Resumen Artículo: Estereotipos y prejuicios de género: factores determinantes en Salud Mental, por Marta Castellanos (Área de Trabajo Social)

Resumen realizado por Marta Castellanos. Área de Trabajo Social del Creap.

 

Título

 

Estereotipos y prejuicios de género: factores determinantes en Salud Mental.

 

Resumen

 

Se trata de un artículo que invita a reflexionar sobre los efectos de los estereotipos y prejuicios de género en la práctica clínica cotidiana de los/las profesionales de salud mental.

Se parte de una definición básica de las diferencias existentes entre los estereotipos, prejuicios y el estigma, con la finalidad de cuestionar los factores determinantes en la construcción social de las relaciones de género.

Se realiza un recorrido bibliográfico acotado en cinco ejes principales:

 

a) estereotipos, prejuicios y estigma.

b) los estereotipos sociales de género.

c) los estereotipos de género y salud.

d) el enfoque integrado de género en problemas de salud.

e) los determinantes de género en salud mental.

 

Objetivos

 

Avanzar hacia una propuesta metodológica integral con perspectiva de género específica para los profesionales de salud mental que permita averiguar los determinantes de género en salud mental.

Contribuir a un futuro protocolo de acción en salud mental.

 

Aspectos relevantes del marco teórico

 

El primer aspecto relevante es la definición de los conceptos, su interrelación y diferencias, manejados a lo largo de todo el artículo; estereotipo, prejuicio y estigma. Los/as autores/as toman como punto de partida la ubicación del estereotipo como una alusión a un componente cognitivo de las actitudes, y el prejuicio, por tanto al componente afectivo. Cuando ambos entran en relación con el componente comportamental se materializan conductas discriminatorias y estigmatizantes.

 

Por otra parte, en su abordaje de los estereotipos sociales de género, entendidos como un conjunto estructurado de creencias y expectativas compartidas dentro de una sociedad, se pone de manifiesto que el género no puede ser visto únicamente como una simple estructura binaria y heteronormativa, ya que se compone de estructuras sociales mutables y flexibles, que cambian y se regeneran constantemente. En este sentido se introduce la perspectiva interseccional, esto es, la unión de los estereotipos de género con múltiples variables sociales. Esta intersección origina un contexto complejo de desigualdades que operan de forma dinámica y continúan condicionando las relaciones de género.

 

Muestran como los estereotipos de género aplicados en el ámbito de la salud, así como en cualquier otro ámbito, influyen en las expectativas que mantienen los/las profesionales de la salud, dando lugar a sesgos en la atención sanitaria. Se realiza un recorrido por los modelos en los roles de género, explicando que su procedencia es el modelo tradicional de género, en el que los estereotipos mediatizaban las diversas formas que tenían los/las pacientes de acceder y consultar en los servicios sanitarios.

 

El modelo de género en transición, y el consiguiente cambio en las relaciones asimétricas y dicotómicas de poder-subordinación, ha comportado para las mujeres y los hombres diferentes procesos protectores ante la enfermedad. Al mismo tiempo, en este modelo se presupone una vulnerabilidad diferenciada para las mujeres, que se atribuye a la acumulación de roles antiguos y nuevos.

 

Una vez realizado este recorrido como eje conceptual se plantea la siguiente premisa en relación al enfoque integrado de género en problemas de salud mental; el reconocimiento de que la unidad mínima de observación y análisis ya no es la persona, esto es, ¿cómo poder aplicar un enfoque de género en la práctica clínica?

 

Lo que se plantea en este artículo es la revisión de la información epidemiológica de las categorías que componen el proceso de salud mental y la identificación de las necesidades específicas en este nuevo planteamiento.

 

  • Descripción por sexos: imprescindible contar con datos socio-sanitarios desagregados por sexo.
  • Identificación de las diferencias por sexos, es decir, todos aquellos que puedan evidenciar que el sexo es una variable para la definición del problema y que no se debe confundir con el género (trastornos mentales, trastornos del estado de ánimo, incidencia del consumo de sustancias tóxicas, trastornos de la alimentación…etc).
  • Identificar las necesidades específicas de mujeres y hombres: aquellas enfermedades debidas a las diferencias biológicas, pero también la distinta vulnerabilidad biológica a la exposición a factores ambientales y tóxicos. Es decir, incluir la morbilidad y los procesos asociados al ciclo vital.
  • Identificar las desigualdades de género en el estado de salud: aquellas diferencias encontradas por sexos partiendo de la premisa de que se pueden deber a circunstancias sociales discriminatorias.
  • Variabilidad en la atención socio-sanitaria: demanda de tipos de servicios sanitarios, la posible identificación de distintos diagnósticos ante los mismos síntomas y el análisis pormenorizado en torno a los posibles estereotipos que se aplican desvalorizando los quejas o gravedad de los síntomas de las mujeres, así como la igualdad de oportunidades de diagnóstico y tratamiento.

 

Metodología

 

Se basa en una revisión bibliográfica de 13 publicaciones, en las cuales se abordan dos variables en interrelación; el género y la salud mental. De estas publicaciones investigaciones anteriores se extraen y analizan cuantitativamente las siguientes categorías;

 

  •  La prevalencia psiquiátrica en estudios comunitarios realizados en España.
  • La prevalencia- año de los Trastornos de Salud Mental en España.
  •  Categorías sociales que activan estereotipos y prejuicios.
  • Los modelos de género y determinantes de salud.

 

Conclusiones

 

A partir del análisis desde el enfoque integrado de género en problemas de salud mental se desprende que, en el Estado Español, el riesgo de mala salud mental es del 21,3% de la población general, pero la frecuencia es casi el doble en mujeres (27%) que en hombres (15,6%). Para explicar esta diferencia se han tenido en cuenta; la hipótesis de la morbilidad,  hipótesis de consulta (socialmente está más aceptado que las mujeres acudan servicios sanitarios), de la manifestación de las emociones, del estereotipo, y la hipótesis del control social (tendencia a administrar psicofármacos como forma de control ante conductas no aceptadas socialmente según el estereotipo de género).

 

Asimismo se pone de manifiesto que existen situaciones de microviolencia, que se producen como consecuencia de no tener en cuenta ni las condiciones de vida, ni el trabajo y/o sobrecarga psicosocial que experimentan las mujeres. Esta microviolencia en la asistencia sanitaria viene favorecida por los estereotipos de género; limitación en la comunicación, relación de superioridad mantenida durante el acto médico, la mayor incidencia del aislamiento del exterior y una anulación de quien pide ayuda por una dolencia o enfermedad despojándola de su condición de persona.

 

Por lo que las principales conclusiones de este artículo son las siguientes:

 

  • La salud mental muestra un perfil dicotómico y socialmente diferenciado. Este perfil se construye en base a las diferencias en la forma de enfermar, los factores de vulnerabilidad psicosocial y de género.
  • Los estereotipos sociales de género influyen en la percepción global de la salud mental, con una tendencia a invisibilizar la importancia de los trastornos mentales crónicos que son los más prevalentes.
  • Los trastornos mentales crónicos están determinados por procesos psicosociales vinculados a formas de vida en relación con el género.

 

Bibliografía

 

Adam, A. , Bernabeu, I. , Pla, I. (2013): Estereotipos y prejuicios de género: factores determinantes en Salud Mental.

 

 

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