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luns, 21 novembro 2022 10:51

Contido coa etiqueta acompañamiento terapéutico

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29 - 01 - 2026

Los procesos subyacentes: la metacognición

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Introducción Uno de los objetivos que se abordan desde los recursos de rehabilitación con algunas de las personas usuarias que se atienden, es el que tiene que ver con la denominada «conciencia de enfermedad». Aunque este es un constructo complejo y difícil de definir, la comunidad científica parece haber llegado al consenso de que está compuesto por tres factores que ayudan a comprenderlo y operativizarlo. Factores que intervienen en la «conciencia de enfermedad» El primero de ellos, es la capacidad de la persona con un Trastorno Mental Grave (TMG) para asumir que presenta una patología de estas características; el segundo, la conciencia acerca de que dicha problemática precisa de un tratamiento (tanto farmacológico como rehabilitador); y , por último, estaría la capacidad para asociar los síntomas con los que la persona convive al propio trastorno, y la conciencia de que estos afectan e interfieren sobre su funcionamiento y calidad de vida. Si asumimos cierto consenso teórico al constructo de conciencia de enfermedad, nos podemos preguntar ahora si el concepto es suficientemente homogéneo en su operacionalización en la práctica clínica. Aunque desde los recursos de rehabilitación es frecuente encontrarse con usuarios que están bien orientados en esas tres esferas y que , por lo tanto, se podría decir que muestran «una buena conciencia de enfermedad» , también hay otros que presentan una «conciencia parcial» o «nula conciencia», lo cual, de forma habitual, lleva a que en los Planes de Rehabilitación se plasmen objetivos que tengan que ver tanto con la conciencia como con el conocimiento sobre la problemática psiquiátrica concreta que posee el usuario en cuestión. Por lo tanto, son frecuentes las intervenciones centradas en que la persona se plantee hasta qué punto lo que le ocurre se puede deber a la presencia de un trastorno psiquiátrico, la importancia de tratarlo, o el correcto reconocimiento y atribución de síntomas a la problemática. Por supuesto, siempre desde una perspectiva basada fundamentalmente en la entrevista motivacional y la psicoeducación, evitando la confrontación directa que, como ya se sabe, generalmente trae consigo un efecto paradójico por el que la persona puede terminar aferrándose aun con más fuerza a su idea de que no presenta ningún tipo de problemática y que, por lo tanto, no necesita ningún tipo de tratamiento. Esto puede llevar a la duda contagiosa en el ejercicio profesional sobre en qué medida la conciencia de enfermedad es deseable y beneficiosa para la persona, y si podemos asumir una relación de contigüidad entre dicha conciencia, el bienestar y la recuperación de la persona. La Metacognición Si bien, este concepto y sus tres componentes forman parte de un constructo mucho mayor, más complejo y global al que se denomina Metacognición. Este, generalmente se define como «la cognición sobre la cognición» o «el conocimiento sobre el conocimiento», es decir, el nivel de conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funciona su propia psique, pero no solo desde la perspectiva meramente cognitiva, sino también desde lo emocional, algo que, a su vez, también se hace extensible al conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funcionan las cogniciones y emociones de los demás. Aunque más relacionado con los trastornos psicóticos, diferentes investigadores han ayudado a hacer más comprensible este constructo, el cual estaría integrado por cuatro factores. Factores que integran la metacognición Al primero de ellos lo denominan autorreflexión, y se relaciona con la capacidad del individuo para comprender los propios pensamientos y emociones, y de esta forma, generar una autorrepresentación precisa. El segundo, sería la comprensión de lo que implica el otro, que hace referencia a la capacidad del sujeto para poder elaborar cogniciones sobre las emociones (empatía cognitiva) y estados mentales de otros (teoría de la mente). Al tercero, le denominan decentración, y tiene que ver con la capacidad del sujeto para distinguir entre sus propios planes y los del resto, por tanto, conlleva la noción del sujeto acerca de que los demás pueden tener planes y comportamientos que no están necesariamente relacionados con los suyos propios. El cuarto y último, es el denominado afrontamiento metacognitivo, que se asocia a la capacidad del sujeto para, por un lado, reconocer sus propios problemas psicológicos y, por otro, encontrar métodos de afrontamiento adecuados destinados al manejo o a la solución de los mismos. Es a partir de aquí cuando el profesional de la rehabilitación psicosocial, de la recuperación, quizá debería plantearse si estos factores se trasladan a su práctica profesional en intervenciones que, si estructuradas, son eficaces, eficientes y efectivas para la fenomenología del TMG. A este nivel, es preciso señalar que ya son innumerables los estudios que han corroborado una y otra vez el hecho de que uno o varios de estos factores pueden estar afectados en mayor o menor medida, ya no solo en los trastornos del espectro de la psicosis, sino en personas que presenten cualquier tipo de TMG. Como puede deducirse de la propia definición del constructo y los cuatro factores que lo integran, afectaciones a este nivel pueden traer consigo un gran número de dificultades en la vida de la persona que las presenta, ya no solo en cuanto al hecho de hacer una representación precisa de su funcionamiento, dificultades, necesidades, planes y acciones a llevar a cabo, sino también en cuanto a poder hacer dichas representaciones en el caso de las personas que le rodean. Por suerte, hoy en día se cuenta con instrumentos de evaluación y programas de intervención validados científicamente, los cuales pueden ser muy útiles para ayudar a los usuarios que lo necesiten a mejorar sus capacidades metacognitivas. A partir de aquí, quizá nos deberíamos plantear cuestiones como: ¿existen otros modelos de conciencia de enfermedad? ¿Qué planteamiento es más adecuado para la persona usuaria? ¿Podemos establecer un nivel «suficiente» de conciencia de enfermedad? ¿Y de metaconciencia? Al trabajar la conciencia de enfermedad, ¿puede afectar negativamente a la persona, por ejemplo, incrementando el autoestigma? Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia Ciencia y humanidad en la intervención

xoves, 29 xaneiro 2026 08:41

12 - 12 - 2025

Empleo con apoyo (IPS) en personas con TMG: evidencias recientes y recursos técnicos

BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Consulta bibliográfica resuelta El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre Empleo con apoyo (IPS) en personas con TMG: evidencias recientes y recursos técnicos. El objetivo de esta consulta de información es conocer la eficacia del modelo de empleo con apoyo (IPS) para personas con TMG y conocer los recursos técnicos relacionados con este modelo. ¿Funciona el modelo IPS? Lo que muestran los estudios En dos entradas anteriores publicadas en el blog del Creap, vimos en qué consiste el modelo Individual Placement and Support, en adelante IPS, y cómo cambia la forma de acompañar a las personas en su proceso de inserción laboral. En esta tercera entrega, revisaremos qué dice la evidencia científica sobre su eficacia. Revisiones recientes: una visión del conjunto de la evidencia ¿Cuál es el efecto de las intervenciones basadas en el modelo IPS? ¿Funciona igual para todas las personas? La literatura reciente puede ofrecernos respuestas a algunas de estas preguntas. En una revisión de 2024, Patmisari y su equipo analizaron 26 trabajos basados en el modelo IPS. Los resultados mostraron que este enfoque aumenta el acceso al empleo competitivo, mejora la permanencia en el puesto de empleo y mejora la calidad del trabajo. Además, se observaron beneficios adicionales en la calidad de vida, el funcionamiento social, así como un uso más eficiente de los servicios clínicos. Por otro lado, un metaanálisis de De Winter et al. (2022) reforzó esta idea, mostrando que, además, el modelo IPS es especialmente eficaz en personas con un diagnóstico de trastorno mental grave. Además, los autores constataron que el modelo también ofrece mejoras en personas que sufren depresión o ansiedad. El modelo IPS en el contexto nacional En España contamos con algunas experiencias que nos ayudan a entender el impacto de las intervenciones IPS en nuestro contexto. Uno de ellos es el ensayo de Rodríguez Pulido et al. (2017) en Tenerife, donde se compararon intervenciones desde el modelo IPS con la orientación laboral habitual durante más de tres años. Los resultados fueron muy contundentes: las personas que recibieron la intervención IPS trabajaron durante muchas más semanas al año que el grupo control (30 frente a 7) recibiendo más contrataciones y accediendo a empleos mejor remunerados. Cabe destacar que en el grupo IPS se registraron menos hospitalizaciones, un dato especialmente relevante en términos de salud y estabilidad. Años más tarde, el mismo equipo exploró otra pregunta clave: ¿qué ocurre si añadimos remediación cognitiva al modelo IPS? En su estudio publicado en 2020 (Rodríguez Pulido et al., 2020), las personas que recibieron la combinación de IPS con remediación cognitiva mejoraron más en cuanto a memoria y aprendizaje verbal. Además, lograron más empleo y trabajaron más horas que quienes recibieron solo IPS. Los autores subrayan que complementar el modelo con intervenciones cognitivas puede potenciar sus efectos laborales. La tercera pieza de evidencia viene de Cataluña, donde Hilarión, Koatz y colaboradores (2020) describieron la puesta en marcha del programa piloto IPS entre 2013 y 2017. No se trataba de un ensayo clínico, sino de un cambio organizativo a escala territorial que incluyó formación, supervisión y coordinación entre servicios de empleo y salud mental. En ese periodo se generaron 1188 empleos competitivos, y la tasa de empleo pasó del 16 % al 43 %. Estos resultados nos muestran de forma práctica como el modelo IPS funciona también cuando se integra en el sistema público. Como habéis podido comprobar, la evidencia reciente es consistente: IPS funciona en distintos países, perfiles clínicos y sistemas de atención. Mejora el acceso al empleo competitivo, la calidad del trabajo y algunos indicadores de salud. Para una revisión más extensa de la literatura os animamos a leer la consulta resuelta por el Servicio de Referencia del Creap donde podréis encontrar una descripción detallada de la evidencia, así como recursos técnicos. Contenido relacionado Servicio de Referencia del Creap. Otras consultas de información resueltas. Formulario de solicitud de consulta bibliográfica para el Servicio de Referencia del Creap. Informes de evidencias de 2025 del Creap. Newsletters de 2025 del Creap.

venres, 12 decembro 2025 10:20

18 - 11 - 2025

Curso de apoyo mutuo entre familiares: una ruta formativa para comprender, acompañar y cuidarse

Autor: Juan Lázaro Mateo, director del Creap. El acompañamiento a personas con discapacidad psicosocial es una tarea que combina compromiso, amor y, muchas veces, un profundo desgaste emocional. Las familias suelen convertirse en el primer sostén y, a la vez, en quienes enfrentan mayor incertidumbre, dudas y sobrecarga. Conscientes de esta realidad, el Curso de Apoyo Mutuo entre Familiares que hemos diseñado en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, propone un recorrido formativo en ocho sesiones teóricas y doce sesiones prácticas, que busca ofrecer conocimientos, herramientas y un espacio de atención grupal. El programa se construye desde una mirada comunitaria y de recuperación, favoreciendo tanto el bienestar de la persona con trastorno mental grave como el de quienes la acompañan. Temas de las sesiones teóricas Fundamentos de la discapacidad psicosocial: comprender para acompañar mejor La primera sesión aborda los aspectos esenciales de la discapacidad psicosocial. Se inicia con una breve aproximación histórica a las concepciones de salud y enfermedad, recordando cómo los modelos explicativos han evolucionado desde visiones moralizantes y excluyentes hacia enfoques integrales que reconocen la influencia de factores biológicos, psicológicos y sociales. Esta evolución ha permitido comprender las condiciones de salud mental desde la dignidad y los derechos, en lugar de desde el estigma o la segregación. Dentro de este marco, se introduce la definición de trastorno mental grave, un término que agrupa trastornos que generan una afectación significativa en la vida cotidiana y requieren apoyos continuados. La sesión profundiza en las principales clasificaciones y características de estos trastornos, ofreciendo a las familias una base conceptual clara que facilite la comprensión del diagnóstico de su ser querido. Asimismo, se revisan las distintas intervenciones en salud mental, desde tratamientos psicosociales hasta recursos comunitarios. El énfasis se coloca en el modelo comunitario y de recuperación, que destaca el potencial de cada persona para construir un proyecto de vida significativo, independientemente de los síntomas o limitaciones. Esta perspectiva permite a los familiares adoptar una postura más respetuosa, esperanzadora y orientada al acompañamiento. El estigma en la discapacidad psicosocial: reconocerlo para desafiarlo La segunda sesión se centra en un aspecto clave: el estigma. Entender qué es —un conjunto de prejuicios, miedos y estereotipos negativos asociados a la enfermedad mental— y cómo afecta no solo a la persona diagnosticada, sino también a su entorno cercano, es fundamental para generar cambios. Los familiares suelen experimentar un estigma «por asociación», que puede manifestarse en culpa, vergüenza, aislamiento o autoexigencia excesiva. El curso propone identificar cómo se manifiesta este estigma dentro de la familia: silencios, temores, sobreprotección, falta de diálogo o expectativas rígidas. En este bloque se discuten estrategias para afrontarlo, entre ellas la información adecuada, la participación en redes de apoyo, la comunicación abierta y la construcción de narrativas más justas y humanas sobre la salud mental. Cuidar a quien cuida: bienestar, límites y recursos La cuarta sesión se orienta a mejorar la comunicación, una pieza central en la convivencia y el acompañamiento. Se explora la comunicación en la relación de ayuda, aquella que combina escucha activa, empatía y claridad. También se trabaja la comunicación no verbal y la sincronía, entendida como la capacidad de sintonizar emocionalmente con la otra persona. Desarrollar estas habilidades permite reducir conflictos, aumentar la confianza y generar un entorno más seguro. El bloque se complementa con el Plan de Recuperación, una herramienta fundamental para que la persona usuaria participe de forma activa en sus procesos. Se explica cómo pasar del concepto de recuperación a la práctica, mediante planes personalizados y planes conjuntos de crisis, que sirven para anticipar situaciones difíciles y establecer consensos. Un elemento clave del plan es la co-creación y el rol de los pares, personas con experiencia propia en salud mental que aportan una comprensión única y valiosa. Su presencia ayuda a desestigmatizar, acompañar y construir caminos más horizontales. Acompañamiento terapéutico: una presencia que sostiene En la quinta sesión se introduce el Acompañamiento Terapéutico (AT), una modalidad de intervención comunitaria que busca acompañar procesos desde el entorno cotidiano. Se revisan sus fundamentos, el rol del acompañante terapéutico y las buenas prácticas que permiten establecer vínculos respetuosos, seguros y orientados a la autonomía de la persona acompañada. Ética y derechos en salud mental: un marco imprescindible La sexta sesión se ocupa de la ética en la rehabilitación psicosocial, un elemento central para garantizar intervenciones respetuosas. Se discuten los límites profesionales, su importancia y las implicaciones de su transgresión. También se revisan los derechos humanos en salud mental, destacando el trato digno, la participación informada y la vida en comunidad. Este bloque invita a distinguir entre malas y buenas prácticas y a promover intervenciones basadas en la libertad y la autonomía, evitando prácticas coercitivas o paternalistas. Grupos de apoyo mutuo: construir comunidad La séptima sesión profundiza en los Grupos de Apoyo Mutuo (GAM). Se explora su filosofía: la fuerza del compartir, la comprensión entre iguales y la creación de un espacio seguro donde las experiencias son escuchadas y validadas. Se explica su funcionamiento, los roles dentro del grupo y las claves para una moderación adecuada. Las buenas prácticas en apoyo mutuo se centran en la horizontalidad, la confianza y el respeto de los tiempos de cada participante. Cierre y proyección: hacia la práctica Finalmente, la octava sesión se dedica a la devolución de feedback, la evaluación del proceso y la construcción de propuestas de mejora. Este espacio permite ajustar expectativas, escuchar las vivencias de los participantes y planificar de manera conjunta la parte práctica del curso, consolidando el aprendizaje y reforzando el sentido de comunidad. Sesiones prácticas El curso incluye la aplicación de los conocimientos, en calidad de facilitadores o moderadores de sesiones de terapia de apoyo mutuo en el Creap, con un grupo de familiares. En ellas se podrán aplicar los conceptos adquiridos y desarrollar las habilidades terapéuticas. Las sesiones prácticas, se realizarán quincenalmente tras la finalización del programa de sesiones teóricas y tendrán una duración de una hora y media de terapia, más media hora de feedback sobre lo observado por el grupo de alumnos respecto a la aplicación de conocimientos. Curso: «Apoyo Mutuo entre Familiares de personas con Problemas de Salud Mental» en el Creap El curso dará comienzo el próximo 2 de diciembre en el Creap, (c/ Terrateig 5, 46015 - Valencia). Este curso está pensado para personas que tienen familiares con un trastorno mental grave diagnosticado y quieren dar un paso más: apoyar y acompañar a otros familiares que atraviesan la misma situación. Participar te permitirá compartir experiencias, aprender estrategias útiles y formar parte de una red de apoyo que marca la diferencia. Inscríbete enviando un correo a infocreap@imserso.es.

martes, 18 novembro 2025 08:32

07 - 10 - 2025

Resumen de la sesión de reflexión del viernes 26/09/2025 en el Creap: «Atención psicosocial en entornos convivenciales»

SESIONES DE REFLEXIÓN | ENTORNOS CONVIVENCIALES Autor: Juan Lázaro Mateo, director del Creap. Tras un año celebrando mensualmente sesiones de reflexión de forma interna, el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, abrió este espacio por primera vez a profesionales externos el pasado mes de septiembre de 2025. Invitamos a profesionales de la intervención psicosocial en viviendas tuteladas, residencias y otros entornos convivenciales. En esta entrada del blog compartimos el resumen de este encuentro que resultó de alto interés para quienes asistieron. Agradecemos la participación a los profesionales del servicio de atención directa del Creap a través de Grupo 5: Virginia Pérez, Óscar Pérez, Susana Calvo, Vanessa Sora, Esther Jara, Rocío del Cerro, Ana Orduña, Yanira López y Caridad Martín. Así como a los profesionales provenientes de otros recursos residenciales de salud mental: Lorena Boix (Grupo 5), Eva María Trigueros (Grupo 5), Javier Gallego (Novaedat), Yulema Torres (Novaedat), Paulina Martínez (Grupo 5) y Belén Pedregal (Grupo 5). La sesión giró en torno a la situación actual de la atención psicosocial en recursos convivenciales —como viviendas tuteladas, residencias y otros dispositivos comunitarios— y a los retos que afronta el sistema en la actualidad. Situación actual del sistema Los participantes coincidieron en señalar la escasez de recursos públicos en salud mental, lo que ha derivado en una fuerte dependencia del sector privado. La red residencial pública es muy limitada, y en consecuencia muchas de las plazas disponibles son gestionadas por entidades privadas. Esto genera un desequilibrio, ya que, aunque la colaboración público-privada puede ser útil, a menudo los intereses empresariales no coinciden con los criterios técnicos o éticos. Además, se destacó la falta de inspección y control en los centros privados, lo que aumenta el riesgo de vulneración de derechos de las personas usuarias. Otro aspecto relevante es la convivencia de modelos de atención muy dispares: algunos innovadores, basados en la recuperación y los derechos, y otros más antiguos y asistenciales, que mantienen dinámicas restrictivas y poco centradas en la persona. Principales problemas detectados Entre las dificultades más señaladas se encuentran la localización de muchos centros en zonas aisladas, lejos de entornos urbanos, lo que limita la integración comunitaria y el acceso a recursos sociales. Se añadieron también las barreras arquitectónicas y estructurales de los centros más antiguos, que dificultan la adaptación a los nuevos enfoques de atención. Otro problema recurrente es la excesiva burocracia que ralentiza los procesos y limita la flexibilidad de los equipos profesionales. En el plano social, se reconoció que el estigma sigue siendo una de las grandes barreras, tanto en la sociedad como en la propia vivencia de las personas con problemas de salud mental (autoestigma). Además, se remarcó la falta de formación de agentes externos —como personal de emergencias, fuerzas de seguridad e incluso algunos sanitarios—, lo que genera situaciones de trato inadecuado. Finalmente, se señaló la brecha entre la teoría y la práctica: aunque la investigación y los discursos académicos avanzan hacia modelos centrados en la recuperación y los derechos humanos, su implementación en la práctica cotidiana de los centros es todavía insuficiente. Modelos y propuestas de mejora La mayoría de voces abogaron por avanzar hacia unidades convivenciales pequeñas y más cercanas a la comunidad, en contraste con las grandes residencias, que tienden a despersonalizar la atención. También se resaltó el valor de las viviendas tuteladas y supervisadas, que aunque más costosas en términos de inversión, mejoran de forma notable la autonomía y la calidad de vida de las personas. El debate sobre el objetivo último de estos recursos fue central: mientras unos defendían la independencia total como meta, otros señalaban que lo prioritario es la calidad de vida y el respeto a los proyectos personales. Se coincidió en que la atención debe centrarse en la persona, pasando de hacer «para ellos» a hacer «con ellos», garantizando así el derecho a decidir sobre la propia vida. En este marco, surgieron propuestas innovadoras como fomentar viviendas compartidas con personas sin diagnóstico, promover residencias artísticas o abrir más los centros a la comunidad mediante actividades conjuntas. Finalmente, se planteó la necesidad de mayor coordinación entre instituciones y de que los modelos de trabajo estén más alineados entre sí. El papel de las familias y las redes de apoyo Las familias fueron reconocidas como un pilar fundamental, aunque también se señalaron grandes dificultades. Muchas llegan a los centros con una fuerte carga de desgaste y sentimientos de culpa, lo que limita su capacidad de implicación en los procesos. En algunos casos, incluso se convierten en un factor que resta autonomía a la persona usuaria. Por ello, se destacó la necesidad de crear nuevas fórmulas de implicación familiar: no solo reuniones formales o espacios psicoeducativos, sino también actividades compartidas, bancos de tiempo o talleres que permitan a familiares y usuarios relacionarse desde otros lugares más positivos. Asimismo, se subrayó que no siempre la familia de origen es la red más adecuada, por lo que es importante apoyar la construcción de otras redes sociales significativas —amigos, vecinos, comunidad— que refuercen la autonomía y la recuperación. Retos de futuro Entre los desafíos que se identificaron está la necesidad de seguir luchando contra el estigma social y normalizar la convivencia de las personas con trastorno mental en la sociedad. También se remarcó la urgencia de formar a profesionales y agentes sociales en enfoques comunitarios y de derechos, de manera que puedan ofrecer un trato más respetuoso y adecuado. Se señaló igualmente la importancia de garantizar recursos económicos y legales que hagan viables los modelos de apoyo a la autonomía, ya que sin una financiación estable las buenas prácticas no pueden consolidarse. Otro reto central es dar voz a las personas usuarias en el diseño y la evaluación de los recursos, evitando caer en planteamientos paternalistas. Finalmente, se insistió en que las ideas innovadoras y las experiencias piloto solo podrán mantenerse en el tiempo si se convierten en proyectos sostenibles, respaldados por voluntad política, recursos adecuados y una gestión eficaz. ESQUEMA VISUAL DE LAS IDEAS Y CÓMO SE RELACIONARON FRECUENCIA DE REFERENCIAS A LAS IDEAS PRINCIPALES En el siguiente gráfico se muestran las frecuencias con las que se citaron las ideas más relevantes y a continuación de este se exponen alguna citas literales sobre cada uno. Número de veces que se citaron y ejemplos de estos 6 temas Escasez de recursos públicos / dependencia del sector privado: 29 veces «Lo que he observado es que no existe prácticamente una red pública de residencias ni de viviendas (…) y creo que hace falta mucha inspección de los recursos. No digo que no deban existir recursos privados, pero sí que necesitarían ser inspeccionados de una manera más frecuente porque creo que se vulneran muchísimos derechos». Choques entre modelos antiguos y nuevos: 4 veces «Otro problema grande que veo yo es la convivencia de modelos antiguos y nuevos. Los modelos más antiguos abogan por hacer lo que haga falta para controlar al paciente, haciendo que este no perciba la residencia como su hogar. Quien piensa así considera que todo el conocimiento ya existe, y que ya se sabe lo que hay que hacer. Esto perpetúa prácticas coercitivas que hoy serían incluso denunciables». Estigma social y falta de sensibilización: 30 veces «Ahora se dice mucho esto de que ‘menos mal que se habla de salud mental’. No es cierto: se habla cuando un famoso dice que tiene depresión, pero cuando hay un asesinato sigue siendo un tabú». Necesidad de unidades convivenciales pequeñas y comunitarias: 5 veces «Hay que abogar por unidades convivenciales más pequeñas, más personalizadas y con un trato mucho más cercano y de calidad humana. Del tamaño de un hogar real. Eso permite a la gente evolucionar de otra manera». Rol de familias y redes de apoyo: 96 veces «Muchas veces el familiar necesita más intervención que la persona usuaria, porque ha perdido su propia vida personal cuidando. A veces parece que instrumentalizamos a la familia solo para que la persona usuaria esté mejor, y olvidamos ver también al familiar como persona que también ha sufrido y tiene sus propias necesidades». Objetivo: independencia vs calidad de vida: 51 veces «Nunca nos planteamos como objetivo la independencia total (…) aunque no todas las personas van a poder aspirar a ello, para algunas sí podría ser alcanzable, pero si los propios profesionales no lo tenemos en mente, nunca orientaremos el trabajo a empoderarlos para que se planteen que son capaces y lo consigan». «Yo creo que el objetivo no es la independencia, sino la calidad de vida y todo lo que esto suponga: un proyecto de vida, una red social, un empleo o una prestación económica». ¿Te gustaría opinar sobre estos u otros temas relacionados con la atención psicosocial en entornos domésticos y residenciales? Puedes dejarnos tu opinión en nuestras redes sociales.

martes, 07 outubro 2025 08:31

12 - 12 - 2025

¿Funciona la terapia Avatar? Lo que dice la ciencia hasta ahora (2ª Parte)

TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La semana pasada nos metimos de lleno en cómo funciona la terapia Avatar: a partir de una figura virtual que representa la voz que la persona escucha, se crea un espacio para dialogar con ella a través de la pantalla. Sesión a sesión, esa interacción irá cambiando. Con la guía del terapeuta, la persona aprende a posicionarse diferente. Progresivamente, empezará a realizar cambios hasta transformar el vínculo con la voz... Pero claro, una cosa es que el enfoque suene interesante, incluso esperanzador… y otra muy distinta es que funcione. ¿Qué nos dice la ciencia sobre su eficacia? ¿Hacia dónde avanza este tratamiento? Si te quedas a leer un poco más, podrás descubrirlo. Primeros indicios de la eficacia Los primeros indicios sobre la eficacia de la terapia Avatar llegaron hace más de una década de la mano de sus creadores. El equipo de Julian Leff realizó el primer estudio piloto demostrando que sí: era posible crear un espacio terapéutico donde las personas pueden dialogar con una versión digital de sus voces1. Más tarde, compararon esta terapia con una terapia de apoyo demostrando que la terapia Avatar podía conseguir una reducción en la intensidad de esas voces tras tres meses de tratamiento 2. A pesar de estos resultados iniciales prometedores3, la comunidad científica pedía más evidencia. Sí, la terapia nos propone algo diferente: un avatar que encarna la voz, junto con un trabajo profundo sobre el vínculo que tenemos con ella.Todo esto suena genial, pero aún faltaban estudios con más participantes y, sobre todo, realizados por grupos independientes de los creadores. Por suerte, este llamado a una mayor rigurosidad no tardó en recibir respuesta. Un estudio reciente publicado en Nature Medicine puso datos mucho más sólidos sobre la mesa: con un grupo de 345 personas, se vio que los efectos de la terapia Avatar podían mantenerse en el tiempo… ¡incluso un año después del tratamiento! Además, no solo se logró reducir la intensidad de las voces, sino también la frecuencia con la que aparecían4. Con la llegada de nuevas evidencias, la terapia Avatar empieza a consolidarse como una herramienta eficaz en el tratamiento de las voces, dejando atrás el terreno experimental. Del avatar al entorno inmersivo: ¿hacia dónde va esta terapia? La terapia Avatar abrió un camino innovador, pero ¿qué viene después? La respuesta apunta hacia entornos más inmersivos y adaptados a situaciones sociales más complejas. Recordemos que, en la versión original de esta terapia, la persona interactúa con una figura en 2D a través de una pantalla de ordenador. Inspirados en este modelo, distintos grupos de investigación están tratando de ir un paso más allá, la pregunta que se han hecho es la siguiente: ¿Cómo sería vivir esa interacción con las voces dentro de un entorno virtual en 3D? Existen varios estudios que han apostado por estos enfoques inmersivos. En ellos, la persona se pone unas gafas de realidad virtual y entra de lleno en la escena. Los estudios que utilizan este enfoque consiguen buenos resultados en la reducción de la intensidad y frecuencia de las voces, pero aún queda mucho trabajo por delante. Especialmente, los investigadores necesitan entender de qué manera influye algo tan delicado como la «sensación de presencia», es decir, la sensación de estar realmente ahí, en medio de ese encuentro 5. ¿Vale la pena aumentar la inmersión? ¿O puede ser contraproducente? En esta línea, un ejemplo que está dando que hablar es Challenge-VRT. Se trata de una terapia inmersiva que se está probando en Dinamarca con personas que escuchan voces y son resistentes al tratamiento habitual. Los investigadores han conseguido resultados muy positivos reduciendo la sintomatología. Ahora bien, no todo fue redondo... También se dieron algunos casos aislados de empeoramiento. Por este motivo, urgen más investigaciones: el reto será garantizar que estas experiencias no lleguen a ser demasiado abrumadoras para quienes las viven 6. Hasta ahora, todo lo que hemos visto con realidad virtual se ha centrado en ese cara a cara entre la persona y su voz. Pero en el día a día la experiencia suele ser más compleja, porque esas voces pueden aparecer durante la interacción con otras personas. Con esa idea en mente, el equipo que creó la terapia Avatar está dando un paso más y trabaja en una nueva versión: Avatar-VR-Social7. Se trata de una propuesta en realidad virtual que busca ayudar a las personas a manejar la relación con sus voces en contextos sociales. Todavía está en fase de prueba, pero la idea es empezar a evaluarla en personas que atraviesan las primeras fases de la psicosis. ¿Podrá este nuevo giro puede marcar la diferencia? Como veis, en poco tiempo, la terapia Avatar ha abierto nuevos horizontes en el tratamiento de las voces, inspirando distintas líneas de investigación. Con nuevos estudios que incorporan la realidad virtual y el contexto social, las posibilidades se amplían cada vez más. Aunque aún queda mucho por afinar, algo empieza a estar claro: estas tecnologías nos permiten explorar nuevas formas de intervenir sobre una de las experiencias humanas más complejas. Bibliografía 1 Leff, J., Williams, G., Huckvale, M., Arbuthnot, M., & Leff, A. P. (2013). Avatar therapy for persecutory auditory hallucinations: What is it and how does it work? Psychosis, 6 (2), 166-176. 2 Craig, T. K., Rus-Calafell, M., Ward, T., Leff, J. P., Huckvale, M., Howarth, E., Emsley, R., & Garety, P. A. (2017). AVATAR therapy for auditory verbal hallucinations in people with psychosis: a single-blind, randomised controlled trial. The Lancet Psychiatry, 5 (1), 31-40 3 Aali, G., Kariotis, T., & Shokraneh, F. (2020). Avatar Therapy for people with schizophrenia or related disorders. Cochrane Library, 2020(5) 4 Garety, P. A., Edwards, C. J., Jafari, H., Emsley, R., Huckvale, M., Rus-Calafell, M., Fornells-Ambrojo, M., Gumley, A., Haddock, G., Bucci, S., McLeod, H. J., McDonnell, J., Clancy, M., Fitzsimmons, M., Ball, H., Montague, A., Xanidis, N., Hardy, A., Craig, T. K. J., & Ward, T. (2024). Digital AVATAR therapy for distressing voices in psychosis: the phase 2/3 AVATAR2 trial. Nature Medicine 5 Smith, L. C., Mateos, A. C., Due, A. S., Bergström, J., Nordentoft, M., Clemmensen, L., & Glenthøj, L. B. (2024). Immersive virtual reality in the treatment of auditory hallucinations: A PRISMA scoping review. Psychiatry Research, 334, 115834 6 Smith, L. C., Mariegaard, L., Vernal, D. L., Christensen, A. G., Albert, N., Thomas, N., Hjorthøj, C., Glenthøj, L. B., & Nordentoft, M. (2022). The CHALLENGE trial: the effects of a virtual reality-assisted exposure therapy for persistent auditory hallucinations versus supportive counselling in people with psychosis: study protocol for a randomised clinical trial. Trials, 23(1) 7 Rus-Calafell, M., Luker, M., Marzinzik, M., Nguyen, P., Schneider, S., Teismann, T., Ehrbar, N., Tas, E., Zhang, X. C., Edwards, C., Huckvale, M., Craig, T. K. J., Garety, P., & Ward, T. (2025). AVATAR Virtual Reality Social therapy (AVATAR_VRSocial) for distressing voices and their interference in social everyday life in early psychosis: protocol of a single-blind parallel group randomised controlled feasibility study. BMJ Open, 15(4), e098004

venres, 12 decembro 2025 09:45

19 - 08 - 2025

Terapia Avatar: tecnología para transformar el vínculo con las voces (1ª parte)

TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La terapia Avatar surge de la mano del psiquiatra Julian Leff, inspirada en el trabajo de Dirk Corstens. Probablemente, su nombre te recuerde a aquella conocida película de ciencia ficción dirigida por James Cameron… pero si te quedas a leer un poco más, descubrirás como, detrás de esta intervención de nombre futurista, encontramos un enfoque increíblemente humano. Todo empieza con una entrevista en profundidad para entender cómo es esa voz que la persona escucha, su aspecto, su timbre o los comentarios que suele hacer. Todos estos detalles serán de ayuda para entender qué lugar ocupa en la vida de la persona, ¿de quién viene realmente esta voz? Con esta información, se creará una figura 2D que represente fielmente el ente que la persona escucha. El terapeuta será quien maneje este avatar. Para ello, utilizará un software que permite distorsionar su voz en tiempo real para que encaje con la voz que suele escuchar el paciente. El reto del profesional será fusionarse con el avatar, hablar y reaccionar como lo haría realmente la voz, y así, darle vida. Llegados a este punto, estarás pensando: ¿Pero todo esto… tiene algún sentido? Las terapias cognitivo-conductuales aplicadas a la psicosis ya habían demostrado que no solo importa lo que dicen las voces, sino cómo la persona interpreta esta experiencia. Más adelante, surgió un nuevo enfoque: las terapias relacionales. Este grupo de terapias, donde se enmarca la terapia Avatar, dieron un paso más allá entendiendo las voces como figuras sociales, con las que la persona establece un vínculo interpersonal. Exacto, igual que con un amigo, una pareja o tu jefe… La importancia no siempre está en lo que se dice, sino en la actitud que adoptamos frente a los demás. Por este motivo, la terapia Avatar pone el foco en la manera en que el paciente se posiciona frente a esas voces ¿Se somete? ¿Responde? ¿Consigue recuperar el control? Así es el proceso, paso a paso Al principio, las sesiones se centrarán en reproducir lo que la persona vive cada día. El avatar, manejado por el terapeuta, repite frases reales, a veces duras o incluso amenazantes. Terapeuta y paciente comienzan a explorar lo que hay detrás de esa voz: entender esas experiencias dolorosas, trabajar el miedo, el rechazo o la culpa. A medida que avanzan las sesiones, el enfoque irá cambiando. La persona comenzará a responder a esas frases con calma y seguridad, sin dejarse arrastrar. Poco a poco, el avatar también cambia: ya no le agrede, sino que empieza a reconocer la fuerza y el valor de la persona. Al comienzo de este artículo, la idea de una persona hablando con un avatar virtual probablemente te ha sonado extraña. Pero como puedes ver, esta tecnología se enmarca en las terapias relacionales, que ponen el foco en algo tan humano como el vínculo con los demás. El avatar permite darle cuerpo y voz a lo que antes era invisible para el paciente. Pero son las habilidades del terapeuta, junto con su conocimiento de cada paciente, las que hacen que la interacción con el avatar sea realista y terapéutica. Tras un proceso de seis sesiones, llega la última fase del tratamiento. En este punto, la persona y la voz establecen un nuevo acuerdo de convivencia; a veces, incluso, deciden que ya no se necesitan. Para una explicación detallada sobre la terapia Avatar, puede consultarse el capítulo de Rus-Calafell et al. (2019) en Tratamientos psicológicos para la psicosis (Fonseca Pedrero, Ed.). Continuará...

martes, 19 agosto 2025 09:37

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