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luns, 21 novembro 2022 10:51
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Los procesos subyacentes: la metacognición
Categorías: Artículos Científicos , Trabajo en Red , Contenidos especializados
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , estigma , investigación , enfermedad mental , acompañamiento terapéutico , rehabilitación psicosocial , divulgación , adherencia al tratamiento
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Introducción Uno de los objetivos que se abordan desde los recursos de rehabilitación con algunas de las personas usuarias que se atienden, es el que tiene que ver con la denominada «conciencia de enfermedad». Aunque este es un constructo complejo y difícil de definir, la comunidad científica parece haber llegado al consenso de que está compuesto por tres factores que ayudan a comprenderlo y operativizarlo. Factores que intervienen en la «conciencia de enfermedad» El primero de ellos, es la capacidad de la persona con un Trastorno Mental Grave (TMG) para asumir que presenta una patología de estas características; el segundo, la conciencia acerca de que dicha problemática precisa de un tratamiento (tanto farmacológico como rehabilitador); y , por último, estaría la capacidad para asociar los síntomas con los que la persona convive al propio trastorno, y la conciencia de que estos afectan e interfieren sobre su funcionamiento y calidad de vida. Si asumimos cierto consenso teórico al constructo de conciencia de enfermedad, nos podemos preguntar ahora si el concepto es suficientemente homogéneo en su operacionalización en la práctica clínica. Aunque desde los recursos de rehabilitación es frecuente encontrarse con usuarios que están bien orientados en esas tres esferas y que , por lo tanto, se podría decir que muestran «una buena conciencia de enfermedad» , también hay otros que presentan una «conciencia parcial» o «nula conciencia», lo cual, de forma habitual, lleva a que en los Planes de Rehabilitación se plasmen objetivos que tengan que ver tanto con la conciencia como con el conocimiento sobre la problemática psiquiátrica concreta que posee el usuario en cuestión. Por lo tanto, son frecuentes las intervenciones centradas en que la persona se plantee hasta qué punto lo que le ocurre se puede deber a la presencia de un trastorno psiquiátrico, la importancia de tratarlo, o el correcto reconocimiento y atribución de síntomas a la problemática. Por supuesto, siempre desde una perspectiva basada fundamentalmente en la entrevista motivacional y la psicoeducación, evitando la confrontación directa que, como ya se sabe, generalmente trae consigo un efecto paradójico por el que la persona puede terminar aferrándose aun con más fuerza a su idea de que no presenta ningún tipo de problemática y que, por lo tanto, no necesita ningún tipo de tratamiento. Esto puede llevar a la duda contagiosa en el ejercicio profesional sobre en qué medida la conciencia de enfermedad es deseable y beneficiosa para la persona, y si podemos asumir una relación de contigüidad entre dicha conciencia, el bienestar y la recuperación de la persona. La Metacognición Si bien, este concepto y sus tres componentes forman parte de un constructo mucho mayor, más complejo y global al que se denomina Metacognición. Este, generalmente se define como «la cognición sobre la cognición» o «el conocimiento sobre el conocimiento», es decir, el nivel de conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funciona su propia psique, pero no solo desde la perspectiva meramente cognitiva, sino también desde lo emocional, algo que, a su vez, también se hace extensible al conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funcionan las cogniciones y emociones de los demás. Aunque más relacionado con los trastornos psicóticos, diferentes investigadores han ayudado a hacer más comprensible este constructo, el cual estaría integrado por cuatro factores. Factores que integran la metacognición Al primero de ellos lo denominan autorreflexión, y se relaciona con la capacidad del individuo para comprender los propios pensamientos y emociones, y de esta forma, generar una autorrepresentación precisa. El segundo, sería la comprensión de lo que implica el otro, que hace referencia a la capacidad del sujeto para poder elaborar cogniciones sobre las emociones (empatía cognitiva) y estados mentales de otros (teoría de la mente). Al tercero, le denominan decentración, y tiene que ver con la capacidad del sujeto para distinguir entre sus propios planes y los del resto, por tanto, conlleva la noción del sujeto acerca de que los demás pueden tener planes y comportamientos que no están necesariamente relacionados con los suyos propios. El cuarto y último, es el denominado afrontamiento metacognitivo, que se asocia a la capacidad del sujeto para, por un lado, reconocer sus propios problemas psicológicos y, por otro, encontrar métodos de afrontamiento adecuados destinados al manejo o a la solución de los mismos. Es a partir de aquí cuando el profesional de la rehabilitación psicosocial, de la recuperación, quizá debería plantearse si estos factores se trasladan a su práctica profesional en intervenciones que, si estructuradas, son eficaces, eficientes y efectivas para la fenomenología del TMG. A este nivel, es preciso señalar que ya son innumerables los estudios que han corroborado una y otra vez el hecho de que uno o varios de estos factores pueden estar afectados en mayor o menor medida, ya no solo en los trastornos del espectro de la psicosis, sino en personas que presenten cualquier tipo de TMG. Como puede deducirse de la propia definición del constructo y los cuatro factores que lo integran, afectaciones a este nivel pueden traer consigo un gran número de dificultades en la vida de la persona que las presenta, ya no solo en cuanto al hecho de hacer una representación precisa de su funcionamiento, dificultades, necesidades, planes y acciones a llevar a cabo, sino también en cuanto a poder hacer dichas representaciones en el caso de las personas que le rodean. Por suerte, hoy en día se cuenta con instrumentos de evaluación y programas de intervención validados científicamente, los cuales pueden ser muy útiles para ayudar a los usuarios que lo necesiten a mejorar sus capacidades metacognitivas. A partir de aquí, quizá nos deberíamos plantear cuestiones como: ¿existen otros modelos de conciencia de enfermedad? ¿Qué planteamiento es más adecuado para la persona usuaria? ¿Podemos establecer un nivel «suficiente» de conciencia de enfermedad? ¿Y de metaconciencia? Al trabajar la conciencia de enfermedad, ¿puede afectar negativamente a la persona, por ejemplo, incrementando el autoestigma? Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia Ciencia y humanidad en la intervención
xoves, 29 xaneiro 2026 08:41
El uso de psicofármacos en salud mental
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Guías, documentos técnicos e informes , Salud Mental , Documentación
Etiquetas: salud mental , trastorno mental grave (tmg) , búsqueda bibliográfica , medicación , gestión del conocimiento , divulgación , adherencia al tratamiento , servicio de referencia
BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Consulta bibliográfica resuelta El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre Uso de psicofármacos en salud mental, tendencias emergentes y personalización del tratamiento A pesar de los avances en el abordaje de los problemas de salud mental, una parte importante de las personas con trastornos mentales graves sigue presentando muchos efectos adversos relacionados con los tratamientos farmacológicos. Esta realidad ha impulsado el desarrollo de distintas líneas de investigación que buscan encontrar medicamentos más eficaces a la vez que desarrollar estrategias de tratamiento más eficientes y personalizadas. En esta nueva revisión bibliográfica resuelta por el Servicio de Referencia del Creap repasamos algunos de estos avances. La cuestión de la «polifarmacia» Hablamos de polifarmacia cuando una persona toma varios psicofármacos al mismo tiempo para el alivio de sus síntomas. Según Shekho y colaboradores (2024), esta estrategia es muy efectiva para el abordaje de síntomas complejos. Sin embargo, también tiene un coste: produce más efectos secundarios y hace más dificultad ajustar el tratamiento con el paso del tiempo. En el caso específico de los medicamentos antipsicóticos, Köhler-Forsberg y su equipo (2024) analizaron si es posible reducir la polifarmacia hacia la monoterapia sin empeorar los resultados. Sus datos sugieren que, en algunos casos, esta transición no conlleva una una pérdida clara de eficacia. Sin embargo, los autores prefieren ser prudentes: la calidad de la evidencia es limitada y conviene revisar cada caso de manera individual. Este debate se vuelve especialmente importante si tenemos en cuenta los riesgos asociados a la retirada de los psicofármacos. Cosci y Chouinard (2020) muestran como distintos tipos de psicofármacos pueden generar síndromes de retirada (algunos de ellos persistentes) lo que obliga a extremar la cautela tanto al iniciar como al discontinuar este tipo de tratamientos tan complejos. Psiquiatría de precisión: hacia la personalización del tratamiento Frente a estas limitaciones, cada vez cobra más peso la idea de que los tratamientos deben adaptarse mejor a cada persona y no al revés. En este contexto, la farmacogenética aparece como una posible aliada, ya que permite entender por qué no todas las personas responden igual a antidepresivos y antipsicóticos, y cómo pequeños cambios genéticos pueden influir en esa respuesta (van Westrhenen y Young, 2025). Esta mirada más individualizada forma parte de lo que se conoce como psiquiatría de precisión, un enfoque que propone utilizar información clínica y biológica para orientar mejor las decisiones terapéuticas. Según señalan Češková y Šilhán (2021), herramientas como los biomarcadores o el análisis de grandes conjuntos de datos podrían ayudarnos a adaptar mejor el tratamiento prediciendo la evolución clínica. Sin embargo, se trata de un enfoque todavía en desarrollo, y hará falta más investigación antes de su implantación generalizada. Para una revisión más detallada de la literatura, pueden consultar la última consulta bibliográfica resuelta por el Servicio de Referencia del Creap. Contenido relacionado Servicio de Referencia del Creap. Otras consultas de información resueltas. Formulario de solicitud de consulta bibliográfica para el Servicio de Referencia del Creap. Informes de evidencias de 2025 del Creap. Newsletters de 2025 del Creap.
mércores, 07 xaneiro 2026 08:49
2025 en el Creap: un compromiso firme con la investigación y la difusión de conocimiento
Categorías: La actividad en el Creap , Artículos Científicos , Contenidos especializados , Guías, documentos técnicos e informes
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , literatura científica , gestión del conocimiento , divulgación , servicio de referencia
Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, reafirma su compromiso con la investigación y la difusión del conocimiento en rehabilitación psicosocial. En esta entrada de blog, repasaremos las principales acciones que han tenido lugar durante el año 2025. 3 Artículos científicos El Creap da un paso firme en la investigación de intervenciones grupales con la publicación de tres estudios clave en la Revista Sanitaria de Investigación. Se trata de tres artículos que analizan el funcionamiento de los programas en la práctica diaria y preparan el terreno para pruebas de eficacia más amplias. En la esfera clínica, se ha explorado un programa de Terapia Dialéctico Conductual (DBT) pensado para entrenar habilidades como el mindfulness, la regulación emocional y la tolerancia al malestar para manejar mejor las situaciones del día a día. También se han puesto en marcha propuestas orientadas a la adquisición de habilidades como el programa de jardinería terapéutica, con sesiones de trabajo pensadas para reforzar la autonomía, la autoestima y las relaciones con otras personas a través de la horticultura. También se ha desarrollado el programa de yoga en grupo, un programa que permitirá explorar cómo este tipo de práctica podría apoyar el autocuidado y el bienestar general. Entre las publicaciones en curso destaca el estudio piloto de eficacia del programa Creando Nexos, aceptado en la revista Rehabilitación Psicosocial para su número de diciembre. También destaca un artículo sobre caracterización sociodemográfica en dispositivos de rehabilitación psicosocial que se encuentra en revisión por la Revista Española de Discapacidad y pretende ampliar la investigación del Creap más allá del ámbito de la intervención. Guías metodológicas: profesionalización de la práctica El Creap no solo investiga el impacto de las intervenciones, sino que también dedica una parte de sus esfuerzos a estandarizar procesos clave. Este año se han desarrollado tres guías prácticas para profesionales. La Guía de Buenas Prácticas para la elaboración de Planes de Atención Individualizados (PAI) ofrece un marco claro para diseñar y evaluar planes centrados en el proyecto de vida de la persona y poder guiar el proceso de recuperación. El documento titulado El diseño y aplicación de Programas de Intervención evaluables en Rehabilitación Psicosocial propone un método para convertir actividades grupales en intervenciones estructuradas y medibles, siempre ligadas a los objetivos del PAI. Por último, la Guía de Buenas Prácticas para la Inclusión del Agente de Apoyo entre Iguales explora cómo integrar a estos profesionales con experiencia en primera persona como figuras fundamentales del proceso de rehabilitación. Compromiso en congresos y divulgación Por último, destacamos la presencia activa del Creap y de su equipo en distintos espacios de encuentro, compartiendo el conocimiento generado en el centro y creando redes de colaboración y aprendizaje con otras entidades del sector. El centro compartió sus avances en las I Jornadas Iberoamericanas Grefart, donde mostró el impacto del espacio expositivo Cesam como herramienta de rehabilitación a través del arte. Asimismo, profesionales del Creap participaron en la 13ª Conferencia Europea de Musicoterapia (EMTC) con una comunicación sobre los programas comunitarios de musicoterapia desarrollados en el centro. Durante las II Jornadas de Salud Mental y Bienestar Emocional celebradas en Castielfabib (Rincón de Ademuz, Comunidad Valenciana), el equipo presentó ponencias sobre empleo inclusivo y musicoterapia, subrayando el valor del entorno natural como recurso terapéutico. Además, el Creap participó en diversas jornadas centradas en el apoyo entre iguales en salud mental, con intervenciones en la Jornada de la Plataforma ISEM (Madrid), en la Jornada de la Fundación Gira-sol (Mallorca) y en la I Jornada Nacional de Apoyo entre Iguales en Salud Mental, organizada por Avrisem. Finalmente, el Creap tuvo el honor de albergar el VI Congreso de la Asociación de Rehabilitación Psicosocial (Fearp), celebrado el pasado octubre, un encuentro que reunió a profesionales de todo el país. En él se presentaron tres pósteres centrados en distintas experiencias: el Programa de Cocina Saludable en Rehabilitación Psicosocial, la Sala de Relax del Creap y el proceso de transformación del modelo organizativo hacia una mayor integración de servicios. En conjunto, 2025 fue un año que reforzó el papel del Creap como espacio de investigación aplicada y de intercambio entre profesionales, donde la evidencia científica se traduce en prácticas que transforman la atención psicosocial.
venres, 02 xaneiro 2026 08:32
Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , actividades de la vida diaria , gestión del conocimiento , rehabilitación psicosocial , divulgación , rehabilitación cognitiva , adherencia al tratamiento , autonomía , neurociencias , neuropsicología
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Competencias y habilidades para la autonomía y la calidad de vida Dentro de los objetivos fundamentales de los recursos de rehabilitación psicosocial se encuentra la adquisición de competencias y habilidades que ayuden al usuario a mejorar su funcionamiento cotidiano y, con ello, su nivel de autonomía y su calidad de vida. Para ello, se llevan a cabo diversos entrenamientos en múltiples actividades que dichas personas necesiten llevar a cabo en su vida cotidiana y sean significativas para ellas. No obstante, no son pocas las ocasiones en las que se observan dificultades en las mismas de cara a aprender o poner en practica estos aprendizajes en su día a día. Factores neurocognitivos en la adquisición de competencias Las variables que pueden interferir en la adquisición de estas competencias pueden ser de muy diversa índole como, por ejemplo, la autoestima, la ansiedad, la falta de oportunidades reales para luego poner en práctica lo aprendido, aparte de otras muy comunes como apatía, anhedonia, abulia, anergia, etc…esto hace que, si no se contemplan todas ellas y no se lleva a cabo un análisis funcional, sea realmente muy difícil saber las causas que están afectando. Si bien, dentro de las variables a considerar, es importante tener en cuenta una realidad ampliamente demostrada en infinidad de investigaciones, y no es otra que un nada desdeñable porcentaje de personas que se atienden en estos recursos presentan problemas en su funcionamiento neurocognitivo que, además de interferir en su capacidad de aprendizaje, también influyen, y en ocasiones de forma significativa, en su funcionamiento cotidiano. Dichos estudios demuestran que la velocidad de procesamiento, la atención, la memoria, el aprendizaje, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas, entre otras, pueden estar afectadas de algún modo en el caso de estas personas. La casuística de estas problemáticas a nivel neurocognitivo es variada y multicausal, pero también se sabe que los trastornos que de forma habitual presentan las personas que se atienden en los recursos de rehabilitación, de forma muy frecuente traen consigo una afectación en estas funciones. Atención, memoria y funciones ejecutivas: su impacto en la rehabilitación psicosocial Los problemas neurocognitivos siempre son informados por las personas como «tengo un problema de memoria». Teniendo esto en cuenta, lo que habitualmente se identifican como problemas casi exclusivos de memoria («!!!Es que luego no lo recuerda!!!») o de aprendizaje («!!!lLlevamos mucho tiempo trabajándolo, pero no lo aprende!!!»), pueden deberse a la afectación de otras áreas que no son únicamente estas. Dentro de la atención, existen diversos subtipos. El modelo de Sohlberg and Mateer nos describen un modelo jerárquico, de aplicación clínica para el ámbito de la rehabilitación psicosocial – aunque parte del daño cerebral -, donde la atención se clasifica en dominios atencionales desde un procesamiento más básico a otro más complejo durante la realización de una actividad, tal que: focalizada, para responder de forma discreta; sostenida, para responder de forma mantenida durante la actividad; selectiva, para responder a lo relevante; alternante, para responder cambiando según las demandas de la actividad; y dividida, para responder en varias tareas a la vez. Los mayores problemas a este nivel se dan en la selectiva, aquella que nos permite centrarnos en una tarea o estimulo, inhibiendo cualquier tipo de distracción tanto externa como interna. Es evidente que no podemos recordar aquello a lo que no hemos atendido, lo que nos lleva a que muchos de estos problemas que identificamos como «de memoria», pero quizás tengan su origen real en la atención. También, cabe considerar la función denominada memoria de trabajo, la cual se encuentra a caballo entre la memoria y las denominadas funciones ejecutivas, permitiéndonos mantener presente y manipular la información necesaria para llevar a cabo una tarea en concreto, lo que supone no solo el uso de la memoria, sino también el hecho de trabajar con la información extraída de la misma, o que le estamos dando a la persona en ese momento. El ejemplo más típico es hacer un cálculo “de cabeza”, que requiere mantener los números que vayamos a sumar, restar… y hacer el cálculo con ellos. Esta función también podría estar afectada y ser la razón por la que a la persona en cuestión le cuesta tanto «acordarse» o «aprender». Otra cuestión relevante es que no todas las personas respondemos o aprendemos a la misma velocidad, en esto, la función denominada velocidad de procesamiento, la cual hace referencia al número de operaciones mentales que nuestro cerebro es capaz de hacer en un espacio de tiempo determinado, también es clave, ya que puede haber personas que necesiten significativamente más tiempo que otras para respondernos o aprender algo. Por su parte, las funciones ejecutivas implican cualquier actividad mental que suponga conjugar dos procesos mentales. Por ejemplo, la memoria de trabajo es ejecutiva porque supone mantener y manipular información, como hemos descrito antes. Las funciones ejecutivas se han clasificado siguiendo distintos criterios. Desde el modelo de Sohlberg y Mateer, las funciones ejecutivas son los procesos mentales implicados en iniciar, planificar, secuenciar, organizar y dirigir una acción o conjunto de acciones. Teniendo en cuenta sus características, la alteración de dichas funciones también pueden interferir de forma significativa en la puesta en práctica y ejecución de los aprendizajes llevados a cabo por la persona: reduciendo su adherencia o respuesta al tratamiento; reduciendo la generalización en su funcionalidad cotidiana; reduciendo los niveles de integración; o, como otro ejemplo, dificultando la reinserción laboral. Conclusión Por todo esto, es importante valorar el desempeño en estas áreas, de cara a poder ver si hay problemáticas a este nivel que puedan estar interfiriendo en la capacidad de aprendizaje y en su funcionamiento cotidiano, ya que, junto con otras variables relevantes, podremos hacer un análisis más certero acerca de cuáles son las causas reales de las dificultades observadas a este nivel. Por suerte, a día de hoy se cuentan con baterías especializadas destinadas a la valoración de las mismas, así como, con programas y modelos de intervención que han probado sobradamente su eficacia para la estimulación, compensación y rehabilitación de las mismas. Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
xoves, 27 novembro 2025 09:36
Los procesos subyacentes: La cognición social
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: inclusión social , rehabilitación psicosocial , divulgación , conducta , rehabilitación cognitiva
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Introducción Dentro de las personas que de forma habitual se atiende en los recursos de rehabilitación psicosocial, es frecuente encontrar que una de las dificultades que presentan es la relativa a la interacción social, algo que, en ocasiones, las conduce al aislamiento y a la soledad. A su vez, una de las intervenciones que se muestra más necesaria y ha demostrado más efectividad en los diferentes meta-análisis efectuados hasta la fecha, es el entrenamiento en habilidades sociales. El entrenamiento en habilidades sociales Aunque hay diversas metodologías y fórmulas para trabajar las habilidades sociales, generalmente se llevan a cabo a nivel grupal, y se abordan aspectos relacionados con la asertividad, el inicio y mantenimiento de conversaciones, la gestión de situaciones sociales que pueden catalogarse como complicadas o potencialmente conflictivas, la reducción de la ansiedad social por medio de la exposición, la mejora del autoconcepto, etc… todas técnicas destinadas a que la persona que participe en el programa adquiera habilidades, las ponga en práctica y, por medio de la experiencia, pueda percibirse cada vez más competente y capaz en este área tan relevante para el ser humano. Esto, a su vez, puede propiciar una reducción del aislamiento y ayudar a la persona a construir una red de apoyo. Es muy habitual que dentro de los programas que se ofrecen desde los dispositivos de rehabilitación psicosocial, se propongan diversas intervenciones y actividades que tengan por objetivo el entrenamiento en habilidades sociales y la subsiguiente generalización de estas competencias al entorno de la persona. Si bien, también es relativamente frecuente que, tras el riguroso trabajo, los profesionales hagan valoraciones del tipo «la verdad es que esta persona, por lo que hemos visto en los programas, cuenta con las habilidades necesarias para relacionarse con sus compañeros o las personas de su entorno, pero luego no lo hace, no generaliza, y sigue sin relacionarse con nadie e igual de aislado».….es cierto que en esta situación tan frecuente pueden encontrase infinidad de variables que influyen o median para que el resultado sea este…..por ejemplo, el autoconcepto, el estigma internalizado, la ansiedad social, la falta de oportunidades reales o la sintomatología propia del trastorno, entre muchas otras, pueden tener que ver. Pero hay otra variable que conviene no perder de vista en estos casos, y no es otra que la denominada «cognición social». La cognición social: una brújula en las interacciones sociales Por hacer una definición sencilla y accesible de este complejo constructo, podríamos decir que la «cognición social» es esa brújula que nos guía en las situaciones sociales y que, de estar afectada o alterada, en muchas ocasiones lleva a la persona a perderse durante las mismas. Aparte de la importancia de emplear un estilo de comunicación asertivo y conocer fórmulas para iniciar conversaciones o gestionar situaciones comprometedoras o complicadas, en las interacciones sociales también hay otros muchos componentes que, quizás, no sean tan evidentes, pero que influyen de forma importante. Por ejemplo, la capacidad para reconocer y gestionar nuestras propias emociones o intuir de una forma más o menos certera que puede estar sintiendo a este nivel la persona que hay enfrente, constructo al que se denomina «procesamiento emocional», también es un aspecto clave en las situaciones sociales. Pero junto a este, también hay otros como, por ejemplo, la «teoría de la mente», que es la capacidad de intuir lo que la otra persona puede estar pensando en una determinada situación, la «percepción/conocimiento social» que tiene que ver con el conocimiento que tenemos sobre lo que es adecuado y habitual en una situación social, o el denominado «estilo atribucional», que es la capacidad para hacer una adecuada valoración de los eventos positivos o negativos que ocurren en nuestra vida. Imaginemos, por tanto, una persona que conoce y maneja de forma más o menos adecuada todas aquellas estrategias comunicacionales que, en teoría, le habrían de permitir desenvolverse en las situaciones sociales, pero que, sin embargo, tiene dificultades para identificar y gestionar las emociones propias, intuir lo que los otros pueden estar pensando o sintiendo, saber que es lo adecuado o habitual en una determinada situación social, o tiende a atribuir de forma incorrecta los eventos que le suceden…., en este caso, encontramos a una persona bien entrenada para la interacción social, pero perdida durante las mismas, lo que quizás suponga que siga evitándolas y aislándose. Los estudios demuestran de una forma clara e inequívoca, que un importante porcentaje de personas con trastornos del espectro de la psicosis, trastorno bipolar y trastornos de personalidad, entre otros, presentan problemas en cognición social y en sus componentes. No obstante, a día de hoy existen diferentes pruebas traducidas y validadas en población española que sirven para valorar estos constructos, así como, programas específicos destinados a que las personas con dificultades a este respecto, puedan trabajar y mejorar estas capacidades tan importantes para el correcto funcionamiento social. Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
xoves, 02 outubro 2025 14:49
Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (IV)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: intervención comunitaria , investigación , salud comunitaria , rehabilitación psicosocial , divulgación
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Frente: La investigación es muy útil, y la sociedad la valora así. La ciencia es tan útil que en cierta ocasión un grupo de investigadores se fueron a estudiar cómo se comunicaban unos pájaros en el Amazonas, y al volver mostraron sus hallazgos, por lo que mucha gente creyó que aquellos pájaros del Amazonas se comunicaban gracias a los investigadores. Creo que es momento de dar la vuelta a la tortilla. La investigación está «inflacionada». Esa inflación viene desde la física, donde una teoría juega con unos márgenes de precisión que no se aplican a las ciencias sociales. En segundo lugar, el modelo biomédico se vende muy bien, desde la genética a la farmacología. Aquí entra la biología y la química y de ahí en adelante hasta llegar a lo psicosocial. Los resultados del modelo biomédico ya entran en conflicto con la intervención clínica, convirtiéndose en un producto, más que en una realidad. Sólo hay que recordar las promesas de la genética de los años 60 y 70, hasta nuestros días. Obviamente la genética ha hecho grandes contribuciones al desarrollo científico, pero el impacto psicosocial todavía depende del cómo lo evaluemos. En la farmacología sólo hay que preguntarse por la contribución de los modelos preclínicos al tratamiento de trastornos mentales graves y explorar un poco la propia literatura científica. El nivel psicosocial ya es una metáfora. Los modelos psicosociales, con pretensiones de ser como las teorías de la física, no se pueden aplicar porque la realidad no se ajusta a ellos cuando parten de la académica. Todos son incompletos. Todos son un intento de explicar la realidad en el que fracasan porque al pasar por el filtro de la investigación están sobre ajustados. Y hay que tener en cuenta que el sobreajuste se puede estimar numéricamente. Este sobreajuste ocurre cuando el modelo comienza a explicar el ruido y las idiosincrasias de la muestra desde la que se desarrolla, a costa de su generalización a otras muestras de intervención. ¿Cómo debería contribuir el profesional de la rehabilitación psicosocial a la investigación? Retaguardia: El profesional de la rehabilitación psicosocial puede contribuir en una investigación útil para la misma transmitiendo sus observaciones. La forma en que se pueden transmitir es traduciéndolas en preguntas, hipótesis, intervenciones, procedimientos, indicadores y su evidencia y experiencia previa en términos asequibles para la investigación. Eso supone que el profesional tiene que conocer los procesos de la ciencia en cierta medida. Ya puedes ser tú un experto en rehabilitación o recuperación en un foro en el que se hable inglés si tú no sabes inglés para hacerte entender. Si quieres participar en el foro, tendrás que aprender el idioma o buscarte un traductor. Curiosamente, el futuro de la intervención psicosocial se decide en foros internacionales que dictan de arriba a abajo las políticas psicosociales. Estas políticas psicosociales se fundamentan en investigación científica, pero se convierten en tecnocracia que pueden ahogar a los profesionales de la rehabilitación. El profesional de la rehabilitación debe aprender a hablar el lenguaje internacional de la investigación, para poder influir de abajo a arriba y de arriba a abajo, de la práctica profesional a las políticas sociales, y de la práctica profesional a la investigación. Esta capacidad es la que permitirá que los y las profesionales de la rehabilitación psicosocial, los usuarios y usuarias, encuentren soluciones a los problemas con los que se encuentran para ofrecer la asistencia solicitada. Frente: Lo que puede decir un profesional que se dedica a la rehabilitación psicosocial es que está cansado de lo hegemónico en este campo y en otros, por cierto. Se nos pide que se mida, se nos pide indicadores, se nos pide objetividad. El problema es que los PIR o Planes Individuales de Rehabilitación (o como los llamó un compañero de la rehabilitación, Planes Imposibles de Realizar), los análisis funcionales donde se obliga a evaluar hasta los ritmos circadianos de los pacientes, las intervenciones (no todas funcionan) ... son una quimera en un mundo tan dinámico como en el que vivimos. ¿Hacia dónde nos podemos dirigir? Ahora mismo, lo que sí podemos objetivar es el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia. Este hartazgo ha ido a más debido a las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental. Estamos hablando de contenciones, tratamientos involuntarios, incapacidades para «proteger» a la persona, ingresos en contra de la voluntad de la persona… Me refiero a que se debe dejar un modelo basado en el fármaco y comenzar a tener en cuenta a las personas o, como a mí me gusta llamarlos, clientes. Hay que invertir realmente en rehabilitación y su investigación, ahora mismo, la mayor parte de la inversión se va en gasto farmacológico, ya sea para investigar o para tratamientos. Creemos que, se debe evaluar los efectos en el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental, de un espacio seguro, los beneficios de un vínculo afectivo que no dañe. La pregunta es, ¿cómo se puede investigar eso con el modelo actual y para que no parezcan intuiciones o impresiones? Retaguardia: Primer problema. Comenzamos por considerar como objetivado lo que no está. Si la queja y la crítica son deporte nacional, «el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia» es un claro ejemplo de por qué no avanzamos. En primer lugar, la estimación de «colectivo no desdeñable» no está operacionalizada, se transmite y percibe como una opinión y no como un hecho. Por otro lado, la identificación de las categorías «rehabilitación», «psiquiatría» y «terapia», creo que es parcial y poco precisa. Y seguimos por mal camino. Hacemos una atribución causal entre «lo hegemónico», que es causa de «las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental». Además, estas constantes vulneraciones son causa del incremento del hartazgo. Ciertamente, el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental parece un objetivo claro de investigación que se identifica en el ámbito de la rehabilitación y recuperación psicosocial. En respuesta a tu pregunta, la forma de evitar que el modelo actual genere investigación, más allá de intuiciones e impresiones, requiere de dos pasos. Uno, y no por ello el primero, la traducción de las observaciones del profesional de la rehabilitación al método científico. Por ejemplo, si quiero ver como una intervención favorece la recuperación, tendré que definir qué es recuperación. Si la recuperación está centrada en la persona para ayudarle a tener una vida satisfactoria, no podré definir la recuperación a partir de objetivos clínicos dictados por los profesionales. En consecuencia, el PIR no vendrá dictado por el clínico, sino por la persona afectada, al contrario de si estuviéramos hablando de rehabilitación. En resumen, los objetivos de la investigación vendrán evidenciados por la colaboración de los usuarios de los dispositivos, y para ello existen muchas metodologías, como las fenomenológicas. El siguiente paso es la traducción de los resultados científicos a la práctica profesional. No me puedo quejar de que los resultados de la investigación no son aplicables a la persona que estoy viendo en mi dispositivo. Sin embargo, leo un libro de divulgación sobre «neurodivergencia» y me pongo a comentar el tema a modo de plegaria en todos los foros profesionales en donde me encuentro. El profesional podrá leer investigación y a partir de ahí tendrá ideas para compartir con sus compañeros con un espíritu crítico. La traducción no puede ser literal en ningún caso, ni de la práctica asistencial a la ciencia, ni viceversa. El lenguaje utiliza palabras, es discreto, en consecuencia, impreciso y limitado. Dos personas no significan la misma experiencia, aunque estén diciendo las mismas palabras. Pensemos en un elefante rosa, ¿tu imaginación evoca un elefante igual que el mío? 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