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Las prácticas no coercitivas y los Modelos Centrados en la Persona en Trastorno Mental Grave

23 - 02 - 2023

Las prácticas no coercitivas y los Modelos Centrados en la Persona en Trastorno Mental Grave

Autor: Jorge Marredo Rosa, coordinador del área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios a través de Eulen Servicios Sociosanitarios S.A.

Las Prácticas no Coercitivas en la Intervención con Personas con Trastorno Mental Grave

Las prácticas no coercitivas se refieren a un enfoque de intervención en el cual se evita el uso de la fuerza, la amenaza de usar esta última, el castigo o el aislamiento para obtener el cumplimiento de la intervención por parte de la persona que recibe la intervención. En un marco de trabajo no coercitivo en cambio, se promueve el diálogo y la colaboración para ayudar a la persona a comprender y manejar aquellos aspectos de su trastorno que no sabe o no puede regular. En la intervención con personas con trastorno mental grave (TMG), se ha demostrado que las prácticas no coercitivas son más efectivas a la hora de mejorar la calidad de vida y el bienestar de la persona, así como para reducir la frecuencia de los ingresos hospitalarios.

Las prácticas no coercitivas en la intervención con personas con TMG se fundamentan en varios principios:

  1. El respeto a la autonomía de la persona: se respeta la capacidad de la persona para tomar decisiones por sí mismo, y se fomenta su independencia y responsabilidad.
  2. La importancia de la relación entre profesional-persona: se busca establecer una relación de confianza y colaboración entre la persona y el profesional, en la que se promueva el diálogo y la comprensión mutua.
  3. El enfoque en la recuperación: se busca ayudar a la persona a recuperar su funcionalidad y mejorar su calidad de vida, en lugar de enfocarse solo en los síntomas derivados del trastorno.
  4. La importancia de la comunidad: se promueve la inclusión de la persona en su comunidad y se buscan formas de involucrar a las personas significativas en su vida en el tratamiento.
  5. El uso de técnicas no farmacológicas: se basa en gran medida en el uso de técnicas no farmacológicas, como la terapia ocupacional, la terapia de apoyo, la terapia cognitivo-conductual, entre otras, en lugar de depender solo de medicamentos para tratar los síntomas.

Las prácticas no coercitivas y los Modelos Centrados en la Persona

Las prácticas no coercitivas y los modelos centrados en la persona son dos enfoques complementarios, aunque no equiparables en la intervención con personas con TMG. Los modelos centrados en la persona se enfocan en el individuo como una totalidad, teniendo en cuenta sus necesidades, preferencias, valores y objetivos de vida. Con estas prácticas se busca ayudar a la persona a desarrollar habilidades para manejar la sintomatología más incapacitante derivada de su diagnóstico y mejorar así su calidad de vida.

Las prácticas no coercitivas se basan en gran medida en este enfoque centrado en la persona, ya que respetan la autonomía de la persona y promueven su participación más activa en su tratamiento. Se busca establecer una relación de colaboración con la persona para ayudarle a comprender y manejar como sus síntomas interfieren en su vida diaria, en lugar de forzarlo a cumplir con ciertos protocolos cerrados.

En conjunto, las prácticas no coercitivas y los modelos centrados en la persona ofrecen un enfoque más humanizado y holístico para la intervención con personas con TMG, lo que, como se ha indicado, se ha mostrado más efectivo para mejorar la calidad de vida de la persona y reducir el número de ingresos.

Diferencias entre las prácticas no coercitivas y los MCP

Aunque las prácticas no coercitivas y los modelos centrados en la persona son enfoques complementarios y tienen muchas similitudes en la intervención con personas con esquizofrenia, también existen algunas diferencias clave entre ellos.

  • Enfoque: El enfoque principal de las prácticas no coercitivas es evitar el uso de la fuerza o la amenaza de usarla para obtener el cumplimiento terapéutico de la persona, mientras que el enfoque principal de los modelos centrados en la persona está centrado en el individuo como una totalidad, teniendo en cuenta sus necesidades, preferencias, valores y objetivos de vida.
  • Participación de la persona: las prácticas no coercitivas fomentan la implicación activa de la persona en el tratamiento, mientras que los modelos centrados en la persona se enfocan en desarrollar habilidades para manejar su trastorno y mejorar su calidad de vida.
  • Intervención: las prácticas no coercitivas buscan colaborar con la persona para ayudarle a comprender y manejar su trastorno desde un enfoque no directivo, mientras que los modelos centrados en la persona buscan ayudar la persona a desarrollar habilidades para manejar su trastorno y mejorar su calidad de vida.

En resumen, las prácticas no coercitivas se centran en evitar el uso de la fuerza o la coacción para obtener el cumplimiento de las pautas profesionales por parte de la persona, mientras que los modelos centrados en la persona se centran en el individuo como una totalidad, teniendo en cuenta sus necesidades, preferencias, valores y objetivos de vida. Ambos enfoques se complementan y son necesarios para una intervención efectiva en personas con TMG.

dimecres, 24 de maig 2023 10:50

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