Resumen artículo: » La intervención socio-comunitaria en sujetos con Trastorno Mental Grave y crónico. Modelos teóricos y consideraciones prácticas», por Patricia García (Área de Integración Social del Creap)

Resumen del artículo realizado por Patricia García. Área de Integración Social del Creap

 

Título

 

La intervención socio-comunitaria en sujetos con Trastorno Mental Grave y crónico: modelos teóricos y consideraciones prácticas.

 

 

Resumen

 

A fin de contextualizar, y tal y como definen Goldman, Gatozzi y Tanbe (1981, p.22), entendemos que el concepto de Trastorno Mental Grave y crónico (en adelante TMGC) engloba a las “personas que sufren ciertos trastornos psiquiátricos graves y crónicos como: esquizofrenia, trastornos maniaco-depresivos y depresivos graves recurrentes, síndromes cerebro-orgánicos, trastornos paranoides y otras psicosis, así como algunos trastornos graves de la personalidad, que dificultan o impiden el desarrollo de sus capacidades funcionales en relación a aspectos de la vida diaria, tales como higiene personal, autocuidado, autocontrol, relaciones interpersonales, interacciones sociales, aprendizaje, etc.; y que además dificultan el desarrollo de su autosuficiencia económica. Asimismo muchas de estas personas han estado hospitalizadas en algún momentos de sus vidas, variando su duración según los casos”.

 

En la revisión teórica llevada a cabo por J. Saiz, y A. Chávez, por una parte describen lo que es el Tratamiento Asertivo Comunitario (en adelante TAC), por otra el Acompañamiento Terapéutico (en adelante AT) y, por último, presenta el Equipo de Apoyo Social Comunitario (en adelante EASC), el cual lleva su praxis en la Comunidad de Madrid.

 

El TAC es de los métodos de intervención comunitaria más aplicado, entendido según Gold et al. (2003) como “programa en el cual un equipo multidisciplinar lleva a cabo un tratamiento integral en la comunidad, rehabilitación y servicios de apoyo para ayudar a personas con TMGC a evitar la hospitalización psiquiátrica y facilitar el vivir independientemente en un ambiente comunitario natural”.

 

En él se le da suma importancia a que la persona usuaria participe de manera activa en su tratamiento. Las principales líneas de actuación y características que siguen el TAC serían las siguientes:

 

  • La intervención se centra en enseñar y/o mantener cuatro grupos de habilidades para convivir en sociedad, como las de la vida diaria, laborales, para el tiempo libre y sociales o interpersonales.
  • El campo de actuación es en el entorno de la persona, buscando la normalización de la vida de la misma.
  • El equipo de profesionales han de llevar una actitud directiva y asertiva, trabajar técnicas de aprendizaje social, además de responsabilizar a la persona de sus conductas. Además, las personas a cargo del TAC deben tener ciertas características, como es la capacidad de adaptabilidad y de trabajar fuera de la oficina y/o del centro.
  • El equipo está compuesto por un equipo multidisciplinar, incluyendo personal sanitario, social, etc. Siendo de suma importancia el trabajo en equipo y la coordinación del mismo. Además, los profesionales giran en torno a la asertividad implicando a la persona en su tratamiento.
  • La ratio de profesionales/usuarios/as es más baja, recomendando 10 usuarios/as por profesional y no superar los 20 cuando se encuentran en procesos de estabilidad.
  • La intervención y servicios son individualizados, diseñando un plan para la persona. En tal intervención no hay una duración determinada, no existe ni periodo mínimo ni máximo, la evolución de la persona protagonista será quién determine la misma.
  • El equipo también trabaja con las familias cuando así es requerido para la evolución del/la usuario/a.

 

Con todo esto, se podría decir que el TAC es un programa integrado en cuanto al tratamiento y servicios teniendo como objetivo principal facilitar la autonomía y la calidad de vida de las personas con diagnóstico en salud mental.

 

En lo referente al AT, podría definirse como un “dispositivo de  baja exigencia, no directivo, que desde una perspectiva clínica y socio-comunitaria brinda atención y apoyo a familiares y usuarios ambulatorios, en espacios públicos o privados, individual o grupal, promoviendo la participación y la autonomía de la personas en la toma de decisiones acerca de su tratamiento, se éste en el ámbito de la prevención, la asistencia o la inserción social” (Saiz, J. Chávez, A., 2009).

 

El AT está muy indicado para aquellos/as usuarios/as que se encuentran en procesos de aislamiento social, con consumos activos, con escasez de recursos para acceder a otros recursos que ofrezcan una sostenibilidad en su tratamiento.

 

En el AT se encuentran como principales agentes el acompañado y el acompañante, compartiendo experiencias en el domicilio de la persona y en su entorno, pudiendo aprovechar al máximo el potencial que éste ofrece. Los autores definen al acompañante como “un agente de salud socio-comunitario al servicio de una intervención clínica”.

 

Es importante resaltar que el acompañamiento se trata de una intervención incluido en un tratamiento global, el acompañamiento no es un tratamiento único en sí.
Es decir, el acompañamiento no es posible sin un tratamiento global y contextualizado de la persona, incluyendo factores psicosociales, familiares, laborales y comunitarios.

 

De la praxis de ambos surge EASC, teniendo como principal objetivo la inserción social y la autonomía de la persona. Se trata de un recurso de apoyo comunitario teniendo como finalidad facilitar que la persona se pueda mantener en su domicilio y por consiguiente en su entorno. El EASC trabajan en coordinación constante con los Servicios de Salud Mental (en adelante SSM), potenciando así el trabajo en red.

 

El equipo de profesionales que hay detrás de un EASC está compuesto por un/a coordinador/a, un/a psicólogo/a, un/a trabajador/a social y dos educadores/as. Cada profesional tiene una ratio de seis usuarios/as, teniendo entre todos/as los/as profesionales, aproximadamente, treinta usuarios/as.

 

El perfil de los/as usuarios/as que acceden a los EASC son personas de difícil vinculación con otros recursos, con dificultad para mantener autonomía de vida independiente en su domicilio, personas que acaban de salir de un ingreso hospitalario y precisan de un apoyo concreto para volver a integrarse en su día a día.

 

Para lograr la consecución de objetivos el EASC junto con el SSM diseñan lo que denominan el “Plan Individualizado de Atención social Comunitaria” (en adelante PIASC), ajustándose a las necesidades particulares de cada persona. Las principales áreas de intervención son en el domicilio, en el medio comunitario, con la familia y la vinculación con la red. Los objetivos que abalan el PIASC, principalmente son (entre otros):

  • Apoyar el programa de rehabilitación que llevan desde el SSM.
  • Fomentar la vinculación con el SSM y con otros recursos que apelen por la mejora de la calidad de vida de la persona.
  • Buscar la mayor autonomía de la persona en todas las áreas posibles.

 

La puesta en práctica de las intervenciones de los EASC está marcada por cuatro instantes:

  1. Establecimiento del vínculo
  2. Evaluación
  3. Intervención
  4. Des-vinculación

 

El instante más decisivo de estas fases, es el establecimiento del vínculo, si éste no se forja es posible que la intervención no se pueda dar o si se da que sea superficial. La evaluación es un continuo durante lo que dure la intervención, teniendo más protagonismo en los primeros meses, puesto que es el momento en el que todos/as los/as profesionales elaboran el PIASC. En el momento de la des-vinculación también hay que poner énfasis y afianzar la intervención.

 

En definitiva, lo que los EASC defienden y buscan es un tratamiento integral de las personas con TMGC que les permitan llevar una vida lo más normalizada posible.

 

 

Objetivos

 

El objetivo del artículo es llevar a cabo una revisión teórica y comparativa de los diferentes programas de intervención comunitaria con personas con Trastorno Mental Grave y crónico en la Comunidad de Madrid, así como del Equipo de Apoyo Social Comunitaria en la misma.

 

 

Metodología

 

La metodología llevada a cabo consiste en una revisión teórica recopilando información y esencial y comparativa acerca del Tratamiento Asertivo Comunitario y el Acompañamiento Terapéutico, analizando también el Equipo de Apoyo Social Comunitaria en la misma, ya que este surge de ambos modelos de trabajo.

 

 

Principales conclusiones

 

En el presente artículo se ha realizado una comparativa entre el TAC, AT y EASC, encontrando como puntos en común el lugar de intervención, siendo este principalmente el entorno de la persona y la temporalidad del tratamiento, el cual se define sin duración pre-establecida. Por otra parte, encontramos elementos diferenciados entre ellos como el objetivo, el marco teórico que refuerza el programa, la metodología, etc.

 

Además, cabe destacar que el TAC es una práctica basada en evidencia científica, con resultados significativos en personas que recibían una intervención a través del TAC en comparativa con usuarios y usuarias con otros tratamientos. En el primer grupo, las personas mostraban mayor integración, recuperación más rápida de habilidades, autonomía, etc., demostrando también que tras 14 meses de intervención se reducía el número de ingresos hospitalarios.

 

 

Bibliografía y/o antecedentes documentados

 

Saiz Galdós, J., & Chévez Mandelstein, A. (2009). La Intervención Socio-Comunitaria en Sujetos con Transtorno Mental Grave y Crónico: Modelos Teóricos y Consideraciones Prácticas. Psychosocial Intervention18(1), 75-88.

 

 

 

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