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luns, 21 novembro 2022 10:51

Contido coa etiqueta adherencia al tratamiento

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29 - 01 - 2026

Los procesos subyacentes: la metacognición

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Introducción Uno de los objetivos que se abordan desde los recursos de rehabilitación con algunas de las personas usuarias que se atienden, es el que tiene que ver con la denominada «conciencia de enfermedad». Aunque este es un constructo complejo y difícil de definir, la comunidad científica parece haber llegado al consenso de que está compuesto por tres factores que ayudan a comprenderlo y operativizarlo. Factores que intervienen en la «conciencia de enfermedad» El primero de ellos, es la capacidad de la persona con un Trastorno Mental Grave (TMG) para asumir que presenta una patología de estas características; el segundo, la conciencia acerca de que dicha problemática precisa de un tratamiento (tanto farmacológico como rehabilitador); y , por último, estaría la capacidad para asociar los síntomas con los que la persona convive al propio trastorno, y la conciencia de que estos afectan e interfieren sobre su funcionamiento y calidad de vida. Si asumimos cierto consenso teórico al constructo de conciencia de enfermedad, nos podemos preguntar ahora si el concepto es suficientemente homogéneo en su operacionalización en la práctica clínica. Aunque desde los recursos de rehabilitación es frecuente encontrarse con usuarios que están bien orientados en esas tres esferas y que , por lo tanto, se podría decir que muestran «una buena conciencia de enfermedad» , también hay otros que presentan una «conciencia parcial» o «nula conciencia», lo cual, de forma habitual, lleva a que en los Planes de Rehabilitación se plasmen objetivos que tengan que ver tanto con la conciencia como con el conocimiento sobre la problemática psiquiátrica concreta que posee el usuario en cuestión. Por lo tanto, son frecuentes las intervenciones centradas en que la persona se plantee hasta qué punto lo que le ocurre se puede deber a la presencia de un trastorno psiquiátrico, la importancia de tratarlo, o el correcto reconocimiento y atribución de síntomas a la problemática. Por supuesto, siempre desde una perspectiva basada fundamentalmente en la entrevista motivacional y la psicoeducación, evitando la confrontación directa que, como ya se sabe, generalmente trae consigo un efecto paradójico por el que la persona puede terminar aferrándose aun con más fuerza a su idea de que no presenta ningún tipo de problemática y que, por lo tanto, no necesita ningún tipo de tratamiento. Esto puede llevar a la duda contagiosa en el ejercicio profesional sobre en qué medida la conciencia de enfermedad es deseable y beneficiosa para la persona, y si podemos asumir una relación de contigüidad entre dicha conciencia, el bienestar y la recuperación de la persona. La Metacognición Si bien, este concepto y sus tres componentes forman parte de un constructo mucho mayor, más complejo y global al que se denomina Metacognición. Este, generalmente se define como «la cognición sobre la cognición» o «el conocimiento sobre el conocimiento», es decir, el nivel de conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funciona su propia psique, pero no solo desde la perspectiva meramente cognitiva, sino también desde lo emocional, algo que, a su vez, también se hace extensible al conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funcionan las cogniciones y emociones de los demás. Aunque más relacionado con los trastornos psicóticos, diferentes investigadores han ayudado a hacer más comprensible este constructo, el cual estaría integrado por cuatro factores. Factores que integran la metacognición Al primero de ellos lo denominan autorreflexión, y se relaciona con la capacidad del individuo para comprender los propios pensamientos y emociones, y de esta forma, generar una autorrepresentación precisa. El segundo, sería la comprensión de lo que implica el otro, que hace referencia a la capacidad del sujeto para poder elaborar cogniciones sobre las emociones (empatía cognitiva) y estados mentales de otros (teoría de la mente). Al tercero, le denominan decentración, y tiene que ver con la capacidad del sujeto para distinguir entre sus propios planes y los del resto, por tanto, conlleva la noción del sujeto acerca de que los demás pueden tener planes y comportamientos que no están necesariamente relacionados con los suyos propios. El cuarto y último, es el denominado afrontamiento metacognitivo, que se asocia a la capacidad del sujeto para, por un lado, reconocer sus propios problemas psicológicos y, por otro, encontrar métodos de afrontamiento adecuados destinados al manejo o a la solución de los mismos. Es a partir de aquí cuando el profesional de la rehabilitación psicosocial, de la recuperación, quizá debería plantearse si estos factores se trasladan a su práctica profesional en intervenciones que, si estructuradas, son eficaces, eficientes y efectivas para la fenomenología del TMG. A este nivel, es preciso señalar que ya son innumerables los estudios que han corroborado una y otra vez el hecho de que uno o varios de estos factores pueden estar afectados en mayor o menor medida, ya no solo en los trastornos del espectro de la psicosis, sino en personas que presenten cualquier tipo de TMG. Como puede deducirse de la propia definición del constructo y los cuatro factores que lo integran, afectaciones a este nivel pueden traer consigo un gran número de dificultades en la vida de la persona que las presenta, ya no solo en cuanto al hecho de hacer una representación precisa de su funcionamiento, dificultades, necesidades, planes y acciones a llevar a cabo, sino también en cuanto a poder hacer dichas representaciones en el caso de las personas que le rodean. Por suerte, hoy en día se cuenta con instrumentos de evaluación y programas de intervención validados científicamente, los cuales pueden ser muy útiles para ayudar a los usuarios que lo necesiten a mejorar sus capacidades metacognitivas. A partir de aquí, quizá nos deberíamos plantear cuestiones como: ¿existen otros modelos de conciencia de enfermedad? ¿Qué planteamiento es más adecuado para la persona usuaria? ¿Podemos establecer un nivel «suficiente» de conciencia de enfermedad? ¿Y de metaconciencia? Al trabajar la conciencia de enfermedad, ¿puede afectar negativamente a la persona, por ejemplo, incrementando el autoestigma? Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia Ciencia y humanidad en la intervención

xoves, 29 xaneiro 2026 08:41

07 - 01 - 2026

El uso de psicofármacos en salud mental

BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Consulta bibliográfica resuelta El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre Uso de psicofármacos en salud mental, tendencias emergentes y personalización del tratamiento A pesar de los avances en el abordaje de los problemas de salud mental, una parte importante de las personas con trastornos mentales graves sigue presentando muchos efectos adversos relacionados con los tratamientos farmacológicos. Esta realidad ha impulsado el desarrollo de distintas líneas de investigación que buscan encontrar medicamentos más eficaces a la vez que desarrollar estrategias de tratamiento más eficientes y personalizadas. En esta nueva revisión bibliográfica resuelta por el Servicio de Referencia del Creap repasamos algunos de estos avances. La cuestión de la «polifarmacia» Hablamos de polifarmacia cuando una persona toma varios psicofármacos al mismo tiempo para el alivio de sus síntomas. Según Shekho y colaboradores (2024), esta estrategia es muy efectiva para el abordaje de síntomas complejos. Sin embargo, también tiene un coste: produce más efectos secundarios y hace más dificultad ajustar el tratamiento con el paso del tiempo. En el caso específico de los medicamentos antipsicóticos, Köhler-Forsberg y su equipo (2024) analizaron si es posible reducir la polifarmacia hacia la monoterapia sin empeorar los resultados. Sus datos sugieren que, en algunos casos, esta transición no conlleva una una pérdida clara de eficacia. Sin embargo, los autores prefieren ser prudentes: la calidad de la evidencia es limitada y conviene revisar cada caso de manera individual. Este debate se vuelve especialmente importante si tenemos en cuenta los riesgos asociados a la retirada de los psicofármacos. Cosci y Chouinard (2020) muestran como distintos tipos de psicofármacos pueden generar síndromes de retirada (algunos de ellos persistentes) lo que obliga a extremar la cautela tanto al iniciar como al discontinuar este tipo de tratamientos tan complejos. Psiquiatría de precisión: hacia la personalización del tratamiento Frente a estas limitaciones, cada vez cobra más peso la idea de que los tratamientos deben adaptarse mejor a cada persona y no al revés. En este contexto, la farmacogenética aparece como una posible aliada, ya que permite entender por qué no todas las personas responden igual a antidepresivos y antipsicóticos, y cómo pequeños cambios genéticos pueden influir en esa respuesta (van Westrhenen y Young, 2025). Esta mirada más individualizada forma parte de lo que se conoce como psiquiatría de precisión, un enfoque que propone utilizar información clínica y biológica para orientar mejor las decisiones terapéuticas. Según señalan Češková y Šilhán (2021), herramientas como los biomarcadores o el análisis de grandes conjuntos de datos podrían ayudarnos a adaptar mejor el tratamiento prediciendo la evolución clínica. Sin embargo, se trata de un enfoque todavía en desarrollo, y hará falta más investigación antes de su implantación generalizada. Para una revisión más detallada de la literatura, pueden consultar la última consulta bibliográfica resuelta por el Servicio de Referencia del Creap. Contenido relacionado Servicio de Referencia del Creap. Otras consultas de información resueltas. Formulario de solicitud de consulta bibliográfica para el Servicio de Referencia del Creap. Informes de evidencias de 2025 del Creap. Newsletters de 2025 del Creap.

mércores, 07 xaneiro 2026 08:49

27 - 11 - 2025

Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Competencias y habilidades para la autonomía y la calidad de vida Dentro de los objetivos fundamentales de los recursos de rehabilitación psicosocial se encuentra la adquisición de competencias y habilidades que ayuden al usuario a mejorar su funcionamiento cotidiano y, con ello, su nivel de autonomía y su calidad de vida. Para ello, se llevan a cabo diversos entrenamientos en múltiples actividades que dichas personas necesiten llevar a cabo en su vida cotidiana y sean significativas para ellas. No obstante, no son pocas las ocasiones en las que se observan dificultades en las mismas de cara a aprender o poner en practica estos aprendizajes en su día a día. Factores neurocognitivos en la adquisición de competencias Las variables que pueden interferir en la adquisición de estas competencias pueden ser de muy diversa índole como, por ejemplo, la autoestima, la ansiedad, la falta de oportunidades reales para luego poner en práctica lo aprendido, aparte de otras muy comunes como apatía, anhedonia, abulia, anergia, etc…esto hace que, si no se contemplan todas ellas y no se lleva a cabo un análisis funcional, sea realmente muy difícil saber las causas que están afectando. Si bien, dentro de las variables a considerar, es importante tener en cuenta una realidad ampliamente demostrada en infinidad de investigaciones, y no es otra que un nada desdeñable porcentaje de personas que se atienden en estos recursos presentan problemas en su funcionamiento neurocognitivo que, además de interferir en su capacidad de aprendizaje, también influyen, y en ocasiones de forma significativa, en su funcionamiento cotidiano. Dichos estudios demuestran que la velocidad de procesamiento, la atención, la memoria, el aprendizaje, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas, entre otras, pueden estar afectadas de algún modo en el caso de estas personas. La casuística de estas problemáticas a nivel neurocognitivo es variada y multicausal, pero también se sabe que los trastornos que de forma habitual presentan las personas que se atienden en los recursos de rehabilitación, de forma muy frecuente traen consigo una afectación en estas funciones. Atención, memoria y funciones ejecutivas: su impacto en la rehabilitación psicosocial Los problemas neurocognitivos siempre son informados por las personas como «tengo un problema de memoria». Teniendo esto en cuenta, lo que habitualmente se identifican como problemas casi exclusivos de memoria («!!!Es que luego no lo recuerda!!!») o de aprendizaje («!!!lLlevamos mucho tiempo trabajándolo, pero no lo aprende!!!»), pueden deberse a la afectación de otras áreas que no son únicamente estas. Dentro de la atención, existen diversos subtipos. El modelo de Sohlberg and Mateer nos describen un modelo jerárquico, de aplicación clínica para el ámbito de la rehabilitación psicosocial – aunque parte del daño cerebral -, donde la atención se clasifica en dominios atencionales desde un procesamiento más básico a otro más complejo durante la realización de una actividad, tal que: focalizada, para responder de forma discreta; sostenida, para responder de forma mantenida durante la actividad; selectiva, para responder a lo relevante; alternante, para responder cambiando según las demandas de la actividad; y dividida, para responder en varias tareas a la vez. Los mayores problemas a este nivel se dan en la selectiva, aquella que nos permite centrarnos en una tarea o estimulo, inhibiendo cualquier tipo de distracción tanto externa como interna. Es evidente que no podemos recordar aquello a lo que no hemos atendido, lo que nos lleva a que muchos de estos problemas que identificamos como «de memoria», pero quizás tengan su origen real en la atención. También, cabe considerar la función denominada memoria de trabajo, la cual se encuentra a caballo entre la memoria y las denominadas funciones ejecutivas, permitiéndonos mantener presente y manipular la información necesaria para llevar a cabo una tarea en concreto, lo que supone no solo el uso de la memoria, sino también el hecho de trabajar con la información extraída de la misma, o que le estamos dando a la persona en ese momento. El ejemplo más típico es hacer un cálculo “de cabeza”, que requiere mantener los números que vayamos a sumar, restar… y hacer el cálculo con ellos. Esta función también podría estar afectada y ser la razón por la que a la persona en cuestión le cuesta tanto «acordarse» o «aprender». Otra cuestión relevante es que no todas las personas respondemos o aprendemos a la misma velocidad, en esto, la función denominada velocidad de procesamiento, la cual hace referencia al número de operaciones mentales que nuestro cerebro es capaz de hacer en un espacio de tiempo determinado, también es clave, ya que puede haber personas que necesiten significativamente más tiempo que otras para respondernos o aprender algo. Por su parte, las funciones ejecutivas implican cualquier actividad mental que suponga conjugar dos procesos mentales. Por ejemplo, la memoria de trabajo es ejecutiva porque supone mantener y manipular información, como hemos descrito antes. Las funciones ejecutivas se han clasificado siguiendo distintos criterios. Desde el modelo de Sohlberg y Mateer, las funciones ejecutivas son los procesos mentales implicados en iniciar, planificar, secuenciar, organizar y dirigir una acción o conjunto de acciones. Teniendo en cuenta sus características, la alteración de dichas funciones también pueden interferir de forma significativa en la puesta en práctica y ejecución de los aprendizajes llevados a cabo por la persona: reduciendo su adherencia o respuesta al tratamiento; reduciendo la generalización en su funcionalidad cotidiana; reduciendo los niveles de integración; o, como otro ejemplo, dificultando la reinserción laboral. Conclusión Por todo esto, es importante valorar el desempeño en estas áreas, de cara a poder ver si hay problemáticas a este nivel que puedan estar interfiriendo en la capacidad de aprendizaje y en su funcionamiento cotidiano, ya que, junto con otras variables relevantes, podremos hacer un análisis más certero acerca de cuáles son las causas reales de las dificultades observadas a este nivel. Por suerte, a día de hoy se cuentan con baterías especializadas destinadas a la valoración de las mismas, así como, con programas y modelos de intervención que han probado sobradamente su eficacia para la estimulación, compensación y rehabilitación de las mismas. Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención

xoves, 27 novembro 2025 09:36

15 - 10 - 2025

Planes de Atención Individualizada y Planificación Centrada en la Persona en rehabilitación psicosocial

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Plan de Atención Individualizada (PAI) y Planificación Centrada en la Persona (PCP) La rehabilitación psicosocial no avanza con recetas universales, sino con trayectorias hechas a medida. El Plan de Atención Individualizada (PAI) es el instrumento que convierte esa promesa en trabajo concreto: fija objetivos medibles, distribuye responsabilidades y establece cómo y cuándo se evaluará el progreso. La planificación centrada en la persona (PCP), por su parte, marca el rumbo: identifica lo que importa de verdad, en el lenguaje de la vida cotidiana y no solo en el de los servicios. Cuando ambos enfoques se alinean, el proceso es nítido. Etapas del proceso Primero se exploran metas, valores y apoyos reales —no solo necesidades clínicas— y se pactan prioridades con la persona. Después, esas prioridades se traducen a objetivos funcionales con plazos realistas y criterios de éxito observables. A continuación, se diseña la intervención: qué se hará, con qué frecuencia, en qué contextos y con qué apoyos comunitarios. El equipo interdisciplinar asume tareas concretas y se coordina sobre un único documento operativo. Por último, se revisan datos de manera periódica y se ajusta el plan sin dramatismos, con la misma naturalidad con la que se corrige un rumbo en carretera. Un ejemplo vale más que muchas definiciones. «Quiero vivir con más autonomía» es una aspiración legítima pero difusa; en PAI se convierte en algo comprobable: en seis semanas, la persona planifica y ejecuta la compra semanal para cinco menús, usando lista y presupuesto, en cuatro de cinco intentos, con apoyo decreciente del educador. Este tipo de formulación deja poco espacio a la ambigüedad, facilita la coordinación entre profesionales y, sobre todo, permite saber si el cambio ha ocurrido donde debe ocurrir: fuera del recurso, en la vida diaria. Evaluación y mejora continua La evaluación no es una postdata del plan, es su columna vertebral. Conviene registrar asistencia y adherencia, observar el desempeño de las habilidades objetivo en escenarios reales, recoger percepciones de la propia persona y vigilar eventos críticos que obliguen a reajustar. Con revisiones calendarizadas —quincenales o mensuales, según el caso— el PAI deja de ser un archivo estático y se comporta como lo que es: un documento vivo que aprende de la experiencia. Los tropiezos habituales son conocidos. Errores comunes Los objetivos vagos, centrados en síntomas y poco relevantes para la persona, minan la adherencia. Las intervenciones desconectadas de la comunidad se quedan en ejercicios de aula. La coordinación deficiente genera duplicidades o huecos. Todo esto se previene con un lenguaje funcional acordado con la persona, con escenarios de práctica en casa, barrio o empleo desde el primer día, y con un único PAI compartido por el equipo, donde cada profesional sabe qué hace y para qué. Conclusiones Los beneficios de trabajar así se notan pronto: mayor sentido de agencia, menor fricción entre servicios y cambios funcionales visibles. En síntesis, la PCP define el «por qué» y el «para qué»; el PAI pone el «qué», el «cómo» y el «cuándo». Si la persona se reconoce en el plan y el equipo sabe exactamente qué ejecutar y cómo medirlo, la rehabilitación psicosocial deja de ser un catálogo de actividades para convertirse en un proceso de recuperación con resultados verificables. Próxima edición del curso de PAI en el Creap Próximamente celebraremos una nueva edición del curso en el Creap: «Elaboración de Planes de Atención Individualizados (PAI) evaluables en rehabilitación psicosocial» dará comienzo el 20 de octubre y finalizará el 3 de noviembre, con automatrícula del 14 al 16 de octubre. Si te interesa participar, completa la inscripción en esas fechas y reserva en tu agenda el periodo de impartición. Contenido relacionado Teleformación Creap 2025 Recibe la información de los próximos cursos

mércores, 15 outubro 2025 10:33

12 - 12 - 2025

¿Funciona la terapia Avatar? Lo que dice la ciencia hasta ahora (2ª Parte)

TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La semana pasada nos metimos de lleno en cómo funciona la terapia Avatar: a partir de una figura virtual que representa la voz que la persona escucha, se crea un espacio para dialogar con ella a través de la pantalla. Sesión a sesión, esa interacción irá cambiando. Con la guía del terapeuta, la persona aprende a posicionarse diferente. Progresivamente, empezará a realizar cambios hasta transformar el vínculo con la voz... Pero claro, una cosa es que el enfoque suene interesante, incluso esperanzador… y otra muy distinta es que funcione. ¿Qué nos dice la ciencia sobre su eficacia? ¿Hacia dónde avanza este tratamiento? Si te quedas a leer un poco más, podrás descubrirlo. Primeros indicios de la eficacia Los primeros indicios sobre la eficacia de la terapia Avatar llegaron hace más de una década de la mano de sus creadores. El equipo de Julian Leff realizó el primer estudio piloto demostrando que sí: era posible crear un espacio terapéutico donde las personas pueden dialogar con una versión digital de sus voces1. Más tarde, compararon esta terapia con una terapia de apoyo demostrando que la terapia Avatar podía conseguir una reducción en la intensidad de esas voces tras tres meses de tratamiento 2. A pesar de estos resultados iniciales prometedores3, la comunidad científica pedía más evidencia. Sí, la terapia nos propone algo diferente: un avatar que encarna la voz, junto con un trabajo profundo sobre el vínculo que tenemos con ella.Todo esto suena genial, pero aún faltaban estudios con más participantes y, sobre todo, realizados por grupos independientes de los creadores. Por suerte, este llamado a una mayor rigurosidad no tardó en recibir respuesta. Un estudio reciente publicado en Nature Medicine puso datos mucho más sólidos sobre la mesa: con un grupo de 345 personas, se vio que los efectos de la terapia Avatar podían mantenerse en el tiempo… ¡incluso un año después del tratamiento! Además, no solo se logró reducir la intensidad de las voces, sino también la frecuencia con la que aparecían4. Con la llegada de nuevas evidencias, la terapia Avatar empieza a consolidarse como una herramienta eficaz en el tratamiento de las voces, dejando atrás el terreno experimental. Del avatar al entorno inmersivo: ¿hacia dónde va esta terapia? La terapia Avatar abrió un camino innovador, pero ¿qué viene después? La respuesta apunta hacia entornos más inmersivos y adaptados a situaciones sociales más complejas. Recordemos que, en la versión original de esta terapia, la persona interactúa con una figura en 2D a través de una pantalla de ordenador. Inspirados en este modelo, distintos grupos de investigación están tratando de ir un paso más allá, la pregunta que se han hecho es la siguiente: ¿Cómo sería vivir esa interacción con las voces dentro de un entorno virtual en 3D? Existen varios estudios que han apostado por estos enfoques inmersivos. En ellos, la persona se pone unas gafas de realidad virtual y entra de lleno en la escena. Los estudios que utilizan este enfoque consiguen buenos resultados en la reducción de la intensidad y frecuencia de las voces, pero aún queda mucho trabajo por delante. Especialmente, los investigadores necesitan entender de qué manera influye algo tan delicado como la «sensación de presencia», es decir, la sensación de estar realmente ahí, en medio de ese encuentro 5. ¿Vale la pena aumentar la inmersión? ¿O puede ser contraproducente? En esta línea, un ejemplo que está dando que hablar es Challenge-VRT. Se trata de una terapia inmersiva que se está probando en Dinamarca con personas que escuchan voces y son resistentes al tratamiento habitual. Los investigadores han conseguido resultados muy positivos reduciendo la sintomatología. Ahora bien, no todo fue redondo... También se dieron algunos casos aislados de empeoramiento. Por este motivo, urgen más investigaciones: el reto será garantizar que estas experiencias no lleguen a ser demasiado abrumadoras para quienes las viven 6. Hasta ahora, todo lo que hemos visto con realidad virtual se ha centrado en ese cara a cara entre la persona y su voz. Pero en el día a día la experiencia suele ser más compleja, porque esas voces pueden aparecer durante la interacción con otras personas. Con esa idea en mente, el equipo que creó la terapia Avatar está dando un paso más y trabaja en una nueva versión: Avatar-VR-Social7. Se trata de una propuesta en realidad virtual que busca ayudar a las personas a manejar la relación con sus voces en contextos sociales. Todavía está en fase de prueba, pero la idea es empezar a evaluarla en personas que atraviesan las primeras fases de la psicosis. ¿Podrá este nuevo giro puede marcar la diferencia? Como veis, en poco tiempo, la terapia Avatar ha abierto nuevos horizontes en el tratamiento de las voces, inspirando distintas líneas de investigación. Con nuevos estudios que incorporan la realidad virtual y el contexto social, las posibilidades se amplían cada vez más. Aunque aún queda mucho por afinar, algo empieza a estar claro: estas tecnologías nos permiten explorar nuevas formas de intervenir sobre una de las experiencias humanas más complejas. Bibliografía 1 Leff, J., Williams, G., Huckvale, M., Arbuthnot, M., & Leff, A. P. (2013). Avatar therapy for persecutory auditory hallucinations: What is it and how does it work? Psychosis, 6 (2), 166-176. 2 Craig, T. K., Rus-Calafell, M., Ward, T., Leff, J. P., Huckvale, M., Howarth, E., Emsley, R., & Garety, P. A. (2017). AVATAR therapy for auditory verbal hallucinations in people with psychosis: a single-blind, randomised controlled trial. The Lancet Psychiatry, 5 (1), 31-40 3 Aali, G., Kariotis, T., & Shokraneh, F. (2020). Avatar Therapy for people with schizophrenia or related disorders. Cochrane Library, 2020(5) 4 Garety, P. A., Edwards, C. J., Jafari, H., Emsley, R., Huckvale, M., Rus-Calafell, M., Fornells-Ambrojo, M., Gumley, A., Haddock, G., Bucci, S., McLeod, H. J., McDonnell, J., Clancy, M., Fitzsimmons, M., Ball, H., Montague, A., Xanidis, N., Hardy, A., Craig, T. K. J., & Ward, T. (2024). Digital AVATAR therapy for distressing voices in psychosis: the phase 2/3 AVATAR2 trial. Nature Medicine 5 Smith, L. C., Mateos, A. C., Due, A. S., Bergström, J., Nordentoft, M., Clemmensen, L., & Glenthøj, L. B. (2024). Immersive virtual reality in the treatment of auditory hallucinations: A PRISMA scoping review. Psychiatry Research, 334, 115834 6 Smith, L. C., Mariegaard, L., Vernal, D. L., Christensen, A. G., Albert, N., Thomas, N., Hjorthøj, C., Glenthøj, L. B., & Nordentoft, M. (2022). The CHALLENGE trial: the effects of a virtual reality-assisted exposure therapy for persistent auditory hallucinations versus supportive counselling in people with psychosis: study protocol for a randomised clinical trial. Trials, 23(1) 7 Rus-Calafell, M., Luker, M., Marzinzik, M., Nguyen, P., Schneider, S., Teismann, T., Ehrbar, N., Tas, E., Zhang, X. C., Edwards, C., Huckvale, M., Craig, T. K. J., Garety, P., & Ward, T. (2025). AVATAR Virtual Reality Social therapy (AVATAR_VRSocial) for distressing voices and their interference in social everyday life in early psychosis: protocol of a single-blind parallel group randomised controlled feasibility study. BMJ Open, 15(4), e098004

venres, 12 decembro 2025 09:45

19 - 08 - 2025

Terapia Avatar: tecnología para transformar el vínculo con las voces (1ª parte)

TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La terapia Avatar surge de la mano del psiquiatra Julian Leff, inspirada en el trabajo de Dirk Corstens. Probablemente, su nombre te recuerde a aquella conocida película de ciencia ficción dirigida por James Cameron… pero si te quedas a leer un poco más, descubrirás como, detrás de esta intervención de nombre futurista, encontramos un enfoque increíblemente humano. Todo empieza con una entrevista en profundidad para entender cómo es esa voz que la persona escucha, su aspecto, su timbre o los comentarios que suele hacer. Todos estos detalles serán de ayuda para entender qué lugar ocupa en la vida de la persona, ¿de quién viene realmente esta voz? Con esta información, se creará una figura 2D que represente fielmente el ente que la persona escucha. El terapeuta será quien maneje este avatar. Para ello, utilizará un software que permite distorsionar su voz en tiempo real para que encaje con la voz que suele escuchar el paciente. El reto del profesional será fusionarse con el avatar, hablar y reaccionar como lo haría realmente la voz, y así, darle vida. Llegados a este punto, estarás pensando: ¿Pero todo esto… tiene algún sentido? Las terapias cognitivo-conductuales aplicadas a la psicosis ya habían demostrado que no solo importa lo que dicen las voces, sino cómo la persona interpreta esta experiencia. Más adelante, surgió un nuevo enfoque: las terapias relacionales. Este grupo de terapias, donde se enmarca la terapia Avatar, dieron un paso más allá entendiendo las voces como figuras sociales, con las que la persona establece un vínculo interpersonal. Exacto, igual que con un amigo, una pareja o tu jefe… La importancia no siempre está en lo que se dice, sino en la actitud que adoptamos frente a los demás. Por este motivo, la terapia Avatar pone el foco en la manera en que el paciente se posiciona frente a esas voces ¿Se somete? ¿Responde? ¿Consigue recuperar el control? Así es el proceso, paso a paso Al principio, las sesiones se centrarán en reproducir lo que la persona vive cada día. El avatar, manejado por el terapeuta, repite frases reales, a veces duras o incluso amenazantes. Terapeuta y paciente comienzan a explorar lo que hay detrás de esa voz: entender esas experiencias dolorosas, trabajar el miedo, el rechazo o la culpa. A medida que avanzan las sesiones, el enfoque irá cambiando. La persona comenzará a responder a esas frases con calma y seguridad, sin dejarse arrastrar. Poco a poco, el avatar también cambia: ya no le agrede, sino que empieza a reconocer la fuerza y el valor de la persona. Al comienzo de este artículo, la idea de una persona hablando con un avatar virtual probablemente te ha sonado extraña. Pero como puedes ver, esta tecnología se enmarca en las terapias relacionales, que ponen el foco en algo tan humano como el vínculo con los demás. El avatar permite darle cuerpo y voz a lo que antes era invisible para el paciente. Pero son las habilidades del terapeuta, junto con su conocimiento de cada paciente, las que hacen que la interacción con el avatar sea realista y terapéutica. Tras un proceso de seis sesiones, llega la última fase del tratamiento. En este punto, la persona y la voz establecen un nuevo acuerdo de convivencia; a veces, incluso, deciden que ya no se necesitan. Para una explicación detallada sobre la terapia Avatar, puede consultarse el capítulo de Rus-Calafell et al. (2019) en Tratamientos psicológicos para la psicosis (Fonseca Pedrero, Ed.). Continuará...

martes, 19 agosto 2025 09:37

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venres, 18 novembro 2022 11:09

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