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Clinofilia o la tendencia persistente a permanecer en la cama
21 - 08 - 2026

Clinofilia o la tendencia persistente a permanecer en la cama

BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Aurora Rodríguez Ródenas. Documentalista del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre clinofilia en personas con TMG. Definición de clinofilia o clinomanía La clinofilia o clinomanía es la tendencia a permanecer en la cama durante muchas horas del día sin que exista una enfermedad orgánica que lo justifique. No constituye un diagnóstico en sí mismo, sino un hallazgo conductual asociado con frecuencia a trastornos depresivos, esquizofrenia y otros cuadros psiquiátricos. Ideas clave extraídas de la literatura científica No existe prácticamente literatura reciente que estudie la clinofilia o clinomanía como entidad clínica independiente en personas con trastorno mental grave. La investigación actual aborda este fenómeno bajo los constructos de hipersomnolencia, tiempo excesivo en cama, apatía, avolición y síntomas negativos, especialmente en depresión mayor y esquizofrenia. La literatura considera la clinofilia como una manifestación clínica relacionada con la depresión, la hipersomnolencia, la apatía, la avolición y los síntomas negativos de la esquizofrenia. La clinofilia puede actuar como una conducta desadaptativa que perpetúa la inactividad y el deterioro funcional. La apatía es una característica central de los síntomas negativos. Se encuentran asociaciones entre cambios en el tiempo de permanencia en cama y la sintomatología depresiva. Se refuerza la idea de que el aumento del tiempo en cama constituye un indicador clínico relevante en personas con depresión. Hasta un 25 % de los pacientes con depresión padecen hipersomnolencia. No toda permanencia en cama es hipersomnia. Diferenciar la clinofilia de la hipersomnolencia es fundamental tanto en la investigación como en la práctica clínica. La hipersomnolencia en personas con depresión se asocia a peor evolución clínica, mayor resistencia al tratamiento y más dificultades funcionales. La clinofilia se describe como una conducta de pasar excesivo tiempo en la cama que puede aparecer en la depresión y confundirse con hipersomnolencia, por lo que es esencial evaluar si la persona realmente duerme más o si predominan factores psicológicos, funcionales y conductuales. La permanencia prolongada en cama en personas con trastorno mental grave puede ser la expresión observable de déficits motivacionales (apatía y avolición), síntomas negativos o depresión, más que una entidad clínica independiente denominada clinofilia. El problema puede entenderse mejor como una manifestación de avolición, caracterizada por dificultad para iniciar actividades productivas y tendencia a mantener patrones persistentes de inactividad. Las fuentes consultadas describen la cama como refugio, espacio de seguridad y/o lugar de evitación de demandas externas. Las guías y revisiones sobre ejercicio físico y salud mental apoyan incorporar estrategias de activación y ejercicio en personas con trastorno mental grave. Cuando la permanencia en cama está relacionada con depresión o evitación conductual, la activación conductual es una de las intervenciones recomendadas en las guías internacionales de depresión. Pueden considerarse estrategias de intervención psicosocial: fomentar salidas del domicilio, estructurar rutinas diarias, programar actividades significativas concretas, aumentar progresivamente la activación conductual, trabajar objetivos pequeños y medibles y evitar largos periodos de inactividad no estructurada. Clinofilia vs Avolición La avolición es la disminución de la motivación para iniciar y realizar actividades con un propósito. En la investigación «A closer look at avolition in schizophrenia and bipolar disorder: Persistence of different types of activities over time» se observó que las personas con esquizofrenia y trastorno bipolar pasan gran parte del tiempo en casa, realizan con frecuencia una única actividad durante largos periodos y participan más en actividades improductivas o de recreación pasiva (dormir, no hacer nada, ver televisión, escuchar música) que en actividades productivas. La clinofilia y la avolición no son sinónimos, pero están estrechamente relacionadas: Clinofilia: permanencia excesiva en la cama sin causa médica orgánica que lo justifique. Avolición: reducción de la motivación para iniciar actividades dirigidas a una meta. La clinofilia puede aparecer en personas con trastorno mental grave como una expresión conductual de la avolición o falta de motivación. La evidencia indica que las personas con esquizofrenia y trastorno bipolar tienden a permanecer en casa realizando actividades improductivas o pasivas, con escasa iniciativa para desarrollar actividades funcionales o socialmente significativas, patrón compatible con la presencia de síntomas negativos y deterioro funcional.   Fuente de la información Búsqueda bibliográfica resuelta por el Servicio de Referencia del Creap Valencia «Clinofilia o clinomanía en personas con Trastorno Mental Grave»

venres, 21 agosto 2026 12:19

Los procesos subyacentes: La cognición social
25 - 09 - 2025

Los procesos subyacentes: La cognición social

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Introducción Dentro de las personas que de forma habitual se atiende en los recursos de rehabilitación psicosocial, es frecuente encontrar que una de las dificultades que presentan es la relativa a la interacción social, algo que, en ocasiones, las conduce al aislamiento y a la soledad. A su vez, una de las intervenciones que se muestra más necesaria y ha demostrado más efectividad en los diferentes meta-análisis efectuados hasta la fecha, es el entrenamiento en habilidades sociales. El entrenamiento en habilidades sociales Aunque hay diversas metodologías y fórmulas para trabajar las habilidades sociales, generalmente se llevan a cabo a nivel grupal, y se abordan aspectos relacionados con la asertividad, el inicio y mantenimiento de conversaciones, la gestión de situaciones sociales que pueden catalogarse como complicadas o potencialmente conflictivas, la reducción de la ansiedad social por medio de la exposición, la mejora del autoconcepto, etc… todas técnicas destinadas a que la persona que participe en el programa adquiera habilidades, las ponga en práctica y, por medio de la experiencia, pueda percibirse cada vez más competente y capaz en este área tan relevante para el ser humano. Esto, a su vez, puede propiciar una reducción del aislamiento y ayudar a la persona a construir una red de apoyo. Es muy habitual que dentro de los programas que se ofrecen desde los dispositivos de rehabilitación psicosocial, se propongan diversas intervenciones y actividades que tengan por objetivo el entrenamiento en habilidades sociales y la subsiguiente generalización de estas competencias al entorno de la persona. Si bien, también es relativamente frecuente que, tras el riguroso trabajo, los profesionales hagan valoraciones del tipo «la verdad es que esta persona, por lo que hemos visto en los programas, cuenta con las habilidades necesarias para relacionarse con sus compañeros o las personas de su entorno, pero luego no lo hace, no generaliza, y sigue sin relacionarse con nadie e igual de aislado».….es cierto que en esta situación tan frecuente pueden encontrase infinidad de variables que influyen o median para que el resultado sea este…..por ejemplo, el autoconcepto, el estigma internalizado, la ansiedad social, la falta de oportunidades reales o la sintomatología propia del trastorno, entre muchas otras, pueden tener que ver. Pero hay otra variable que conviene no perder de vista en estos casos, y no es otra que la denominada «cognición social». La cognición social: una brújula en las interacciones sociales Por hacer una definición sencilla y accesible de este complejo constructo, podríamos decir que la «cognición social» es esa brújula que nos guía en las situaciones sociales y que, de estar afectada o alterada, en muchas ocasiones lleva a la persona a perderse durante las mismas. Aparte de la importancia de emplear un estilo de comunicación asertivo y conocer fórmulas para iniciar conversaciones o gestionar situaciones comprometedoras o complicadas, en las interacciones sociales también hay otros muchos componentes que, quizás, no sean tan evidentes, pero que influyen de forma importante. Por ejemplo, la capacidad para reconocer y gestionar nuestras propias emociones o intuir de una forma más o menos certera que puede estar sintiendo a este nivel la persona que hay enfrente, constructo al que se denomina «procesamiento emocional», también es un aspecto clave en las situaciones sociales. Pero junto a este, también hay otros como, por ejemplo, la «teoría de la mente», que es la capacidad de intuir lo que la otra persona puede estar pensando en una determinada situación, la «percepción/conocimiento social» que tiene que ver con el conocimiento que tenemos sobre lo que es adecuado y habitual en una situación social, o el denominado «estilo atribucional», que es la capacidad para hacer una adecuada valoración de los eventos positivos o negativos que ocurren en nuestra vida. Imaginemos, por tanto, una persona que conoce y maneja de forma más o menos adecuada todas aquellas estrategias comunicacionales que, en teoría, le habrían de permitir desenvolverse en las situaciones sociales, pero que, sin embargo, tiene dificultades para identificar y gestionar las emociones propias, intuir lo que los otros pueden estar pensando o sintiendo, saber que es lo adecuado o habitual en una determinada situación social, o tiende a atribuir de forma incorrecta los eventos que le suceden…., en este caso, encontramos a una persona bien entrenada para la interacción social, pero perdida durante las mismas, lo que quizás suponga que siga evitándolas y aislándose. Los estudios demuestran de una forma clara e inequívoca, que un importante porcentaje de personas con trastornos del espectro de la psicosis, trastorno bipolar y trastornos de personalidad, entre otros, presentan problemas en cognición social y en sus componentes. No obstante, a día de hoy existen diferentes pruebas traducidas y validadas en población española que sirven para valorar estos constructos, así como, programas específicos destinados a que las personas con dificultades a este respecto, puedan trabajar y mejorar estas capacidades tan importantes para el correcto funcionamiento social. Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención

xoves, 02 outubro 2025 14:49

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