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astelehena, 21 azaroak 2022 10:51

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26 - 02 - 2026

Tercera edición del curso de Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial (RPS)

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, abrimos la tercera edición del curso dedicado a Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial. Llega en el momento oportuno, dado que recientemente publicamos la guía, «El diseño y aplicación de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial desde el modelo integral de atención centrada en la persona» —de mi autoría— que ofrece un marco operativo para analizar necesidades, diseñar, implementar y evaluar programas estructurados, basados en evidencia y centrados en la persona. Este curso coge como referencia esta guía y la traslada a la parte práctica, buscando su aplicación en equipos reales. Diseñar para intervenir mejor Hay una diferencia enorme —y muy visible en el día a día de los recursos— entre «tener actividades» y «tener programas». Las actividades llenan agenda; los programas cambian trayectorias. Un programa bien diseñado tiene lógica interna, objetivos claros, un modelo de intervención coherente y un sistema de evaluación que permite saber si está funcionando o si solo estamos ocupando tiempo con buena intención. Por eso lanzamos la tercera edición del Curso de Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial (RPS): porque diseñar bien no es un lujo metodológico, es una condición mínima para intervenir con calidad. Este curso nace de una constatación práctica: cuando un equipo no dispone de un marco de diseño compartido, cada profesional «tira» desde su disciplina, se multiplican los microproyectos inconexos y, al final, el usuario recibe una intervención fragmentada. En cambio, cuando el programa está bien armado, la coordinación se vuelve más fácil, la comunicación entre servicios mejora y la persona percibe continuidad. El programa, por decirlo así, deja de depender del carisma de quien lo lidera y empieza a sostenerse por estructura. Metodología aplicada para crear programas consistentes La tercera edición se centra en enseñar un procedimiento que puedas aplicar de forma inmediata en tu recurso. Empezamos por lo que muchas veces se salta: definir con precisión el problema y la población diana, sin categorías vagas. Después, construimos una teoría del cambio realista: qué mecanismos queremos activar, con qué actividades concretas y qué resultados esperaríamos ver si el programa funciona. Esto obliga a hacer algo que suele doler un poco, pero merece la pena: recortar. Un buen diseño también sabe decir «no» a componentes que no aportan evidencia, que no son viables o que diluyen el foco. A partir de ahí, el trabajo se vuelve muy operativo. Se aprende a formular objetivos funcionales y medibles, a secuenciar módulos, a especificar dosis e intensidad, a definir criterios de inclusión y exclusión, y a diseñar el rol del equipo interdisciplinar para que no haya solapamientos ni vacíos. También se abordan los aspectos que suelen quedar en la sombra hasta que explotan: fidelidad de implementación, adaptación a contextos con recursos limitados, gestión de transiciones entre dispositivos y coordinación interservicios. Un programa útil no es el que queda perfecto en un documento, sino el que sobrevive al martes a las 8:30, con bajas, urgencias y cambios de agenda. El otro eje —igual de importante— es la evaluación. Aquí no buscamos sofisticación por prestigio, sino información que permita decidir. Se trabaja cómo elegir indicadores de proceso y de resultado, cómo registrar sin convertirlo en una carga imposible, cómo interpretar señales tempranas de que algo no está encajando y cómo ajustar sin desmontar el programa cada dos semanas. Si un programa no puede evaluarse, en realidad no es un programa: es una colección de acciones sin brújula. Esta edición está pensada para profesionales que ya están interviniendo y quieren convertir su práctica en algo más consistente, replicable y defendible. Quien coordina servicios encontrará un lenguaje común para ordenar equipos. Quien ejecuta intervención encontrará un mapa que reduce incertidumbre. Y quien tiene responsabilidad de gestión del conocimiento obtendrá un marco para documentar, mejorar y transferir programas entre contextos. En resumen, diseñar programas en RPS es una forma de respeto profesional: respeto a la persona, porque evita itinerarios erráticos; respeto al equipo, porque reduce fricción; y respeto al propio recurso, porque permite demostrar qué hacemos, por qué lo hacemos y qué resultados estamos obteniendo. Si quieres dejar de improvisar sin darte cuenta y empezar a intervenir con estructura, esta tercera edición está hecha para eso. Curso de Teleformación en el Creap «Diseño de programas de intervención evaluables en rehabilitación psicosocial» A continuación, repasamos las fechas del curso en el Creap. La automatrícula estará abierta del 3 al 5 de marzo de 2026, exclusivamente a través de la Plataforma de Teleformación del Imserso. Recomendamos completar la matrícula en el primer día, ya que las plazas son limitadas y suelen agotarse en el primer día de automatrícula. El proceso de automatrícula se cerrará una vez se hayan cubierto todas las plazas. El curso se podrá realizar online del 9 al 23 de marzo de 2026. Fechas: automatrícula los días 3, 4 y 5 de marzo. Impartición del 9 al 23 de marzo en la Plataforma de Teleformación del Imserso Contenido relacionado Teleformación Creap 2026 Recibe la información de los próximos cursos

osteguna, 26 otsailak 2026 09:36

24 - 02 - 2026

Lenguaje y estigma en salud mental: el aporte de las voces con experiencia vivida en grupos focales

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma vinculado a la salud mental sigue representando un desafío significativo para los procesos de recuperación, la integración comunitaria y la participación de las personas en su entorno social. Se entiende por estigma la asignación de una marca, etiqueta o rasgo negativo a un individuo o a un grupo social. Esta atribución suele asociarse a aspectos negativos y generan actitudes y comportamientos adversos respecto a la persona estigmatizada, creando un ambiente de exclusión y evitación. Aunque el estigma constituye un fenómeno complejo, su origen suele estar vinculado a creencias culturales, estereotipos consolidados y construcciones sociales que se han perpetuado a lo largo del tiempo. Dentro de este proceso, el lenguaje desempeña un papel determinante. Las palabras que utilizamos no son neutrales: pueden reproducir y fortalecer prejuicios o, por el contrario, contribuir a eliminarlos. Por esta razón, el uso responsable del lenguaje resulta esencial para evitar la reproducción de actitudes discriminatorias y promover una mirada más respetuosa hacia la salud mental. El impacto del lenguaje en la construcción del estigma El lenguaje que empleamos desempeña un papel fundamental en la construcción de significados sociales: tiene la capacidad de moldear percepciones, reforzar creencias existentes y orientar comportamientos. En el ámbito de la salud mental, determinadas expresiones han contribuido históricamente a transmitir visiones simplificadoras, centradas en el diagnóstico e incluso deshumanizadoras. Etiquetas como «enfermo mental» o expresiones que criminalizan, infantilizan o desvalorizan a las personas pueden: Reducir la identidad de la persona a un diagnóstico clínico Distorsionar la percepción de sus capacidades y potencial Interferir en su proceso de recuperación y en su bienestar emocional Reproducir estereotipos negativos presentes en el imaginario social Asimismo, el impacto del lenguaje no se limita a la esfera pública. Las personas que conviven con un problema de salud mental pueden interiorizar estos mensajes, lo que influye directamente en la manera en que se perciben a sí mismas y en cómo interpretan su propia experiencia. Este proceso puede contribuir al autoestigma, debilitando la autoestima y dificultando la participación social plena. Los grupos focales: una herramienta clave para comprender el lenguaje y el estigma Para analizar en profundidad cómo se construye el estigma, qué papel desempeña el lenguaje y cómo viven este proceso las personas afectadas, los grupos focales se convierten en una metodología especialmente valiosa. ¿Qué es un grupo focal? Un grupo focal es una conversación guiada entre un conjunto de personas que comparten una experiencia común o conocimientos relevantes. El diálogo se desarrolla a partir de preguntas previamente estructuradas y permite explorar percepciones, opiniones y significados desde una perspectiva colectiva. ¿Por qué son fundamentales en salud mental? En el estudio del estigma y del uso del lenguaje, los grupos focales permiten: Conocer cómo perciben las propias personas el impacto de un programa o intervención Identificar aspectos positivos que pueden potenciarse y elementos que requieren mejoras Comprender el significado real que tienen ciertas palabras y expresiones dentro de la experiencia vivida Favorecer la participación activa de las personas con problemas de salud mental en los procesos de investigación, diseño e implementación de intervenciones. La inclusión de las voces de quienes viven el estigma en primera persona garantiza que las propuestas resultantes sean respetuosas, realistas y adaptadas a las necesidades del grupo. Modelo pionero en el Creap El Creap está desarrollando un modelo pionero de investigación del estigma en salud mental, poniendo el foco en algo tan cotidiano, pero a su vez tan importante, como el lenguaje. Para ello ha creado un Grupo Focal en el que las personas con experiencia vivida no participan solo como informantes, sino como parte activa del proceso: ayudan a definir los temas a tratar, revisan el material y reformulan las preguntas que guiarán la investigación. Esta manera de trabajar supone un cambio importante, porque reconoce que quienes han vivido el estigma en primera persona son quienes mejor pueden explicar cómo les afectan las palabras y qué cambios son necesarios para avanzar hacia un trato más justo y respetuoso. Lo que hace pionero a este modelo es que no se limita a estudiar el estigma a través del lenguaje, sino que busca transformarlo desde sus raíces. Las primeras sesiones del grupo han servido para revisar el lenguaje presente en cuestionarios y escalas de evaluación, detectando expresiones que pueden resultar deshumanizadoras o que perpetúan estereotipos. A partir de ahí, el equipo del Creap trabaja para proponer alternativas más respetuosas y ajustadas a las realidades de las personas. El centro muestra así que investigar también puede significar escuchar, aprender y generar cambios concretos. Su apuesta combina rigor científico con participación real, y demuestra que incluir las voces de quienes conviven con un problema de salud mental es clave para construir una sociedad más inclusiva y consciente del poder de las palabras y de la importancia de luchar contra el estigma. Conclusión El estigma en salud mental no desaparece únicamente con información: requiere una revisión profunda del lenguaje que utilizamos, de las prácticas sociales que lo sostienen y de las experiencias de quienes lo viven directamente. Integrar grupos focales en este proceso no solo aporta información valiosa, sino que promueve la participación, empodera a las personas y permite avanzar hacia un enfoque realmente inclusivo y respetuoso. Contenido relacionado El estigma en salud mental El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte) El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte) La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

asteartea, 24 otsailak 2026 10:50

06 - 02 - 2026

Tercera edición del curso de PAI y Planificación Centrada en la Persona en rehabilitación psicosocial

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, abrimos la tercera edición del curso dedicado a los Planes de Atención Individualizada (PAI) y a la Planificación Centrada en la Persona (PCP). Llega en el momento oportuno: acabamos de publicar una guía metodológica de alta fidelidad, «Guía de buenas prácticas para la elaboración, implementación y evaluación de Planes de Atención Individualizados (PAI)» —de mi autoría— que convierte la filosofía de la recuperación en procedimientos concretos, evaluables y replicables. Este curso toma esa guía como columna vertebral y la lleva al terreno práctico: menos declaraciones y más método aplicado en equipos reales. ¿Por qué una tercera edición? Porque la necesidad persiste: demasiados PAI siguen pareciéndose a catálogos de servicios (PSI) y no a mapas de vida. La formación se centra precisamente en cerrar esa brecha. Partimos de casos y escenarios típicos de dispositivo —ambulatorio, centro de día, residencial— y trabajamos el encaje PAI–PCP paso a paso: de la exploración de metas significativas a la formulación de objetivos funcionales; del diseño de intervenciones con respaldo empírico a la coordinación interprofesional que evita solapamientos y huecos; del seguimiento “que levanta acta” a la revisión que toma decisiones con datos en la mano. ¿A quién está dirigido? El curso está pensado para profesionales del ámbito social y sanitario que quieran subir un peldaño en precisión clínica y trazabilidad sin perder el enfoque humano. Psicología, trabajo social, terapia ocupacional, enfermería y educación social trabajarán sobre un único PAI compartido, con roles y tiempos definidos, de forma que lo aprendido se pueda incorporar al día siguiente en el recurso. Nuestro objetivo es que cada participante salga con un itinerario de mejora para su equipo: qué cambiar, cómo medirlo y cuándo revisarlo. Al cierre, nos importa un resultado muy concreto: que el PAI deje de ser un trámite y se convierta en una intervención terapéutica central. Cuando la persona se reconoce en el plan, el equipo sabe qué ejecutar y los datos guían los ajustes, la recuperación deja de ser una promesa y empieza a notarse en la vida diaria. Curso de Teleformación en el Creap «Elaboración de Planes de Atención Individualizados (PAI) evaluables en rehabilitación psicosocial» A continuación, repasamos las fechas del curso en el Creap. La automatrícula estará abierta del 18 al 20 de noviembre, exclusivamente a través de la Plataforma de Teleformación del Imserso. Recomendamos completar la matrícula en el primer y segundo día, ya que las plazas son limitadas. El proceso de automatrícula se cerrará una vez se hayan cubierto todas las plazas. El curso se podrá realizar online del 16 de febrero al 2 de marzo de 2026. Fechas: automatrícula los días 10, 11 y 12 de febrero. Impartición del 16 de febrero al 2 de marzo en la Plataforma de Teleformación del Imserso, Contenido relacionado Teleformación Creap 2026 Recibe la información de los próximos cursos

ostirala, 06 otsailak 2026 08:34

05 - 02 - 2026

Informe de evidencias de enero de 2026

DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el Informe de evidencias de enero de 2026. Informes y estudios Entre los informes publicados destaca la publicación de la Global Psychology Alliance titulada Coping in Times of Geopolitical Uncertainty (Afrontamiento en tiempos de incertidumbre geopolítica). En un mundo atravesado por conflictos armados, polarización social e inestabilidad económica, este informe recoge algunas prácticas basadas en la evidencia científica que reducen el impacto negativo de este contexto. Algunas recomendaciones serían limitar la sobreexposición a la información, mantener nuestras rutinas o cuidar las relaciones sociales. Este documento pone en valor el papel de la psicología como una herramienta activa para proteger el bienestar emocional en tiempos difíciles. Otro informe que puede resultar de interés es el que ha publicado la Organización Panamericana de la Salud (OPS, Pan American Health Organization) titulado Person-centered long-term care. Policy brief 1 (Atención de larga duración centrada en la persona. Nota de política 1). El documento hace hincapié en la necesidad de avanzar hacia modelos de cuidados que pongan a la persona en el centro y recuerda que personas con condiciones de salud similares pueden funcionar de manera muy distinta según su contexto social, económico y psicológico. Este enfoque conecta directamente con los principios de la rehabilitación psicosocial y refuerza la importancia de diseñar apoyos flexibles, coordinados y sensibles a las distintas trayectorias vitales. Literatura científica Este mes, destacamos algunos trabajos de revisión relevantes. En primer lugar, la revisión Premature aging in serious mental illness (Envejecimiento prematuro en los trastornos mentales graves) nos muestra que la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión mayor se asocian a un envejecimiento biológico acelerado, vinculado a mayor deterioro cognitivo y una mortalidad más elevada, más allá de la gravedad de los síntomas. Los autores destacan el papel de un estilo de vida saludable reforzando la importancia de intervenciones preventivas centradas en la salud global y los buenos hábitos. Desde la psicología, dos trabajos aportan algunas claves relevantes y nos dan pistas sobre otros focos importantes en el tratamiento. El metaanálisis Trauma-focused psychological interventions for psychosis: Meta-analytic evidence of differential effects on delusions and hallucinations (Intervenciones psicológicas centradas en el trauma para la psicosis) muestra que estas intervenciones pueden ayudar en el manejo de los delirios, lo que resulta relevante ya que las experiencias traumáticas se relacionan con el inicio y el mantenimiento de la sintomatología. Por otro lado, el estudio Long-term effects of mentalization-based treatment for psychotic disorder: a 5-year follow-up of a randomized-controlled trial (Efectos a largo plazo del tratamiento basado en la mentalización en los trastornos psicóticos) sugiere mejoras sostenidas en el funcionamiento social, posiblemente vinculadas a una mayor capacidad para comprender las intenciones y estados mentales propios y ajenos. Otras noticias Por último, el pasado 13 de enero se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. Una fecha que volvió a recordarnos la magnitud de un problema de salud pública que sigue teniendo un enorme impacto, pero que aún no recibe la atención que merece. La jornada puso de relieve que la depresión, especialmente cuando convive con trastornos mentales graves, no puede entenderse sin tener en cuenta los factores sociales y estructurales que la agravan. Reducir el estigma y garantizar una atención en salud mental accesible, continua y equitativa sigue siendo una prioridad. Os invitamos a consultar el Informe de evidencias completo, donde encontraréis una descripción más amplia de los diferentes informes, estudios y recursos recogidos durante este pasado mes de enero. Os invitamos a consultar el Informe de evidencias completo, donde encontraréis una descripción más amplia de los diferentes informes, estudios y recursos recogidos durante este pasado mes de enero. Más información sobre el Servicio de Referencia Otros Informes de Evidencias de 2025 Servicio de Referencia del Creap Formulario de solicitud de consulta Recursos de apoyo a la investigación

osteguna, 05 otsailak 2026 09:37

29 - 01 - 2026

Los procesos subyacentes: la metacognición

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Introducción Uno de los objetivos que se abordan desde los recursos de rehabilitación con algunas de las personas usuarias que se atienden, es el que tiene que ver con la denominada «conciencia de enfermedad». Aunque este es un constructo complejo y difícil de definir, la comunidad científica parece haber llegado al consenso de que está compuesto por tres factores que ayudan a comprenderlo y operativizarlo. Factores que intervienen en la «conciencia de enfermedad» El primero de ellos, es la capacidad de la persona con un Trastorno Mental Grave (TMG) para asumir que presenta una patología de estas características; el segundo, la conciencia acerca de que dicha problemática precisa de un tratamiento (tanto farmacológico como rehabilitador); y , por último, estaría la capacidad para asociar los síntomas con los que la persona convive al propio trastorno, y la conciencia de que estos afectan e interfieren sobre su funcionamiento y calidad de vida. Si asumimos cierto consenso teórico al constructo de conciencia de enfermedad, nos podemos preguntar ahora si el concepto es suficientemente homogéneo en su operacionalización en la práctica clínica. Aunque desde los recursos de rehabilitación es frecuente encontrarse con usuarios que están bien orientados en esas tres esferas y que , por lo tanto, se podría decir que muestran «una buena conciencia de enfermedad» , también hay otros que presentan una «conciencia parcial» o «nula conciencia», lo cual, de forma habitual, lleva a que en los Planes de Rehabilitación se plasmen objetivos que tengan que ver tanto con la conciencia como con el conocimiento sobre la problemática psiquiátrica concreta que posee el usuario en cuestión. Por lo tanto, son frecuentes las intervenciones centradas en que la persona se plantee hasta qué punto lo que le ocurre se puede deber a la presencia de un trastorno psiquiátrico, la importancia de tratarlo, o el correcto reconocimiento y atribución de síntomas a la problemática. Por supuesto, siempre desde una perspectiva basada fundamentalmente en la entrevista motivacional y la psicoeducación, evitando la confrontación directa que, como ya se sabe, generalmente trae consigo un efecto paradójico por el que la persona puede terminar aferrándose aun con más fuerza a su idea de que no presenta ningún tipo de problemática y que, por lo tanto, no necesita ningún tipo de tratamiento. Esto puede llevar a la duda contagiosa en el ejercicio profesional sobre en qué medida la conciencia de enfermedad es deseable y beneficiosa para la persona, y si podemos asumir una relación de contigüidad entre dicha conciencia, el bienestar y la recuperación de la persona. La Metacognición Si bien, este concepto y sus tres componentes forman parte de un constructo mucho mayor, más complejo y global al que se denomina Metacognición. Este, generalmente se define como «la cognición sobre la cognición» o «el conocimiento sobre el conocimiento», es decir, el nivel de conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funciona su propia psique, pero no solo desde la perspectiva meramente cognitiva, sino también desde lo emocional, algo que, a su vez, también se hace extensible al conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funcionan las cogniciones y emociones de los demás. Aunque más relacionado con los trastornos psicóticos, diferentes investigadores han ayudado a hacer más comprensible este constructo, el cual estaría integrado por cuatro factores. Factores que integran la metacognición Al primero de ellos lo denominan autorreflexión, y se relaciona con la capacidad del individuo para comprender los propios pensamientos y emociones, y de esta forma, generar una autorrepresentación precisa. El segundo, sería la comprensión de lo que implica el otro, que hace referencia a la capacidad del sujeto para poder elaborar cogniciones sobre las emociones (empatía cognitiva) y estados mentales de otros (teoría de la mente). Al tercero, le denominan decentración, y tiene que ver con la capacidad del sujeto para distinguir entre sus propios planes y los del resto, por tanto, conlleva la noción del sujeto acerca de que los demás pueden tener planes y comportamientos que no están necesariamente relacionados con los suyos propios. El cuarto y último, es el denominado afrontamiento metacognitivo, que se asocia a la capacidad del sujeto para, por un lado, reconocer sus propios problemas psicológicos y, por otro, encontrar métodos de afrontamiento adecuados destinados al manejo o a la solución de los mismos. Es a partir de aquí cuando el profesional de la rehabilitación psicosocial, de la recuperación, quizá debería plantearse si estos factores se trasladan a su práctica profesional en intervenciones que, si estructuradas, son eficaces, eficientes y efectivas para la fenomenología del TMG. A este nivel, es preciso señalar que ya son innumerables los estudios que han corroborado una y otra vez el hecho de que uno o varios de estos factores pueden estar afectados en mayor o menor medida, ya no solo en los trastornos del espectro de la psicosis, sino en personas que presenten cualquier tipo de TMG. Como puede deducirse de la propia definición del constructo y los cuatro factores que lo integran, afectaciones a este nivel pueden traer consigo un gran número de dificultades en la vida de la persona que las presenta, ya no solo en cuanto al hecho de hacer una representación precisa de su funcionamiento, dificultades, necesidades, planes y acciones a llevar a cabo, sino también en cuanto a poder hacer dichas representaciones en el caso de las personas que le rodean. Por suerte, hoy en día se cuenta con instrumentos de evaluación y programas de intervención validados científicamente, los cuales pueden ser muy útiles para ayudar a los usuarios que lo necesiten a mejorar sus capacidades metacognitivas. A partir de aquí, quizá nos deberíamos plantear cuestiones como: ¿existen otros modelos de conciencia de enfermedad? ¿Qué planteamiento es más adecuado para la persona usuaria? ¿Podemos establecer un nivel «suficiente» de conciencia de enfermedad? ¿Y de metaconciencia? Al trabajar la conciencia de enfermedad, ¿puede afectar negativamente a la persona, por ejemplo, incrementando el autoestigma? Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia Ciencia y humanidad en la intervención

osteguna, 29 urtarrilak 2026 08:41

20 - 01 - 2026

Nace «La Salita»: el nuevo podcast del Creap para pensar la salud mental desde la comunidad

Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El pasado 27 de noviembre inauguramos en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, un proyecto que nos hace especial ilusión: «La Salita», un nuevo podcast que quiere convertirse en un espacio abierto para la reflexión, el diálogo y el pensamiento crítico sobre la salud mental y la atención psicosocial. Este nuevo formato surge de las sesiones de reflexión internas que celebramos cada mes en el Creap y que, a partir de ahora, también podrán compartirse fuera del Creap y escucharse en formato audio. Con ello buscamos abrir la conversación a profesionales, estudiantes, investigadores, personas usuarias, familiares y cualquier persona interesada en atención psicosocial para personas con trastorno mental grave. Un podcast para compartir, debatir y construir conocimiento El Imserso cuenta con una red de centros especializados en discapacidad y dependencia, entre los que se incluyen los nueve Centros de Referencia Estatal (CRE). En el caso del Creap, trabajamos específicamente en la rehabilitación psicosocial de personas con sufrimiento psíquico. Nuestra misión incluye la innovación, la investigación aplicada y la difusión de buenas prácticas, con el fin de mejorar los recursos y servicios destinados a las personas con trastorno mental grave. El Creap desempeña un papel clave como generador y difusor de conocimiento en el ámbito de la rehabilitación psicosocial. A través de publicaciones, guías técnicas, proyectos de investigación y acciones de transferencia de conocimiento, el centro contribuye a fortalecer el sistema público de atención y a ofrecer marcos de referencia basados en evidencia. El centro trabaja en coordinación con los servicios de salud mental, los servicios sociales, los recursos de empleo y las entidades comunitarias, considerando esta cooperación como un eje fundamental para lograr procesos de recuperación efectivos, basados en evidencia y sostenibles en la comunidad. En este contexto nace «La Salita»: un espacio mensual que reunirá a: Personas usuarias de los servicios de salud mental del Creap. Profesionales del centro, que aportarán su experiencia en intervención, acompañamiento y rehabilitación. Expertos externos, invitados para compartir conocimientos y prácticas innovadoras en el ámbito comunitario. Primera sesión: «El modelo de cuidados en la comunidad» Para inaugurar este nuevo proyecto celebramos una primera sesión especialmente enriquecedora, en la que participaron 14 profesionales, entre ellos tres invitadas externas que aportaron perspectivas diversas sobre el trabajo comunitario en salud mental. Nos acompañaron Cristina y Desamparados, del equipo Sasem de Valencia, quienes compartieron su experiencia en programas de apoyo social y acompañamiento en la comunidad, y Begoña Soler, arqueóloga del Museo de Prehistoria de Valencia, que presentó el proyecto Barri, una iniciativa cultural y comunitaria que busca fortalecer el sentido de pertenencia y la participación ciudadana a través del patrimonio. A lo largo de la sesión abrimos un debate amplio sobre los programas de atención comunitaria para personas con problemas de salud mental, analizando sus retos, sus potencialidades y el papel que juega la implicación activa de las personas usuarias en la participación, la toma de decisiones y la construcción conjunta de los cuidados. Reflexionamos sobre la necesidad de promover modelos de acompañamiento horizontales, más próximos al territorio y centrados en los procesos de recuperación y ciudadanía. También dedicamos un espacio relevante a ATIC, nuestro proyecto comunitario más destacado y desarrollado en colaboración con el IVAM, liderado por nuestra arte terapeuta Virgina Pérez (Grupo 5). ATIC constituye un ejemplo claro de cómo la creación artística y la participación cultural pueden convertirse en herramientas transformadoras dentro del trabajo comunitario. Para cerrar el encuentro, dialogamos sobre la composición de los grupos en las intervenciones comunitarias y sobre un aspecto crucial: la idoneidad de los centros sociosanitarios como espacios capaces de favorecer, o limitar, la conexión entre los cuidados y la vida en comunidad. Con «La Salita» queremos seguir generando espacios para pensar juntas, compartir experiencias y fortalecer nuevas formas de acompañamiento y atención en salud mental. Cada mes iremos abriendo nuevas conversaciones, ampliando voces y explorando temas que impactan directamente en la calidad de vida de las personas con sufrimiento psíquico y su entorno cercano. Podéis escuchar el primer episodio del podcast «La Salita»: «El modelo de cuidados en la comunidad» en el canal de YouTube del Creap Imserso Contenido relacionado Resumen de la sesión de reflexión del jueves 27/11/2025 en el Creap: «El modelo de cuidados en la comunidad» Canal de YouTube del Creap Imserso

asteartea, 20 urtarrilak 2026 08:34

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ostirala, 18 azaroak 2022 11:09

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