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luns, 21 novembro 2022 10:51

Contido coa etiqueta rehabilitación psicosocial

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05 - 03 - 2026

Maternidad en mujeres con problemas graves de salud mental

Autora: Natalia Enguídanos Plasencia. Alumna en prácticas en el Área de Atención Directa en el Creap (octubre 2025-enero 2026) del Grado de Psicología de la Universitat de València. Introducción La maternidad supone un impacto trascendental en la vida de toda mujer. No solamente en términos biológicos, sino también a nivel emocional, social y psicológico. Supone una reestructuración total del rol provocando cambios en la identidad personal, en las prioridades, responsabilidades y expectativas sociales. Si este periodo supone un reto para cualquier mujer, es de vital importancia realizar un acompañamiento más específico y continuado si existe un diagnóstico previo de salud mental. Diversos estudios estiman que entre el 30% y el 60% de las mujeres con problemas de salud mental graves son madres, lo que subraya la importancia de diseñar apoyos adecuados durante el embarazo y posparto para estas mujeres. La maternidad es un periodo de especial sensibilidad emocional. En mujeres con problemas de salud mental graves puede agravarse el riesgo de descompensación, por lo que las guías clínicas recomiendan un seguimiento y una planificación previa del tratamiento. Recomendaciones farmacológicas Actualmente, las guías clínicas no recomiendan la suspensión del psicofármaco durante el embarazo o posparto, sino una toma de decisiones individualizada haciendo un balance entre los riesgos y beneficios. No obstante, sigue existiendo un miedo al riesgo teratogénico por parte de las madres que las lleva a la suspensión de la medicación durante la época gestacional. Esta supresión de la medicación puede ser perjudicial tanto para la madre como para el hijo. La evidencia científica no recomienda la suspensión puesto que el riesgo de recaída grave puede ser mayor que el riesgo farmacológico hacia el feto. Por este motivo es fundamental ofrecer información clara y rigurosa que facilite la toma de decisiones compartida. Estigma persistente Más allá de la dimensión clínica, muchas mujeres con diagnósticos de salud mental se enfrentan a un estigma persistente que cuestiona su competencia materna. Estas mujeres se enfrentan a un estigma institucional que puede derivar incluso en la retirada de la custodia. Esta mirada condiciona también la percepción social y refuerza prejuicios profundamente arraigados. Además, la idea social de la “buena madre” genera una presión constante que lleva a muchas mujeres a juzgar su propio proceso de maternidad, cayendo en comparaciones y desarrollando sentimientos de insuficiencia. En mujeres con trastorno mental grave, este relato se suma al estigma propio del diagnóstico, lo que facilita un autoestigma especialmente intenso. Consecuentemente, estas mujeres pueden dudar de sí mismas como madres, sentir que pierden el control de su rol materno y de su salud mental. Este autoestigma también influye en la menor búsqueda de ayuda, principalmente por miedo a ser juzgadas o castigadas. Por ello, más que centrarnos únicamente en los factores de riesgo, resulta fundamental promover un apoyo especializado durante el embarazo y el posparto, una buena coordinación entre los servicios de salud mental y sociales, y programas que refuercen el vínculo entre madre e hijo. Intervenciones especializadas Sin embargo, en España, las intervenciones especializadas para este colectivo siguen siendo escasas. La evidencia señala que los programas más eficaces combinan tratamiento del trastorno mental grave, apoyo al rol materno y trabajo con la familia. Las terapias psicológicas más avaladas son la Terapia Cognitivo Conductual, grupos psicoeducativos y de apoyo entre iguales, así como intervenciones que trabajan el vínculo madre-bebé, las habilidades de lectura de señales del niño y apoyo en la crianza. Estas intervenciones han evidenciado que, cuando existe un apoyo integral, se promueve una mayor estabilidad familiar y mejora significativamente la experiencia de la maternidad. Si los programas especializados en España ya son limitados, los recursos específicos dirigidos a la salud mental perinatal lo son aún más. Actualmente, uno de los pocos recursos especializados es el Hospital de Día Madre-Bebé del Hospital Clínic de Barcelona, un recurso para madres con trastornos mentales que acaban de tener un hijo. Este recurso es pionero en el Estado y tiene como objetivo favorecer un espacio terapéutico confortable que permita la continuidad de la atención de la madre y del bebé, favoreciendo el vínculo y el cuidado, así como la prevención, detección y la intervención de los TMG mediante el uso de tratamientos especializados en las patologías mentales perinatales. Visibilizar esta realidad es fundamental para avanzar hacia modelos de atención más sensibles, integrales y libres de estigma, que acompañen a estas mujeres en su maternidad sin cuestionar su derecho a ejercerla, proporcionando los apoyos necesarios para que puedan desarrollarla con seguridad, dignidad y bienestar. Referencias Ríos, R. R., Tato, M. N., Otero, S. P., Loureiro, S. M., Álvarez, S. G. L., Castiñeira, M. C., & Otero, M. D. C. V. (2016). Maternidad y trastorno mental grave. Norte de Salud Mental, 14(55), 55-65. National Institute for Health and Care Excellence. (2014, updated 2020). Antenatal and postnatal mental health: Clinical management and service guidance (CG192). https://www.nice.org.uk/guidance/cg192 Ayesa-Arriola, R., Parás, C., & Díaz-Pons, A. (2025). Motherhood and Childhood in the Context of Mental Illness: A Narrative Review. Women, 5(3), 26. Sharma, V., & Mazmanian, D. (2021). Searching the puerperal trigger of bipolar disorder. Bipolar Disorders, 23(5). Alderdice, F., & Kelly, L. (2019). Stigma and maternity care. Journal of Reproductive and Infant Psychology, 37(2), 105-107. Hospital Clínic de Barcelona. (2018, 20 de marzo). El Clínic pone en marcha un Hospital de Día para madres con trastornos mentales que acaban de tener un hijo. https://www.clinicbarcelona.org/noticias/el-clinic-pone-en-marcha-un-hospital-de-diapara-madres-con-trastornos-mentales-que-acaban-de-tener-un-hijo

xoves, 05 marzo 2026 08:21

26 - 02 - 2026

Tercera edición del curso de Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial (RPS)

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, abrimos la tercera edición del curso dedicado a Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial. Llega en el momento oportuno, dado que recientemente publicamos la guía, «El diseño y aplicación de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial desde el modelo integral de atención centrada en la persona» —de mi autoría— que ofrece un marco operativo para analizar necesidades, diseñar, implementar y evaluar programas estructurados, basados en evidencia y centrados en la persona. Este curso coge como referencia esta guía y la traslada a la parte práctica, buscando su aplicación en equipos reales. Diseñar para intervenir mejor Hay una diferencia enorme —y muy visible en el día a día de los recursos— entre «tener actividades» y «tener programas». Las actividades llenan agenda; los programas cambian trayectorias. Un programa bien diseñado tiene lógica interna, objetivos claros, un modelo de intervención coherente y un sistema de evaluación que permite saber si está funcionando o si solo estamos ocupando tiempo con buena intención. Por eso lanzamos la tercera edición del Curso de Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial (RPS): porque diseñar bien no es un lujo metodológico, es una condición mínima para intervenir con calidad. Este curso nace de una constatación práctica: cuando un equipo no dispone de un marco de diseño compartido, cada profesional «tira» desde su disciplina, se multiplican los microproyectos inconexos y, al final, el usuario recibe una intervención fragmentada. En cambio, cuando el programa está bien armado, la coordinación se vuelve más fácil, la comunicación entre servicios mejora y la persona percibe continuidad. El programa, por decirlo así, deja de depender del carisma de quien lo lidera y empieza a sostenerse por estructura. Metodología aplicada para crear programas consistentes La tercera edición se centra en enseñar un procedimiento que puedas aplicar de forma inmediata en tu recurso. Empezamos por lo que muchas veces se salta: definir con precisión el problema y la población diana, sin categorías vagas. Después, construimos una teoría del cambio realista: qué mecanismos queremos activar, con qué actividades concretas y qué resultados esperaríamos ver si el programa funciona. Esto obliga a hacer algo que suele doler un poco, pero merece la pena: recortar. Un buen diseño también sabe decir «no» a componentes que no aportan evidencia, que no son viables o que diluyen el foco. A partir de ahí, el trabajo se vuelve muy operativo. Se aprende a formular objetivos funcionales y medibles, a secuenciar módulos, a especificar dosis e intensidad, a definir criterios de inclusión y exclusión, y a diseñar el rol del equipo interdisciplinar para que no haya solapamientos ni vacíos. También se abordan los aspectos que suelen quedar en la sombra hasta que explotan: fidelidad de implementación, adaptación a contextos con recursos limitados, gestión de transiciones entre dispositivos y coordinación interservicios. Un programa útil no es el que queda perfecto en un documento, sino el que sobrevive al martes a las 8:30, con bajas, urgencias y cambios de agenda. El otro eje —igual de importante— es la evaluación. Aquí no buscamos sofisticación por prestigio, sino información que permita decidir. Se trabaja cómo elegir indicadores de proceso y de resultado, cómo registrar sin convertirlo en una carga imposible, cómo interpretar señales tempranas de que algo no está encajando y cómo ajustar sin desmontar el programa cada dos semanas. Si un programa no puede evaluarse, en realidad no es un programa: es una colección de acciones sin brújula. Esta edición está pensada para profesionales que ya están interviniendo y quieren convertir su práctica en algo más consistente, replicable y defendible. Quien coordina servicios encontrará un lenguaje común para ordenar equipos. Quien ejecuta intervención encontrará un mapa que reduce incertidumbre. Y quien tiene responsabilidad de gestión del conocimiento obtendrá un marco para documentar, mejorar y transferir programas entre contextos. En resumen, diseñar programas en RPS es una forma de respeto profesional: respeto a la persona, porque evita itinerarios erráticos; respeto al equipo, porque reduce fricción; y respeto al propio recurso, porque permite demostrar qué hacemos, por qué lo hacemos y qué resultados estamos obteniendo. Si quieres dejar de improvisar sin darte cuenta y empezar a intervenir con estructura, esta tercera edición está hecha para eso. Curso de Teleformación en el Creap «Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial» A continuación, repasamos las fechas del curso en el Creap. La automatrícula estará abierta del 3 al 5 de marzo de 2026, exclusivamente a través de la Plataforma de Teleformación del Imserso. Recomendamos completar la matrícula en el primer día, ya que las plazas son limitadas y suelen agotarse en el primer día de automatrícula. El proceso de automatrícula se cerrará una vez se hayan cubierto todas las plazas. El curso se podrá realizar online del 9 al 23 de marzo de 2026. Fechas: automatrícula los días 3, 4 y 5 de marzo. Impartición del 9 al 23 de marzo en la Plataforma de Teleformación del Imserso Contenido relacionado Teleformación Creap 2026 Recibe la información de los próximos cursos

xoves, 26 febreiro 2026 09:36

06 - 02 - 2026

Tercera edición del curso de PAI y Planificación Centrada en la Persona en rehabilitación psicosocial

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, abrimos la tercera edición del curso dedicado a los Planes de Atención Individualizada (PAI) y a la Planificación Centrada en la Persona (PCP). Llega en el momento oportuno: acabamos de publicar una guía metodológica de alta fidelidad, «Guía de buenas prácticas para la elaboración, implementación y evaluación de Planes de Atención Individualizados (PAI)» —de mi autoría— que convierte la filosofía de la recuperación en procedimientos concretos, evaluables y replicables. Este curso toma esa guía como columna vertebral y la lleva al terreno práctico: menos declaraciones y más método aplicado en equipos reales. ¿Por qué una tercera edición? Porque la necesidad persiste: demasiados PAI siguen pareciéndose a catálogos de servicios (PSI) y no a mapas de vida. La formación se centra precisamente en cerrar esa brecha. Partimos de casos y escenarios típicos de dispositivo —ambulatorio, centro de día, residencial— y trabajamos el encaje PAI–PCP paso a paso: de la exploración de metas significativas a la formulación de objetivos funcionales; del diseño de intervenciones con respaldo empírico a la coordinación interprofesional que evita solapamientos y huecos; del seguimiento “que levanta acta” a la revisión que toma decisiones con datos en la mano. ¿A quién está dirigido? El curso está pensado para profesionales del ámbito social y sanitario que quieran subir un peldaño en precisión clínica y trazabilidad sin perder el enfoque humano. Psicología, trabajo social, terapia ocupacional, enfermería y educación social trabajarán sobre un único PAI compartido, con roles y tiempos definidos, de forma que lo aprendido se pueda incorporar al día siguiente en el recurso. Nuestro objetivo es que cada participante salga con un itinerario de mejora para su equipo: qué cambiar, cómo medirlo y cuándo revisarlo. Al cierre, nos importa un resultado muy concreto: que el PAI deje de ser un trámite y se convierta en una intervención terapéutica central. Cuando la persona se reconoce en el plan, el equipo sabe qué ejecutar y los datos guían los ajustes, la recuperación deja de ser una promesa y empieza a notarse en la vida diaria. Curso de Teleformación en el Creap «Elaboración de Planes de Atención Individualizados (PAI) evaluables en rehabilitación psicosocial» A continuación, repasamos las fechas del curso en el Creap. La automatrícula estará abierta del 18 al 20 de noviembre, exclusivamente a través de la Plataforma de Teleformación del Imserso. Recomendamos completar la matrícula en el primer y segundo día, ya que las plazas son limitadas. El proceso de automatrícula se cerrará una vez se hayan cubierto todas las plazas. El curso se podrá realizar online del 16 de febrero al 2 de marzo de 2026. Fechas: automatrícula los días 10, 11 y 12 de febrero. Impartición del 16 de febrero al 2 de marzo en la Plataforma de Teleformación del Imserso, Contenido relacionado Teleformación Creap 2026 Recibe la información de los próximos cursos

venres, 06 febreiro 2026 08:34

29 - 01 - 2026

Los procesos subyacentes: la metacognición

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Introducción Uno de los objetivos que se abordan desde los recursos de rehabilitación con algunas de las personas usuarias que se atienden, es el que tiene que ver con la denominada «conciencia de enfermedad». Aunque este es un constructo complejo y difícil de definir, la comunidad científica parece haber llegado al consenso de que está compuesto por tres factores que ayudan a comprenderlo y operativizarlo. Factores que intervienen en la «conciencia de enfermedad» El primero de ellos, es la capacidad de la persona con un Trastorno Mental Grave (TMG) para asumir que presenta una patología de estas características; el segundo, la conciencia acerca de que dicha problemática precisa de un tratamiento (tanto farmacológico como rehabilitador); y , por último, estaría la capacidad para asociar los síntomas con los que la persona convive al propio trastorno, y la conciencia de que estos afectan e interfieren sobre su funcionamiento y calidad de vida. Si asumimos cierto consenso teórico al constructo de conciencia de enfermedad, nos podemos preguntar ahora si el concepto es suficientemente homogéneo en su operacionalización en la práctica clínica. Aunque desde los recursos de rehabilitación es frecuente encontrarse con usuarios que están bien orientados en esas tres esferas y que , por lo tanto, se podría decir que muestran «una buena conciencia de enfermedad» , también hay otros que presentan una «conciencia parcial» o «nula conciencia», lo cual, de forma habitual, lleva a que en los Planes de Rehabilitación se plasmen objetivos que tengan que ver tanto con la conciencia como con el conocimiento sobre la problemática psiquiátrica concreta que posee el usuario en cuestión. Por lo tanto, son frecuentes las intervenciones centradas en que la persona se plantee hasta qué punto lo que le ocurre se puede deber a la presencia de un trastorno psiquiátrico, la importancia de tratarlo, o el correcto reconocimiento y atribución de síntomas a la problemática. Por supuesto, siempre desde una perspectiva basada fundamentalmente en la entrevista motivacional y la psicoeducación, evitando la confrontación directa que, como ya se sabe, generalmente trae consigo un efecto paradójico por el que la persona puede terminar aferrándose aun con más fuerza a su idea de que no presenta ningún tipo de problemática y que, por lo tanto, no necesita ningún tipo de tratamiento. Esto puede llevar a la duda contagiosa en el ejercicio profesional sobre en qué medida la conciencia de enfermedad es deseable y beneficiosa para la persona, y si podemos asumir una relación de contigüidad entre dicha conciencia, el bienestar y la recuperación de la persona. La Metacognición Si bien, este concepto y sus tres componentes forman parte de un constructo mucho mayor, más complejo y global al que se denomina Metacognición. Este, generalmente se define como «la cognición sobre la cognición» o «el conocimiento sobre el conocimiento», es decir, el nivel de conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funciona su propia psique, pero no solo desde la perspectiva meramente cognitiva, sino también desde lo emocional, algo que, a su vez, también se hace extensible al conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funcionan las cogniciones y emociones de los demás. Aunque más relacionado con los trastornos psicóticos, diferentes investigadores han ayudado a hacer más comprensible este constructo, el cual estaría integrado por cuatro factores. Factores que integran la metacognición Al primero de ellos lo denominan autorreflexión, y se relaciona con la capacidad del individuo para comprender los propios pensamientos y emociones, y de esta forma, generar una autorrepresentación precisa. El segundo, sería la comprensión de lo que implica el otro, que hace referencia a la capacidad del sujeto para poder elaborar cogniciones sobre las emociones (empatía cognitiva) y estados mentales de otros (teoría de la mente). Al tercero, le denominan decentración, y tiene que ver con la capacidad del sujeto para distinguir entre sus propios planes y los del resto, por tanto, conlleva la noción del sujeto acerca de que los demás pueden tener planes y comportamientos que no están necesariamente relacionados con los suyos propios. El cuarto y último, es el denominado afrontamiento metacognitivo, que se asocia a la capacidad del sujeto para, por un lado, reconocer sus propios problemas psicológicos y, por otro, encontrar métodos de afrontamiento adecuados destinados al manejo o a la solución de los mismos. Es a partir de aquí cuando el profesional de la rehabilitación psicosocial, de la recuperación, quizá debería plantearse si estos factores se trasladan a su práctica profesional en intervenciones que, si estructuradas, son eficaces, eficientes y efectivas para la fenomenología del TMG. A este nivel, es preciso señalar que ya son innumerables los estudios que han corroborado una y otra vez el hecho de que uno o varios de estos factores pueden estar afectados en mayor o menor medida, ya no solo en los trastornos del espectro de la psicosis, sino en personas que presenten cualquier tipo de TMG. Como puede deducirse de la propia definición del constructo y los cuatro factores que lo integran, afectaciones a este nivel pueden traer consigo un gran número de dificultades en la vida de la persona que las presenta, ya no solo en cuanto al hecho de hacer una representación precisa de su funcionamiento, dificultades, necesidades, planes y acciones a llevar a cabo, sino también en cuanto a poder hacer dichas representaciones en el caso de las personas que le rodean. Por suerte, hoy en día se cuenta con instrumentos de evaluación y programas de intervención validados científicamente, los cuales pueden ser muy útiles para ayudar a los usuarios que lo necesiten a mejorar sus capacidades metacognitivas. A partir de aquí, quizá nos deberíamos plantear cuestiones como: ¿existen otros modelos de conciencia de enfermedad? ¿Qué planteamiento es más adecuado para la persona usuaria? ¿Podemos establecer un nivel «suficiente» de conciencia de enfermedad? ¿Y de metaconciencia? Al trabajar la conciencia de enfermedad, ¿puede afectar negativamente a la persona, por ejemplo, incrementando el autoestigma? Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia Ciencia y humanidad en la intervención

xoves, 29 xaneiro 2026 08:41

27 - 01 - 2026

El Creap publica su plan de teleformación para 2026

Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, presenta su oferta de teleformación para 2026, compuesta por ocho cursos de especialización dirigidos a profesionales de los ámbitos social y sanitario. La actualización continua es fundamental en el campo de la salud mental. Contar con profesionales formados no solo mejora la calidad del trabajo en los equipos, sino que repercute directamente en el bienestar y la calidad de vida de las personas que reciben atención psicosocial en los centros y dispositivos de salud mental. En este sentido, la formación se convierte en una herramienta clave para incorporar buenas prácticas, enfoques basados en la evidencia y nuevas perspectivas de intervención. El año pasado la respuesta fue extraordinaria, con un alto volumen de matriculaciones en todas las formaciones. En 2026, estas formaciones vuelven a ofrecerse en nuevas ediciones que confiamos tengan la misma acogida. 1. «Elaboración de Planes de Atención Individualizados (PAI) evaluables en rehabilitación psicosocial» (III edición) Un curso esencial para profesionales que diseñan y coordinan intervenciones personalizadas. Se trabajan los fundamentos del modelo de atención centrada en la persona, criterios para elaborar un PAI realista y técnicas para su seguimiento y evaluación. Periodo de automatrícula: 10, 11 y 12 de febrero Periodo de impartición: 16 de febrero al 2 de marzo 2. «Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial» (III edición) Esta formación proporciona la metodología y la base científica necesarias para integrar el arte como una herramienta terapéutica rigurosa y de probada eficacia en diversos contextos de intervención. Periodo de automatrícula: 3, 4 y 5 de marzo Periodo de impartición: 9 al 23 de marzo 3. «Búsquedas bibliográficas y escritura técnica» (V edición) Este curso ha sido diseñado para ayudar a los participantes a desarrollar las habilidades necesarias para llevar a cabo búsquedas bibliográficas efectivas y redactar de manera clara y precisa en el ámbito científico y técnico. A lo largo del curso, se explorarán los principales recursos bibliográficos en línea y se aprenderá a utilizarlos de manera eficiente para identificar la literatura científica relevante en el campo de la salud. Periodo de automatrícula: 31 de marzo, 1 y 2 de abril Periodo de impartición: 6 al 20 de abril 4. « Comprendiendo y abordando el estigma en salud mental» Periodo de automatrícula: 28, 29 y 30 de abril Periodo de impartición: 4 al 18 de mayo 5.«Introducción a las Terapias Creativas en la intervención con personas con TMG» (III edición) Un curso que profundiza en la metodología y la base científica necesarias para integrar el arte como una herramienta terapéutica. Se revisan fundamentos teóricos, aplicaciones prácticas y evidencia científica sobre expresión artística, creatividad y salud mental, con ejemplos aplicados a diferentes dispositivos. Periodo de automatrícula: 19, 20 y 21 de mayo Periodo de impartición: 25 de mayo al 8 de junio 6. «Empleo con apoyo: modelo IPS (Individual Placement and Support)» (III edición) Formación especializada en acompañamiento laboral de personas con trastorno mental grave, basado en el modelo IPS. Se abordarán estrategias para el acceso al empleo, apoyos durante la inserción y coordinación entre servicios sanitarios, sociales y laborales. Periodo de automatrícula: 9, 10 y 11 de junio Periodo de impartición: 15 al 29 de junio 7. «Implicaciones prácticas de la Ley 8/2021 en Salud Mental» (II edición) Este curso ha sido diseñado para capacitar a los profesionales del sector de la rehabilitación psicosocial en la comprensión y aplicación efectiva de los principios y cambios introducidos por la Ley 8/2021 en el ámbito de la salud mental. A lo largo del curso, se explorarán en detalle los contenidos de la Ley 8/2021, analizando cómo reforma la legislación civil y procesal en el contexto de la salud mental. Periodo de automatrícula: 6, 7 y 8 de octubre Periodo de impartición: 12 al 26 de octubre 8. «Buenas prácticas en Salud Mental y Rehabilitación Psicosocial» (III edición) Formación orientada a actualizar criterios y conocimientos profesionales conforme a los últimos cambios legislativos, avances en bioética y modelos de intervención basados en la evidencia. Ideal para quienes buscan mantener una práctica rigurosa y alineada con los estándares actuales. Periodo de automatrícula: 27, 28 y 29 de octubre Periodo de impartición: 2 al 16 de noviembre Durante los próximos días publicaremos en la página web del Creap, dentro del apartado de Teleformación, la ficha y el temario correspondiente a cada curso. Las fechas previstas pueden sufrir alguna modificación. Os recordamos que las plazas son limitadas y que el periodo de automatrícula podría cerrarse antes de la fecha de finalización si se completan todas las plazas. Para cualquier consulta relacionada con la teleformación, podéis contactar con: infocreap@imserso.es

martes, 27 xaneiro 2026 08:59

10 - 12 - 2025

Ciencia y humanidad en la intervención

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción La investigación en rehabilitación psicosocial ha de seguir avanzando, dado que el número de recursos que trabajan bajo este paradigma en el territorio español cada vez son más numerosos, encontrando ya un gran número de ellos en cada comunidad autónoma. A pesar de que, sobretodo provenientes desde el ámbito anglosajón, hoy en día se cuenta con una oferta de protocolos de intervención e indicadores amplia y variada, el ejercicio profesional en atención a las demandas sociales es más dinámico que la investigación, lo que se hace evidente en la ausencia de una ontología* y epistemología* común entre modelos de atención, profesionales e instituciones. Atención, conocimiento e investigación Los investigadores suelen partir de un marco ontológico común, aunque carente de dinamismo. El dinamismo profesional lleva a la ontología difusa y polisémica, con significados distintos según el profesional o la intervención, por lo que deja de ser una ontología para convertirse en una sopa de letras al servicio del ingenio y la vanidad de quien mejor la maneja. Todo esto puede llevar a una disparidad del conocimiento entre recursos, los cuales, en teoría, deberían estar capacitados para dar una atención de similar calidad y conocimiento a la persona atendida, la cual es protagonista de su propio proceso, y acompañarla en ello poniendo a su disposición lo que la ciencia ha demostrado empíricamente como lo mejor, es responsabilidad tanto de los profesionales como de las empresas que gestionan estos recursos. Si bien, esta es aún un área en la que, como puede observarse en el día a día, se prima la atención por encima del conocimiento y la investigación, dando la impresión de que lo importante es que ”se hagan cosas con el usuario atendido”, independientemente de “lo que se haga”. En este sentido, no puede negarse que la atención es el pilar fundamental del trabajo en rehabilitación, ámbito en el que no se puede negar que existen un amplio porcentaje de profesionales con enormes ganas de ayudar y buenísimas intenciones, pero también se ha de ser consciente, que el trabajo en rehabilitación psicosocial es algo muy serio que va más allá de las ganas e intenciones, es un trabajo que, realizado con calidad, puede ayudar a personas con enormes barreras o dificultades, a que cambien su vida de forma muy significativa consiguiendo mejor funcionamiento, mejor calidad de vida y, en definitiva, aprender a convivir con su trastorno y las consecuencias que tiene en su vida, consiguiendo un manejo favorable de todo esto. Por lo tanto, además de las ganas, el entusiasmo, las intenciones, etc…que indudablemente son fundamentales en este trabajo, no es menos importante potenciar al máximo el conocimiento y la investigación. Cultura del conocimiento y la investigación En este sentido puede observarse que la cultura que impera en este ámbito es que el profesional pida soluciones, como el que pregunta en qué invertir, qué acciones comprar, si bien, se observa que son pocos los casos en los que este quiera realmente aprender a invertir, ya que todo esto de conocer más o investigar, suena aún a palabras mayores en este ámbito y, en general, “dan mucha pereza”. Al final, la cosa termina en “tú dime lo que tengo que hacer, y si no me lo dices, ya me inventaré algo que mole y que yo crea que pueda funcionar”. Aquellos y aquellas que se lanzan a conocer en mayor profundidad y a investigar lo hacen sin malla de protección, a partir de ideas que surgen en la interacción profesional con otros, reuniones y lecturas. Datos, datos y datos se recogen sin reflexión previa ni posterior. Los datos no ofrecen respuesta sin una persona que los conciba y los interprete. La concepción supone hacer una valoración crítica de la información que hay para dar respuesta a la pregunta de intervención (e.j., ¿esta persona mejora…, funciona mejor con…?) de tal forma que elimine la posibilidad de unos resultados que puedan ser interpretados por múltiples causas. En este punto hay que decidir qué datos recoger y cuáles no, y quizá el principio de Pareto sea un buen heurístico para pensar en qué variables medir, qué indicadores elegir. Esto nos permitirá descartar una falacia argumentativa que habremos oído o incluso aflorará de nuestra mente: “Pero esto también influye y no se ha tenido en cuenta”. Apelando a la ignorancia (“argumento ad ignorantiam”). La falta de conocimiento sobre el impacto de una variable no implica necesariamente que los resultados sean inválidos, salvo que exista evidencia de su relevancia. Así no se va a ninguna parte, salvo a un bucle donde no se puede avanzar. La investigación da respuestas muy breves, no cuenta historias. La difusión construye relatos más precisos, pero menos atrayentes, aunque hablar de las vivencias personales o en primera persona ayuda. La divulgación construye relatos imprecisos pero atractivos y, sobre todo, ajustados a nuestra naturaleza para comprender la realidad mediante cuentos e historias. La interpretación supone hacer una valoración crítica de los resultados en el contexto de otros resultados de la investigación previa, aceptando los errores y finalmente, permitiéndonos una ligera especulación que de dinamismo a los datos para futuras investigaciones. No obstante, sería ampliamente injusto centrar el foco únicamente en los profesionales, ya que las entidades gestoras de los recursos también tienen mucho que ver en que esta sea la cultura preponderante hoy en día. Por supuesto que es fundamental que los recursos completen todas las plazas que tengan asignadas y puedan dar atención a cuantas más personas, mejor… también que se recojan ciertos datos que se consideren “indicadores” para luego hacérselos llegar a las entidades públicas y justificar el trabajo que se hace…pero también es cierto que el trabajo que han de hacer los profesionales en el ámbito de la rehabilitación psicosocial va mucho más allá del de ser “cuidadores” o “animadores”. Como se destaca previamente, es un trabajo especializado para el que los profesionales han de estar muy formados, tener conocimientos más allá de lo que “me cuenten en los dos cursos de formación que he de hacer a lo largo del año”, han de conocer los protocolos de intervención que más eficacia demuestran, tener sólidos conocimientos sobre el análisis funcional y la atención centrada en la persona, saber cuáles son los indicadores y medidas realmente válidas para conocer cómo va evolucionando el usuario atendido en su proceso….A parte del mayor o menor interés de los profesionales en estos aspectos, las entidades gestoras han de facilitar y potenciar un cambio de cultura basado en el conocimiento y en la investigación, mucho más allá de ganancias económicas, plazas ocupadas e “indicadores” para el político de turno. Conclusión Por todo esto y más, es preciso reivindicar una rehabilitación psicosocial que comparta una epistemología y que se comprometa con un lenguaje común, que utilicen los profesionales en su día a día cómo se respetan los protocolos o las dosis de medicación, con unos fundamentos ontológicos comunes donde la persona, su contexto, el dispositivo, los profesionales y el conjunto de agentes tengan un peso adecuado que permita un equilibrio que soporte la intervención psicosocial. La red de recursos que trabajan bajo el paradigma de la rehabilitación psicosocial en España, sobretodo si se compara con la escasez a este nivel que existe en muchos otros países, supone un continente lo suficientemente grande y bien articulado para que este país fuera referencia mundial en cuanto al conocimiento y la investigación en el ámbito….de entidades gestoras y profesionales depende que esto sea así…. *La ontología sería el conjunto de ideas que definen qué es lo que existe y es relevante en la rehabilitación psicosocial en salud mental comunitaria; por ejemplo, qué se considera rehabilitación, qué se entiende por usuario o cuáles son las realidades que se toman en cuenta en la intervención. *La epistemología se refiere a cómo se genera y valida el conocimiento en este ámbito, es decir, cómo aprendemos y qué consideramos conocimiento válido sobre la realidad psicosocial, la intervención y los procesos de recuperación. Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas

mércores, 10 decembro 2025 08:44

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