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Monday, 21 November 2022 10:51
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Pioneras en el estudio e investigación en salud mental: legados que transformaron la mirada científica y social
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Guías, documentos técnicos e informes , Salud Mental
Etiquetas: salud mental , enfermedad mental , divulgación , historia , perspectiva de género
Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. La historia de la salud mental ha sido escrita, durante siglos, bajo un sesgo androcéntrico que invisibilizó sistemáticamente las contribuciones de las mujeres. Sin embargo, desde finales del siglo XIX, una generación de pioneras desafió estereotipos, superó barreras institucionales y sentó las bases de enfoques innovadores en psicología, psiquiatría y salud comunitaria. En el contexto del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, desde el Creap del Imserso en Valencia pensamos que rescatar sus legados no solo es un acto de justicia histórica, sino una oportunidad para reflexionar sobre cómo sus luchas siguen resonando en los desafíos actuales de equidad y atención integral. Los cimientos del siglo XIX: las primeras psicólogas y su lucha por el reconocimiento académico El surgimiento de la psicología como disciplina científica en el siglo XIX coincidió con los primeros movimientos feministas que reclamaban acceso a la educación superior. En Estados Unidos, universidades como Harvard y Columbia abrieron sus puertas a mujeres de manera marginal, aunque con restricciones. En este contexto, figuras como Milicent Washburn Shinn (1858-1940) emergieron como referentes. Shinn, una de las primeras doctorandas en psicología, centró sus investigaciones en el desarrollo infantil, un campo entonces dominado por teorías que minimizaban el rol de las mujeres en la crianza. Su trabajo metodológico, basado en observaciones sistemáticas de bebés, desafiaba las nociones biologicistas predominantes y sentó precedentes para la psicología evolutiva moderna. Paralelamente, Helen Bradford Thompson (1874-1947) cuestionó los supuestos científicos que utilizaban diferencias anatómicas para justificar la inferioridad intelectual femenina. En su tesis doctoral de 1903, demostró que las variaciones cognitivas entre hombres y mujeres eran producto de la socialización, no de la biología. Este hallazgo, revolucionario para su época, fue ignorado durante décadas por una comunidad científica que priorizaba narrativas misóginas. En Hispanoamérica, aunque la institucionalización de la psicología llegaría más tarde, el Hospital San Hipólito en México (fundado en 1567) y el Manicomio General La Castañeda (1910) fueron espacios donde enfermeras y cuidadoras anónimas desarrollaron prácticas empíricas de atención, sentando las bases para enfoques humanizados que luego retomarían profesionales como Edmundo Buentello y Martín Ramos Contreras. Siglo XX: de la clínica a la comunidad: mujeres en la revolución de la salud mental El siglo XX trajo consigo una transformación radical en la concepción de la salud mental, impulsada en parte por mujeres que integraron perspectivas sociales, comunitarias y de género. En Estados Unidos, Karen Horney (1885-1952) desafió el psicoanálisis freudiano al argumentar que los trastornos neuróticos no eran resultado de conflictos intrapsíquicos, sino de presiones culturales que oprimían especialmente a las mujeres. Su obra «La personalidad neurótica de nuestro tiempo» (1937) sigue siendo un referente crítico en psicología social. En Hispanoamérica, la década de 1930 marcó el inicio de movimientos de medicina social liderados por mujeres. En Argentina, Elsa Moreno (1910-1998), discípula de Ramón Carrillo, impulsó redes de atención primaria en zonas rurales, combinando salud mental con estrategias de desarrollo comunitario. Su trabajo en programas materno-infantiles, reconocido por la Organización Panamericana de la Salud, demostró cómo la inequidad de género y la pobreza eran determinantes clave en los trastornos mentales. Chile vio surgir a Lola Hoffmann (1904-1988), psiquiatra y discípula de Carl Jung, quien integró enfoques espirituales y psicológicos en el tratamiento de pacientes. Hoffmann, perseguida durante la dictadura de Pinochet, defendió una visión holística de la salud mental que vinculaba el bienestar individual con la justicia social. En paralelo, Héliettè Saint-Jean (1925-2005) desarrolló en Chile programas de rehabilitación psicosocial para niños en situación de calle, pioneros en incorporar agentes comunitarios. España: de la marginación manicomial a la innovación en cuidados comunitarios El modelo español de atención a la salud mental estuvo marcado durante el siglo XIX por el aislamiento institucional y el enfoque custodial. Sin embargo, desde finales de este periodo, mujeres como Dolores Aleu i Riera (1857-1913) sentaron precedentes clave. Aunque su tesis doctoral de 1882 «De la necesidad de encaminar por nueva senda la educación higiénico-moral de la mujer» no abordaba directamente la psiquiatría, sus críticas a los roles de género rígidos cuestionaron los diagnósticos que patologizaban la autonomía femenina. Su Academia para la Ilustración de la Mujer (1884) incorporó talleres sobre higiene mental que anticiparon la psicología preventiva. En la década de 1930, la creación del Dispensario de Higiene Mental de Madrid (1932) contó con la participación de enfermeras como Elisa Soriano Fisher, quien impulsó protocolos pioneros de seguimiento ambulatorio para mujeres con neurosis, evitando hospitalizaciones innecesarias. Sus registros clínicos, analizados por Irisarri (2021), revelaron cómo condiciones como la depresión posparto se vinculaban a la falta de recursos económicos y redes de apoyo, no a "debilidades constitucionales". La transición democrática vio florecer proyectos comunitarios liderados por mujeres. El Hospital Psiquiátrico de Conxo (Galicia), analizado en la exposición Voces Esquecidas (2023), documentó cómo profesionales como la trabajadora social Carmen Varela (activa en los 80) crearon talleres textiles donde las pacientes recuperaban agencia mediante el diseño colectivo, desafiando el estigma de la "cronicidad". Estas prácticas inspiraron el Proyecto JULIA (2018), que en Castilla y León ha empoderado a 1.200 mujeres rurales mediante grupos de apoyo mutuo donde el 89% reporta mejoras en autoestima y participación social. Estas pioneras demostraron que la innovación en salud mental requiere trascender la consulta: desde la denuncia de los determinantes sociales hasta la creación de espacios donde la experiencia vivida se convierte en motor de cambio. Su legado, hoy visible en programas como los Grupos de Apoyo Mutuo de la Red Estatal de Mujeres, sigue cuestionando un sistema que aún trata como "excepcional" el liderazgo femenino en la toma de decisiones clínicas. Hispanoamérica contemporánea: innovaciones en salud mental comunitaria y perspectiva de género Desde finales del siglo XX, las contribuciones de mujeres hispanoamericanas han redefinido los paradigmas de atención. En Argentina, Emiliano Galende (n. 1940), colaboró estrechamente con profesionales como Patricia Rivera en la creación de posgrados en salud mental comunitaria, enfocados en desinstitucionalizar la psiquiatría y priorizar derechos humanos. Su labor en la Red Maristán, que articula universidades de Granada, Lisboa y Concepción, ha fortalecido enfoques transdisciplinarios que integran género, etnia y clase social. En México, Teresa Ordorika Sacristán ha liderado investigaciones sobre la salud mental de las mujeres desde una perspectiva sociológica, analizando cómo la violencia de género y la sobrecarga de cuidados impactan en trastornos como la depresión y la ansiedad. Sus estudios, basados en encuestas nacionales, revelan que el 23.7% de las trabajadoras mexicanas experimentan estrés laboral severo, cifra que duplica la de los hombres. Desafíos actuales y el legado de las pioneras Hoy, la salud mental enfrenta crisis globales agravadas por pandemias, inequidades económicas y violencia sistémica. Las mujeres, particularmente las científicas, continúan enfrentando riesgos desproporcionados: un estudio de 2025 reveló que el 40% de las investigadoras presentan síntomas de ansiedad o depresión, vinculados a la precariedad laboral y la falta de reconocimiento. Sin embargo, el legado de las pioneras ofrece herramientas para la acción. La terapia dialéctica conductual (TDC), desarrollada por Marsha Linehan (n. 1943), ha demostrado eficacia en poblaciones marginadas, incluyendo sobrevivientes de violencia de género. En España, profesionales como la citada María González Hidalgo aplican estos modelos en centros de salud mental públicos, integrando perspectiva de género en protocolos de atención. Conclusión: hacia una historia inclusiva y una práctica transformadora Reconocer a las pioneras en salud mental no es un ejercicio nostálgico, sino una llamada a repensar cómo construimos conocimiento y diseñamos políticas. Desde Shinn hasta Ordorika, estas mujeres demostraron que la ciencia no es neutral: está profundamente entrelazada con luchas por la equidad y la dignidad humana. En un mundo donde, según la OMS, el 19.9% de las trabajadoras españolas padecen trastornos mentales, su legado exige que prioricemos enfoques comunitarios, interseccionales y libres de estigmas. Este 8 de marzo, honrar su memoria implica no solo recordar sus nombres, sino continuar su lucha: por una salud mental que no patologice el malestar social, que reconozca las voces silenciadas y que transforme realidades. Como escribió Kay Redfield Jamison (n. 1946), psiquiatra y sobreviviente de trastorno bipolar: "La locura no quita valor al pensamiento; más bien, lo sitúa en un contexto de fragilidad y resistencia humanas". En ese contexto, las mujeres siguen siendo faros de resiliencia y cambio.
Friday, 07 March 2025 10:42
El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Salud Mental
Etiquetas: salud mental , estigma , enfermedad mental
ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma en nuestra sociedad Los problemas de salud mental, al igual que otras condiciones humanas, como pueden ser el género, la raza, la religión o la orientación sexual, pueden conllevar procesos de estigmatización. El estigma en salud mental es señalado por la Organización Mundial de la Salud como uno de los problemas más graves de la sociedad contemporánea. Estando presente en todos los grupos culturales y en todos los países. Además, el estigma, es descrito por muchas personas con experiencia vivida, como peor que la propia sintomatología generada por el problema con salud mental. Siendo una barrera para el propio proceso de rehabilitación y recuperación de la persona. Tipos de estigma El estigma hacia las personas con problemas de salud mental puede producirse en diferentes niveles. Estigma público o social: se produce a nivel interpersonal, y hace referencia al conjunto de reacciones psicológicas y sociales, fruto de los estereotipos, prejuicios y discriminación, por parte de la sociedad hacia alguien percibido como estigmatizado. Estigma estructural: hace referencias al conjunto de leyes, reglas y procedimientos por parte de las instituciones e ideología dominante de la sociedad, que de forma voluntaria o involuntaria, legitiman y mantienen la situación estigmatizante. Autoestigma: se produce a nivel intrapersonal, y hace referencia al proceso desadaptativo que vive la persona estigmatizada. Estas aceptan como parte de su propia persona, las creencias y prejuicios hacia ella y los reproduce en si misma y su colectivo. El impacto del estigma en personas con experiencia vivida El estigma relacionado con los problemas de salud mental puede tener un impacto significativo en la vida de las personas que lo experimentan. A menudo, estas consecuencias se subestiman, pero es importante reconocerlas para abordar de forma adecuada el proceso de estigmatización. A continuación, presentamos 4 dominios en los que el estigma puede afectar a la persona: Impacto personal Impacto estructural Impacto en la atención médica y social Impacto social y laboral A continuación, analizamos en esta primera parte del artículo los dos primeros impactos: a) Impacto personal El proceso de discriminación se encuentra presente en todos los aspectos de la vida. A nivel personal, las personas que experimentan el proceso de estigmatización notifican niveles elevado de autoestigma, mayor desesperanza, peor recuperación y menores niveles de calidad de vida, esto posee consecuencias significativas en: Autoestigma y desesperanza: el autoestigma suele relacionarse de forma positiva con altos niveles de fracaso. La persona puede sentirse atrapada en un ciclo de “por qué intentarlo” debido a la pérdida de confianza. La perdida de confianza puede generar efectos negativos en la calidad de vida, la recuperación, la esperanza, el funcionamiento social y aumento de los niveles de estigma. Además, puede aumentar los niveles de tendencia suicida. Impacto en el funcionamiento social: el autoestigma también afecta al funcionamiento social. Los niveles altos de autoestigma pueden generar reducción del empoderamiento y percepción de no poseer los recursos de afrontamiento suficientes para hacer frente a un problema. Esto puede empeorar la recuperación y peores niveles de adherencia al tratamiento. Reducción de búsqueda de ayuda profesional: el estigma social, causado por el proceso de etiquetado, lleva a las personas a evitar el diagnóstico para evitar la estigmatización. Esto puede provocar la reducción en la búsqueda de ayuda profesional y en el uso de los servicios relacionados con la salud mental. b) Impacto estructural El proceso de discriminación a nivel estructural está intrínsecamente relacionado con las consecuencias del estigma público y estructural que afectan a las personas con experiencia vivida. Ejemplos de cómo se manifiesta: -A nivel judicial: En diferentes regiones del mundo, se han descrito leyes discriminatorias que afectan a las personas con problemas de salud mental. Por ejemplo: en algunos países de África, se establecen barreras para la formulación de propuestas políticas, lo que dificulta su participación activa en la toma de decisiones. Además, en resoluciones judiciales, a veces se acusa de forma injustificada de peligrosidad a la persona, lo que genera consecuencias negativas en la resolución judicial. - A nivel legislativo: En países africanos, existen prohibiciones de matrimonio y de votar en las elecciones para las personas con problemas de salud mental. Estas restricciones, limitan sus derechos fundamentales y legitiman el proceso de estigmatización. Además, la solicitud de beneficios de ayudas sociales a menudo se percibe como u proceso estigmatizante, lo que dificulta aún más el acceso a los recursos de apoyo y ayuda. - Discriminación estructural positiva: Aunque la discriminación suele ser negativa, también existen ejemplos de acciones positivas. Por ejemplo, en diferentes países, se establecen ajustes razonables en le lugar de trabajo para las personas con problemas de salud mental. Además, las empresas en algunos países están obligadas a contratar un porcentaje de personas con discapacidad, lo que promueve la inclusión laboral. Bibliografía Informe mundial sobre salud mental: transformar la salud mental para todos. Panorama general [World mental health report: transforming mental health for all. Executive summary]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2022. Muñoz, M., López, A., González, S., & Ugidos, C. (2020). Guía de buenas prácticas contra el estigma. Thornicroft, G., Sunkel, C., Aliev, A. A., Baker, S., Brohan, E., El Chammay, R., ... & Winkler, P. (2022). The Lancet Commission on ending stigma and discrimination in mental health. The Lancet, 400(10361), 1438-1480. Contenido relacionado El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte) El estigma en salud mental La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental
Tuesday, 21 April 2026 12:24
El estigma en salud mental
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Salud Mental
Etiquetas: salud mental , estigma , enfermedad mental
ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma se define como una marca o atribución que se relaciona con características negativas y genera sensaciones como: evitación, peligrosidad, discriminación, deshumanización y explotación. El estigma puede dar lugar a actitudes y creencias negativas hacia las personas, simplemente por formar parte de un grupo social. En el contexto de la Salud Mental, el estigma está vinculado al diagnóstico y se asocia principalmente con la peligrosidad, la impredecibilidad y la incapacidad. En el ámbito de la Salud Mental, los efectos del estigma pueden persistir incluso después de que los síntomas de la enfermedad hayan remitido, dificultando así el proceso de rehabilitación y recuperación. ¿Cómo puede afectar el estigma a las personas con problemas de salud mental? Entre las creencias más comunes, aparece la idea de creer que las personas con problemas de salud mental son impredecibles. Como consecuencia se producen comportamientos discriminatorios asociados a la evitación, generando entre la población rechazo a establecer contacto y dificultando el proceso de inclusión social. Por lo tanto, el estigma puede afectar a las personas mediante: Exclusión Social y Limitaciones: El estigma puede generar exclusión social y dificultar la participación activa de las personas en la sociedad. Los estereotipos, los prejuicios y las conductas realizadas (a consecuencia de las creencias y emociones negativas), pueden llevar a la evitar establecer contacto con las personas con problemas de salud mental. Además de afectar de forma negativa: a la búsqueda de empleo, a la participación en actividades sociales e interacción con amigos y familiares. Búsqueda de Ayuda: El estigma puede ser un impedimento para pedir o buscar ayuda en los servicios de salud mental. El miedo al rechazo o el juicio a este tipo de servicios puede generar un retraso en la búsqueda de ayuda para el tratamiento, afectando negativamente al proceso de recuperación. Persistencia del estigma: Tal y como se ha comentado anteriormente, los efectos del estigma pueden perdurar después de remitir los síntomas de la enfermedad y pueden ser un impedimento para la inclusión en la sociedad. Profesionales de la salud mental: aunque el nivel de conocimientos respecto a la salud mental entre los profesionales del ámbito sanitario es superior a la población general, los estereotipos como la peligrosidad o impredecibilidad siguen estando presente y puede afectar a la calidad de la atención que prestan. En resumen, el estigma afecta a la percepción que otros tienen y también a la calidad de vida, acceso a los servicios de salud mental, oportunidades de participar en la sociedad y a nivel laboral. El estigma en el ámbito sanitario En relación con los profesionales del ámbito sanitario, un estudio reciente realizó una comparación entre estos y la población general, encontrando niveles elevados de estigma entre los profesionales del ámbito de la salud. Las causas principales del elevado nivel de estigma fueron: las actitudes de peligrosidad y la dificultad de trabajar con personas con trastorno mental grave que, junto con la idea del miedo y la desconfianza, generan conductas de evitación y rechazo al atender a personas con problemas de salud mental. Factores que pueden afectar al estigma entre los profesionales: Falta de educación y conciencia sobre la salud mental sigue siendo un desafío en muchos entornos sanitarios. A pesar de los avances en la comprensión de estos temas, los profesionales pueden no estar completamente informados sobre las causas, síntomas y tratamientos. Esta falta de conocimientos puede servir para preservar el estigma y afectar a la calidad de la atención que ofrecen a las personas con problemas de salud mental. Miedo y falta de comprensión: la emoción del miedo puede generar estereotipos frente a aquello que desconocen o no comprenden. En el caso de los problemas de salud mental, el miedo frente a la síntomas o maneras de actuar pueden generar la percepción de peligrosidad y conductas de evitación. Historia y estigma histórico: A lo largo de la historia, las personas con problemas de salud mental se han visto afectadas por conductas de discriminación y situaciones de marginación. Estos estigmas históricos pueden persistir en la conciencia colectiva y afectar las actitudes actuales. Los Medios de comunicación: la información que aparecen en los medios de comunicación relacionados con los problemas de salud mental suele, por lo general, relacionarse con noticias negativas, acentuando de esta manera la perpetuación de los estereotipos respecto a esta población. Para abordar estos estereotipos, es fundamental continuar con la educación, fomentar la empatía y promover una cultura de respeto y comprensión en el ámbito sanitario. La inclusión de personas con experiencia vivida en la formación y la sensibilización también puede ser un paso importante para reducir el estigma. Bibliografía Corrigan, P.W. y Bink, A.B. (2016). The Stigma of Mental Illness. Encyclopedia of Mental Health, 4, 230-234 Giandinoto, J. A., Stephenson, J., y Edward, K. L. (2018). General hospital health professionals’ attitudes and perceived dangerousness towards patients with comorbid mental and physical health conditions: Systematic review and meta‐analysis. International Journal of Mental Health Nursing, 27(3), 942-955. Muñoz, M., López, A., González, S., y Ugidos, C. (2020). Guía de buenas prácticas contra el estigma.
Thursday, 25 April 2024 11:27
Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Salud Mental
Etiquetas: depresión , enfermedad mental , medicación , ansiedad , divulgación , tratamiento
Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La depresión es un trastorno mental que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su tratamiento ha sido objeto de intensa investigación y debate. Los antidepresivos, medicamentos diseñados para aliviar los síntomas de la depresión, han demostrado ser herramientas valiosas en este esfuerzo. Sin embargo, como veremos a continuación, su uso y eficacia no están exentos de controversia y malentendidos. A lo largo de este artículo vamos a ver qué son los Trastornos del Estado de Ánimo, las diferencias de los Antidepresivos con otros tipos psicofármacos, así como un breve repaso a su historia, las cifras de consumo en España, la clasificación actual de este tipo de fármacos, las ventajas e inconvenientes de su uso y las alternativas terapéuticas efectivas que desde la psicología se han desarrollado en los últimos años. Vamos a comenzar por tanto por explicar que son los trastornos del estado de ánimo. Trastornos del Estado de Ánimo Los trastornos del estado de ánimo, también conocidos como trastornos afectivos, son un grupo de enfermedades que afectan cómo nos sentimos y pensamos acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Estos trastornos, que incluyen la depresión y el trastorno bipolar, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona y su capacidad para funcionar en su vida diaria. La depresión, el trastorno del estado de ánimo más común, se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban, cambios en el apetito o el peso, dificultad para dormir o dormir demasiado, falta de energía, sentimientos de inutilidad o culpa, dificultad para concentrarse y pensamientos de muerte o suicidio. La depresión puede ser leve, moderada o grave, y puede durar unas pocas semanas, varios meses o incluso años. El trastorno bipolar, por otro lado, se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, desde la manía (un estado de ánimo elevado, eufórico o irritable) hasta la depresión. Las personas con trastorno bipolar pueden tener períodos de estado de ánimo normal entre los episodios de manía y depresión. Los trastornos del estado de ánimo pueden ser causados por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Se cree que los cambios en la química cerebral y en la función del sistema nervioso central desempeñan un papel en el desarrollo de estos trastornos. Los factores de estrés ambientales, como los traumas o el estrés significativo, también pueden desencadenar un trastorno del estado de ánimo en personas vulnerables. El tratamiento para los trastornos del estado de ánimo generalmente implica una combinación de medicación y terapia. Los antidepresivos y los estabilizadores del estado de ánimo son medicamentos comúnmente utilizados para tratar estos trastornos, no obstante, como veremos más adelante, la terapia cognitivo-conductual en sus diferentes versiones ayuda a las personas a cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos, también puede ser efectiva. Es importante destacar que los trastornos del estado de ánimo son trastornos reales y tratables. No son simplemente un signo de debilidad o una falla de carácter. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con un trastorno del estado de ánimo pueden llevar una vida saludable y productiva. Antidepresivos vs Ansiolíticos, Estabilizadores del Estado de Ánimo y Antipsicóticos Los antidepresivos, como su nombre indica, están destinados a tratar la depresión. Actúan sobre los neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, para ayudar a regular el estado de ánimo. Los ansiolíticos, por otro lado, están diseñados para tratar la ansiedad. Aunque ambos tipos de medicamentos pueden afectar a los mismos neurotransmisores, lo hacen de diferentes maneras y con diferentes objetivos. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio y el ácido valproico, se utilizan principalmente para tratar el trastorno bipolar. Estos medicamentos ayudan a prevenir los extremos de la manía y la depresión. Aunque algunos antidepresivos pueden ser útiles en el tratamiento del trastorno bipolar, no son la misma clase de medicamento. Los antipsicóticos se utilizan para tratar trastornos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Aunque algunos antidepresivos pueden tener propiedades antipsicóticas, los antipsicóticos y los antidepresivos son clases distintas de medicamentos con diferentes mecanismos de acción. Consumo de Antidepresivos en España El consumo de antidepresivos en España ha aumentado en las últimas décadas. Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en 2019 se dispensaron más de 47 millones de envases de antidepresivos, un aumento del 20% respecto a 2014. Este aumento puede deberse a varios factores, incluyendo una mayor conciencia y diagnóstico de la depresión, así como a un mayor uso de antidepresivos para tratar una variedad de trastornos, no solo la depresión Historia de los Antidepresivos El descubrimiento de los antidepresivos fue en gran parte accidental. En la década de 1950, los investigadores descubrieron que la iproniazida, un medicamento desarrollado para tratar la tuberculosis tenía un efecto elevador del estado de ánimo en las personas. Este descubrimiento llevó al desarrollo de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), la primera clase de antidepresivos. Desde entonces, se han desarrollado varias clases de antidepresivos, cada una con su propio mecanismo de acción y perfil de efectos secundarios. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina y la sertralina, son actualmente los antidepresivos más prescritos debido a su eficacia y perfil de seguridad relativamente bueno. Clasificación Actual de los Antidepresivos Los antidepresivos se pueden clasificar en varias categorías, incluyendo: 1. Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS): estos medicamentos, que incluyen la fluoxetina y la sertralina, actúan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro. 2. Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN): como la venlafaxina y la duloxetina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro. 3. Antidepresivos Tricíclicos (ATC): como la amitriptilina y la nortriptilina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro, pero también afectan a otros neurotransmisores. Tienen más efectos secundarios que los ISRS y los IRSN. 4. Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO): los IMAO, como la fenelzina y la tranilcipromina, bloquean una enzima que descompone la serotonina, la norepinefrina y la dopamina en el cerebro. Estos medicamentos se utilizan menos a menudo debido a los posibles efectos secundarios y las interacciones con otros medicamentos y alimentos. Ventajas e Inconvenientes de los Antidepresivos Los antidepresivos han demostrado ser eficaces en el tratamiento de una variedad de trastornos del estado de ánimo, no solo la depresión. También se utilizan en el tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, trastorno de pánico, entre otros. Algunos antidepresivos también pueden ser útiles en el manejo del dolor crónico, como el dolor neuropático y el dolor asociado a la fibromialgia. Una de las principales ventajas de los antidepresivos es su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de estos trastornos. Pueden ayudar a reducir los síntomas de la depresión, como la tristeza persistente, la pérdida de interés en las actividades, los problemas de sueño y la fatiga. Esto puede permitir a las personas retomar sus actividades diarias y mejorar su funcionamiento general. Además, los antidepresivos modernos, como los ISRS y los IRSN, generalmente tienen menos efectos secundarios que los antidepresivos más antiguos, como los ATC y los IMAO. Esto puede hacer que sean más tolerables para muchas personas. Como se puede esperar, los antidepresivos también tienen desventajas y de hecho los efectos secundarios pueden ser un problema importante. Estos pueden incluir náuseas, aumento de peso, disminución del deseo sexual, insomnio, fatiga, sequedad de boca y mareos. Algunos de estos efectos secundarios pueden ser temporales y disminuir con el tiempo, pero otros pueden persistir. Además, no todas las personas responden a los antidepresivos. Algunas personas pueden encontrar que su depresión no mejora con el tratamiento, o puede que tengan que probar varios medicamentos diferentes antes de encontrar uno que funcione para ellos. Esto puede ser un proceso frustrante y desalentador. También existe el riesgo de que una persona pueda experimentar un episodio de manía o hipomanía si tiene un trastorno bipolar no diagnosticado. Esto puede ser peligroso y requiere atención médica inmediata. Finalmente, aunque los antidepresivos pueden ser eficaces en el tratamiento de la depresión, no curan la afección y no son una solución a largo plazo. La mayoría de las personas necesitarán continuar con el tratamiento durante un período prolongado, y posiblemente de por vida. Además, detener el tratamiento con antidepresivos puede llevar a síntomas de abstinencia y a un posible rebote de la depresión. Alternativas a la Intervención Farmacológica. Las Terapias Cognitivo-Conductuales. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Interpersonal (TIP) son alternativas efectivas a la intervención farmacológica para el tratamiento de la depresión. La TCC es una terapia estructurada que ayuda a las personas a identificar y cambiar pensamientos y comportamientos negativos o destructivos que pueden estar contribuyendo a su depresión. La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos, sentimientos, comportamientos y sensaciones físicas están todos interconectados, y que los pensamientos negativos pueden atraparnos en un círculo vicioso de depresión. La TCC ayuda a las personas a romper este círculo vicioso al enseñarles a desafiar y cambiar sus pensamientos negativos, lo que a su vez puede cambiar la forma en que se sienten y se comportan. La ACT, por otro lado, no se centra en cambiar los pensamientos negativos, sino en desarrollar una relación diferente con ellos. En lugar de tratar de eliminar o reducir los pensamientos y sentimientos negativos, la ACT enseña a las personas a aceptar y convivir con estos pensamientos y sentimientos, y a no dejar que interfieran con la vida que quieren vivir. La ACT utiliza una variedad de técnicas, incluyendo la atención plena y la clarificación de valores, para ayudar a las personas a vivir de acuerdo con sus valores y metas, incluso en presencia de pensamientos y sentimientos negativos. La TIP se centra en las relaciones interpersonales y en cómo estas pueden contribuir a la depresión. La TIP ayuda a las personas a identificar patrones problemáticos en sus relaciones que pueden estar contribuyendo a su depresión, y a desarrollar nuevas formas de interactuar con los demás. La TIP puede ser particularmente útil para las personas cuya depresión está estrechamente ligada a sus relaciones interpersonales. Además de estas terapias, existen otras alternativas a la intervención farmacológica para la depresión. Estas incluyen otras formas de terapia, como la terapia dialéctico comportamental y la terapia de resolución de problemas, así como intervenciones de estilo de vida, como el ejercicio y la dieta. Es importante recordar que cada persona es única y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Por lo tanto, es importante trabajar con un profesional de la salud mental para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a las necesidades individuales de cada persona. Conclusión Por tanto, los antidepresivos son una herramienta valiosa en el arsenal terapéutico para el tratamiento de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, su uso debe ser cuidadosamente considerado y personalizado para cada individuo, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas de cada tipo de medicamento, así como los posibles efectos secundarios. Es esencial recordar que los antidepresivos no son una solución mágica ni una cura para la depresión. Aunque pueden ser muy efectivos para aliviar los síntomas de la depresión, no abordan las causas subyacentes de la enfermedad ni los elementos que la mantienen. Por lo tanto, a menudo se utilizan mejor en combinación con otras formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso, y la terapia interpersonal. Además, es importante destacar que la depresión es una enfermedad compleja y multifacética que puede requerir un enfoque de tratamiento multifacético. Esto puede incluir no sólo medicamentos y terapia, sino también cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable, ejercicio regular, sueño adecuado y reducción del estrés. Finalmente, es crucial que cualquier persona que esté luchando con la depresión busque ayuda. Hay muchos recursos disponibles, y nadie tiene que enfrentarse a la depresión solo. Con el tratamiento adecuado, la recuperación es no sólo posible, sino probable. Bibliografía A-Tjak, J. G., Davis, M. L., Morina, N., Powers, M. B., Smits, J. A., & Emmelkamp, P. M. (2015). A meta-analysis of the efficacy of acceptance and commitment therapy for clinically relevant mental and physical health problems. Psychotherapy and psychosomatics, 84(1), 30–36. Cuijpers, P., Donker, T., Weissman, M. M., Ravitz, P., & Cristea, I. A. (2016). Interpersonal Psychotherapy for Mental Health Problems: A Comprehensive Meta-Analysis. The American journal of psychiatry, 173(7), 680–687. Cuijpers, P., Karyotaki, E., Weitz, E., Andersson, G., Hollon, S. D., & van Straten, A. (2014). The effects of psychotherapies for major depression in adults on remission, recovery and improvement: a meta-analysis. Psychological medicine, 44(3), 683-693. Gelenberg, A. J. (2010). The history and evolution of antidepressant drugs. Journal of clinical psychiatry, 71(1), e04. Gutiérrez, J. (2022). Datos medicamentos: el consumo de antidepresivos crece un 40%. RTVE.es. Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The Efficacy of Cognitive Behavioral Therapy: A Review of Meta-analyses. Cognitive therapy and research, 36(5), 427–440. López-Muñoz, F., & Alamo, C. (2009). Monoaminergic neurotransmission: the history of the discovery of antidepressants from 1950s until today. Current pharmaceutical design, 15(14), 1563-1586.
Thursday, 23 May 2024 12:39
Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios
Categorías: Artículos Científicos , Salud Mental
Etiquetas: enfermedad mental , medicación , ansiedad
Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios. INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Los medicamentos ansiolíticos son una clase de fármacos utilizados principalmente para tratar la ansiedad y el insomnio. Estos medicamentos actúan sobre el sistema nervioso central para producir un efecto calmante y son una herramienta valiosa en el manejo de estos trastornos. No obstante, su uso debe ser cuidadoso y revisado debido a su potencial para crear dependencia y los efectos secundarios que pueden llegar a tener. Aunque estos medicamentos pueden ser extremadamente útiles para aliviar los síntomas de la ansiedad y el insomnio, también tienen desventajas, incluyendo el potencial para la dependencia y la tolerancia, lo que significa que los usuarios pueden necesitar dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto. Los efectos secundarios pueden incluir somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. Diferencias entre ansiolíticos, antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos Como su nombre indica, los ansiolíticos se utilizan principalmente para tratar la ansiedad. Los antidepresivos, por otro lado, están diseñados para tratar la depresión, aunque también pueden ser efectivos en el tratamiento de la ansiedad. Los estabilizadores del estado de ánimo se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar, mientras que los antipsicóticos se utilizan para tratar trastornos psicóticos como la esquizofrenia. Cada uno de estos medicamentos tiene un mecanismo de acción diferente y se utiliza para tratar diferentes aspectos de la salud mental. Los ansiolíticos, como las benzodiazepinas, actúan aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que inhibe la actividad en el cerebro, lo que resulta en un efecto calmante. Los antidepresivos, por otro lado, actúan aumentando la disponibilidad de neurotransmisores como la serotonina y la norepinefrina, que se cree que juegan un papel en la regulación del estado de ánimo. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo y se cree que actúan afectando a varios neurotransmisores y estabilizando las neuronas excitables. Los antipsicóticos, por último, se utilizan para tratar trastornos psicóticos y se cree que actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro. Consumo de ansiolíticos en España Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, el uso de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España ha aumentado de forma casi constante durante el periodo 2000-2021. Este aumento puede estar relacionado con una variedad de factores, incluyendo un mayor reconocimiento y diagnóstico de trastornos de ansiedad e insomnio y el confinamiento debido a la COVID-19. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que el uso excesivo o inapropiado de estos medicamentos puede llevar a problemas de dependencia y a otros efectos secundarios negativos. Historia y clasificación de los ansiolíticos Los ansiolíticos tienen una larga historia y son diversos los testimonios del uso de hierbas y sustancias para tratar la ansiedad. No obstante, se suele considerar como el primer ansiolítico al bromuro de potasio, utilizado en el siglo XIX. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando se desarrollaron los primeros ansiolíticos modernos. El primer ansiolítico moderno, el meprobamato, fue introducido en la década de 1950. Este medicamento, que se comercializó bajo el nombre de Miltown, se convirtió rápidamente en un éxito de ventas y marcó el comienzo de la era de la psicofarmacología. En la década de 1960, se introdujeron las benzodiacepinas, una nueva clase de ansiolíticos que incluía medicamentos como el diazepam y el alprazolam. Estos medicamentos, resultaban más seguros y eficaces que el meprobamato y se convirtieron rápidamente en los ansiolíticos de elección para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Los ansiolíticos se pueden clasificar en varias categorías, incluyendo benzodiazepinas, antihistamínicos, barbitúricos y otros. A. Las benzodiazepinas, que incluyen medicamentos como el diazepam y el alprazolam, son quizás los ansiolíticos más conocidos. Estos medicamentos actúan aumentando la actividad del GABA, lo que resulta en un efecto calmante. Sin embargo, también tienen un alto potencial de dependencia y pueden causar efectos secundarios como somnolencia, mareos y confusión. B. Los antihistamínicos, como la hidroxizina, también se utilizan a veces como ansiolíticos. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de la histamina, una sustancia química que se libera durante una reacción alérgica. Aunque los antihistamínicos pueden ser efectivos en el tratamiento de la ansiedad, también pueden causar somnolencia y otros efectos secundarios. C. Los barbitúricos, como el fenobarbital, son una clase más antigua de ansiolíticos que se utilizan menos comúnmente hoy en día debido a su alto potencial de dependencia y a los riesgos de sobredosis. Sin embargo, todavía se utilizan en algunos casos, especialmente para el tratamiento del insomnio y de ciertos tipos de epilepsia. Ventajas e inconvenientes del uso de ansiolíticos Los ansiolíticos pueden ser extremadamente útiles en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, proporcionando alivio rápido de los síntomas. Sin embargo, también tienen desventajas, incluyendo el potencial para la dependencia y la tolerancia, lo que significa que las personas tratadas pueden necesitar dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto. Cómo hemos expuesto, los efectos secundarios pueden incluir somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. Además, los ansiolíticos pueden interactuar con otros medicamentos y sustancias, incluyendo el alcohol, lo que puede aumentar el riesgo de efectos secundarios graves. Además, aunque los ansiolíticos pueden proporcionar alivio a corto plazo de los síntomas de la ansiedad, no tratan las causas subyacentes de la ansiedad. Por lo tanto, a menudo se utilizan en combinación con otras formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual, que puede ayudar a los pacientes a aprender a manejar su ansiedad a largo plazo. Efectos secundarios de los ansiolíticos Los efectos secundarios de los ansiolíticos pueden variar dependiendo del medicamento específico, pero pueden incluir somnolencia, mareos, confusión, problemas de memoria, problemas de equilibrio y coordinación, y en casos raros, comportamiento agresivo o violento. Es importante que los pacientes estén al tanto de estos posibles efectos secundarios y que se comuniquen con su médico si experimentan alguno de ellos. Por lo tanto, es importante que los pacientes informen a su médico sobre todos los medicamentos y sustancias que están utilizando. Alternativas al tratamiento farmacológico. La terapia cognitivo-conductual. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una forma de tratamiento psicológico que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de una variedad de trastornos de ansiedad. La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos (cogniciones) y comportamientos juegan un papel fundamental en cómo experimentamos la ansiedad. Por lo tanto, el objetivo de la TCC es ayudar a las personas a aprender a identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar contribuyendo a su ansiedad. La TCC para los trastornos de ansiedad generalmente implica dos componentes principales: la terapia cognitiva y la terapia de exposición. La terapia cognitiva se centra en ayudar a las personas a identificar y cambiar pensamientos negativos o distorsionados que pueden estar contribuyendo a su ansiedad. Por ejemplo, una persona con trastorno de ansiedad social puede tener pensamientos como "Si digo algo tonto, todos se reirán de mí". La terapia cognitiva puede ayudar a esta persona a desafiar y cambiar estos pensamientos negativos. La terapia de exposición, por otro lado, implica ayudar a las personas a enfrentar gradualmente las situaciones o cosas que temen en un entorno seguro y controlado. Por ejemplo, una persona con trastorno de pánico puede tener miedo de tener un ataque de pánico en un lugar público. La terapia de exposición puede implicar ayudar a esta persona a enfrentarse gradualmente a situaciones en las que teme tener un ataque de pánico, comenzando quizás con simplemente pensar en estas situaciones, luego pasar a visitar lugares públicos con el terapeuta, y finalmente visitar estos lugares por su cuenta. Diversos meta-análisis de la TCC para los trastornos de ansiedad encontró que la TCC muestran que es eficaz para reducir los síntomas de ansiedad y depresión tanto en adultos como en niños y adolescentes y que en algunos casos puede ser tan eficaz como los medicamentos para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Además, la investigación ha comenzado a explorar cómo la TCC puede cambiar la actividad cerebral en personas con trastornos de ansiedad al aumentar la actividad en el córtex prefrontal, una parte del cerebro que está involucrada en la regulación de las emociones y cambiar la actividad en varias áreas del cerebro que están involucradas en el procesamiento del miedo y la ansiedad. Conclusión Los ansiolíticos son una herramienta valiosa en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, pero su uso debe ser cuidadoso y monitoreado debido a su potencial para la dependencia y los efectos secundarios. Aunque el uso de estos medicamentos ha aumentado en España en los últimos años, es importante recordar que los medicamentos son solo una parte del tratamiento para estos trastornos y que las terapias de cognitivo-conductuales y las intervenciones de estilo de vida también pueden ser efectivas en su abordaje. Bibliografía Aznar, M. P. M., Pérez, L. G., Pérez, J. M. B., y Rodríguez-Wangüemert, C. (2017). Género y uso de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España/Gender and the use of anxiolytic and hypnotic drugs in Spain. Journal of Feminist, Gender and Women Studies, (5). Bandelow, B., Michaelis, S., y Wedekind, D. (2017). Treatment of anxiety disorders. Dialogues in Clinical Neuroscience, 19(2), 93-107. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.31887/DCNS.2017.19.2/bbandelow Brooks, S. J., y Stein, D. J. (2015). A systematic review of the neural bases of psychotherapy for anxiety and related disorders. 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