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dilluns, 21 de novembre 2022 10:51

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Descubriendo al Técnico en Integración Social (TIS) en rehabilitación psicosocial
12 - 03 - 2026

Descubriendo al Técnico en Integración Social (TIS) en rehabilitación psicosocial

BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Consulta bibliográfica resuelta El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre «Recursos bibliográficos para el técnico en integración social en el ámbito de la Rehabilitación Psicosocial». Muchas veces hablamos de programas comunitarios, de ayudas sociales o de proyectos de inclusión… pero ¿quién está realmente trabajando día a día en la implementación de estos programas? Hoy hablamos del Técnico Superior en Integración Social (TIS), una figura esencial para construir una sociedad más justa e inclusiva. En resumen, el TIS organiza, pone en marcha y evalúa intervenciones orientadas a promover la igualdad y la inclusión destinadas a crear entornos seguros para las personas. Trabaja en coordinación con otros profesionales dentro de equipos multidisciplinares, pero, si bajamos a la práctica, ¿qué hace concretamente el integrador, especialmente en el ámbito de la rehabilitación psicosocial? Fomento de la autonomía En salud mental y rehabilitación psicosocial, el TIS no solo asiste: ayuda a la persona a recuperar habilidades y a integrarse en su comunidad. Estos profesionales trabajan entrenando habilidades esenciales para el fomento de la autonomía: organización de la rutina, manejo del dinero, uso del transporte público o habilidades para relacionarse con los demás con más seguridad. Además, también se encarga de: Diseñar actividades de apoyo psicosocial adaptadas a cada persona. Estimular y reforzar capacidades cognitivas mediante ejercicios ajustados a las necesidades reales. Favorecer la inserción laboral, acompañando en itinerarios según las fortalezas de cada persona. Mejorar la comunicación y mediar en conflictos, utilizando cuando es necesario sistemas como la lengua de signos o pictogramas para facilitar la comprensión. Recursos bibliográficos El Servicio de Referencia ha realizado recientemente una nueva búsqueda bibliográfica que recoge algunos recursos útiles para el TIS. Durante el proceso se ha puesto de manifiesto que todavía faltan más manuales y artículos que describan con mayor claridad el papel específico del TIS en salud mental. Aun así, se han seleccionado algunas obras que ayudan a comprender mejor el marco de la rehabilitación psicosocial y el lugar que puede ocupar esta figura profesional dentro de los equipos. Compartimos tres lecturas que pueden servir como referencia: Metodología de la intervención social (I. Gutiérrez y M. Sorribas) Un manual muy práctico que explica paso a paso cómo diseñar, poner en marcha y evaluar proyectos de intervención social. Ayuda a ordenar el trabajo y a aplicar la metodología en el día a día. Manual de rehabilitación del trastorno mental grave (A. Pastor, A. Blanco y D. Navarro) Una obra de referencia en castellano sobre rehabilitación psicosocial. Presenta los fundamentos del modelo y ofrece herramientas útiles para planificar intervenciones ajustadas a cada persona. Personal Recovery and Mental Illness: A Guide for Mental Health Professionals (Mike Slade) Un libro que pone el foco en la recuperación personal. Invita a mirar más allá de los síntomas y a acompañar a la persona en sus propios objetivos y proyecto de vida. En definitiva, el TIS es un motor clave en los procesos de recuperación para conseguir cambios reales en la vida diaria de muchas personas fomentando siempre inclusión y la autonomía. Os invitamos a consultar la búsqueda bibliográfica completa, donde encontrarás una descripción más detallada de la bibliografía. Contenido relacionado Servicio de Referencia del Creap. Otras consultas de información resueltas. Formulario de solicitud de consulta bibliográfica para el Servicio de Referencia del Creap. Informes de evidencias de 2026 del Creap. Newsletters de 2026 del Creap.

dijous, 12 de març 2026 08:34

Empleo con apoyo (IPS) en personas con TMG: evidencias recientes y recursos técnicos
12 - 12 - 2025

Empleo con apoyo (IPS) en personas con TMG: evidencias recientes y recursos técnicos

BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Consulta bibliográfica resuelta El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre Empleo con apoyo (IPS) en personas con TMG: evidencias recientes y recursos técnicos. El objetivo de esta consulta de información es conocer la eficacia del modelo de empleo con apoyo (IPS) para personas con TMG y conocer los recursos técnicos relacionados con este modelo. ¿Funciona el modelo IPS? Lo que muestran los estudios En dos entradas anteriores publicadas en el blog del Creap, vimos en qué consiste el modelo Individual Placement and Support, en adelante IPS, y cómo cambia la forma de acompañar a las personas en su proceso de inserción laboral. En esta tercera entrega, revisaremos qué dice la evidencia científica sobre su eficacia. Revisiones recientes: una visión del conjunto de la evidencia ¿Cuál es el efecto de las intervenciones basadas en el modelo IPS? ¿Funciona igual para todas las personas? La literatura reciente puede ofrecernos respuestas a algunas de estas preguntas. En una revisión de 2024, Patmisari y su equipo analizaron 26 trabajos basados en el modelo IPS. Los resultados mostraron que este enfoque aumenta el acceso al empleo competitivo, mejora la permanencia en el puesto de empleo y mejora la calidad del trabajo. Además, se observaron beneficios adicionales en la calidad de vida, el funcionamiento social, así como un uso más eficiente de los servicios clínicos. Por otro lado, un metaanálisis de De Winter et al. (2022) reforzó esta idea, mostrando que, además, el modelo IPS es especialmente eficaz en personas con un diagnóstico de trastorno mental grave. Además, los autores constataron que el modelo también ofrece mejoras en personas que sufren depresión o ansiedad. El modelo IPS en el contexto nacional En España contamos con algunas experiencias que nos ayudan a entender el impacto de las intervenciones IPS en nuestro contexto. Uno de ellos es el ensayo de Rodríguez Pulido et al. (2017) en Tenerife, donde se compararon intervenciones desde el modelo IPS con la orientación laboral habitual durante más de tres años. Los resultados fueron muy contundentes: las personas que recibieron la intervención IPS trabajaron durante muchas más semanas al año que el grupo control (30 frente a 7) recibiendo más contrataciones y accediendo a empleos mejor remunerados. Cabe destacar que en el grupo IPS se registraron menos hospitalizaciones, un dato especialmente relevante en términos de salud y estabilidad. Años más tarde, el mismo equipo exploró otra pregunta clave: ¿qué ocurre si añadimos remediación cognitiva al modelo IPS? En su estudio publicado en 2020 (Rodríguez Pulido et al., 2020), las personas que recibieron la combinación de IPS con remediación cognitiva mejoraron más en cuanto a memoria y aprendizaje verbal. Además, lograron más empleo y trabajaron más horas que quienes recibieron solo IPS. Los autores subrayan que complementar el modelo con intervenciones cognitivas puede potenciar sus efectos laborales. La tercera pieza de evidencia viene de Cataluña, donde Hilarión, Koatz y colaboradores (2020) describieron la puesta en marcha del programa piloto IPS entre 2013 y 2017. No se trataba de un ensayo clínico, sino de un cambio organizativo a escala territorial que incluyó formación, supervisión y coordinación entre servicios de empleo y salud mental. En ese periodo se generaron 1188 empleos competitivos, y la tasa de empleo pasó del 16 % al 43 %. Estos resultados nos muestran de forma práctica como el modelo IPS funciona también cuando se integra en el sistema público. Como habéis podido comprobar, la evidencia reciente es consistente: IPS funciona en distintos países, perfiles clínicos y sistemas de atención. Mejora el acceso al empleo competitivo, la calidad del trabajo y algunos indicadores de salud. Para una revisión más extensa de la literatura os animamos a leer la consulta resuelta por el Servicio de Referencia del Creap donde podréis encontrar una descripción detallada de la evidencia, así como recursos técnicos. Contenido relacionado Servicio de Referencia del Creap. Otras consultas de información resueltas. Formulario de solicitud de consulta bibliográfica para el Servicio de Referencia del Creap. Informes de evidencias de 2025 del Creap. Newsletters de 2025 del Creap.

divendres, 12 de desembre 2025 10:20

Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas
27 - 11 - 2025

Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Competencias y habilidades para la autonomía y la calidad de vida Dentro de los objetivos fundamentales de los recursos de rehabilitación psicosocial se encuentra la adquisición de competencias y habilidades que ayuden al usuario a mejorar su funcionamiento cotidiano y, con ello, su nivel de autonomía y su calidad de vida. Para ello, se llevan a cabo diversos entrenamientos en múltiples actividades que dichas personas necesiten llevar a cabo en su vida cotidiana y sean significativas para ellas. No obstante, no son pocas las ocasiones en las que se observan dificultades en las mismas de cara a aprender o poner en practica estos aprendizajes en su día a día. Factores neurocognitivos en la adquisición de competencias Las variables que pueden interferir en la adquisición de estas competencias pueden ser de muy diversa índole como, por ejemplo, la autoestima, la ansiedad, la falta de oportunidades reales para luego poner en práctica lo aprendido, aparte de otras muy comunes como apatía, anhedonia, abulia, anergia, etc…esto hace que, si no se contemplan todas ellas y no se lleva a cabo un análisis funcional, sea realmente muy difícil saber las causas que están afectando. Si bien, dentro de las variables a considerar, es importante tener en cuenta una realidad ampliamente demostrada en infinidad de investigaciones, y no es otra que un nada desdeñable porcentaje de personas que se atienden en estos recursos presentan problemas en su funcionamiento neurocognitivo que, además de interferir en su capacidad de aprendizaje, también influyen, y en ocasiones de forma significativa, en su funcionamiento cotidiano. Dichos estudios demuestran que la velocidad de procesamiento, la atención, la memoria, el aprendizaje, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas, entre otras, pueden estar afectadas de algún modo en el caso de estas personas. La casuística de estas problemáticas a nivel neurocognitivo es variada y multicausal, pero también se sabe que los trastornos que de forma habitual presentan las personas que se atienden en los recursos de rehabilitación, de forma muy frecuente traen consigo una afectación en estas funciones. Atención, memoria y funciones ejecutivas: su impacto en la rehabilitación psicosocial Los problemas neurocognitivos siempre son informados por las personas como «tengo un problema de memoria». Teniendo esto en cuenta, lo que habitualmente se identifican como problemas casi exclusivos de memoria («!!!Es que luego no lo recuerda!!!») o de aprendizaje («!!!lLlevamos mucho tiempo trabajándolo, pero no lo aprende!!!»), pueden deberse a la afectación de otras áreas que no son únicamente estas. Dentro de la atención, existen diversos subtipos. El modelo de Sohlberg and Mateer nos describen un modelo jerárquico, de aplicación clínica para el ámbito de la rehabilitación psicosocial – aunque parte del daño cerebral -, donde la atención se clasifica en dominios atencionales desde un procesamiento más básico a otro más complejo durante la realización de una actividad, tal que: focalizada, para responder de forma discreta; sostenida, para responder de forma mantenida durante la actividad; selectiva, para responder a lo relevante; alternante, para responder cambiando según las demandas de la actividad; y dividida, para responder en varias tareas a la vez. Los mayores problemas a este nivel se dan en la selectiva, aquella que nos permite centrarnos en una tarea o estimulo, inhibiendo cualquier tipo de distracción tanto externa como interna. Es evidente que no podemos recordar aquello a lo que no hemos atendido, lo que nos lleva a que muchos de estos problemas que identificamos como «de memoria», pero quizás tengan su origen real en la atención. También, cabe considerar la función denominada memoria de trabajo, la cual se encuentra a caballo entre la memoria y las denominadas funciones ejecutivas, permitiéndonos mantener presente y manipular la información necesaria para llevar a cabo una tarea en concreto, lo que supone no solo el uso de la memoria, sino también el hecho de trabajar con la información extraída de la misma, o que le estamos dando a la persona en ese momento. El ejemplo más típico es hacer un cálculo “de cabeza”, que requiere mantener los números que vayamos a sumar, restar… y hacer el cálculo con ellos. Esta función también podría estar afectada y ser la razón por la que a la persona en cuestión le cuesta tanto «acordarse» o «aprender». Otra cuestión relevante es que no todas las personas respondemos o aprendemos a la misma velocidad, en esto, la función denominada velocidad de procesamiento, la cual hace referencia al número de operaciones mentales que nuestro cerebro es capaz de hacer en un espacio de tiempo determinado, también es clave, ya que puede haber personas que necesiten significativamente más tiempo que otras para respondernos o aprender algo. Por su parte, las funciones ejecutivas implican cualquier actividad mental que suponga conjugar dos procesos mentales. Por ejemplo, la memoria de trabajo es ejecutiva porque supone mantener y manipular información, como hemos descrito antes. Las funciones ejecutivas se han clasificado siguiendo distintos criterios. Desde el modelo de Sohlberg y Mateer, las funciones ejecutivas son los procesos mentales implicados en iniciar, planificar, secuenciar, organizar y dirigir una acción o conjunto de acciones. Teniendo en cuenta sus características, la alteración de dichas funciones también pueden interferir de forma significativa en la puesta en práctica y ejecución de los aprendizajes llevados a cabo por la persona: reduciendo su adherencia o respuesta al tratamiento; reduciendo la generalización en su funcionalidad cotidiana; reduciendo los niveles de integración; o, como otro ejemplo, dificultando la reinserción laboral. Conclusión Por todo esto, es importante valorar el desempeño en estas áreas, de cara a poder ver si hay problemáticas a este nivel que puedan estar interfiriendo en la capacidad de aprendizaje y en su funcionamiento cotidiano, ya que, junto con otras variables relevantes, podremos hacer un análisis más certero acerca de cuáles son las causas reales de las dificultades observadas a este nivel. Por suerte, a día de hoy se cuentan con baterías especializadas destinadas a la valoración de las mismas, así como, con programas y modelos de intervención que han probado sobradamente su eficacia para la estimulación, compensación y rehabilitación de las mismas. Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención

dijous, 27 de novembre 2025 09:36

La concepción de «Envejecimiento Saludable» en personas con Trastorno Mental Grave (TMG)
30 - 10 - 2024

La concepción de «Envejecimiento Saludable» en personas con Trastorno Mental Grave (TMG)

Autora: Sheila Peinado Espí. Psicóloga, Mediadora Intercultural y alumna en prácticas en Gestión del Conocimiento del Creap del Máster de Psicología General Sanitario de la Universitat de València. Introducción La población de personas mayores de 65 años está creciendo cada vez más en todo el mundo, por lo que es de vital importancia investigar el envejecimiento de personas con Trastorno Mental Grave (TMG). El envejecimiento es un proceso natural y continuo, que lleva consigo diversas transformaciones a lo largo del curso vital, por lo que es inevitable no envejecer. La literatura científica ha tratado de encontrar estrategias que puedan seguirse a lo largo de la vida, para alcanzar un proceso de vejez saludable. Estas intervenciones y prevenciones sociales en la población envejecida están dirigidas a tener un envejecimiento activo y saludable, a través de la mejora de diversos ámbitos de la vida, como, por ejemplo: fomentar la salud mental en la adultez tardía, prevenir la soledad no deseada o realizar ejercicio con normalidad. Pero ¿qué ocurre con aquellas personas que tienen TMG y envejecen? Las personas con TMG tienen menor expectativa de vida que la población general, debido mayormente a enfermedades físicas prevenibles. En el desarrollo de TMG intervienen múltiples factores, siendo los más importantes los biológicos (por ejemplo, la predisposición genética), los psicológicos (por ejemplo, la personalidad) y los sociales (por ejemplo, consumo de drogas). Todas las intervenciones deben ir dirigidas en este sentido, realizando una rehabilitación psicosocial individualizada e intervenir en las áreas que la persona tenga más afectadas. También se encuentran con otras dificultades como el acceso limitado a la atención médica, la estigmatización o hábitos menos saludables. Estos factores hacen que sea relevante integrar la atención médica y la salud mental, para poder mejorar la calidad de vida y en consecuencia disminuir la tasa de mortalidad precoz. Necesidades psicosociales A todas las dificultades a las que se enfrentan, se le suma la escasez de estudios referidos a las necesidades específicas de las personas con TMG que envejecen. Dada la carencia de investigación centrada en este ámbito, existen pocos instrumentos validados que recojan el riesgo psicosocial asociado al envejecimiento. En 2010, se realizó una escala sobre cómo pueden ser una amenaza al envejecimiento saludable aquellas necesidades no cubiertas. Por lo que se cuenta con 40 necesidades psicosociales a evaluar en personas con TMG, resumidas en: recursos económicos, medicación, acceso a la vivienda, intervención en salud mental y atención primaria, entorno familiar, autonomía personal, hábitos saludables, ocupación y ámbito social. Si las necesidades están cubiertas, influyen de forma positiva en el progreso del TMG. Se conoce la importancia absoluta que tienen el ámbito social y familiar, ya que ambos median en la modulación de genes y en la evolución favorable de Trastornos Mentales crónicos. Por ello, ante los eventos o cambios vitales suponen un gran factor de protección y, por tanto, un indicador de envejecimiento saludable. Conclusión Una de cada cuatro personas tiene alguna enfermedad mental a lo largo de su vida y suponen un 40% de las enfermedades crónicas. Por lo que queda explícita la relevancia sobre la necesidad de dirigir intervenciones hacia la población que envejece con TMG. Aun sabiendo la importancia que tiene el estudio de pautas específicas para fomentar una vida saludable, diversos autores señalan la poca iniciativa que hay disponible para encontrar estrategias de prevención e intervención a largo plazo enfocadas en un envejecimiento saludable para personas con TMG. Se tiene la capacidad, por tanto, de detectar las carencias que puede tener una persona con TMG, pero actualmente son pocas las posibilidades de intervenir sobre ellas en el envejecimiento. En esta misma línea los profesionales podemos empezar tomando conciencia de que las nuevas formas de estigmatizar o de prácticas coercitivas han adoptado nuevas formas más sutiles, pero que al igual que las antiguas pueden ser condescendientes, permisivas o sobreprotectoras, dificultando así el desarrollo de la autonomía en los adultos mayores con TMG. La toma de conciencia de la necesidad de apoyos adicionales en el proceso de envejecimiento se torna así en una valiosa perspectiva mediadora en el desarrollo vital de las personas con TMG de cara a su envejecimiento saludable. Por otro lado, pese a que existen múltiples recursos sociosanitarios dirigidos a la salud mental y la rehabilitación psicosocial como son: Unidades de Salud Mental, Hospitalización Psiquiátrica y Domiciliarias; Centros de día; Centros de Rehabilitación e Integración Social (CRIS); Viviendas tuteladas, etc. Así como otros recursos más específicos dirigidos a la integración laboral o social, todavía queda pendiente el desarrollo mayoritario de recursos especializados en envejecimiento saludable para personas con TMG. Este es el último eslabón para que las personas usuarias puedan aprender diversas habilidades para la toma de decisiones autónoma en este periodo vital, abriendo la puerta a más investigación a largo plazo y consiguiendo evidencia para programas específicos de envejecimiento saludable en personas con TMG. Referencias bibliográficas Cancino, M., Terán-Mendoza, O., & Medina-Valdebenito, D. (2024). Malestar psicológico y envejecimiento: Análisis psicométrico del DASS-21 y relaciones estructurales con calidad de sueño y apoyo social.: Malestar psicológico y envejecimiento. Anuario de Psicología/The UB Journal of Psychology, 54(1). Domingo, T. G. (2024). Reto Mundial: Decenio del Envejecimiento Saludable 2021-2030. Análisis y Modificación de Conducta, 50(182), 3-19. Ramírez, F. B., Misol, R. C., Bentata, L. C., Alonso, M. D. C. F., Campayo, J. G., Franco, C. M., & García, J. L. T. (2016). Recomendaciones para la prevención de los trastornos de la salud mental en atención primaria. Atención Primaria, 48(Suppl 1), 77. Vargas, M. L., Quintanilla, P., Lozano, Á., & Sendra-Gutiérrez, J. M. (2013). Riesgo psicosocial asociado al envejecimiento en el trastorno mental grave: validación y baremación de la Escala de Riesgo Psicosocial Feafes Castilla y León (ERP). Rehabilitación Psicosocial, 10(1), 3-10. Vargas M, Quintanilla P, Vega B, Lozano A. Escala de Riesgo Psicosocial Feafes Castilla y León (ERP): procedimiento de construcción mediante metodología cualitativa y presentación de la escala. Norte de salud mental. 2010;8(38):26-35.

dijous, 31 d’octubre 2024 12:02

La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental
19 - 10 - 2023

La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción El apoyo social permite mantener la integridad física y psicológica, aumentar las capacidades personales y promover el logro de las metas vitales de las personas. En enfermedad mental, el apoyo social se relaciona de forma positiva con la recuperación y el estado de salud. Ayuda mutua: definición y finalidad. En la década de los 80, aparece el término de apoyo mutuo entre personas con problemas de salud mental y se definió como la ayuda ofrecida entre personas con problemas similares y con la finalidad de lograr un deseado cambio social o personal. Posteriormente, se redefine el término y se habla de un sistema recíproco de ayudar y recibir basado en el respeto, responsabilidad compartida y acuerdo mutuo. Siendo necesario la formación previa de la persona que vaya a prestar asesoramiento. La ayuda mutua supone un doble beneficio: El agente de ayuda mutua aumenta el nivel de empoderamiento y la autoestima. Así como mejora el desarrollo de habilidades de comunicación, emocional y social. La persona que recibe el apoyo mutuo, al sentirse escuchada y comprendida, puede expresarse con mayor libertad y confianza mejorando su autoestima y funcionamiento social. Por lo tanto, se promueve la recuperación con independencia del diagnóstico y se centra en la proximidad social como herramienta para fomentar la motivación. Proporcionando un referente o modelo con quien la persona pueda compararse y mejorar la comprensión de su propia situación. El acompañamiento permite ampliar la red social y ofrecer apoyo, empatía, entendimiento y sentido de comunidad, y como consecuencia influir de forma positiva en la autonomía, asunción de responsabilidades y su nivel de autoeficacia. Tareas realizadas por el agente de ayuda mutua Las tareas realizadas se pueden dividir en dos tipos de apoyo: directo e indirecto. Por un lado, las actividades consideradas como tareas directas encontramos la defensa de los derechos, conexión a recursos, compartiendo experiencias comunes, construir comunidad, establecer relaciones, facilitar actividades grupales, ayudar al desarrollo de habilidades sociales y mejorar los procesos de socialización y desarrollo de la autoestima. Por otro lado, las actividades indirectas engloban a las tareas administrativas, de comunicación, formación, supervisión y obtención de información. De esta forma, las herramientas que requieren los pares para desarrollar sus funciones van más allá de su propia experiencia de sufrimiento psíquico, incluyendo su experiencia en el proceso de recuperación, el acercamiento respetuoso, el modelaje, la colaboración y el compromiso. El empoderamiento como factor de recuperación El empoderamiento es un factor esencial en el proceso de recuperación. Tal y como se ha mencionado, la autoestima es un concepto relacionado con el empoderamiento siendo beneficioso tanto en la persona usuaria como en el experto en primera persona. El empoderamiento puede darse en tres niveles: Individual: a través del grado de elección, influencia y control que la persona usuaria puede ejercer en los hechos que se producen en su vida. Persona usuaria/profesional: mediante la toma de decisiones sobre el tratamiento, dando diferentes opciones de intervención e informando sobre el plan de actuación en caso de crisis. Personas usuarias/ recursos: a través de la formación del equipo profesional, la evaluación de los servicios y la creación de actividades que promueven la recuperación. Por lo tanto, la incorporación de la figura de apoyo mutuo en las entidades fomenta la participación, la autodeterminación y empoderamiento de las personas con problemas de salud mental, y elimina las barreras que obstaculizan los derechos y trabaja a favor de la reducción del estigma. Conclusión En conclusión, los servicios de apoyo entre iguales se han extendido a lo largo del mundo, ya que se ha demostrado que son efectivos para mejorar la vida de las personas con dificultades de salud mental. El agente de mutuo se reconoce como un importante facilitador en el proceso de recuperación. Ayuda a generar un punto de vista no profesional, crucial para ayudar a las personas a reconstruir su sentido de comunidad tras una experiencia desconocida. Bibliografía Campos, F., Sousa, A., Rodrigues, V., Marques, A., Queirós, C., & Dores, A. (2016). Directrices prácticas para programas de apoyo entre personas con enfermedad mental. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 9(2), 97-110. Eiroa-Orosa, F. J., & Sánchez-Moscona, C. (2023). Implementación de la figura de agente de apoyo entre iguales en salud mental: una perspectiva internacional en el contexto de su implementación en Cataluña. Salud colectiva, 19, e4252. Zabaleta González, R., Lezcano Barbero, F., & Perea Bartolomé, M. V. (2021). Programas de formación para el apoyo entre iguales en salud mental en España. Interdisciplinaria, 38(2), 183-198.

dijous, 19 d’octubre 2023 13:28

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divendres, 18 de novembre 2022 11:09

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