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dilluns, 21 de novembre 2022 10:51

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Maternidad en mujeres con problemas graves de salud mental
05 - 03 - 2026

Maternidad en mujeres con problemas graves de salud mental

Autora: Natalia Enguídanos Plasencia. Alumna en prácticas en el Área de Atención Directa en el Creap (octubre 2025-enero 2026) del Grado de Psicología de la Universitat de València. Introducción La maternidad supone un impacto trascendental en la vida de toda mujer. No solamente en términos biológicos, sino también a nivel emocional, social y psicológico. Supone una reestructuración total del rol provocando cambios en la identidad personal, en las prioridades, responsabilidades y expectativas sociales. Si este periodo supone un reto para cualquier mujer, es de vital importancia realizar un acompañamiento más específico y continuado si existe un diagnóstico previo de salud mental. Diversos estudios estiman que entre el 30% y el 60% de las mujeres con problemas de salud mental graves son madres, lo que subraya la importancia de diseñar apoyos adecuados durante el embarazo y posparto para estas mujeres. La maternidad es un periodo de especial sensibilidad emocional. En mujeres con problemas de salud mental graves puede agravarse el riesgo de descompensación, por lo que las guías clínicas recomiendan un seguimiento y una planificación previa del tratamiento. Recomendaciones farmacológicas Actualmente, las guías clínicas no recomiendan la suspensión del psicofármaco durante el embarazo o posparto, sino una toma de decisiones individualizada haciendo un balance entre los riesgos y beneficios. No obstante, sigue existiendo un miedo al riesgo teratogénico por parte de las madres que las lleva a la suspensión de la medicación durante la época gestacional. Esta supresión de la medicación puede ser perjudicial tanto para la madre como para el hijo. La evidencia científica no recomienda la suspensión puesto que el riesgo de recaída grave puede ser mayor que el riesgo farmacológico hacia el feto. Por este motivo es fundamental ofrecer información clara y rigurosa que facilite la toma de decisiones compartida. Estigma persistente Más allá de la dimensión clínica, muchas mujeres con diagnósticos de salud mental se enfrentan a un estigma persistente que cuestiona su competencia materna. Estas mujeres se enfrentan a un estigma institucional que puede derivar incluso en la retirada de la custodia. Esta mirada condiciona también la percepción social y refuerza prejuicios profundamente arraigados. Además, la idea social de la “buena madre” genera una presión constante que lleva a muchas mujeres a juzgar su propio proceso de maternidad, cayendo en comparaciones y desarrollando sentimientos de insuficiencia. En mujeres con trastorno mental grave, este relato se suma al estigma propio del diagnóstico, lo que facilita un autoestigma especialmente intenso. Consecuentemente, estas mujeres pueden dudar de sí mismas como madres, sentir que pierden el control de su rol materno y de su salud mental. Este autoestigma también influye en la menor búsqueda de ayuda, principalmente por miedo a ser juzgadas o castigadas. Por ello, más que centrarnos únicamente en los factores de riesgo, resulta fundamental promover un apoyo especializado durante el embarazo y el posparto, una buena coordinación entre los servicios de salud mental y sociales, y programas que refuercen el vínculo entre madre e hijo. Intervenciones especializadas Sin embargo, en España, las intervenciones especializadas para este colectivo siguen siendo escasas. La evidencia señala que los programas más eficaces combinan tratamiento del trastorno mental grave, apoyo al rol materno y trabajo con la familia. Las terapias psicológicas más avaladas son la Terapia Cognitivo Conductual, grupos psicoeducativos y de apoyo entre iguales, así como intervenciones que trabajan el vínculo madre-bebé, las habilidades de lectura de señales del niño y apoyo en la crianza. Estas intervenciones han evidenciado que, cuando existe un apoyo integral, se promueve una mayor estabilidad familiar y mejora significativamente la experiencia de la maternidad. Si los programas especializados en España ya son limitados, los recursos específicos dirigidos a la salud mental perinatal lo son aún más. Actualmente, uno de los pocos recursos especializados es el Hospital de Día Madre-Bebé del Hospital Clínic de Barcelona, un recurso para madres con trastornos mentales que acaban de tener un hijo. Este recurso es pionero en el Estado y tiene como objetivo favorecer un espacio terapéutico confortable que permita la continuidad de la atención de la madre y del bebé, favoreciendo el vínculo y el cuidado, así como la prevención, detección y la intervención de los TMG mediante el uso de tratamientos especializados en las patologías mentales perinatales. Visibilizar esta realidad es fundamental para avanzar hacia modelos de atención más sensibles, integrales y libres de estigma, que acompañen a estas mujeres en su maternidad sin cuestionar su derecho a ejercerla, proporcionando los apoyos necesarios para que puedan desarrollarla con seguridad, dignidad y bienestar. Referencias Ríos, R. R., Tato, M. N., Otero, S. P., Loureiro, S. M., Álvarez, S. G. L., Castiñeira, M. C., & Otero, M. D. C. V. (2016). Maternidad y trastorno mental grave. Norte de Salud Mental, 14(55), 55-65. National Institute for Health and Care Excellence. (2014, updated 2020). Antenatal and postnatal mental health: Clinical management and service guidance (CG192). https://www.nice.org.uk/guidance/cg192 Ayesa-Arriola, R., Parás, C., & Díaz-Pons, A. (2025). Motherhood and Childhood in the Context of Mental Illness: A Narrative Review. Women, 5(3), 26. Sharma, V., & Mazmanian, D. (2021). Searching the puerperal trigger of bipolar disorder. Bipolar Disorders, 23(5). Alderdice, F., & Kelly, L. (2019). Stigma and maternity care. Journal of Reproductive and Infant Psychology, 37(2), 105-107. Hospital Clínic de Barcelona. (2018, 20 de marzo). El Clínic pone en marcha un Hospital de Día para madres con trastornos mentales que acaban de tener un hijo. https://www.clinicbarcelona.org/noticias/el-clinic-pone-en-marcha-un-hospital-de-diapara-madres-con-trastornos-mentales-que-acaban-de-tener-un-hijo

dijous, 05 de març 2026 08:21

Lenguaje y estigma en salud mental: el aporte de las voces con experiencia vivida en grupos focales
24 - 02 - 2026

Lenguaje y estigma en salud mental: el aporte de las voces con experiencia vivida en grupos focales

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma vinculado a la salud mental sigue representando un desafío significativo para los procesos de recuperación, la integración comunitaria y la participación de las personas en su entorno social. Se entiende por estigma la asignación de una marca, etiqueta o rasgo negativo a un individuo o a un grupo social. Esta atribución suele asociarse a aspectos negativos y generan actitudes y comportamientos adversos respecto a la persona estigmatizada, creando un ambiente de exclusión y evitación. Aunque el estigma constituye un fenómeno complejo, su origen suele estar vinculado a creencias culturales, estereotipos consolidados y construcciones sociales que se han perpetuado a lo largo del tiempo. Dentro de este proceso, el lenguaje desempeña un papel determinante. Las palabras que utilizamos no son neutrales: pueden reproducir y fortalecer prejuicios o, por el contrario, contribuir a eliminarlos. Por esta razón, el uso responsable del lenguaje resulta esencial para evitar la reproducción de actitudes discriminatorias y promover una mirada más respetuosa hacia la salud mental. El impacto del lenguaje en la construcción del estigma El lenguaje que empleamos desempeña un papel fundamental en la construcción de significados sociales: tiene la capacidad de moldear percepciones, reforzar creencias existentes y orientar comportamientos. En el ámbito de la salud mental, determinadas expresiones han contribuido históricamente a transmitir visiones simplificadoras, centradas en el diagnóstico e incluso deshumanizadoras. Etiquetas como «enfermo mental» o expresiones que criminalizan, infantilizan o desvalorizan a las personas pueden: Reducir la identidad de la persona a un diagnóstico clínico Distorsionar la percepción de sus capacidades y potencial Interferir en su proceso de recuperación y en su bienestar emocional Reproducir estereotipos negativos presentes en el imaginario social Asimismo, el impacto del lenguaje no se limita a la esfera pública. Las personas que conviven con un problema de salud mental pueden interiorizar estos mensajes, lo que influye directamente en la manera en que se perciben a sí mismas y en cómo interpretan su propia experiencia. Este proceso puede contribuir al autoestigma, debilitando la autoestima y dificultando la participación social plena. Los grupos focales: una herramienta clave para comprender el lenguaje y el estigma Para analizar en profundidad cómo se construye el estigma, qué papel desempeña el lenguaje y cómo viven este proceso las personas afectadas, los grupos focales se convierten en una metodología especialmente valiosa. ¿Qué es un grupo focal? Un grupo focal es una conversación guiada entre un conjunto de personas que comparten una experiencia común o conocimientos relevantes. El diálogo se desarrolla a partir de preguntas previamente estructuradas y permite explorar percepciones, opiniones y significados desde una perspectiva colectiva. ¿Por qué son fundamentales en salud mental? En el estudio del estigma y del uso del lenguaje, los grupos focales permiten: Conocer cómo perciben las propias personas el impacto de un programa o intervención Identificar aspectos positivos que pueden potenciarse y elementos que requieren mejoras Comprender el significado real que tienen ciertas palabras y expresiones dentro de la experiencia vivida Favorecer la participación activa de las personas con problemas de salud mental en los procesos de investigación, diseño e implementación de intervenciones. La inclusión de las voces de quienes viven el estigma en primera persona garantiza que las propuestas resultantes sean respetuosas, realistas y adaptadas a las necesidades del grupo. Modelo pionero en el Creap El Creap está desarrollando un modelo pionero de investigación del estigma en salud mental, poniendo el foco en algo tan cotidiano, pero a su vez tan importante, como el lenguaje. Para ello ha creado un Grupo Focal en el que las personas con experiencia vivida no participan solo como informantes, sino como parte activa del proceso: ayudan a definir los temas a tratar, revisan el material y reformulan las preguntas que guiarán la investigación. Esta manera de trabajar supone un cambio importante, porque reconoce que quienes han vivido el estigma en primera persona son quienes mejor pueden explicar cómo les afectan las palabras y qué cambios son necesarios para avanzar hacia un trato más justo y respetuoso. Lo que hace pionero a este modelo es que no se limita a estudiar el estigma a través del lenguaje, sino que busca transformarlo desde sus raíces. Las primeras sesiones del grupo han servido para revisar el lenguaje presente en cuestionarios y escalas de evaluación, detectando expresiones que pueden resultar deshumanizadoras o que perpetúan estereotipos. A partir de ahí, el equipo del Creap trabaja para proponer alternativas más respetuosas y ajustadas a las realidades de las personas. El centro muestra así que investigar también puede significar escuchar, aprender y generar cambios concretos. Su apuesta combina rigor científico con participación real, y demuestra que incluir las voces de quienes conviven con un problema de salud mental es clave para construir una sociedad más inclusiva y consciente del poder de las palabras y de la importancia de luchar contra el estigma. Conclusión El estigma en salud mental no desaparece únicamente con información: requiere una revisión profunda del lenguaje que utilizamos, de las prácticas sociales que lo sostienen y de las experiencias de quienes lo viven directamente. Integrar grupos focales en este proceso no solo aporta información valiosa, sino que promueve la participación, empodera a las personas y permite avanzar hacia un enfoque realmente inclusivo y respetuoso. Contenido relacionado El estigma en salud mental El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte) El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte) La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

dimarts, 24 de febrer 2026 10:50

Los procesos subyacentes: la metacognición
29 - 01 - 2026

Los procesos subyacentes: la metacognición

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Introducción Uno de los objetivos que se abordan desde los recursos de rehabilitación con algunas de las personas usuarias que se atienden, es el que tiene que ver con la denominada «conciencia de enfermedad». Aunque este es un constructo complejo y difícil de definir, la comunidad científica parece haber llegado al consenso de que está compuesto por tres factores que ayudan a comprenderlo y operativizarlo. Factores que intervienen en la «conciencia de enfermedad» El primero de ellos, es la capacidad de la persona con un Trastorno Mental Grave (TMG) para asumir que presenta una patología de estas características; el segundo, la conciencia acerca de que dicha problemática precisa de un tratamiento (tanto farmacológico como rehabilitador); y , por último, estaría la capacidad para asociar los síntomas con los que la persona convive al propio trastorno, y la conciencia de que estos afectan e interfieren sobre su funcionamiento y calidad de vida. Si asumimos cierto consenso teórico al constructo de conciencia de enfermedad, nos podemos preguntar ahora si el concepto es suficientemente homogéneo en su operacionalización en la práctica clínica. Aunque desde los recursos de rehabilitación es frecuente encontrarse con usuarios que están bien orientados en esas tres esferas y que , por lo tanto, se podría decir que muestran «una buena conciencia de enfermedad» , también hay otros que presentan una «conciencia parcial» o «nula conciencia», lo cual, de forma habitual, lleva a que en los Planes de Rehabilitación se plasmen objetivos que tengan que ver tanto con la conciencia como con el conocimiento sobre la problemática psiquiátrica concreta que posee el usuario en cuestión. Por lo tanto, son frecuentes las intervenciones centradas en que la persona se plantee hasta qué punto lo que le ocurre se puede deber a la presencia de un trastorno psiquiátrico, la importancia de tratarlo, o el correcto reconocimiento y atribución de síntomas a la problemática. Por supuesto, siempre desde una perspectiva basada fundamentalmente en la entrevista motivacional y la psicoeducación, evitando la confrontación directa que, como ya se sabe, generalmente trae consigo un efecto paradójico por el que la persona puede terminar aferrándose aun con más fuerza a su idea de que no presenta ningún tipo de problemática y que, por lo tanto, no necesita ningún tipo de tratamiento. Esto puede llevar a la duda contagiosa en el ejercicio profesional sobre en qué medida la conciencia de enfermedad es deseable y beneficiosa para la persona, y si podemos asumir una relación de contigüidad entre dicha conciencia, el bienestar y la recuperación de la persona. La Metacognición Si bien, este concepto y sus tres componentes forman parte de un constructo mucho mayor, más complejo y global al que se denomina Metacognición. Este, generalmente se define como «la cognición sobre la cognición» o «el conocimiento sobre el conocimiento», es decir, el nivel de conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funciona su propia psique, pero no solo desde la perspectiva meramente cognitiva, sino también desde lo emocional, algo que, a su vez, también se hace extensible al conocimiento y conciencia que tiene la persona acerca de cómo funcionan las cogniciones y emociones de los demás. Aunque más relacionado con los trastornos psicóticos, diferentes investigadores han ayudado a hacer más comprensible este constructo, el cual estaría integrado por cuatro factores. Factores que integran la metacognición Al primero de ellos lo denominan autorreflexión, y se relaciona con la capacidad del individuo para comprender los propios pensamientos y emociones, y de esta forma, generar una autorrepresentación precisa. El segundo, sería la comprensión de lo que implica el otro, que hace referencia a la capacidad del sujeto para poder elaborar cogniciones sobre las emociones (empatía cognitiva) y estados mentales de otros (teoría de la mente). Al tercero, le denominan decentración, y tiene que ver con la capacidad del sujeto para distinguir entre sus propios planes y los del resto, por tanto, conlleva la noción del sujeto acerca de que los demás pueden tener planes y comportamientos que no están necesariamente relacionados con los suyos propios. El cuarto y último, es el denominado afrontamiento metacognitivo, que se asocia a la capacidad del sujeto para, por un lado, reconocer sus propios problemas psicológicos y, por otro, encontrar métodos de afrontamiento adecuados destinados al manejo o a la solución de los mismos. Es a partir de aquí cuando el profesional de la rehabilitación psicosocial, de la recuperación, quizá debería plantearse si estos factores se trasladan a su práctica profesional en intervenciones que, si estructuradas, son eficaces, eficientes y efectivas para la fenomenología del TMG. A este nivel, es preciso señalar que ya son innumerables los estudios que han corroborado una y otra vez el hecho de que uno o varios de estos factores pueden estar afectados en mayor o menor medida, ya no solo en los trastornos del espectro de la psicosis, sino en personas que presenten cualquier tipo de TMG. Como puede deducirse de la propia definición del constructo y los cuatro factores que lo integran, afectaciones a este nivel pueden traer consigo un gran número de dificultades en la vida de la persona que las presenta, ya no solo en cuanto al hecho de hacer una representación precisa de su funcionamiento, dificultades, necesidades, planes y acciones a llevar a cabo, sino también en cuanto a poder hacer dichas representaciones en el caso de las personas que le rodean. Por suerte, hoy en día se cuenta con instrumentos de evaluación y programas de intervención validados científicamente, los cuales pueden ser muy útiles para ayudar a los usuarios que lo necesiten a mejorar sus capacidades metacognitivas. A partir de aquí, quizá nos deberíamos plantear cuestiones como: ¿existen otros modelos de conciencia de enfermedad? ¿Qué planteamiento es más adecuado para la persona usuaria? ¿Podemos establecer un nivel «suficiente» de conciencia de enfermedad? ¿Y de metaconciencia? Al trabajar la conciencia de enfermedad, ¿puede afectar negativamente a la persona, por ejemplo, incrementando el autoestigma? Contenido relacionado Los procesos subyacentes: La cognición social Los procesos subyacentes: Las funciones neurocognitivas Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia Ciencia y humanidad en la intervención

dijous, 29 de gener 2026 08:41

El lenguaje y la salud mental
11 - 07 - 2024

El lenguaje y la salud mental

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Las personas nos definimos según múltiples aspectos de nuestra vida: la edad, el empleo, las relaciones sociales, el estilo de vida… Es por ello, que si empleamos el término de enfermedad mental, se simplifica y reduce la identidad de una persona a una circunstancia de su vida. Se centra la atención en el problema de salud mental y queda en un segundo plano la experiencia, los logros y el resto de aspectos que conforman a la persona. Es importante mencionar que, aunque en un primer momento puede parecer que el término enfermedad mental parece ser neutro, lo cierto es que lleva asociado estereotipos negativos que acaban vinculándose a la persona y favoreciendo el proceso de estigmatización. Para evitar esta terminología estigmatizante, se pueden emplear términos como: personas con problemas de salud mental, personas con experiencia vivida o personas con trastorno mental; mostrando de esta forma el problema de salud mental como una circunstancia más de la persona. El lenguaje y la salud mental El papel del lenguaje en la formación y perpetuación del estigma es vital. Las palabras que empleamos tienen un peso significativo y pueden contribuir a reforzar comportamientos y las actitudes negativas. En salud mental, algunas frases pueden tener un impacto perjudicial sobre las personas, victimizando, criminalizando e incluso tergiversando a la persona con afección de salud mental, como por ejemplo el término suicidarse. Este tipo de lenguaje puede generar en la persona sufrimiento y sentimientos peores que los propios síntomas experimentados por el propio problema de salud mental. Además, los términos empleados para describir un problema de salud mental pueden ser percibidos de forma desagradable al llevar implícitas connotaciones negativas. Términos como enfermedad mental, pueden devaluar a la persona, reducirla a una etiqueta y afectar a su bienestar y proceso de recuperación. Los sistemas de clasificación como el CIE y el Manual DSM emplean términos que pueden ser estigmatizantes para algunas personas con experiencia vivida debido a las tendencias y comportamientos negativos implícitos en esos diagnósticos. Sin embargo, los diagnósticos son necesarios para la comunicación de: los profesionales de salud mental, las personas con problema de salud mental, para la familia y las instituciones. El etiquetado como pérdida de poder social El estigma puede ser entendido como un proceso social complejo, compuesto por varios niveles. Estos niveles incluyen el etiquetado, el estereotipado, la pérdida del estado y la discriminación en contextos donde existe una desigualdad de poder. El etiquetado es un proceso clave en la formación de estigma. Se refiere al proceso de identificar y resaltar las diferencias significativas humanas desde una perspectiva social. En este contexto se utiliza el término etiqueta, en lugar de atributo o marca, para referirse a aquellas características asociadas a estereotipos negativos que pueden conducir a la estigmatización de ciertos grupos sociales. Recordemos que el estereotipo es el componente cognitivo del estigma y esta formado por estructuras de conocimiento sociales. Estas creencias generalizadas, asociadas a atributos negativos, son atribuidas a las personas que forman parte de un grupo, en forma de etiqueta, experimentando una perdida de estatus social y pudiendo ser objeto de discriminación. La perdida del estatus social y la discriminación son unas de las consecuencias más perjudiciales relacionadas con el estigma. Las personas estigmatizadas pueden ser excluidas de las oportunidades sociales y económicas, lo que puede producir problemas de marginación y desigualdad. Generando un impacto negativo en la salud física y mental de la persona. En nuestra sociedad, se suele observar a menudo una división entre grupos, empleando expresiones como nosotros y ellos. Esto genera la creencia de que las personas etiquetadas son diferentes de aquellas que no lo están. Pongamos un ejemplo: Las personas que son diagnosticadas de esquizofrenia, son etiquetadas de esquizofrénicas en vez de personas que padecen un problema de salud mental. Esta etiqueta, en lugar de describir su condición se convierte en su identidad, creando una barrera entre ellos y nosotros. Sin embargo, es importante mencionar que resulta más complicado que se generen desventajas y marginación cuando los estereotipos negativos se producen sobre las personas con mayor poder. Es decir, cuando las acciones de discriminación ser producen de los grupos de menor poder no se generan los procesos de estigmatización. Por lo tanto, el lenguaje y el etiquetado generan divisiones innecesarias en nuestra sociedad, las cuales es fundamental superar para promover la inclusión y la igualdad. Además, el uso de un lenguaje correcto y adecuado para referirse a las personas con problemas de salud mental puede ser importante para reducir el proceso de estigmatización y mejorar la calidad de vida, la sensación de bienestar, así como mejorar el proceso de recuperación y rehabilitación de las personas con experiencia vivida. Bibliografía Gaebel, W., Rössler, W., Sartorius, N. (Eds.). (2017).The stigma of mental illness-end of the story?(Vol. 25699). Cham: Springer International Publishing. Fábregas, M. (2019). Guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación: las palabras sí que importan: Comunicar sin prejucios depende de ti. Confederación Salud Mental España. Thornicroft, G., Sunkel, C., Aliev, A. A., Baker, S., Brohan, E., El Chammay, R., ... Winkler, P. (2022). The Lancet Commission on ending stigma and discrimination in mental health.The Lancet, 400(10361), 1438-1480.

dijous, 11 de juliol 2024 09:11

El Creap participa en un artículo sobre la práctica de la musicoterapia comunitaria (MTCo) y su potencial de impacto social y transformador
19 - 06 - 2024

El Creap participa en un artículo sobre la práctica de la musicoterapia comunitaria (MTCo) y su potencial de impacto social y transformador

INVESTIGACIÓN | COMUNICACIÓN Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Creap participa en un artículo sobre la práctica de la musicoterapia comunitaria (MTCo) y su potencial de impacto social y transformador La MTCo presenta un desafío conceptual, ya que no existe una definición única debido a la diversidad de enfoques dentro de esta práctica. La MTCo trabaja con la comunidad, en lugar de para la comunidad. Artículo publicado por el Grupo de Trabajo de Musicoterapia Comunitaria de la Sociedad Científica Española de Musicoterapia (Sociemt) El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, ha contribuido a la publicación de un artículo sobre musicoterapia comunitaria. El objetivo principal de este artículo, elaborado por el Grupo de Trabajo de Musicoterapia Comunitaria de la Sociedad Científica Española de Musicoterapia (Sociemt), es reflexionar sobre la definición y práctica de la musicoterapia comunitaria, así como presentar diversas experiencias en España que se inspiran en esta perspectiva en crecimiento. El artículo se ha publicado en la revista NUBA, publicación oficial de la Sociedad Científica Española de Musicoterapia. El Dr. Ignacio Calle Albert, Editor Jefe y Representante de la Comisión Editorial, describe la revista como un espacio que, aunque comienza con una intención divulgativa, aspira a alcanzar altos estándares de publicación científica. Su objetivo es proporcionar una plataforma para compartir hallazgos fundamentados y validados científicamente en el campo de la musicoterapia. El uso de la música en terapia es sensible a los aspectos culturales y contextuales. Su discurso incorpora cada vez más actos de solidaridad y cambio social y empodera y favorece la función de las personas como agentes de sus procesos (Denora, 1999; Procter 2001). A través del artículo, los autores profundizan en los antecedentes de la musicoterapia comunitaria y explican cómo nace esta perspectiva: a raíz de la conexión de la musicoterapia con la comunidad. Un enfoque que desafía los parámetros convencionales de la salud y se centra en el poder transformador de la interacción entre las personas y el entorno. En cuanto a las experiencias presentadas, el artículo incluye seis viñetas que describen diferentes prácticas de musicoterapia comunitaria. Estas experiencias comparten un denominador común: el propio grupo. El grupo se presenta como un espacio de trabajo con identidad propia, donde las personas buscan su lugar y participan activamente en la práctica de la musicoterapia. El Creap, representado por el Dr. Oscar Pérez-Aguado, Coordinador de Psicología, Psicólogo y Musicoterapeuta en el Creap-Imserso a través de Grupo5 Acción y Gestión Social S.A.U., ha contribuido con una viñeta específica. En esta, se exploran los recursos musicales abiertos a la comunidad en el Creap. La práctica de la MTCo surgió a raíz de la creación de 12 temas musicales compuestos por los participantes del programa de Musicoterapia del Creap. Estos temas se dieron a conocer a toda la comunidad a través del grupo The Agnostic Cats. Óscar Pérez-Aguado destaca cómo el rol del terapeuta se transforma, convirtiéndose en un colaborador activo dentro del grupo. Los miembros del grupo, a su vez, se convierten en agentes de cambio, empoderados para defender sus derechos sociales a través de la música. Además, luchan contra el estigma asociado a las personas con problemas de salud mental y visibilizan las reivindicaciones del colectivo. En resumen, la musicoterapia basada en evidencia científica está en constante evolución gracias a la investigación y la colaboración entre profesionales. En este sentido, la Sociedad Científica Española de Musicoterapia (Sociemt) desempeña un papel fundamental en la promoción de la investigación en musicoterapia. A través de las diferentes investigaciones, se generan evidencias sólidas sobre la eficacia de la musicoterapia en diversas poblaciones y contextos; y los artículos publicados en revistas científicas y presentados en conferencias proporcionan información valiosa a otros profesionales interesados en el campo. A medida que se acumule más evidencia, esta disciplina seguirá creciendo y beneficiando a quienes la practican y a quienes reciben sus intervenciones. Referencia artículo Alors-Ruiz, J., Gimeno Ortuño, P., Añino Villalva, S., Giménez Castells, A., Pérez-Bermejo, D., Peña Rodríguez, M., & Pérez-Aguado, O. (2024). Musicoterapia comunitaria: co-construyendo escenarios, prácticas y realidades. Nuba, 26. Contenido relacionado Effects of group music therapy on symptoms and functional recovery in outpatients with chronic psychoses: A randomized controlled trial: Nordic Journal of Music Therapy: Vol 0, No 0 (tandfonline.com) Éxito de asistencia en las « I Jornadas Nacionales de terapias artísticas y expresivas en Salud Mental: Musicoterapia en la recuperación del TMG» acogidas por el Creap el pasado 18 de diciembre de 2023 El Creap entrevista a Óscar Pérez, coordinador del área de psicología y musicoterapeuta (Parte I) Continuación de la entrevista a Óscar Pérez, coordinador del área de psicología y musicoterapeuta (Parte II)

dimecres, 19 de juny 2024 09:52

El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte)
21 - 05 - 2024

El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte)

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. En la primera parte de la entrada del blog del Creap «El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte)» mencionamos el estigma en nuestra sociedad y a los diferentes tipos de estigmas que existen. También abordamos el impacto del estigma en las personas con problemas de salud mental y comentamos la existencia de 4 dominios en los que el estigma puede tener efecto en la vida de las personas: a) Impacto personal b) Impacto estructural c) Impacto en la atención médica y social d) Impacto social y laboral A continuación, vamos a continuar hablando de los dominios que quedaron pendientes: el impacto en la atención médica y social y el impacto social y laboral. c) Impacto en la atención médica y social El estigma y la discriminación hacia las personas con problemas de salud mental tiene consecuencias significativas tanto a nivel clínico como en la atención médica. - Recuperación clínica y personal: El estigma se relaciona con un mayor número de episodios de malestar, una duración más prolongada del problema de salud mental, y un aumento de las recaídas y rehospitalizaciones. Dificultando el proceso de recuperación y bienestar de la persona. El autoestigma también posee efectos negativos. Pudiendo afectar a la sintomatología, reduciendo la autoestima y aumentando la desesperanza y el aislamiento social. - A nivel de atención médica: El estigma se relaciona con una baja inversión en salud mental. Se manifiesta en beneficios de seguros más bajos para problemas físicos en comparación con problemas mentales. Los seguros, además, ofrecen tasas de reembolso más bajas para los proveedores de servicios de salud mental, lo que dificulta el acceso a la atención. También, existe una tendencia poner mayor atención en el diagnóstico de salud mental, que en el problema físico expresado por la persona, lo que puede dificultar el acceso de la ayuda adecuada. d) Impacto social y laboral El estigma y la discriminación impactan de forma negativa en la participación activa de una persona en la sociedad y en el acceso a la educación y al empleo. - A nivel social: El estigma no sólo afecta a la persona etiquetada, sino que también afecta a familiares, amigos y cuidadores. Las personas con experiencia vivida a menudo tienden a ocultar su diagnóstico. Las personas una vez revelado su problema de forma pública pueden ser víctimas de actos de abandono, abusos, humillaciones y violencia. Además, es común que informen de la perdida de la pareja y ver reducido el número de amistades. Los jóvenes que padecen problemas de salud mental a menudo se enfrentan a niveles elevados de estigma. La adolescencia es u periodo crítico donde tienen lugar los primeros problemas de salud mental, y puede derivar en un impacto negativo en sus relaciones con familiares y amigos. Esto puede manifestarse en comportamientos discriminatorios en la escuela, deportes y en actividades de participación comunitaria. Además, los jóvenes suelen expresar temor a que sus familiares no les tomen enserio, dificultando de este modo la búsqueda de ayuda y la posibilidad de actuar al inicio del problema de salud mental. - A nivel económico: En los entornos laborales, las personas con problemas de salud mental prefieren no divulgar su problema debido a los efectos negativos de la discriminación. Los problemas para encontrar el empleo o conservarlo debido a empleadores o compañeros de trabajo poco tolerantes pueden afectar a la hora de acceder al mercado laboral. Además, tener un problema de salud mental, significa a menudo no recibir las mismas oportunidades laborales, responsabilidades limitadas, mayor supervisión de las tareas realizadas y ascensos denegados. Por lo tanto, la falta de empleo y los ingresos producidos por el estigma suponen a las personas repercusión a nivel económico y dificultades en la inclusión social/laboral. Esto puede perpetuar un ciclo de pobreza y exclusión, lo que a su vez puede elevar los problemas de salud mental existentes. Conclusión En resumen, el estigma asociado a los problemas de salud mental puede tener un impacto profundo y duradero en la vida de la persona, afectando a nivel emocional, social y económico. El estigma puede manifestarse de múltiples formas y puede influir en cómo una persona se ve a sí misma, cómo es tratada por los demás y cómo accede a las oportunidades y recursos. El estigma puede llevar a una persona a sentirse aislada y excluida socialmente, lo que afecta negativamente a la recuperación y al tratamiento. La autoestima y la autoimagen pueden generar sentimientos de vergüenza, culpa y miedo, dificultando en la búsqueda de ayuda, y retrasando el tratamiento, lo que empeora los resultados de salud. En el ámbito de la atención médica y social, el estigma puede influir en la calidad y el tipo de atención que recibe la persona, generando diagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados y falta de apoyos. Además, a nivel laboral y social, el estigma puede afectar a las relaciones de una persona y su capacidad para mantener un empleo, lo que genera dificultades económicas y una disminución de la calidad de vida. Por lo tanto, enfrentar el estigma y promover la salud mental y el bienestar es responsabilidad de todos. Todos formamos parte en la creación de una sociedad más inclusiva y comprensiva, donde las personas con problemas de salud mental sean tratadas con dignidad y respeto. Bibliografía Informe mundial sobre salud mental: transformar la salud mental para todos. Panorama general [World mental health report: transforming mental health for all. Executive summary]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2022. Muñoz, M., López, A., González, S., & Ugidos, C. (2020). Guía de buenas prácticas contra el estigma. Thornicroft, G., Sunkel, C., Aliev, A. A., Baker, S., Brohan, E., El Chammay, R., ... & Winkler, P. (2022). The Lancet Commission on ending stigma and discrimination in mental health. The Lancet, 400(10361), 1438-1480. Contenido relacionado El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte) El estigma en salud mental La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

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