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Intervenciones eficaces para reducir el estigma en salud mental
24 - 04 - 2026

Intervenciones eficaces para reducir el estigma en salud mental

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma asociado a los problemas de salud mental sigue siendo una de las principales barreras para que muchas personas puedan participar plenamente en la sociedad. Afecta al acceso a la atención sanitaria, dificulta las relaciones sociales y limita el ejercicio de derechos básicos, especialmente en el caso de las personas con trastorno mental grave. Este estigma no solo se manifiesta en opiniones o actitudes individuales, sino también en normas sociales, mensajes de los medios de comunicación y en el funcionamiento de las propias instituciones. Por eso, para reducirlo de forma eficaz, es necesario poner en marcha intervenciones específicas, sostenidas en el tiempo y basadas en la evidencia científica, que ayuden a cambiar lo que la sociedad piensa, siente y hace en relación con la salud mental. La investigación internacional señala tres grandes tipos de estrategias para combatir el estigma. Aunque se presentan por separado, lo más habitual es que se combinen dentro de programas más amplios: las intervenciones basadas en el contacto social, las intervenciones educativas y las acciones de protesta o activismo social. Intervenciones basadas en el contacto social Las estrategias basadas en el contacto parten de una idea sencilla: conocer de cerca a las personas reduce los prejuicios. Cuando existe un contacto positivo y respetuoso entre personas que no han tenido problemas de salud mental y personas con experiencia propia, disminuyen el miedo, los estereotipos y la distancia social. En el ámbito de la salud mental, estas intervenciones permiten mostrar que detrás de un diagnóstico hay personas con historias, capacidades y procesos de recuperación diversos. La evidencia científica indica que el contacto social es una de las formas más eficaces de reducir el estigma. Existen dos formas principales de contacto: el contacto directo y el contacto indirecto. Contacto directo El contacto directo se produce cuando hay encuentros presenciales entre un grupo concreto —como alumnado, profesionales, empleadores o ciudadanía— y personas con experiencia en salud mental. Programas desarrollados en distintos países han demostrado que este tipo de encuentros mejora las actitudes, reduce el miedo y favorece una mayor inclusión social. Sin embargo, también se ha observado que, si la persona que comparte su experiencia es vista como una “excepción”, el impacto puede ser menor. Por eso es clave mostrar experiencias variadas y realistas. Contacto indirecto El contacto indirecto no requiere encuentros presenciales. Incluye formas de acercamiento a la experiencia de la salud mental a través de: testimonios en vídeos o documentales películas y series campañas en redes sociales relatos personales difundidos en medios digitales Este tipo de contacto resulta especialmente útil para llegar a un gran número de personas y ha sido muy utilizado en campañas de sensibilización a nivel nacional. Los testimonios bien construidos, centrados en la vida cotidiana y la recuperación, ayudan a generar empatía y a desmontar ideas preconcebidas. Tanto el contacto directo como el indirecto son más eficaces cuando se dirigen a públicos concretos y forman parte de estrategias más amplias y continuadas. Intervenciones basadas en la educación Las intervenciones educativas buscan mejorar el conocimiento sobre salud mental y corregir información errónea que alimenta el estigma. Pueden adoptar muchas formas: charlas, talleres, materiales divulgativos, vídeos, cursos online o campañas informativas en redes sociales. S u objetivo principal es ofrecer una visión más realista y basada en la evidencia, explicando qué son los problemas de salud mental, cuáles son los procesos de recuperación y qué papel juegan el entorno y los apoyos sociales. Las estrategias educativas suelen mejorar el conocimiento y las actitudes, especialmente a corto plazo. No obstante, los estudios muestran que su efecto es mayor cuando se combinan con el contacto social, ya que la información por sí sola no siempre produce cambios duraderos en el comportamiento. Acciones de protesta y activismo social Las estrategias basadas en la protesta y la incidencia social tienen como objetivo denunciar públicamente las injusticias, la discriminación y los mensajes que refuerzan el estigma. Estas acciones ponen el foco en prácticas sociales, institucionales o mediáticas que vulneran los derechos de las personas con problemas de salud mental. Aunque estas estrategias han sido menos estudiadas en términos de cambio individual de actitudes, desempeñan un papel importante en la transformación de normas sociales y en la defensa de derechos. Si se utilizan de forma aislada pueden generar rechazo, pero combinadas con educación y contacto social contribuyen a cambios más profundos y sostenidos. Un enfoque conjunto y centrado en las personas La evidencia actual señala que las intervenciones más efectivas son aquellas que combinan distintos enfoques y cuentan con la participación activa de las personas con experiencia vivida en salud mental. Su implicación no solo aumenta la eficacia de las acciones, sino que refuerza el mensaje de que la salud mental es una cuestión de derechos, inclusión y ciudadanía. Nuevo Curso del Creap: Comprendiendo y abordando el estigma en personas con personas con problema de salud mental. El estigma asociado a los problemas de salud mental constituye uno de los principales obstáculos para la recuperación, la inclusión social y el pleno ejercicio de los derechos humanos. Este curso que imparte el Creap a través de la Plataforma de Teleformación del Imserso ofrece un análisis riguroso y actualizado del estigma como fenómeno complejo y multidimensional, abordando sus efectos a nivel personal, social y estructural, así como las intervenciones más eficaces para su reducción. A lo largo del curso se examina cómo el autoestigma afecta a la autoestima, la motivación, el bienestar psicológico y la participación activa de las personas en sus propios procesos de recuperación, reforzando dinámicas de autoexclusión y dificultando la búsqueda de apoyo. Asimismo, se analizan los impactos del estigma público o social, que se manifiestan en forma de discriminación, aislamiento y restricción de derechos en ámbitos clave como el empleo, la educación, la vivienda y la atención sanitaria. El curso también profundiza en el estigma estructural, evidenciando cómo leyes, políticas públicas y prácticas institucionales pueden perpetuar desigualdades a través de modelos asistenciales insuficientes, barreras educativas y laborales, y limitaciones en el ejercicio de la autonomía y la capacidad jurídica. En una segunda parte, el programa aborda las intervenciones basadas en la evidencia para la reducción del estigma, poniendo especial énfasis en: las estrategias de contacto social (directo e indirecto) las intervenciones educativas orientadas a desmontar mitos y creencias erróneas y las estrategias de protesta e incidencia social para la defensa de derechos y el cambio de normas sociales El curso destaca la importancia de combinar estos enfoques de manera coherente y adaptada a los contextos culturales e institucionales, tal y como señalan las principales iniciativas internacionales recogidas en la literatura científica y en el informe de The Lancet. Dirigido a profesionales del ámbito sanitario, social, educativo y comunitario, este curso proporciona herramientas conceptuales y prácticas para promover procesos de recuperación integrales, basados en la dignidad, la participación activa y la inclusión social de las personas con experiencia en salud mental. Contenido relacionado Teleformación Creap 2026 Recibe la información de los próximos cursos

venres, 24 abril 2026 09:33

Informe de tendencias de febrero de 2026
09 - 03 - 2026

Informe de tendencias de febrero de 2026

DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el Informe de tendencias de febrero de 2026. En los últimos meses, desde el Servicio de Referencia del Creap hemos seguido de cerca la publicación de trabajos en fase de revisión relacionados con la rehabilitación psicosocial en salud mental. En la entrada de blog de hoy destacamos dos temas que están cobrando relevancia en la literatura reciente. Entorno social, estigma y participación Varios trabajos recientes coinciden en señalar que la salud mental no puede entenderse únicamente de forma individual; el entorno comunitario en el que viven las personas desempeña un papel clave tanto en el desarrollo del malestar como en el proceso de recuperación. En esta línea, la revisión «Exploring the causal relationships between neighbourhood characteristics and severe mental illness: A systematic review», de Sadek y colaboradores (2026), analiza la relación entre las características de los barrios y los problemas de salud mental. Los autores señalan que algunos factores como las dificultades socioeconómicas, la cohesión social o la contaminación del aire podrían influir en el desarrollo o mantenimiento de estos problemas. También desde esta perspectiva social, el estudio «Quality of life between schizophrenia patients and family caregivers in northern China: an actor-partner interdependence mediation model of stigma and social support», de Yang et al. (2026), muestra que el estigma afecta a la calidad de vida tanto de las personas con esquizofrenia como de sus cuidadores. Los resultados indican que el estigma que experimenta cada uno se asocia con menos apoyo social percibido por parte del entorno, afectando negativamente en el bienestar de ambos. Intervenciones más accesibles y conectadas con la vida diaria Otro de los focos identificados en la revisión reciente tiene que ver con el desarrollo de intervenciones que promocionan la salud física. En esta línea, destaca la revisión «Barriers and Facilitators to Health Behavior Change: Perspectives of Individuals with Serious Mental Illness in HealthPromoting Interventions – A Systematic Review of Qualitative Evidence», de Pult y Frank (2026). A partir de distintos estudios cualitativos, los autores analizan qué facilita o dificulta que las personas con trastorno mental grave puedan cambiar hábitos relacionados con la salud, como la alimentación o la actividad física. Aunque muchos de los participantes desean mejorar su salud física, la motivación individual si el contexto no acompaña. Profesionales que acompañen el proceso, intervenciones más claras y comprensibles, o entornos que faciliten la participación pueden son alguno de los factores que se identificaron como facilitadores y podrían marcar la diferencia. Para una revisión más detallada de estos y otros estudios en fase de revisión, podéis consultar el Informe de Tendencias de febrero de 2026 del Servicio de Referencia del Creap. Más información sobre el Servicio de Referencia Informes de Tendencias de 2025 Servicio de Referencia del Creap Formulario de solicitud de consulta Recursos de apoyo a la investigación

luns, 09 marzo 2026 09:20

Maternidad en mujeres con problemas graves de salud mental
04 - 03 - 2026

Maternidad en mujeres con problemas graves de salud mental

Autora: Natalia Enguídanos Plasencia. Alumna en prácticas en el Área de Atención Directa en el Creap (octubre 2025-enero 2026) del Grado de Psicología de la Universitat de València. Introducción La maternidad supone un impacto trascendental en la vida de toda mujer. No solamente en términos biológicos, sino también a nivel emocional, social y psicológico. Supone una reestructuración total del rol provocando cambios en la identidad personal, en las prioridades, responsabilidades y expectativas sociales. Si este periodo supone un reto para cualquier mujer, es de vital importancia realizar un acompañamiento más específico y continuado si existe un diagnóstico previo de salud mental. Diversos estudios estiman que entre el 30% y el 60% de las mujeres con problemas de salud mental graves son madres, lo que subraya la importancia de diseñar apoyos adecuados durante el embarazo y posparto para estas mujeres. La maternidad es un periodo de especial sensibilidad emocional. En mujeres con problemas de salud mental graves puede agravarse el riesgo de descompensación, por lo que las guías clínicas recomiendan un seguimiento y una planificación previa del tratamiento. Recomendaciones farmacológicas Actualmente, las guías clínicas no recomiendan la suspensión del psicofármaco durante el embarazo o posparto, sino una toma de decisiones individualizada haciendo un balance entre los riesgos y beneficios. No obstante, sigue existiendo un miedo al riesgo teratogénico por parte de las madres que las lleva a la suspensión de la medicación durante la época gestacional. Esta supresión de la medicación puede ser perjudicial tanto para la madre como para el hijo. La evidencia científica no recomienda la suspensión puesto que el riesgo de recaída grave puede ser mayor que el riesgo farmacológico hacia el feto. Por este motivo es fundamental ofrecer información clara y rigurosa que facilite la toma de decisiones compartida. Estigma persistente Más allá de la dimensión clínica, muchas mujeres con diagnósticos de salud mental se enfrentan a un estigma persistente que cuestiona su competencia materna. Estas mujeres se enfrentan a un estigma institucional que puede derivar incluso en la retirada de la custodia. Esta mirada condiciona también la percepción social y refuerza prejuicios profundamente arraigados. Además, la idea social de la “buena madre” genera una presión constante que lleva a muchas mujeres a juzgar su propio proceso de maternidad, cayendo en comparaciones y desarrollando sentimientos de insuficiencia. En mujeres con trastorno mental grave, este relato se suma al estigma propio del diagnóstico, lo que facilita un autoestigma especialmente intenso. Consecuentemente, estas mujeres pueden dudar de sí mismas como madres, sentir que pierden el control de su rol materno y de su salud mental. Este autoestigma también influye en la menor búsqueda de ayuda, principalmente por miedo a ser juzgadas o castigadas. Por ello, más que centrarnos únicamente en los factores de riesgo, resulta fundamental promover un apoyo especializado durante el embarazo y el posparto, una buena coordinación entre los servicios de salud mental y sociales, y programas que refuercen el vínculo entre madre e hijo. Intervenciones especializadas Sin embargo, en España, las intervenciones especializadas para este colectivo siguen siendo escasas. La evidencia señala que los programas más eficaces combinan tratamiento del trastorno mental grave, apoyo al rol materno y trabajo con la familia. Las terapias psicológicas más avaladas son la Terapia Cognitivo Conductual, grupos psicoeducativos y de apoyo entre iguales, así como intervenciones que trabajan el vínculo madre-bebé, las habilidades de lectura de señales del niño y apoyo en la crianza. Estas intervenciones han evidenciado que, cuando existe un apoyo integral, se promueve una mayor estabilidad familiar y mejora significativamente la experiencia de la maternidad. Si los programas especializados en España ya son limitados, los recursos específicos dirigidos a la salud mental perinatal lo son aún más. Actualmente, uno de los pocos recursos especializados es el Hospital de Día Madre-Bebé del Hospital Clínic de Barcelona, un recurso para madres con trastornos mentales que acaban de tener un hijo. Este recurso es pionero en el Estado y tiene como objetivo favorecer un espacio terapéutico confortable que permita la continuidad de la atención de la madre y del bebé, favoreciendo el vínculo y el cuidado, así como la prevención, detección y la intervención de los TMG mediante el uso de tratamientos especializados en las patologías mentales perinatales. Visibilizar esta realidad es fundamental para avanzar hacia modelos de atención más sensibles, integrales y libres de estigma, que acompañen a estas mujeres en su maternidad sin cuestionar su derecho a ejercerla, proporcionando los apoyos necesarios para que puedan desarrollarla con seguridad, dignidad y bienestar. Referencias Ríos, R. R., Tato, M. N., Otero, S. P., Loureiro, S. M., Álvarez, S. G. L., Castiñeira, M. C., & Otero, M. D. C. V. (2016). Maternidad y trastorno mental grave. Norte de Salud Mental, 14(55), 55-65. National Institute for Health and Care Excellence. (2014, updated 2020). Antenatal and postnatal mental health: Clinical management and service guidance (CG192). https://www.nice.org.uk/guidance/cg192 Ayesa-Arriola, R., Parás, C., & Díaz-Pons, A. (2025). Motherhood and Childhood in the Context of Mental Illness: A Narrative Review. Women, 5(3), 26. Sharma, V., & Mazmanian, D. (2021). Searching the puerperal trigger of bipolar disorder. Bipolar Disorders, 23(5). Alderdice, F., & Kelly, L. (2019). Stigma and maternity care. Journal of Reproductive and Infant Psychology, 37(2), 105-107. Hospital Clínic de Barcelona. (2018, 20 de marzo). El Clínic pone en marcha un Hospital de Día para madres con trastornos mentales que acaban de tener un hijo. https://www.clinicbarcelona.org/noticias/el-clinic-pone-en-marcha-un-hospital-de-diapara-madres-con-trastornos-mentales-que-acaban-de-tener-un-hijo

xoves, 05 marzo 2026 08:21

Lenguaje y estigma en salud mental: el aporte de las voces con experiencia vivida en grupos focales
24 - 02 - 2026

Lenguaje y estigma en salud mental: el aporte de las voces con experiencia vivida en grupos focales

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma vinculado a la salud mental sigue representando un desafío significativo para los procesos de recuperación, la integración comunitaria y la participación de las personas en su entorno social. Se entiende por estigma la asignación de una marca, etiqueta o rasgo negativo a un individuo o a un grupo social. Esta atribución suele asociarse a aspectos negativos y generan actitudes y comportamientos adversos respecto a la persona estigmatizada, creando un ambiente de exclusión y evitación. Aunque el estigma constituye un fenómeno complejo, su origen suele estar vinculado a creencias culturales, estereotipos consolidados y construcciones sociales que se han perpetuado a lo largo del tiempo. Dentro de este proceso, el lenguaje desempeña un papel determinante. Las palabras que utilizamos no son neutrales: pueden reproducir y fortalecer prejuicios o, por el contrario, contribuir a eliminarlos. Por esta razón, el uso responsable del lenguaje resulta esencial para evitar la reproducción de actitudes discriminatorias y promover una mirada más respetuosa hacia la salud mental. El impacto del lenguaje en la construcción del estigma El lenguaje que empleamos desempeña un papel fundamental en la construcción de significados sociales: tiene la capacidad de moldear percepciones, reforzar creencias existentes y orientar comportamientos. En el ámbito de la salud mental, determinadas expresiones han contribuido históricamente a transmitir visiones simplificadoras, centradas en el diagnóstico e incluso deshumanizadoras. Etiquetas como «enfermo mental» o expresiones que criminalizan, infantilizan o desvalorizan a las personas pueden: Reducir la identidad de la persona a un diagnóstico clínico Distorsionar la percepción de sus capacidades y potencial Interferir en su proceso de recuperación y en su bienestar emocional Reproducir estereotipos negativos presentes en el imaginario social Asimismo, el impacto del lenguaje no se limita a la esfera pública. Las personas que conviven con un problema de salud mental pueden interiorizar estos mensajes, lo que influye directamente en la manera en que se perciben a sí mismas y en cómo interpretan su propia experiencia. Este proceso puede contribuir al autoestigma, debilitando la autoestima y dificultando la participación social plena. Los grupos focales: una herramienta clave para comprender el lenguaje y el estigma Para analizar en profundidad cómo se construye el estigma, qué papel desempeña el lenguaje y cómo viven este proceso las personas afectadas, los grupos focales se convierten en una metodología especialmente valiosa. ¿Qué es un grupo focal? Un grupo focal es una conversación guiada entre un conjunto de personas que comparten una experiencia común o conocimientos relevantes. El diálogo se desarrolla a partir de preguntas previamente estructuradas y permite explorar percepciones, opiniones y significados desde una perspectiva colectiva. ¿Por qué son fundamentales en salud mental? En el estudio del estigma y del uso del lenguaje, los grupos focales permiten: Conocer cómo perciben las propias personas el impacto de un programa o intervención Identificar aspectos positivos que pueden potenciarse y elementos que requieren mejoras Comprender el significado real que tienen ciertas palabras y expresiones dentro de la experiencia vivida Favorecer la participación activa de las personas con problemas de salud mental en los procesos de investigación, diseño e implementación de intervenciones. La inclusión de las voces de quienes viven el estigma en primera persona garantiza que las propuestas resultantes sean respetuosas, realistas y adaptadas a las necesidades del grupo. Modelo pionero en el Creap El Creap está desarrollando un modelo pionero de investigación del estigma en salud mental, poniendo el foco en algo tan cotidiano, pero a su vez tan importante, como el lenguaje. Para ello ha creado un Grupo Focal en el que las personas con experiencia vivida no participan solo como informantes, sino como parte activa del proceso: ayudan a definir los temas a tratar, revisan el material y reformulan las preguntas que guiarán la investigación. Esta manera de trabajar supone un cambio importante, porque reconoce que quienes han vivido el estigma en primera persona son quienes mejor pueden explicar cómo les afectan las palabras y qué cambios son necesarios para avanzar hacia un trato más justo y respetuoso. Lo que hace pionero a este modelo es que no se limita a estudiar el estigma a través del lenguaje, sino que busca transformarlo desde sus raíces. Las primeras sesiones del grupo han servido para revisar el lenguaje presente en cuestionarios y escalas de evaluación, detectando expresiones que pueden resultar deshumanizadoras o que perpetúan estereotipos. A partir de ahí, el equipo del Creap trabaja para proponer alternativas más respetuosas y ajustadas a las realidades de las personas. El centro muestra así que investigar también puede significar escuchar, aprender y generar cambios concretos. Su apuesta combina rigor científico con participación real, y demuestra que incluir las voces de quienes conviven con un problema de salud mental es clave para construir una sociedad más inclusiva y consciente del poder de las palabras y de la importancia de luchar contra el estigma. Conclusión El estigma en salud mental no desaparece únicamente con información: requiere una revisión profunda del lenguaje que utilizamos, de las prácticas sociales que lo sostienen y de las experiencias de quienes lo viven directamente. Integrar grupos focales en este proceso no solo aporta información valiosa, sino que promueve la participación, empodera a las personas y permite avanzar hacia un enfoque realmente inclusivo y respetuoso. Contenido relacionado El estigma en salud mental El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte) El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte) La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

martes, 24 febreiro 2026 10:50

Informe de evidencias de enero de 2026
05 - 02 - 2026

Informe de evidencias de enero de 2026

DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el Informe de evidencias de enero de 2026. Informes y estudios Entre los informes publicados destaca la publicación de la Global Psychology Alliance titulada Coping in Times of Geopolitical Uncertainty (Afrontamiento en tiempos de incertidumbre geopolítica). En un mundo atravesado por conflictos armados, polarización social e inestabilidad económica, este informe recoge algunas prácticas basadas en la evidencia científica que reducen el impacto negativo de este contexto. Algunas recomendaciones serían limitar la sobreexposición a la información, mantener nuestras rutinas o cuidar las relaciones sociales. Este documento pone en valor el papel de la psicología como una herramienta activa para proteger el bienestar emocional en tiempos difíciles. Otro informe que puede resultar de interés es el que ha publicado la Organización Panamericana de la Salud (OPS, Pan American Health Organization) titulado Person-centered long-term care. Policy brief 1 (Atención de larga duración centrada en la persona. Nota de política 1). El documento hace hincapié en la necesidad de avanzar hacia modelos de cuidados que pongan a la persona en el centro y recuerda que personas con condiciones de salud similares pueden funcionar de manera muy distinta según su contexto social, económico y psicológico. Este enfoque conecta directamente con los principios de la rehabilitación psicosocial y refuerza la importancia de diseñar apoyos flexibles, coordinados y sensibles a las distintas trayectorias vitales. Literatura científica Este mes, destacamos algunos trabajos de revisión relevantes. En primer lugar, la revisión Premature aging in serious mental illness (Envejecimiento prematuro en los trastornos mentales graves) nos muestra que la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión mayor se asocian a un envejecimiento biológico acelerado, vinculado a mayor deterioro cognitivo y una mortalidad más elevada, más allá de la gravedad de los síntomas. Los autores destacan el papel de un estilo de vida saludable reforzando la importancia de intervenciones preventivas centradas en la salud global y los buenos hábitos. Desde la psicología, dos trabajos aportan algunas claves relevantes y nos dan pistas sobre otros focos importantes en el tratamiento. El metaanálisis Trauma-focused psychological interventions for psychosis: Meta-analytic evidence of differential effects on delusions and hallucinations (Intervenciones psicológicas centradas en el trauma para la psicosis) muestra que estas intervenciones pueden ayudar en el manejo de los delirios, lo que resulta relevante ya que las experiencias traumáticas se relacionan con el inicio y el mantenimiento de la sintomatología. Por otro lado, el estudio Long-term effects of mentalization-based treatment for psychotic disorder: a 5-year follow-up of a randomized-controlled trial (Efectos a largo plazo del tratamiento basado en la mentalización en los trastornos psicóticos) sugiere mejoras sostenidas en el funcionamiento social, posiblemente vinculadas a una mayor capacidad para comprender las intenciones y estados mentales propios y ajenos. Otras noticias Por último, el pasado 13 de enero se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. Una fecha que volvió a recordarnos la magnitud de un problema de salud pública que sigue teniendo un enorme impacto, pero que aún no recibe la atención que merece. La jornada puso de relieve que la depresión, especialmente cuando convive con trastornos mentales graves, no puede entenderse sin tener en cuenta los factores sociales y estructurales que la agravan. Reducir el estigma y garantizar una atención en salud mental accesible, continua y equitativa sigue siendo una prioridad. Os invitamos a consultar el Informe de evidencias completo, donde encontraréis una descripción más amplia de los diferentes informes, estudios y recursos recogidos durante este pasado mes de enero. Os invitamos a consultar el Informe de evidencias completo, donde encontraréis una descripción más amplia de los diferentes informes, estudios y recursos recogidos durante este pasado mes de enero. Más información sobre el Servicio de Referencia Otros Informes de Evidencias de 2025 Servicio de Referencia del Creap Formulario de solicitud de consulta Recursos de apoyo a la investigación

xoves, 05 febreiro 2026 09:37

Los procesos subyacentes: la metacognición
28 - 01 - 2026

Los procesos subyacentes: la metacognición

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Introducción Uno de los objetivos que se abordan desde los recursos de rehabilitación con algunas de las personas usuarias que se atienden, es el que tiene que ver con la denominada «conciencia de enfermedad». Aunque este es un constructo complejo y difícil de definir, la comunidad científica parece haber llegado al consenso de que está compuesto por tres factores que ayudan a comprenderlo y operativizarlo. Factores que intervienen en la «conciencia de enfermedad» El primero de ellos, es la capacidad de la persona con un Trastorno Mental Grave (TMG) para asumir que presenta una patología de estas características; el segundo, la conciencia acerca de que dicha problemática precisa de un tratamiento (tanto farmacológico como rehabilitador); y , por último, estaría la capacidad para asociar los síntomas con los que la persona convive al propio trastorno, y la conciencia de que estos afectan e interfieren sobre su funcionamiento y calidad de vida. Si asumimos cierto consenso teórico al constructo de conciencia de enfermedad, nos podemos preguntar ahora si el concepto es suficientemente homogéneo en su operacionalización en la práctica clínica. Aunque desde los recursos de rehabilitación es frecuente encontrarse con usuarios que están bien orientados en esas tres esferas y que , por lo tanto, se podría decir que muestran «una buena conciencia de enfermedad» , también hay otros que presentan una «conciencia parcial» o «nula conciencia», lo cual, de forma habitual, lleva a que en los Planes de Rehabilitación se plasmen objetivos que tengan que ver tanto con la conciencia como con el conocimiento sobre la problemática psiquiátrica concreta que posee el usuario en cuestión. Por lo tanto, son frecuentes las intervenciones centradas en que la persona se plantee hasta qué punto lo que le ocurre se puede deber a la presencia de un trastorno psiquiátrico, la importancia de tratarlo, o el correcto reconocimiento y atribución de síntomas a la problemática. Por supuesto, siempre desde una perspectiva basada fundamentalmente en la entrevista motivacional y la psicoeducación, evitando la confrontación directa que, como ya se sabe, generalmente trae consigo un efecto paradójico por el que la persona puede terminar aferrándose aun con más fuerza a su idea de que no presenta ningún tipo de problemática y que, por lo tanto, no necesita ningún tipo de tratamiento. Esto puede llevar a la duda contagiosa en el ejercicio profesional sobre en qué medida la conciencia de enfermedad es deseable y beneficiosa para la persona, y si podemos asumir una relación de contigüidad entre dicha conciencia, el bienestar y la recuperación de la persona. La Metacognición Si bien, este concepto y sus tres componentes forman parte de un constructo mucho mayor, más complejo y global al que se denomina Metacognición. Este, generalmente se define como «la cognición sobre la cognición» o «el conocimiento sobre el conocimiento», es decir, el nivel de conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funciona su propia psique, pero no solo desde la perspectiva meramente cognitiva, sino también desde lo emocional, algo que, a su vez, también se hace extensible al conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funcionan las cogniciones y emociones de los demás. Aunque más relacionado con los trastornos psicóticos, diferentes investigadores han ayudado a hacer más comprensible este constructo, el cual estaría integrado por cuatro factores. Factores que integran la metacognición Al primero de ellos lo denominan autorreflexión, y se relaciona con la capacidad del individuo para comprender los propios pensamientos y emociones, y de esta forma, generar una autorrepresentación precisa. El segundo, sería la comprensión de lo que implica el otro, que hace referencia a la capacidad del sujeto para poder elaborar cogniciones sobre las emociones (empatía cognitiva) y estados mentales de otros (teoría de la mente). Al tercero, le denominan decentración, y tiene que ver con la capacidad del sujeto para distinguir entre sus propios planes y los del resto, por tanto, conlleva la noción del sujeto acerca de que los demás pueden tener planes y comportamientos que no están necesariamente relacionados con los suyos propios. El cuarto y último, es el denominado afrontamiento metacognitivo, que se asocia a la capacidad del sujeto para, por un lado, reconocer sus propios problemas psicológicos y, por otro, encontrar métodos de afrontamiento adecuados destinados al manejo o a la solución de los mismos. Es a partir de aquí cuando el profesional de la rehabilitación psicosocial, de la recuperación, quizá debería plantearse si estos factores se trasladan a su práctica profesional en intervenciones que, si estructuradas, son eficaces, eficientes y efectivas para la fenomenología del TMG. A este nivel, es preciso señalar que ya son innumerables los estudios que han corroborado una y otra vez el hecho de que uno o varios de estos factores pueden estar afectados en mayor o menor medida, ya no solo en los trastornos del espectro de la psicosis, sino en personas que presenten cualquier tipo de TMG. Como puede deducirse de la propia definición del constructo y los cuatro factores que lo integran, afectaciones a este nivel pueden traer consigo un gran número de dificultades en la vida de la persona que las presenta, ya no solo en cuanto al hecho de hacer una representación precisa de su funcionamiento, dificultades, necesidades, planes y acciones a llevar a cabo, sino también en cuanto a poder hacer dichas representaciones en el caso de las personas que le rodean. Por suerte, hoy en día se cuenta con instrumentos de evaluación y programas de intervención validados científicamente, los cuales pueden ser muy útiles para ayudar a los usuarios que lo necesiten a mejorar sus capacidades metacognitivas. A partir de aquí, quizá nos deberíamos plantear cuestiones como: ¿existen otros modelos de conciencia de enfermedad? ¿Qué planteamiento es más adecuado para la persona usuaria? ¿Podemos establecer un nivel «suficiente» de conciencia de enfermedad? ¿Y de metaconciencia? Al trabajar la conciencia de enfermedad, ¿puede afectar negativamente a la persona, por ejemplo, incrementando el autoestigma? Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia Ciencia y humanidad en la intervención

xoves, 29 xaneiro 2026 08:41

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venres, 18 novembro 2022 11:09

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