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Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia

10 - 06 - 2025

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS

Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I.

Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza.

Introducción

A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo.

Diálogo

Retaguardia: El trabajo en la rehabilitación psicosocial en salud mental comunitaria carece de un fundamento científico. Y no porque no exista investigación, sino porque no se busca cómo aplicarla; y no porque no haya investigación aplicada, sino porque no se le presta la atención necesaria. Está claro que hay investigación, pero cuando trabajamos nos olvidamos de ella.

Frente: La investigación es importante para buscar evidencia. El problema es, ¿qué investigación necesita la rehabilitación? Hay muchas definiciones de recuperación. En el mismo sentido, ha habido muchos intentos de medir la recuperación de una persona con Trastorno Mental Grave. Donde yo veo el problema es que se intenta definir y evaluar un constructo que es individual, es decir, que hay tantas recuperaciones como personas. ¿Cómo se evalúa, mide, investiga algo que es idiosincrático a cada persona?

Retaguardia: La investigación contempla lo idiosincrásico de la persona y de la definición de la recuperación. Comenzando por lo segundo, la definición de recuperación determinará la forma en que medimos. Y no tiene por qué haber una definición mejor que otra. Atender a la idiosincrasia de la persona es utilizar una falacia de excepción. El primer peligro de esta falacia en la rehabilitación es que dificulta la aplicación de tratamientos validados. El segundo peligro es que puede primar la aplicación de otros tratamientos sin criterios porque «atiende mejor a la idiosincrasia de mi paciente».

Frente: No estoy tan convencido que la investigación contemple lo idiosincrático de la persona, al menos en rehabilitación psicosocial, un campo muy heterogéneo. Vuelvo a la pregunta, ¿qué investigación necesita la rehabilitación psicosocial? Actualmente, todo está colonizado por el modelo biomédico, la psicología e investigación igual. Hay tratamientos, basados en la evidencia, que sirven para unas personas, pero para otras no, en porcentajes que llevan al factor suerte.

¿Qué funciona en unos casos y que no funciona en otros? Tampoco estoy tan convencido de que todas las definiciones de recuperación sirvan. Actualmente, si basamos la recuperación en una medida estadística, nos estamos equivocando, pero si tratamos la recuperación desde un punto de vista sólo social, también nos equivocamos. ¿Es posible que la supuesta falta de evidencia tenga que ver con la indefinición, no sólo del término recuperación, sino también del término Trastorno Mental Grave como la esquizofrenia? Si no tenemos claro desde el principio de qué estamos hablando, ¿qué podemos investigar?

Retaguardia: Las investigaciones basadas en la comparación entre grupos o en las asociaciones entre variables no parecen las más apropiadas, ya que utilizan medidas de resumen como la media y la desviación estándar, que puede que no represente a ninguna persona en el grupo. Por ejemplo, en un estudio sobre psicosis puede ser que la evaluación de la efectividad del tratamiento dependa de una variable que mida la autonomía. Sin embargo, el promedio de todas las puntuaciones de los participantes nos da un valor, por ejemplo, 16, y que ningún participante haya obtenido esa puntuación. Las técnicas pensadas para sacar el máximo partido de cada persona, además del grupo pueden ser más apropiadas, ya que atienden a las diferencias individuales.

Al factor suerte, yo lo llamo error, ya sea un error de medida, error experimental o error aleatorio. Este último es el que menos me preocupa. Y si hay tantas definiciones de recuperación, lo importante será atender a lo que cada una de ellas significa y no utilizar la palabra como un totum revolutum. Los detalles son importantes en cualquier investigación. Las medidas psicosociales parten de definiciones conceptuales y transformar esas definiciones en medidas es muy difícil. En consecuencia, estoy de acuerdo contigo en que la indefinición o falta de precisión en los conceptos sobre los que se trabajan y cómo se operacionalizan, es decir, en qué hechos se fundamentan para ser observables es algo que puede estar fallando.

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