la intervención farmacológica para la depresión. Estas incluyen otras formas de terapia, como la terapia dialéctico comportamental y la terapia de resolución de problemas, así como intervenciones de estilo de vida, como el ejercicio y la dieta. Es importante recordar que cada persona es única y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Por lo tanto, es importante trabajar con un profesional de la salud mental para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a las necesidades individuales de cada persona. Conclusión Por tanto, los antidepresivos son una herramienta valiosa en el arsenal terapéutico para el tratamiento de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, su uso debe ser cuidadosamente considerado y personalizado para cada individuo, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas de cada tipo de medicamento, así como los posibles efectos secundarios. Es esencial recordar que los antidepresivos no son una solución mágica ni una cura para la depresión. Aunque pueden ser muy efectivos para aliviar los síntomas de la depresión, no abordan las causas subyacentes de la enfermedad ni los elementos que la mantienen. Por lo tanto, a menudo se utilizan mejor en combinación con otras formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso, y la terapia interpersonal. Además, es importante destacar que la depresión es una enfermedad compleja y multifacética que puede requerir un enfoque de tratamiento multifacético. Esto puede incluir no sólo medicamentos y terapia, sino también cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable, ejercicio regular, sueño adecuado y reducción del estrés. Finalmente, es crucial que cualquier persona que esté luchando con la depresión busque ayuda. Hay muchos recursos disponibles, y nadie tiene que enfrentarse a la depresión solo. Con el tratamiento adecuado, la recuperación es no sólo posible, sino probable. Bibliografía A-Tjak, J. G., Davis, M. L., Morina, N., Powers, M. B., Smits, J. A., & Emmelkamp, P. M. (2015). A meta-analysis of the efficacy of acceptance and commitment therapy for clinically relevant mental and physical health problems. Psychotherapy and psychosomatics, 84(1), 30–36. Cuijpers, P., Donker, T., Weissman, M. M., Ravitz, P., & Cristea, I. A. (2016). Interpersonal Psychotherapy for Mental Health Problems: A Comprehensive Meta-Analysis. The American journal of psychiatry, 173(7), 680–687. Cuijpers, P., Karyotaki, E., Weitz, E., Andersson, G., Hollon, S. D., & van Straten, A. (2014). The effects of psychotherapies for major depression in adults on remission, recovery and improvement: a meta-analysis. Psychological medicine, 44(3), 683-693. Gelenberg, A. J. (2010). The history and evolution of antidepressant drugs. Journal of clinical psychiatry, 71(1), e04. Gutiérrez, J. (2022). Datos medicamentos: el consumo de antidepresivos crece un 40%. RTVE.es. Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The Efficacy of Cognitive Behavioral Therapy: A Review of Meta-analyses. Cognitive therapy and research, 36(5), 427–440. López-Muñoz, F., & Alamo, C. (2009). Monoaminergic neurotransmission: the history of the discovery of antidepressants from 1950s until today. Current pharmaceutical design, 15(14), 1563-1586.

Thursday, 23 May 2024 12:39

23 - 05 - 2024

Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios

Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios. INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Los medicamentos ansiolíticos son una clase de fármacos utilizados principalmente para tratar la ansiedad y el insomnio. Estos medicamentos actúan sobre el sistema nervioso central para producir un efecto calmante y son una herramienta valiosa en el manejo de estos trastornos. No obstante, su uso debe ser cuidadoso y revisado debido a su potencial para crear dependencia y los efectos secundarios que pueden llegar a tener. Aunque estos medicamentos pueden ser extremadamente útiles para aliviar los síntomas de la ansiedad y el insomnio, también tienen desventajas, incluyendo el potencial para la dependencia y la tolerancia, lo que significa que los usuarios pueden necesitar dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto. Los efectos secundarios pueden incluir somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. Diferencias entre ansiolíticos, antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos Como su nombre indica, los ansiolíticos se utilizan principalmente para tratar la ansiedad. Los antidepresivos, por otro lado, están diseñados para tratar la depresión, aunque también pueden ser efectivos en el tratamiento de la ansiedad. Los estabilizadores del estado de ánimo se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar, mientras que los antipsicóticos se utilizan para tratar trastornos psicóticos como la esquizofrenia. Cada uno de estos medicamentos tiene un mecanismo de acción diferente y se utiliza para tratar diferentes aspectos de la salud mental. Los ansiolíticos, como las benzodiazepinas, actúan aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que inhibe la actividad en el cerebro, lo que resulta en un efecto calmante. Los antidepresivos, por otro lado, actúan aumentando la disponibilidad de neurotransmisores como la serotonina y la norepinefrina, que se cree que juegan un papel en la regulación del estado de ánimo. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo y se cree que actúan afectando a varios neurotransmisores y estabilizando las neuronas excitables. Los antipsicóticos, por último, se utilizan para tratar trastornos psicóticos y se cree que actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro. Consumo de ansiolíticos en España Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, el uso de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España ha aumentado de forma casi constante durante el periodo 2000-2021. Este aumento puede estar relacionado con una variedad de factores, incluyendo un mayor reconocimiento y diagnóstico de trastornos de ansiedad e insomnio y el confinamiento debido a la COVID-19. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que el uso excesivo o inapropiado de estos medicamentos puede llevar a problemas de dependencia y a otros efectos secundarios negativos. Historia y clasificación de los ansiolíticos Los ansiolíticos tienen una larga historia y son diversos los testimonios del uso de hierbas y sustancias para tratar la ansiedad. No obstante, se suele considerar como el primer ansiolítico al bromuro de potasio, utilizado en el siglo XIX. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando se desarrollaron los primeros ansiolíticos modernos. El primer ansiolítico moderno, el meprobamato, fue introducido en la década de 1950. Este medicamento, que se comercializó bajo el nombre de Miltown, se convirtió rápidamente en un éxito de ventas y marcó el comienzo de la era de la psicofarmacología. En la década de 1960, se introdujeron las benzodiacepinas, una nueva clase de ansiolíticos que incluía medicamentos como el diazepam y el alprazolam. Estos medicamentos, resultaban más seguros y eficaces que el meprobamato y se convirtieron rápidamente en los ansiolíticos de elección para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Los ansiolíticos se pueden clasificar en varias categorías, incluyendo benzodiazepinas, antihistamínicos, barbitúricos y otros. A. Las benzodiazepinas, que incluyen medicamentos como el diazepam y el alprazolam, son quizás los ansiolíticos más conocidos. Estos medicamentos actúan aumentando la actividad del GABA, lo que resulta en un efecto calmante. Sin embargo, también tienen un alto potencial de dependencia y pueden causar efectos secundarios como somnolencia, mareos y confusión. B. Los antihistamínicos, como la hidroxizina, también se utilizan a veces como ansiolíticos. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de la histamina, una sustancia química que se libera durante una reacción alérgica. Aunque los antihistamínicos pueden ser efectivos en el tratamiento de la ansiedad, también pueden causar somnolencia y otros efectos secundarios. C. Los barbitúricos, como el fenobarbital, son una clase más antigua de ansiolíticos que se utilizan menos comúnmente hoy en día debido a su alto potencial de dependencia y a los riesgos de sobredosis. Sin embargo, todavía se utilizan en algunos casos, especialmente para el tratamiento del insomnio y de ciertos tipos de epilepsia. Ventajas e inconvenientes del uso de ansiolíticos Los ansiolíticos pueden ser extremadamente útiles en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, proporcionando alivio rápido de los síntomas. Sin embargo, también tienen desventajas, incluyendo el potencial para la dependencia y la tolerancia, lo que significa que las personas tratadas pueden necesitar dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto. Cómo hemos expuesto, los efectos secundarios pueden incluir somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. Además, los ansiolíticos pueden interactuar con otros medicamentos y sustancias, incluyendo el alcohol, lo que puede aumentar el riesgo de efectos secundarios graves. Además, aunque los ansiolíticos pueden proporcionar alivio a corto plazo de los síntomas de la ansiedad, no tratan las causas subyacentes de la ansiedad. Por lo tanto, a menudo se utilizan en combinación con otras formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual, que puede ayudar a los pacientes a aprender a manejar su ansiedad a largo plazo. Efectos secundarios de los ansiolíticos Los efectos secundarios de los ansiolíticos pueden variar dependiendo del medicamento específico, pero pueden incluir somnolencia, mareos, confusión, problemas de memoria, problemas de equilibrio y coordinación, y en casos raros, comportamiento agresivo o violento. Es importante que los pacientes estén al tanto de estos posibles efectos secundarios y que se comuniquen con su médico si experimentan alguno de ellos. Por lo tanto, es importante que los pacientes informen a su médico sobre todos los medicamentos y sustancias que están utilizando. Alternativas al tratamiento farmacológico. La terapia cognitivo-conductual. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una forma de tratamiento psicológico que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de una variedad de trastornos de ansiedad. La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos (cogniciones) y comportamientos juegan un papel fundamental en cómo experimentamos la ansiedad. Por lo tanto, el objetivo de la TCC es ayudar a las personas a aprender a identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar contribuyendo a su ansiedad. La TCC para los trastornos de ansiedad generalmente implica dos componentes principales: la terapia cognitiva y la terapia de exposición. La terapia cognitiva se centra en ayudar a las personas a identificar y cambiar pensamientos negativos o distorsionados que pueden estar contribuyendo a su ansiedad. Por ejemplo, una persona con trastorno de ansiedad social puede tener pensamientos como "Si digo algo tonto, todos se reirán de mí". La terapia cognitiva puede ayudar a esta persona a desafiar y cambiar estos pensamientos negativos. La terapia de exposición, por otro lado, implica ayudar a las personas a enfrentar gradualmente las situaciones o cosas que temen en un entorno seguro y controlado. Por ejemplo, una persona con trastorno de pánico puede tener miedo de tener un ataque de pánico en un lugar público. La terapia de exposición puede implicar ayudar a esta persona a enfrentarse gradualmente a situaciones en las que teme tener un ataque de pánico, comenzando quizás con simplemente pensar en estas situaciones, luego pasar a visitar lugares públicos con el terapeuta, y finalmente visitar estos lugares por su cuenta. Diversos meta-análisis de la TCC para los trastornos de ansiedad encontró que la TCC muestran que es eficaz para reducir los síntomas de ansiedad y depresión tanto en adultos como en niños y adolescentes y que en algunos casos puede ser tan eficaz como los medicamentos para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Además, la investigación ha comenzado a explorar cómo la TCC puede cambiar la actividad cerebral en personas con trastornos de ansiedad al aumentar la actividad en el córtex prefrontal, una parte del cerebro que está involucrada en la regulación de las emociones y cambiar la actividad en varias áreas del cerebro que están involucradas en el procesamiento del miedo y la ansiedad. Conclusión Los ansiolíticos son una herramienta valiosa en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, pero su uso debe ser cuidadoso y monitoreado debido a su potencial para la dependencia y los efectos secundarios. Aunque el uso de estos medicamentos ha aumentado en España en los últimos años, es importante recordar que los medicamentos son solo una parte del tratamiento para estos trastornos y que las terapias de cognitivo-conductuales y las intervenciones de estilo de vida también pueden ser efectivas en su abordaje. Bibliografía Aznar, M. P. M., Pérez, L. G., Pérez, J. M. B., y Rodríguez-Wangüemert, C. (2017). Género y uso de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España/Gender and the use of anxiolytic and hypnotic drugs in Spain. Journal of Feminist, Gender and Women Studies, (5). Bandelow, B., Michaelis, S., y Wedekind, D. (2017). Treatment of anxiety disorders. Dialogues in Clinical Neuroscience, 19(2), 93-107. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.31887/DCNS.2017.19.2/bbandelow Brooks, S. J., y Stein, D. J. (2015). A systematic review of the neural bases of psychotherapy for anxiety and related disorders. Dialogues in Clinical Neuroscience, 17(3), 261-279. https://doi.org/10.31887/DCNS.2015.17.3/sbrooks Enomoto, M., Kitamura, S., Tachimori, H., Takeshima, M., y Mishima, K. (2020). Long-term use of hypnotics: analysis of trends and risk factors. General Hospital Psychiatry, 62, 49-55. https://doi.org/10.1016/j.genhosppsych.2019.11.008 García-Atienza, E. M., López-Torres Hidalgo, J., Minuesa-García, M., Ruipérez-Moreno, M., Lucas-Galán, F. J., y Agudo-Mena, J. L. (2022). Satisfaction with Anxiolytic and Hypnotic Drug Treatment: Validation of the TSAN Questionnaire. International Journal of Mental Health and Addiction, 20(5), 2599-260 https://doi.org/10.1007/s11469-021-00533-y García-Escalera, J., Chorot, P., Valiente, R. M., Reales, J. M., y Sandín, B. (2017). Eficacia de la terapia cognitivo conductual transdiagnóstica en el tratamiento de la ansiedad y la depresión en adultos, niños y adolescentes: Un meta-análisis. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 21(3), 211-227. https://doi.org/10.5944/rppc.vol.21.num.3.2016.17811 Kaczkurkin, A. N., y Foa, E. B. (2015). Cognitive-behavioral therapy for anxiety disorders: an update on the empirical evidence. Dialogues in Clinical Neuroscience, 17(3), 337-346. https://doi.org/10.31887/DCNS.2015.17.3/akaczkurkin Oyague López, L., y Mateos Campos, R. (2019). Perfil del Paciente Ambulatorio en Tratamiento con Ansiolíticos y/o Antidepresivos. FarmaJournal, 4(2), 19–29. https://doi.org/10.14201/fj2019421929 Téllez-Lapeira, J. M., Hidalgo, J. L. T., Gálvez-Alcaraz, L., Párraga-Martínez, I., Boix-Gras, C., y García-Ruiz, A. (2017). Consumo de ansiolíticos e hipnóticos y factores asociados en las personas mayores. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 52(1), 31-34. https://doi.org/10.1016/j.regg.2016.01.007

Thursday, 23 May 2024 09:54

15 - 06 - 2023

Estabilizadores del Estado de Ánimo: usos, diferencias con otros psicofármacos y principales aplicaciones.

Estabilizadores del Estado de Ánimo: usos, diferencias con otros psicofármacos y principales aplicaciones. INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Los estabilizadores del estado de ánimo, los antidepresivos, los ansiolíticos y los antipsicóticos son todos medicamentos que se utilizan en el tratamiento de diversas condiciones de salud mental también conocidos como psicofármacos, pero difieren en sus mecanismos de acción y en las condiciones para las que están indicados. Los estabilizadores del estado de ánimo son una clase de fármacos utilizados principalmente en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo, especialmente el trastorno bipolar. Estos medicamentos son esenciales para ayudar a las personas a mantener un estado de ánimo estable, evitando los extremos de la manía y la depresión. Aunque estos medicamentos pueden ser muy eficaces, también pueden tener efectos secundarios y riesgos. Por lo tanto, es importante que las personas que reciben tratamiento y los profesionales de la salud comprendan bien estos medicamentos para poder tomar decisiones informadas sobre el tratamiento. El trastorno bipolar El trastorno bipolar es una condición de salud mental que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, que incluyen episodios de manía (altos emocionales) y depresión (bajos emocionales). Los síntomas pueden causar cambios impredecibles en el estado de ánimo y el comportamiento, lo que puede resultar en una angustia significativa y dificultades en la vida. Existen varios tipos de trastorno bipolar, entre ellos: Trastorno bipolar I: se considera cuando se presenta por al menos un episodio maníaco que puede ser precedido o seguido por episodios hipomaníacos o depresivos mayores. En algunos casos, la manía puede desencadenar en sintomatología psicótica. Trastorno bipolar II: implica al menos un episodio depresivo mayor y al menos un episodio hipomaníaco, pero nunca se ha tenido un episodio maníaco. Trastorno ciclotímico: se caracteriza por al menos dos años (o un año en niños y adolescentes) de muchos períodos de síntomas de hipomanía y períodos de síntomas depresivos (aunque menos graves que la depresión mayor).   El curso del trastorno bipolar puede variar considerablemente de una persona a otra. Algunas personas pueden experimentar síntomas emocionales entre los episodios, mientras que otras pueden no experimentar ninguno. Los episodios de cambios de humor pueden ocurrir raramente o varias veces al año. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor de 60 millones de personas en todo el mundo sufren de trastorno bipolar. En España, la prevalencia del trastorno bipolar se estima en alrededor del 2% de la población. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas cifras pueden variar dependiendo de los criterios diagnósticos utilizados y de otros factores que escapan al propósito de esta artículo. Diferencias entre estabilizadores del estado de ánimo, antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos Estabilizadores del estado de ánimo: incluyen el litio y ciertos anticonvulsivos, actúan sobre varios sistemas de neurotransmisores en el cerebro para ayudar a regular las fluctuaciones en el estado de ánimo. El litio, por ejemplo, se cree que actúa inhibiendo una enzima llamada inositol monofosfatasa, lo que a su vez afecta a varios neurotransmisores, incluyendo la serotonina y el glutamato. Los anticonvulsivos, como el valproato y la lamotrigina, pueden actuar aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor inhibidor, y disminuyendo la actividad del glutamato, un neurotransmisor excitador. Antidepresivos: actúan principalmente aumentando la disponibilidad de ciertos neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina. Esto se logra inhibiendo la recaptación de estos neurotransmisores en las neuronas, lo que permite que permanezcan activos en el espacio sináptico durante más tiempo. Los antidepresivos también pueden actuar sobre otros sistemas de neurotransmisores y vías de señalización en el cerebro. Ansiolíticos: incluyen las benzodiazepinas y ciertos antidepresivos y antipsicóticos, actúan disminuyendo la actividad del sistema nervioso central para reducir los síntomas de la ansiedad. Las benzodiazepinas, por ejemplo, actúan aumentando la actividad del GABA, lo que tiene un efecto calmante. Antipsicóticos: aunque se utilizan para tratar los trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, y a veces también se utilizan en el tratamiento del trastorno bipolar. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro, lo que puede ayudar a reducir los síntomas psicóticos como las alucinaciones y los delirios. Algunos antipsicóticos también tienen efectos sobre otros sistemas de neurotransmisores, como la serotonina. Por tanto, aunque estos medicamentos pueden tener funciones similares en el tratamiento de los trastornos de salud mental, cada uno tiene unos mecanismos de acción más o menos delimitados y están indicados para diferentes trastornos. Historia de los estabilizadores del estado de ánimo Si bien los antiguos griegos ya reconocían los estados de manía y melancolía, que consideraban el resultado de un desequilibrio en los humores del cuerpo, la comprensión contemporánea del trastorno bipolar se remonta a 1850 cuando el psiquiatra francés Jean-Pierre Falret describió un nuevo trastorno psiquiátrico llamado "folie circulaire" (locura circular) que sigue un ciclo de depresión y manía, con un interludio libre de síntomas de duración indeterminada entre estos dos extremos de la enfermedad. A lo largo del siglo XX, siendo este trastorno conocido como psicosis maniaco-depresiva, los avances en la neurociencia y la psicofarmacología llevaron al desarrollo de los primeros medicamentos eficaces para el tratamiento del trastorno bipolar. El litio, que se introdujo en la década de 1940, fue el primer estabilizador del estado de ánimo y sigue siendo un tratamiento de primera línea para el trastorno bipolar. Desde entonces, se han desarrollado y aprobado varios otros estabilizadores del estado de ánimo, incluyendo varios anticonvulsivos y antipsicóticos atípicos. Clasificación actual de los estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo se pueden clasificar en varios grupos según su mecanismo de acción. Los principales grupos incluyen el litio y los anticonvulsivos. El litio es el estabilizador del estado de ánimo más antiguo y sigue siendo un tratamiento de primera línea para el trastorno bipolar. Aunque su mecanismo exacto de acción sigue siendo objeto de investigación, se cree que el litio actúa modulando la actividad de ciertos neurotransmisores y vías de señalización en el cerebro. Los anticonvulsivos, como el valproato y la lamotrigina, también se utilizan como estabilizadores del estado de ánimo. Estos medicamentos, originalmente desarrollados para el tratamiento de la epilepsia, se encontró que tenían propiedades estabilizadoras del estado de ánimo y ahora se utilizan comúnmente en el tratamiento del trastorno bipolar. Ventajas e inconvenientes del uso de estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo pueden ser muy eficaces para controlar los síntomas del trastorno bipolar. Pueden ayudar a prevenir los episodios de manía y depresión, y a mantener un estado de ánimo más estable a lo largo del tiempo. Esto puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas con trastorno bipolar. Sin embargo, como todos los medicamentos, los estabilizadores del estado de ánimo también pueden tener efectos secundarios y riesgos. Por ejemplo, el litio puede causar problemas renales y tiroideos a largo plazo, y los anticonvulsivos pueden causar efectos secundarios como somnolencia, mareos y problemas de coordinación. Además, el uso de estabilizadores del estado de ánimo requiere un seguimiento regular por parte de un profesional de la salud para monitorizar la eficacia del tratamiento y los posibles efectos secundarios. Esto puede incluir pruebas de sangre regulares para monitorizar los niveles de medicación y la función renal y tiroidea. Por qué algunos estabilizadores del estado de ánimo son inyectados Algunos estabilizadores del estado de ánimo se administran por vía inyectable para garantizar que la persona reciba la dosis correcta de medicación. Esto puede ser especialmente útil en casos en los que la persona tiene dificultades para tomar medicación oral, como en situaciones de crisis agudas o cuando hay problemas de adherencia al tratamiento. Las inyecciones de estabilizadores del estado de ánimo también pueden proporcionar una liberación más constante de medicación, lo que puede ayudar a mantener un nivel más estable de medicación en el cuerpo y reducir las fluctuaciones en el estado de ánimo. Principales efectos secundarios de los estabilizadores del estado de ánimo Los efectos secundarios de los estabilizadores del estado de ánimo pueden variar dependiendo del medicamento específico. Algunos de los efectos secundarios más comunes incluyen somnolencia, mareos, problemas de coordinación, aumento de peso, problemas metabólicos, problemas renales y tiroideos. En algunos casos, estos medicamentos también pueden aumentar el riesgo de pensamientos y comportamientos impulsivos, especialmente en jóvenes y adolescentes. Es importante que las personas tratadas discutan estos posibles efectos secundarios con su médico para que puedan tomar una decisión informada sobre su tratamiento. Además, cualquier efecto secundario grave o inesperado debe ser informado a un médico de inmediato. Conclusión Los estabilizadores del estado de ánimo son una herramienta esencial en el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo, especialmente el trastorno bipolar. Aunque estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, su capacidad para ayudar a las personas tratadas a mantener un estado de ánimo estable puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas diagnosticadas. Si como es recomendable, trabajamos desde un modelo de atención integral centrado en la persona, es importante que las personas tratadas conozcan y discutan todas las opciones de tratamiento con su médico para tomar la decisión que mejor se adapte a sus necesidades y circunstancias individuales. Aunque los estabilizadores del estado de ánimo pueden ser una parte importante del tratamiento para el trastorno bipolar, también es necesario considerar otras formas de tratamiento complementarias, como los programas de rehabilitación psicosocial que ayudan a la recuperación funcional y a la estabilización clínica. En última instancia, el objetivo del tratamiento del trastorno bipolar, como con cualquier condición de salud mental, es ayudar a las personas a vivir vidas plenas y satisfactorias. Con el tratamiento adecuado, las personas con trastorno bipolar pueden manejar sus síntomas y disfrutar de una buena calidad de vida. Bibliografía Baldessarini, R. J., & Tondo, L. (2020). Lithium and Bipolar Disorder. In Reference Module in Neuroscience and Biobehavioral Psychology. Elsevier. https://doi.org/10.1007/978-3-319-56015-1_37-1 Geddes, J. R., Miklowitz, D. J. (2021). Treatment of bipolar disorder. The Lancet, 397(10278), 1079-1091.https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31544-0 Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Trastorno Bipolar. (2012). Guía de Práctica Clínica sobre Trastorno Bipolar [Versión resumida]. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Universidad de Alcalá. Asociación Española de Neuropsiquiatría.https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/12/GPC_510_Trastorno_Bipolar_resum.pdf Malhi, G. S., Bell, E., Bassett, D., Boyce, P., Bryant, R., Hazell, P., Hopwood, M., Lyndon, B., Mulder, R., Porter, R., Singh, A. B., & Murray, G. (2021). The 2020 Royal Australian and New Zealand College of Psychiatrists clinical practice guidelines for mood disorders. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry, 55(1), 7-117.https://doi.org/10.1177/0004867420979353 World Health Organization. (2020). Bipolar disorder. https://platform.who.int/mortality/themes/theme-details/topics/indicator-groups/indicator-group-details/MDB/bipolar-disorder Yatham, L. N., Kennedy, S. H., Parikh, S. V., Schaffer, A., Bond, D. J., Frey, B. N., Sharma, V., Goldstein, B. I., Rej, S., Beaulieu, S., Alda, M., MacQueen, G., Milev, R. V., Ravindran, A., O'Donovan, C., McIntosh, D., Lam, R. W., Vazquez, G., Kapczinski, F., McIntyre, R. S., Kozicky, J., Kanba, S., Lafer, B., Suppes, T., Calabrese, J. R., Vieta, E., Malhi, G., Post, R. M., Berk, M. (2018). Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) and International Society for Bipolar Disorders (ISBD) 2018 guidelines for the management of patients with bipolar disorder. Bipolar Disorders, 20(2), 97-170https://doi.org/10.1111/bdi.12609

Thursday, 15 June 2023 12:24

Etiquetas

Friday, 18 November 2022 11:09

Loading...
Loading...

Loading...

Visítanos

Entradas recientes

Tuesday, 11 October 2022 15:07

Content with Blog CREAP Valencia Salud Mental

Remove

and tag psiquiatría

Remove

.

Servicios