
Terapias Creativas en la intervención con personas con TMG
20 - 10 - 2025
Categorías: La actividad en el Creap , Trabajo en Red , Formación , Contenidos especializados , Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: arteterapia , formación especializada , inclusión social , gestión del conocimiento , herramienta terapéutica , musicoterapia
Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U.
Terapias Creativas: Intervención con Propósito
En rehabilitación psicosocial, las Terapias Creativas no son un «extra» estético: son un campo de intervención complementario con objetivos funcionales claros. Cuando se trabajan de forma rigurosa —con propósito terapéutico, metodología definida y evaluación— permiten entrenar habilidades que a veces se resisten a los formatos más verbales: regulación emocional, atención sostenida, planificación secuencial, tolerancia a la frustración, comunicación expresiva y sentido de agencia. La clave no es «hacer arte», sino operar con materiales, consignas y contextos que transformen la experiencia en aprendizaje transferible a la vida diaria.
Intervención centrada en la persona
El punto de partida no es la técnica artística, sino la persona. Elegir entre música, artes plásticas, teatro o movimiento responde a una pregunta práctica: ¿qué formato facilita mejor el objetivo acordado? Si el reto es modular la activación y sostener la tarea, un trabajo plástico estructurado —con tiempos, series y criterios de finalización— puede ser más eficaz que una conversación. Si lo que buscamos es ensayo social y lectura de señales, la escena dramática ofrece un laboratorio seguro para probar repertorios nuevos y analizar lo ocurrido sin culpabilizar. El procedimiento es siempre el mismo: formular un objetivo observable, diseñar una secuencia de actividades con gradación de dificultad, explicitar el rol del terapeuta (modelo, guía, espejo), practicar en sesión y consolidar fuera del recurso, en entornos naturales.
Tres capas de intervención en cada sesión
Bien planificadas, las sesiones conectan tres capas: experiencia estética significativa, andamiaje terapéutico y generalización. La primera cuida el vínculo y la motivación: el material importa, la consigna importa, el cierre importa. La segunda convierte la actividad en intervención: se nombran las estrategias —respirar antes de decidir, fragmentar la tarea, pedir ayuda a tiempo— y se registran conductas. La tercera evita que el progreso se quede en el aula: lo trabajado se traslada a rutinas del domicilio, a dinámicas de grupo y a escenarios comunitarios, con apoyos explícitos y fechas de revisión. Así se evita el riesgo de coleccionar «productos bonitos» sin efecto funcional.
Evaluación del progreso y riesgos a evitar
Los resultados se miden en términos de desempeño y participación. Importa menos la «calidad» artística y más si la persona tolera mejor la incertidumbre, si inicia actividades sin espera excesiva, si regula la intensidad ante un error, si acepta feedback sin derrumbarse, si mantiene acuerdos con el grupo. Para ello conviene registrar criterios simples y comparables en el tiempo —frecuencia, duración, nivel de apoyo, transferencia a contextos nuevos— y utilizar la propia obra o la escena como memoria de trabajo para revisar avances: lo que antes desbordaba ahora se gestiona; lo que antes exigía guía constante ahora se realiza con apoyos mínimos.
Hay tropiezos conocidos y prevenibles. La improvisación sin objetivos convierte la sesión en entretenimiento y frustra a los equipos. La falta de coordinación con psicología, trabajo social, terapia ocupacional o enfermería fragmenta el proceso y diluye los efectos. La ausencia de generalización deja el progreso «encerrado» en el taller. Cuando el programa se integra en un Plan de Atención Individualizada (PAI), con metas acordadas y criterios de éxito claros, el cambio se hace visible donde debe: en el domicilio, en el barrio, en el empleo o en el aula formativa.
Formación y Aplicación Práctica
En síntesis, las Terapias Creativas aportan un terreno fértil para practicar, con bajo riesgo y alta motivación, aquello que luego se necesita en la vida real: regulación, comunicación, planificación, cooperación, disfrute. El valor terapéutico no reside en el pincel o en la flauta, sino en la forma de usarlos para construir repertorios útiles, sostenibles y evaluables. Cuando la persona se reconoce en lo que crea y entiende para qué le sirve, la adherencia mejora y la recuperación gana tracción.
Próximamente celebraremos una nueva edición del curso online en el Creap: Terapias artísticas abre automatrícula del 28 al 30 de octubre y se imparte del 3 al 17 de noviembre. Si te interesa, completa la inscripción en esas fechas y reserva en tu agenda el periodo de impartición.
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