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astelehena, 21 azaroak 2022 10:51
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Empleo con apoyo (IPS) en personas con TMG: evidencias recientes y recursos técnicos
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Guías, documentos técnicos e informes , Salud Mental , Documentación
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , terapia ocupacional , acompañamiento terapéutico , gestión del conocimiento , empleo , apoyo , autonomía , educación social
BÚSQUEDAS BIBLIOGRÁFICAS RESUELTAS | SERVICIO DE REFERENCIA Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Consulta bibliográfica resuelta El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica una nueva búsqueda bibliográfica sobre Empleo con apoyo (IPS) en personas con TMG: evidencias recientes y recursos técnicos. El objetivo de esta consulta de información es conocer la eficacia del modelo de empleo con apoyo (IPS) para personas con TMG y conocer los recursos técnicos relacionados con este modelo. ¿Funciona el modelo IPS? Lo que muestran los estudios En dos entradas anteriores publicadas en el blog del Creap, vimos en qué consiste el modelo Individual Placement and Support, en adelante IPS, y cómo cambia la forma de acompañar a las personas en su proceso de inserción laboral. En esta tercera entrega, revisaremos qué dice la evidencia científica sobre su eficacia. Revisiones recientes: una visión del conjunto de la evidencia ¿Cuál es el efecto de las intervenciones basadas en el modelo IPS? ¿Funciona igual para todas las personas? La literatura reciente puede ofrecernos respuestas a algunas de estas preguntas. En una revisión de 2024, Patmisari y su equipo analizaron 26 trabajos basados en el modelo IPS. Los resultados mostraron que este enfoque aumenta el acceso al empleo competitivo, mejora la permanencia en el puesto de empleo y mejora la calidad del trabajo. Además, se observaron beneficios adicionales en la calidad de vida, el funcionamiento social, así como un uso más eficiente de los servicios clínicos. Por otro lado, un metaanálisis de De Winter et al. (2022) reforzó esta idea, mostrando que, además, el modelo IPS es especialmente eficaz en personas con un diagnóstico de trastorno mental grave. Además, los autores constataron que el modelo también ofrece mejoras en personas que sufren depresión o ansiedad. El modelo IPS en el contexto nacional En España contamos con algunas experiencias que nos ayudan a entender el impacto de las intervenciones IPS en nuestro contexto. Uno de ellos es el ensayo de Rodríguez Pulido et al. (2017) en Tenerife, donde se compararon intervenciones desde el modelo IPS con la orientación laboral habitual durante más de tres años. Los resultados fueron muy contundentes: las personas que recibieron la intervención IPS trabajaron durante muchas más semanas al año que el grupo control (30 frente a 7) recibiendo más contrataciones y accediendo a empleos mejor remunerados. Cabe destacar que en el grupo IPS se registraron menos hospitalizaciones, un dato especialmente relevante en términos de salud y estabilidad. Años más tarde, el mismo equipo exploró otra pregunta clave: ¿qué ocurre si añadimos remediación cognitiva al modelo IPS? En su estudio publicado en 2020 (Rodríguez Pulido et al., 2020), las personas que recibieron la combinación de IPS con remediación cognitiva mejoraron más en cuanto a memoria y aprendizaje verbal. Además, lograron más empleo y trabajaron más horas que quienes recibieron solo IPS. Los autores subrayan que complementar el modelo con intervenciones cognitivas puede potenciar sus efectos laborales. La tercera pieza de evidencia viene de Cataluña, donde Hilarión, Koatz y colaboradores (2020) describieron la puesta en marcha del programa piloto IPS entre 2013 y 2017. No se trataba de un ensayo clínico, sino de un cambio organizativo a escala territorial que incluyó formación, supervisión y coordinación entre servicios de empleo y salud mental. En ese periodo se generaron 1188 empleos competitivos, y la tasa de empleo pasó del 16 % al 43 %. Estos resultados nos muestran de forma práctica como el modelo IPS funciona también cuando se integra en el sistema público. Como habéis podido comprobar, la evidencia reciente es consistente: IPS funciona en distintos países, perfiles clínicos y sistemas de atención. Mejora el acceso al empleo competitivo, la calidad del trabajo y algunos indicadores de salud. Para una revisión más extensa de la literatura os animamos a leer la consulta resuelta por el Servicio de Referencia del Creap donde podréis encontrar una descripción detallada de la evidencia, así como recursos técnicos. Contenido relacionado Servicio de Referencia del Creap. Otras consultas de información resueltas. Formulario de solicitud de consulta bibliográfica para el Servicio de Referencia del Creap. Informes de evidencias de 2025 del Creap. Newsletters de 2025 del Creap.
ostirala, 12 abenduak 2025 10:20
Resumen de la sesión de reflexión del jueves 27/11/2025 en el Creap: «El modelo de cuidados en la comunidad»
Categorías: La actividad en el Creap , Día a día en el Creap , Trabajo en Red , Contenidos especializados , Resúmenes, Cursos y Talleres , Espacio de reflexión , Sesión especializada
Etiquetas: salud mental , intervención comunitaria , arteterapia , cultura , salud comunitaria , actividades de la vida diaria , inclusión social , divulgación , sensibilización , autonomía
SESIONES DE REFLEXIÓN | EL MODELO DE CUIDADOS EN LA COMUNIDAD Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El pasado 27 de noviembre, celebramos en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, una nueva sesión de reflexión: «El modelo de cuidados en la comunidad». En esta sesión se reunieron unos 14 profesionales, incluyendo tres invitadas externas que nos han compartido su trabajo comunitario en salud mental, Cristina y Desamparados del equipo Sasem de Valencia y Begoña Soler, arqueóloga del Museo de Prehistoria de Valencia. Iniciamos el debate sobre atención comunitaria para personas con problemas de salud mental, y hablamos sobre nuestro proyecto comunitario más relevante, desarrollado en colaboración con el IVAM: ATIC, liderado por nuestra arte terapeuta. Presentación del programa ATIC En octubre de 2025 comenzamos a desarrollar conjuntamente con el IVAM, un proyecto de colaboración innovador de arteterapia comunitaria llamado ATIC. Esta iniciativa, fruto de años de trabajo y planificación de Virginia Pérez, arteterapeuta en el Creap (2025), empezó a gestarse en 2021 con el objetivo de ofrecer a las personas una experiencia transformadora que contribuyera a mejorar su bienestar emocional y social. El camino no fue sencillo. Los proyectos comunitarios suelen enfrentarse a barreras administrativas y burocráticas que ponen a prueba la persistencia de quienes los impulsan. Sin embargo, la convicción de que la arteterapia puede generar cambios significativos en la salud mental y en otras áreas de la vida fue el motor que permitió superar los obstáculos. ATIC se inspira en un estudio realizado en Gran Bretaña, pero incorpora un elemento innovador: el desarrollo de las sesiones dentro de un museo. Durante doce meses, los participantes exploran distintas disciplinas artísticas y reflexionan sobre temas universales que han preocupado a la humanidad a lo largo de la historia. No se trata solo de crear, sino de investigar el propio proceso creativo y, a través de él, profundizar en las características personales, inquietudes, deseos y frustraciones que conforman la experiencia humana. La propuesta no exige experiencia previa en arte; lo importante es la apertura al descubrimiento y la expresión. Cada sesión se convierte en un espacio para conectar con uno mismo y con los demás, utilizando el arte como herramienta para comprender y transformar la realidad interior. El proyecto tiene vocación de futuro. Una vez concluido, se espera replicarlo en otros centros y con diferentes colectivos en España, para evaluar su impacto y seguir reflexionando sobre cómo medir los efectos de la arteterapia, que a menudo son más sutiles de lo que se imagina. ATIC no es solo un programa; es una invitación a explorar la creatividad como camino hacia el bienestar y la conexión humana. Proyecto Barri En el Museo de Prehistoria de Valencia nació una pregunta que cambiaría la forma de entender su relación con el entorno: ¿por qué la gente del propio barrio no visitaba el museo? Esta reflexión, planteada por el equipo del museo tras analizar la afluencia durante la Noche de los Museos en 2017, dio lugar al Proyecto Barri, una iniciativa comunitaria que busca abrir las puertas del museo y convertirlo en un espacio vivo, integrado en la vida cotidiana de quienes lo rodean. Todo comenzó cuando, en un evento que reunió a más de 700 visitantes, se descubrió que la mayoría no pertenecía al barrio. Aquella constatación impulsó un cambio de enfoque: dejar atrás la idea del museo como un espacio cerrado, lleno de vitrinas, para transformarlo en un centro cultural abierto, participativo y cercano. Desde entonces, el proyecto se ha desarrollado bajo los principios de la museología crítica y comunitaria, buscando que el museo sea un lugar que cualquier persona del barrio pueda utilizar. La estrategia para conectar con la comunidad se basó en el trabajo con asociaciones locales: federaciones gitanas, la Universidad Popular, Cruz Roja, colegios públicos e institutos. En esta labor puerta a puerta, el museo encontró al Sasem de Valencia, un servicio que organiza paseos comunitarios para vincular a las personas con recursos que les protejan y fortalezcan su sentido de pertenencia. De esta coincidencia nació una colaboración que une cultura y cuidado comunitario. La propuesta fue sencilla pero significativa: incluir el museo como destino en los paseos. Cruzar el río y llegar hasta el museo se convirtió en una experiencia que no solo acerca a las personas al patrimonio, sino que también fomenta la reflexión sobre la comunidad y los cuidados. El proyecto no impone actividades; se construye de manera participativa, escuchando las necesidades y expectativas de cada asociación. Así, han surgido recorridos por la Valencia romana, lecturas con diferentes perspectivas en las salas del museo y actividades que conectan el presente con el pasado. Uno de los aspectos más valiosos que el museo pone en relieve es que el cuidado no es algo nuevo; también existía en el pasado. Las piezas arqueológicas muestran cómo las sociedades antiguas se ocupaban unas de otras, y gracias a esos cuidados la humanidad ha podido evolucionar. Un hueso fracturado que cicatrizó hace miles de años es prueba de que alguien cuidó de esa persona, permitiéndole sobrevivir. Este año, el museo ha impulsado diálogos frente a piezas arqueológicas para reflexionar sobre temas como la soledad, el compartir y la solidaridad, demostrando que la cooperación y el cuidado mutuo han sido tan determinantes para el progreso humano como cualquier avance tecnológico. Más allá de los conflictos y las guerras, fueron los gestos de protección y ayuda los que hicieron posible que hoy estemos aquí. El Proyecto Barri demuestra que un museo puede ser mucho más que un lugar para observar objetos antiguos. Puede convertirse en un espacio de encuentro, diálogo y construcción colectiva, donde la historia se pone al servicio de la comunidad y la comunidad se reconoce como parte de la historia. Composición de los grupos En medio del encuentro surgió un tema crucial: la composición de los grupos en las actividades comunitarias. La reflexión giró en torno a la necesidad de evitar que las propuestas se conviertan en espacios cerrados para personas con problemas de salud mental, creando microguetos que contradicen el espíritu inclusivo. La idea que tomó fuerza fue la de mezclar perfiles diversos, integrando en los mismos grupos a personas con diagnósticos de salud mental y a otras sin ellos, para generar entornos donde la convivencia sea natural y la inclusión real. Este enfoque no solo rompe barreras, sino que permite que las actividades se conviertan en espacios de aprendizaje mutuo, donde cada participante aporta su experiencia y se construyen relaciones basadas en la igualdad. La comunidad, entendida como un tejido diverso, encuentra en esta mezcla la clave para derribar estigmas y avanzar hacia una sociedad más cohesionada. Idoneidad de los centros sociosanitarios Cuarenta años después de la Ley General de Sanidad de 1986, que estableció la atención comunitaria como prioridad en salud mental, persiste una pregunta fundamental: ¿para qué sirven hoy los centros sociosanitarios? La respuesta no es sencilla y refleja la tensión entre el modelo institucional y el comunitario. Los centros siguen existiendo porque la red comunitaria aún no alcanza a cubrir todas las necesidades. Aunque la ley marcó el cierre de los manicomios y la atención en el entorno de la persona, la realidad muestra que los recursos comunitarios son insuficientes. La falta de profesionales en la sanidad pública, la escasez de espacios inclusivos y la dificultad para garantizar apoyos a largo plazo hacen que los centros continúen siendo lugares necesarios para muchas personas. Son espacios seguros donde se ofrece acompañamiento, socialización y actividades que, en muchos casos, la comunidad todavía no puede garantizar. Sin embargo, el debate apunta hacia un cambio de paradigma. Los centros no deberían limitarse a reproducir dinámicas institucionales, sino convertirse en plataformas que preparen la transición hacia la vida comunitaria. Espacios que fomenten la autonomía, la participación y la conexión con el entorno, evitando la creación de entornos cerrados que vulneren derechos como la libertad de movimiento o la toma de decisiones. El objetivo es que cada programa y recurso esté orientado a generar salidas reales hacia la comunidad, trabajando en red con instituciones, asociaciones y servicios locales. Este cambio no depende solo de la voluntad profesional, sino también de factores políticos y económicos. Mantener un centro suele ser más barato que desplegar equipos individualizados en el territorio, pero a largo plazo, la evidencia demuestra que la atención comunitaria mejora la calidad de vida y reduce costes. Además, los cambios sociales, como el retraso de la maternidad y la disminución de redes familiares de cuidado, hacen imprescindible repensar el modelo. La comunidad debe estar preparada para asumir un papel activo, y los centros pueden ser aliados estratégicos en esta transición, siempre que se orienten hacia la inclusión y la vida en sociedad. Contenido relacionado Resumen de la sesión de reflexión del viernes 26/09/2025 en el Creap: «Atención psicosocial en entornos convivenciales»
asteartea, 02 abenduak 2025 10:31
Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , actividades de la vida diaria , gestión del conocimiento , rehabilitación psicosocial , divulgación , rehabilitación cognitiva , adherencia al tratamiento , autonomía , neurociencias , neuropsicología
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Competencias y habilidades para la autonomía y la calidad de vida Dentro de los objetivos fundamentales de los recursos de rehabilitación psicosocial se encuentra la adquisición de competencias y habilidades que ayuden al usuario a mejorar su funcionamiento cotidiano y, con ello, su nivel de autonomía y su calidad de vida. Para ello, se llevan a cabo diversos entrenamientos en múltiples actividades que dichas personas necesiten llevar a cabo en su vida cotidiana y sean significativas para ellas. No obstante, no son pocas las ocasiones en las que se observan dificultades en las mismas de cara a aprender o poner en practica estos aprendizajes en su día a día. Factores neurocognitivos en la adquisición de competencias Las variables que pueden interferir en la adquisición de estas competencias pueden ser de muy diversa índole como, por ejemplo, la autoestima, la ansiedad, la falta de oportunidades reales para luego poner en práctica lo aprendido, aparte de otras muy comunes como apatía, anhedonia, abulia, anergia, etc…esto hace que, si no se contemplan todas ellas y no se lleva a cabo un análisis funcional, sea realmente muy difícil saber las causas que están afectando. Si bien, dentro de las variables a considerar, es importante tener en cuenta una realidad ampliamente demostrada en infinidad de investigaciones, y no es otra que un nada desdeñable porcentaje de personas que se atienden en estos recursos presentan problemas en su funcionamiento neurocognitivo que, además de interferir en su capacidad de aprendizaje, también influyen, y en ocasiones de forma significativa, en su funcionamiento cotidiano. Dichos estudios demuestran que la velocidad de procesamiento, la atención, la memoria, el aprendizaje, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas, entre otras, pueden estar afectadas de algún modo en el caso de estas personas. La casuística de estas problemáticas a nivel neurocognitivo es variada y multicausal, pero también se sabe que los trastornos que de forma habitual presentan las personas que se atienden en los recursos de rehabilitación, de forma muy frecuente traen consigo una afectación en estas funciones. Atención, memoria y funciones ejecutivas: su impacto en la rehabilitación psicosocial Los problemas neurocognitivos siempre son informados por las personas como «tengo un problema de memoria». Teniendo esto en cuenta, lo que habitualmente se identifican como problemas casi exclusivos de memoria («!!!Es que luego no lo recuerda!!!») o de aprendizaje («!!!lLlevamos mucho tiempo trabajándolo, pero no lo aprende!!!»), pueden deberse a la afectación de otras áreas que no son únicamente estas. Dentro de la atención, existen diversos subtipos. El modelo de Sohlberg and Mateer nos describen un modelo jerárquico, de aplicación clínica para el ámbito de la rehabilitación psicosocial – aunque parte del daño cerebral -, donde la atención se clasifica en dominios atencionales desde un procesamiento más básico a otro más complejo durante la realización de una actividad, tal que: focalizada, para responder de forma discreta; sostenida, para responder de forma mantenida durante la actividad; selectiva, para responder a lo relevante; alternante, para responder cambiando según las demandas de la actividad; y dividida, para responder en varias tareas a la vez. Los mayores problemas a este nivel se dan en la selectiva, aquella que nos permite centrarnos en una tarea o estimulo, inhibiendo cualquier tipo de distracción tanto externa como interna. Es evidente que no podemos recordar aquello a lo que no hemos atendido, lo que nos lleva a que muchos de estos problemas que identificamos como «de memoria», pero quizás tengan su origen real en la atención. También, cabe considerar la función denominada memoria de trabajo, la cual se encuentra a caballo entre la memoria y las denominadas funciones ejecutivas, permitiéndonos mantener presente y manipular la información necesaria para llevar a cabo una tarea en concreto, lo que supone no solo el uso de la memoria, sino también el hecho de trabajar con la información extraída de la misma, o que le estamos dando a la persona en ese momento. El ejemplo más típico es hacer un cálculo “de cabeza”, que requiere mantener los números que vayamos a sumar, restar… y hacer el cálculo con ellos. Esta función también podría estar afectada y ser la razón por la que a la persona en cuestión le cuesta tanto «acordarse» o «aprender». Otra cuestión relevante es que no todas las personas respondemos o aprendemos a la misma velocidad, en esto, la función denominada velocidad de procesamiento, la cual hace referencia al número de operaciones mentales que nuestro cerebro es capaz de hacer en un espacio de tiempo determinado, también es clave, ya que puede haber personas que necesiten significativamente más tiempo que otras para respondernos o aprender algo. Por su parte, las funciones ejecutivas implican cualquier actividad mental que suponga conjugar dos procesos mentales. Por ejemplo, la memoria de trabajo es ejecutiva porque supone mantener y manipular información, como hemos descrito antes. Las funciones ejecutivas se han clasificado siguiendo distintos criterios. Desde el modelo de Sohlberg y Mateer, las funciones ejecutivas son los procesos mentales implicados en iniciar, planificar, secuenciar, organizar y dirigir una acción o conjunto de acciones. Teniendo en cuenta sus características, la alteración de dichas funciones también pueden interferir de forma significativa en la puesta en práctica y ejecución de los aprendizajes llevados a cabo por la persona: reduciendo su adherencia o respuesta al tratamiento; reduciendo la generalización en su funcionalidad cotidiana; reduciendo los niveles de integración; o, como otro ejemplo, dificultando la reinserción laboral. Conclusión Por todo esto, es importante valorar el desempeño en estas áreas, de cara a poder ver si hay problemáticas a este nivel que puedan estar interfiriendo en la capacidad de aprendizaje y en su funcionamiento cotidiano, ya que, junto con otras variables relevantes, podremos hacer un análisis más certero acerca de cuáles son las causas reales de las dificultades observadas a este nivel. Por suerte, a día de hoy se cuentan con baterías especializadas destinadas a la valoración de las mismas, así como, con programas y modelos de intervención que han probado sobradamente su eficacia para la estimulación, compensación y rehabilitación de las mismas. Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
osteguna, 27 azaroak 2025 09:36
Planes de Atención Individualizada y Planificación Centrada en la Persona en rehabilitación psicosocial
Categorías: Formación , Contenidos especializados , Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: salud mental , rehabilitación psicosocial , tratamiento , adherencia al tratamiento , autonomía , tratamiento no farmacológico
Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Plan de Atención Individualizada (PAI) y Planificación Centrada en la Persona (PCP) La rehabilitación psicosocial no avanza con recetas universales, sino con trayectorias hechas a medida. El Plan de Atención Individualizada (PAI) es el instrumento que convierte esa promesa en trabajo concreto: fija objetivos medibles, distribuye responsabilidades y establece cómo y cuándo se evaluará el progreso. La planificación centrada en la persona (PCP), por su parte, marca el rumbo: identifica lo que importa de verdad, en el lenguaje de la vida cotidiana y no solo en el de los servicios. Cuando ambos enfoques se alinean, el proceso es nítido. Etapas del proceso Primero se exploran metas, valores y apoyos reales —no solo necesidades clínicas— y se pactan prioridades con la persona. Después, esas prioridades se traducen a objetivos funcionales con plazos realistas y criterios de éxito observables. A continuación, se diseña la intervención: qué se hará, con qué frecuencia, en qué contextos y con qué apoyos comunitarios. El equipo interdisciplinar asume tareas concretas y se coordina sobre un único documento operativo. Por último, se revisan datos de manera periódica y se ajusta el plan sin dramatismos, con la misma naturalidad con la que se corrige un rumbo en carretera. Un ejemplo vale más que muchas definiciones. «Quiero vivir con más autonomía» es una aspiración legítima pero difusa; en PAI se convierte en algo comprobable: en seis semanas, la persona planifica y ejecuta la compra semanal para cinco menús, usando lista y presupuesto, en cuatro de cinco intentos, con apoyo decreciente del educador. Este tipo de formulación deja poco espacio a la ambigüedad, facilita la coordinación entre profesionales y, sobre todo, permite saber si el cambio ha ocurrido donde debe ocurrir: fuera del recurso, en la vida diaria. Evaluación y mejora continua La evaluación no es una postdata del plan, es su columna vertebral. Conviene registrar asistencia y adherencia, observar el desempeño de las habilidades objetivo en escenarios reales, recoger percepciones de la propia persona y vigilar eventos críticos que obliguen a reajustar. Con revisiones calendarizadas —quincenales o mensuales, según el caso— el PAI deja de ser un archivo estático y se comporta como lo que es: un documento vivo que aprende de la experiencia. Los tropiezos habituales son conocidos. Errores comunes Los objetivos vagos, centrados en síntomas y poco relevantes para la persona, minan la adherencia. Las intervenciones desconectadas de la comunidad se quedan en ejercicios de aula. La coordinación deficiente genera duplicidades o huecos. Todo esto se previene con un lenguaje funcional acordado con la persona, con escenarios de práctica en casa, barrio o empleo desde el primer día, y con un único PAI compartido por el equipo, donde cada profesional sabe qué hace y para qué. Conclusiones Los beneficios de trabajar así se notan pronto: mayor sentido de agencia, menor fricción entre servicios y cambios funcionales visibles. En síntesis, la PCP define el «por qué» y el «para qué»; el PAI pone el «qué», el «cómo» y el «cuándo». Si la persona se reconoce en el plan y el equipo sabe exactamente qué ejecutar y cómo medirlo, la rehabilitación psicosocial deja de ser un catálogo de actividades para convertirse en un proceso de recuperación con resultados verificables. Próxima edición del curso de PAI en el Creap Próximamente celebraremos una nueva edición del curso en el Creap: «Elaboración de Planes de Atención Individualizados (PAI) evaluables en rehabilitación psicosocial» dará comienzo el 20 de octubre y finalizará el 3 de noviembre, con automatrícula del 14 al 16 de octubre. Si te interesa participar, completa la inscripción en esas fechas y reserva en tu agenda el periodo de impartición. Contenido relacionado Teleformación Creap 2025 Recibe la información de los próximos cursos
asteazkena, 15 urriak 2025 10:33
Resumen de la sesión de reflexión del viernes 26/09/2025 en el Creap: «Atención psicosocial en entornos convivenciales»
Categorías: La actividad en el Creap , Día a día en el Creap , Trabajo en Red , Formación , Contenidos especializados , Resúmenes, Cursos y Talleres , Espacio de reflexión
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , acompañamiento terapéutico , divulgación , apoyo , autonomía , vivienda
SESIONES DE REFLEXIÓN | ENTORNOS CONVIVENCIALES Autor: Juan Lázaro Mateo, director del Creap. Tras un año celebrando mensualmente sesiones de reflexión de forma interna, el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, abrió este espacio por primera vez a profesionales externos el pasado mes de septiembre de 2025. Invitamos a profesionales de la intervención psicosocial en viviendas tuteladas, residencias y otros entornos convivenciales. En esta entrada del blog compartimos el resumen de este encuentro que resultó de alto interés para quienes asistieron. Agradecemos la participación a los profesionales del servicio de atención directa del Creap a través de Grupo 5: Virginia Pérez, Óscar Pérez, Susana Calvo, Vanessa Sora, Esther Jara, Rocío del Cerro, Ana Orduña, Yanira López y Caridad Martín. Así como a los profesionales provenientes de otros recursos residenciales de salud mental: Lorena Boix (Grupo 5), Eva María Trigueros (Grupo 5), Javier Gallego (Novaedat), Yulema Torres (Novaedat), Paulina Martínez (Grupo 5) y Belén Pedregal (Grupo 5). La sesión giró en torno a la situación actual de la atención psicosocial en recursos convivenciales —como viviendas tuteladas, residencias y otros dispositivos comunitarios— y a los retos que afronta el sistema en la actualidad. Situación actual del sistema Los participantes coincidieron en señalar la escasez de recursos públicos en salud mental, lo que ha derivado en una fuerte dependencia del sector privado. La red residencial pública es muy limitada, y en consecuencia muchas de las plazas disponibles son gestionadas por entidades privadas. Esto genera un desequilibrio, ya que, aunque la colaboración público-privada puede ser útil, a menudo los intereses empresariales no coinciden con los criterios técnicos o éticos. Además, se destacó la falta de inspección y control en los centros privados, lo que aumenta el riesgo de vulneración de derechos de las personas usuarias. Otro aspecto relevante es la convivencia de modelos de atención muy dispares: algunos innovadores, basados en la recuperación y los derechos, y otros más antiguos y asistenciales, que mantienen dinámicas restrictivas y poco centradas en la persona. Principales problemas detectados Entre las dificultades más señaladas se encuentran la localización de muchos centros en zonas aisladas, lejos de entornos urbanos, lo que limita la integración comunitaria y el acceso a recursos sociales. Se añadieron también las barreras arquitectónicas y estructurales de los centros más antiguos, que dificultan la adaptación a los nuevos enfoques de atención. Otro problema recurrente es la excesiva burocracia que ralentiza los procesos y limita la flexibilidad de los equipos profesionales. En el plano social, se reconoció que el estigma sigue siendo una de las grandes barreras, tanto en la sociedad como en la propia vivencia de las personas con problemas de salud mental (autoestigma). Además, se remarcó la falta de formación de agentes externos —como personal de emergencias, fuerzas de seguridad e incluso algunos sanitarios—, lo que genera situaciones de trato inadecuado. Finalmente, se señaló la brecha entre la teoría y la práctica: aunque la investigación y los discursos académicos avanzan hacia modelos centrados en la recuperación y los derechos humanos, su implementación en la práctica cotidiana de los centros es todavía insuficiente. Modelos y propuestas de mejora La mayoría de voces abogaron por avanzar hacia unidades convivenciales pequeñas y más cercanas a la comunidad, en contraste con las grandes residencias, que tienden a despersonalizar la atención. También se resaltó el valor de las viviendas tuteladas y supervisadas, que aunque más costosas en términos de inversión, mejoran de forma notable la autonomía y la calidad de vida de las personas. El debate sobre el objetivo último de estos recursos fue central: mientras unos defendían la independencia total como meta, otros señalaban que lo prioritario es la calidad de vida y el respeto a los proyectos personales. Se coincidió en que la atención debe centrarse en la persona, pasando de hacer «para ellos» a hacer «con ellos», garantizando así el derecho a decidir sobre la propia vida. En este marco, surgieron propuestas innovadoras como fomentar viviendas compartidas con personas sin diagnóstico, promover residencias artísticas o abrir más los centros a la comunidad mediante actividades conjuntas. Finalmente, se planteó la necesidad de mayor coordinación entre instituciones y de que los modelos de trabajo estén más alineados entre sí. El papel de las familias y las redes de apoyo Las familias fueron reconocidas como un pilar fundamental, aunque también se señalaron grandes dificultades. Muchas llegan a los centros con una fuerte carga de desgaste y sentimientos de culpa, lo que limita su capacidad de implicación en los procesos. En algunos casos, incluso se convierten en un factor que resta autonomía a la persona usuaria. Por ello, se destacó la necesidad de crear nuevas fórmulas de implicación familiar: no solo reuniones formales o espacios psicoeducativos, sino también actividades compartidas, bancos de tiempo o talleres que permitan a familiares y usuarios relacionarse desde otros lugares más positivos. Asimismo, se subrayó que no siempre la familia de origen es la red más adecuada, por lo que es importante apoyar la construcción de otras redes sociales significativas —amigos, vecinos, comunidad— que refuercen la autonomía y la recuperación. Retos de futuro Entre los desafíos que se identificaron está la necesidad de seguir luchando contra el estigma social y normalizar la convivencia de las personas con trastorno mental en la sociedad. También se remarcó la urgencia de formar a profesionales y agentes sociales en enfoques comunitarios y de derechos, de manera que puedan ofrecer un trato más respetuoso y adecuado. Se señaló igualmente la importancia de garantizar recursos económicos y legales que hagan viables los modelos de apoyo a la autonomía, ya que sin una financiación estable las buenas prácticas no pueden consolidarse. Otro reto central es dar voz a las personas usuarias en el diseño y la evaluación de los recursos, evitando caer en planteamientos paternalistas. Finalmente, se insistió en que las ideas innovadoras y las experiencias piloto solo podrán mantenerse en el tiempo si se convierten en proyectos sostenibles, respaldados por voluntad política, recursos adecuados y una gestión eficaz. ESQUEMA VISUAL DE LAS IDEAS Y CÓMO SE RELACIONARON FRECUENCIA DE REFERENCIAS A LAS IDEAS PRINCIPALES En el siguiente gráfico se muestran las frecuencias con las que se citaron las ideas más relevantes y a continuación de este se exponen alguna citas literales sobre cada uno. Número de veces que se citaron y ejemplos de estos 6 temas Escasez de recursos públicos / dependencia del sector privado: 29 veces «Lo que he observado es que no existe prácticamente una red pública de residencias ni de viviendas (…) y creo que hace falta mucha inspección de los recursos. No digo que no deban existir recursos privados, pero sí que necesitarían ser inspeccionados de una manera más frecuente porque creo que se vulneran muchísimos derechos». Choques entre modelos antiguos y nuevos: 4 veces «Otro problema grande que veo yo es la convivencia de modelos antiguos y nuevos. Los modelos más antiguos abogan por hacer lo que haga falta para controlar al paciente, haciendo que este no perciba la residencia como su hogar. Quien piensa así considera que todo el conocimiento ya existe, y que ya se sabe lo que hay que hacer. Esto perpetúa prácticas coercitivas que hoy serían incluso denunciables». Estigma social y falta de sensibilización: 30 veces «Ahora se dice mucho esto de que ‘menos mal que se habla de salud mental’. No es cierto: se habla cuando un famoso dice que tiene depresión, pero cuando hay un asesinato sigue siendo un tabú». Necesidad de unidades convivenciales pequeñas y comunitarias: 5 veces «Hay que abogar por unidades convivenciales más pequeñas, más personalizadas y con un trato mucho más cercano y de calidad humana. Del tamaño de un hogar real. Eso permite a la gente evolucionar de otra manera». Rol de familias y redes de apoyo: 96 veces «Muchas veces el familiar necesita más intervención que la persona usuaria, porque ha perdido su propia vida personal cuidando. A veces parece que instrumentalizamos a la familia solo para que la persona usuaria esté mejor, y olvidamos ver también al familiar como persona que también ha sufrido y tiene sus propias necesidades». Objetivo: independencia vs calidad de vida: 51 veces «Nunca nos planteamos como objetivo la independencia total (…) aunque no todas las personas van a poder aspirar a ello, para algunas sí podría ser alcanzable, pero si los propios profesionales no lo tenemos en mente, nunca orientaremos el trabajo a empoderarlos para que se planteen que son capaces y lo consigan». «Yo creo que el objetivo no es la independencia, sino la calidad de vida y todo lo que esto suponga: un proyecto de vida, una red social, un empleo o una prestación económica». ¿Te gustaría opinar sobre estos u otros temas relacionados con la atención psicosocial en entornos domésticos y residenciales? Puedes dejarnos tu opinión en nuestras redes sociales.
asteartea, 07 urriak 2025 08:31
La concepción de «Envejecimiento Saludable» en personas con Trastorno Mental Grave (TMG)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: trastorno mental grave (tmg) , investigación , enfermedad mental , salud comunitaria , hábitos saludables , bienestar , autonomía
Autora: Sheila Peinado Espí. Psicóloga, Mediadora Intercultural y alumna en prácticas en Gestión del Conocimiento del Creap del Máster de Psicología General Sanitario de la Universitat de València. Introducción La población de personas mayores de 65 años está creciendo cada vez más en todo el mundo, por lo que es de vital importancia investigar el envejecimiento de personas con Trastorno Mental Grave (TMG). El envejecimiento es un proceso natural y continuo, que lleva consigo diversas transformaciones a lo largo del curso vital, por lo que es inevitable no envejecer. La literatura científica ha tratado de encontrar estrategias que puedan seguirse a lo largo de la vida, para alcanzar un proceso de vejez saludable. Estas intervenciones y prevenciones sociales en la población envejecida están dirigidas a tener un envejecimiento activo y saludable, a través de la mejora de diversos ámbitos de la vida, como, por ejemplo: fomentar la salud mental en la adultez tardía, prevenir la soledad no deseada o realizar ejercicio con normalidad. Pero ¿qué ocurre con aquellas personas que tienen TMG y envejecen? Las personas con TMG tienen menor expectativa de vida que la población general, debido mayormente a enfermedades físicas prevenibles. En el desarrollo de TMG intervienen múltiples factores, siendo los más importantes los biológicos (por ejemplo, la predisposición genética), los psicológicos (por ejemplo, la personalidad) y los sociales (por ejemplo, consumo de drogas). Todas las intervenciones deben ir dirigidas en este sentido, realizando una rehabilitación psicosocial individualizada e intervenir en las áreas que la persona tenga más afectadas. También se encuentran con otras dificultades como el acceso limitado a la atención médica, la estigmatización o hábitos menos saludables. Estos factores hacen que sea relevante integrar la atención médica y la salud mental, para poder mejorar la calidad de vida y en consecuencia disminuir la tasa de mortalidad precoz. Necesidades psicosociales A todas las dificultades a las que se enfrentan, se le suma la escasez de estudios referidos a las necesidades específicas de las personas con TMG que envejecen. Dada la carencia de investigación centrada en este ámbito, existen pocos instrumentos validados que recojan el riesgo psicosocial asociado al envejecimiento. En 2010, se realizó una escala sobre cómo pueden ser una amenaza al envejecimiento saludable aquellas necesidades no cubiertas. Por lo que se cuenta con 40 necesidades psicosociales a evaluar en personas con TMG, resumidas en: recursos económicos, medicación, acceso a la vivienda, intervención en salud mental y atención primaria, entorno familiar, autonomía personal, hábitos saludables, ocupación y ámbito social. Si las necesidades están cubiertas, influyen de forma positiva en el progreso del TMG. Se conoce la importancia absoluta que tienen el ámbito social y familiar, ya que ambos median en la modulación de genes y en la evolución favorable de Trastornos Mentales crónicos. Por ello, ante los eventos o cambios vitales suponen un gran factor de protección y, por tanto, un indicador de envejecimiento saludable. Conclusión Una de cada cuatro personas tiene alguna enfermedad mental a lo largo de su vida y suponen un 40% de las enfermedades crónicas. Por lo que queda explícita la relevancia sobre la necesidad de dirigir intervenciones hacia la población que envejece con TMG. Aun sabiendo la importancia que tiene el estudio de pautas específicas para fomentar una vida saludable, diversos autores señalan la poca iniciativa que hay disponible para encontrar estrategias de prevención e intervención a largo plazo enfocadas en un envejecimiento saludable para personas con TMG. Se tiene la capacidad, por tanto, de detectar las carencias que puede tener una persona con TMG, pero actualmente son pocas las posibilidades de intervenir sobre ellas en el envejecimiento. En esta misma línea los profesionales podemos empezar tomando conciencia de que las nuevas formas de estigmatizar o de prácticas coercitivas han adoptado nuevas formas más sutiles, pero que al igual que las antiguas pueden ser condescendientes, permisivas o sobreprotectoras, dificultando así el desarrollo de la autonomía en los adultos mayores con TMG. La toma de conciencia de la necesidad de apoyos adicionales en el proceso de envejecimiento se torna así en una valiosa perspectiva mediadora en el desarrollo vital de las personas con TMG de cara a su envejecimiento saludable. Por otro lado, pese a que existen múltiples recursos sociosanitarios dirigidos a la salud mental y la rehabilitación psicosocial como son: Unidades de Salud Mental, Hospitalización Psiquiátrica y Domiciliarias; Centros de día; Centros de Rehabilitación e Integración Social (CRIS); Viviendas tuteladas, etc. Así como otros recursos más específicos dirigidos a la integración laboral o social, todavía queda pendiente el desarrollo mayoritario de recursos especializados en envejecimiento saludable para personas con TMG. Este es el último eslabón para que las personas usuarias puedan aprender diversas habilidades para la toma de decisiones autónoma en este periodo vital, abriendo la puerta a más investigación a largo plazo y consiguiendo evidencia para programas específicos de envejecimiento saludable en personas con TMG. Referencias bibliográficas Cancino, M., Terán-Mendoza, O., & Medina-Valdebenito, D. (2024). Malestar psicológico y envejecimiento: Análisis psicométrico del DASS-21 y relaciones estructurales con calidad de sueño y apoyo social.: Malestar psicológico y envejecimiento. Anuario de Psicología/The UB Journal of Psychology, 54(1). Domingo, T. G. (2024). Reto Mundial: Decenio del Envejecimiento Saludable 2021-2030. Análisis y Modificación de Conducta, 50(182), 3-19. Ramírez, F. B., Misol, R. C., Bentata, L. C., Alonso, M. D. C. F., Campayo, J. G., Franco, C. M., & García, J. L. T. (2016). Recomendaciones para la prevención de los trastornos de la salud mental en atención primaria. Atención Primaria, 48(Suppl 1), 77. Vargas, M. L., Quintanilla, P., Lozano, Á., & Sendra-Gutiérrez, J. M. (2013). Riesgo psicosocial asociado al envejecimiento en el trastorno mental grave: validación y baremación de la Escala de Riesgo Psicosocial Feafes Castilla y León (ERP). Rehabilitación Psicosocial, 10(1), 3-10. Vargas M, Quintanilla P, Vega B, Lozano A. Escala de Riesgo Psicosocial Feafes Castilla y León (ERP): procedimiento de construcción mediante metodología cualitativa y presentación de la escala. Norte de salud mental. 2010;8(38):26-35.
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