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lunes, 21 noviembre 2022 10:51
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Crónica del congreso «Rehabilitación psicosocial: práctica y filosofía a lo largo del ciclo vital» coorganizado por el Creap, la Fearp y Grupo 5
Categorías: La actividad en el Creap , Día a día en el Creap , Trabajo en Red , Visitas y eventos , Contenidos especializados , Resúmenes, Cursos y Talleres , Eventos
Etiquetas: salud mental , trastorno mental grave (tmg) , investigación , formación especializada , gestión del conocimiento , rehabilitación psicosocial , divulgación
VI CONGRESO FEARP | JORNADAS CREAP Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El VI Congreso de la Federación Española de Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial (Fearp) se celebró los días 23 y 24 de octubre de 2025 en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap) de Valencia, dependiente del Imserso. Bajo el título «Rehabilitación psicosocial: práctica y filosofía a lo largo del ciclo vital», el evento reunió a profesionales, investigadores, personas usuarias, familiares y representantes institucionales para reflexionar colectivamente sobre los retos, avances y propuestas en el ámbito de la rehabilitación psicosocial en todas las etapas de la vida. A lo largo de dos jornadas intensas, el Congreso se estructuró en módulos temáticos que abordaron la atención en salud mental desde una perspectiva intergeneracional, comunitaria y basada en derechos. Las mesas redondas, comunicaciones orales y conferencias ofrecieron un espacio plural para compartir experiencias innovadoras, investigaciones aplicadas y modelos de intervención que promueven la autonomía, la participación activa y la dignidad de las personas. Este encuentro se consolidó como un espacio de diálogo y construcción colectiva, donde se reafirmó el compromiso con una salud mental pública, inclusiva y transformadora, capaz de responder a los desafíos sociales, culturales y estructurales del presente. Inauguración jornada y conferencia marco El VI Congreso de la Fearp arrancó con una jornada inaugural que reafirmó el compromiso institucional con una atención en salud mental centrada en la persona, la dignidad y la participación activa a lo largo del ciclo vital. Durante el acto, se destacó la importancia de la rehabilitación psicosocial como herramienta ética y transformadora. Juan Lázaro, director del Creap, abrió el encuentro subrayando la necesidad de fortalecer redes colaborativas y avanzar hacia modelos que promuevan la autonomía. Patricia Saldaña, subdirectora de gestión de centros del Imserso, reivindicó el papel de los centros de referencia como generadores de conocimiento, destacando la importancia de la innovación, la investigación y la colaboración interinstitucional. Ignacio Grande Ballesteros, secretario auutonómico de familia y derechos sociales de la Generalitat Valenciana, apeló al refuerzo de los servicios públicos y a la comunidad como espacio de apoyo mutuo. Luis Pelegrín Calero, presidente de la Fearp, definió la rehabilitación psicosocial como una forma de relación humana basada en el acompañamiento ético. Por su parte, Daniel Navarro, de Grupo 5, presentó la rehabilitación psicosocial como una inversión social estratégica vinculada a la lucha contra la pobreza, a la reducción del estigma y a la garantía de los derechos humanos universales, entre otros aspectos. La conferencia marco estuvo a cargo de Ana María Tijerino, especialista en salud mental de la OMS Europa, quien propuso una visión transformadora de la rehabilitación psicosocial, centrada en los derechos humanos, la resiliencia y la recuperación. Abordó temas como la rentabilidad de la inversión pública en salud mental, el impacto de los determinantes digitales en adolescentes, la prevención del suicidio y el papel de las personas con experiencia vivida en la lucha contra el estigma. Cerró con un mensaje esperanzador: es posible construir redes interconectadas, basadas en derechos y centradas en la comunidad. Módulo infanto-juvenil El módulo infanto-juvenil del VI Congreso Fearp 2025 abordó cómo mejorar la atención en salud mental para niños, niñas y adolescentes, destacando enfoques centrados en la persona, los derechos y la flexibilidad de los recursos. La mesa redonda, moderada por Marta Rosillo, reunió a Ricardo Guinea, Javier Sempere, Marisa Rosa y Claudi Camps, quienes coincidieron en la necesidad de modelos comunitarios y accesibles. Camps denunció las barreras administrativas; Rosa compartió experiencias innovadoras como el podcast intergeneracional y alertó sobre el impacto del entorno digital y la precariedad; Guinea habló de los perfiles clínicos diferenciados por género; y Sempere reivindicó los vínculos reales y el aprendizaje en comunidad. En la primera mesa de comunicaciones, moderada por Isabel Contreras Cano, se presentaron proyectos como Biografía suspendida (arte terapia), Aprendizaje y Servicio (Fundación CHM), el programa Vibve (Asociación Murciana de Rehabilitación Psicosocial), y propuestas de José Ángel Rodrigo Manzano (Hermanas Hospitalarias), que apostaron por la escucha activa y la adaptabilidad. La segunda mesa, moderada por Alicia de la Calle Sanz, se centró en el trauma. Desde la Usmia de Sueca se presentó una Unidad Funcional de Trauma; Isabel Guillén Andrés abordó el trauma invisibilizado en mayores con deterioro cognitivo; y Cristóbal Almonte compartió un estudio de caso que destacó el respeto mutuo y la horizontalidad. El módulo concluyó con una idea clara: la atención infanto-juvenil debe adaptarse a los cambios sociales y culturales, con enfoques comunitarios, flexibles y centrados en la persona. Módulo personas adultas El módulo dedicado a la atención psicosocial en personas adultas, celebrado tras la comida, abordó temas fundamentales como los modelos de intervención, los derechos, los retos estructurales y experiencias prácticas. La mesa coloquio, moderada por Carolina Mogollón, reunió a José Manuel Cañamares, Manuel Muñoz y Margarita Rullas. Cañamares ofreció una crítica a los errores persistentes en los servicios de salud mental, defendiendo la rehabilitación psicosocial como herramienta transformadora y alertando sobre el estigma y los estereotipos. Muñoz aportó una visión histórica sobre los servicios en Madrid y sus desafíos. Rullas centró su intervención en los derechos, la inclusión de personas con experiencia vivida en los equipos y la importancia de una mirada comunitaria e interseccional. En la primera mesa de comunicaciones, moderada por Víctor Morales, se presentaron casos prácticos sobre el impacto del cuidado, la inclusión laboral (proyecto Euroempleo), y estrategias de acompañamiento desde entidades como Fundación Isol y Sinpromi. La Fundación Isol compartió un estudio de caso centrado en un varón con fortalezas personales significativas, destacando el papel del empleo en la mejora de las relaciones interpersonales. Finalmente, desde Sinpromi (Tenerife), se abordaron estrategias para conseguir y mantener un empleo, subrayando la importancia de la flexibilidad y el acompañamiento en los procesos de inclusión. La segunda mesa, moderada por Francisco Villegas, incluyó propuestas innovadoras como el programa “Decidir con voz propia” (Fundación Argia), actividades terapéuticas como el baloncesto (Gran Canaria), estudios sobre respiración coherente (José Manuel Egea) y el uso de la musicoterapia en personas con autismo (Miguel Ángel Diví). El módulo evidenció la necesidad de una atención psicosocial crítica, centrada en los derechos, adaptada a la diversidad y comprometida con la transformación social. Módulo personas mayores La segunda jornada del Congreso comenzó con un enfoque centrado en las personas mayores con problemas de salud mental, reivindicando una vejez digna, sin edadismo y con redes de apoyo flexibles. La mesa coloquio, moderada por Jorge Marredo, reunió a Rafael Cristina, Óscar Sánchez y Ana Herrero, quienes reflexionaron sobre cómo construir apoyos que respeten la experiencia vital sin caer en estereotipos. Rafael Cristina destacó la importancia de estudiar las necesidades específicas de este colectivo, señalando fenómenos como la soledad no deseada y el rol de los hijos con TMG como cuidadores. Óscar Sánchez propuso modelos que reconozcan la fragilidad sin perder de vista la autonomía, y abogó por una estrategia nacional que garantice derechos sin discriminación por edad. Ana Herrero subrayó la necesidad de redes permeables y la conexión entre servicios sociales y sanitarios, abordando también la planificación del final de la vida. La primera mesa de comunicaciones, moderada por Carlos Salamero, presentó iniciativas como el plan de prevención del suicidio en Madrid, el abordaje del trauma en personas migrantes mayores (Elena Navarrete), el estudio sobre estigma interiorizado (Clara Uribarrena, Universidad de Valencia), y un estudio sobre perspectiva en igualdad (Carolina Mogollón). Tras la pausa del café, la segunda mesa de comunicaciones, moderada por Jaime Fernández, abordó enfoques integrativos. Alicia de la Calle presentó la terapia multifamiliar como espacio de transformación; dos investigadoras madrileñas trataron la transmisión multigeneracional del sufrimiento; Óscar Tarín destacó la importancia de la escucha activa; y desde Argia se compartió una experiencia de activismo como motor de recuperación. Mesa Debate: Profesionalización del Apoyo entre Iguales Moderada por Juan Lázaro, esta mesa abordó cómo implementar la figura del Agente de Apoyo entre Iguales en salud mental dentro de los sistemas públicos. Anaís Ruiz, Agente de Apoyo Mutuo en el Creap (Grupo 5), compartió vivencias sobre el valor del apoyo entre iguales en servicios públicos, destacando cómo este tipo de acompañamiento transforma la relación terapéutica y fortalece la recuperación. César Ferrer , Agente de Apoyo Mutuo en el Creap (Grupo 5), propuso estrategias para profesionalizar esta figura, integrándola en los equipos de salud mental y reconociendo su papel en la reducción del estigma, como agente de cambio y vínculo comunitario. Presentación: Plan Nacional de Salud Mental y Rehabilitación En una intervención clave, Begoña Frades García y Francisco González Aguado, subdirector del Comisionado de Salud Mental, presentaron los avances del Plan Nacional de Salud Mental. Ambos defendieron una salud mental basada en derechos, equidad y comunidad, denunciando la mercantilización de la salud y la precariedad que afecta a los determinantes sociales. Se habló de la necesidad de un pacto de Estado intraministerial, de la integración real entre sanidad y servicios sociales, y de la urgencia de programas orientados a la coerción cero. Se subrayó que los derechos se vulneran especialmente en urgencias, y que no basta con formarse en enfoques como Quality Rights si no hay evaluación ni seguimiento. La renta básica universal fue mencionada como una medida estructural para mejorar la salud mental desde la raíz. Clausura y Entrega de Premios La jornada concluyó con la entrega de premios a las mejores comunicaciones orales y póster, a cargo de Juan Linares, coordinador de comunicación interna de Clariane España. El reconocimiento puso en valor el compromiso, la creatividad y el rigor de los participantes, cerrando el Congreso con un mensaje de esperanza y acción colectiva.
miércoles, 29 octubre 2025 10:05
Planes de Atención Individualizada y Planificación Centrada en la Persona en rehabilitación psicosocial
Categorías: Formación , Contenidos especializados , Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: salud mental , rehabilitación psicosocial , tratamiento , adherencia al tratamiento , autonomía , tratamiento no farmacológico
Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Plan de Atención Individualizada (PAI) y Planificación Centrada en la Persona (PCP) La rehabilitación psicosocial no avanza con recetas universales, sino con trayectorias hechas a medida. El Plan de Atención Individualizada (PAI) es el instrumento que convierte esa promesa en trabajo concreto: fija objetivos medibles, distribuye responsabilidades y establece cómo y cuándo se evaluará el progreso. La planificación centrada en la persona (PCP), por su parte, marca el rumbo: identifica lo que importa de verdad, en el lenguaje de la vida cotidiana y no solo en el de los servicios. Cuando ambos enfoques se alinean, el proceso es nítido. Etapas del proceso Primero se exploran metas, valores y apoyos reales —no solo necesidades clínicas— y se pactan prioridades con la persona. Después, esas prioridades se traducen a objetivos funcionales con plazos realistas y criterios de éxito observables. A continuación, se diseña la intervención: qué se hará, con qué frecuencia, en qué contextos y con qué apoyos comunitarios. El equipo interdisciplinar asume tareas concretas y se coordina sobre un único documento operativo. Por último, se revisan datos de manera periódica y se ajusta el plan sin dramatismos, con la misma naturalidad con la que se corrige un rumbo en carretera. Un ejemplo vale más que muchas definiciones. «Quiero vivir con más autonomía» es una aspiración legítima pero difusa; en PAI se convierte en algo comprobable: en seis semanas, la persona planifica y ejecuta la compra semanal para cinco menús, usando lista y presupuesto, en cuatro de cinco intentos, con apoyo decreciente del educador. Este tipo de formulación deja poco espacio a la ambigüedad, facilita la coordinación entre profesionales y, sobre todo, permite saber si el cambio ha ocurrido donde debe ocurrir: fuera del recurso, en la vida diaria. Evaluación y mejora continua La evaluación no es una postdata del plan, es su columna vertebral. Conviene registrar asistencia y adherencia, observar el desempeño de las habilidades objetivo en escenarios reales, recoger percepciones de la propia persona y vigilar eventos críticos que obliguen a reajustar. Con revisiones calendarizadas —quincenales o mensuales, según el caso— el PAI deja de ser un archivo estático y se comporta como lo que es: un documento vivo que aprende de la experiencia. Los tropiezos habituales son conocidos. Errores comunes Los objetivos vagos, centrados en síntomas y poco relevantes para la persona, minan la adherencia. Las intervenciones desconectadas de la comunidad se quedan en ejercicios de aula. La coordinación deficiente genera duplicidades o huecos. Todo esto se previene con un lenguaje funcional acordado con la persona, con escenarios de práctica en casa, barrio o empleo desde el primer día, y con un único PAI compartido por el equipo, donde cada profesional sabe qué hace y para qué. Conclusiones Los beneficios de trabajar así se notan pronto: mayor sentido de agencia, menor fricción entre servicios y cambios funcionales visibles. En síntesis, la PCP define el «por qué» y el «para qué»; el PAI pone el «qué», el «cómo» y el «cuándo». Si la persona se reconoce en el plan y el equipo sabe exactamente qué ejecutar y cómo medirlo, la rehabilitación psicosocial deja de ser un catálogo de actividades para convertirse en un proceso de recuperación con resultados verificables. Próxima edición del curso de PAI en el Creap Próximamente celebraremos una nueva edición del curso en el Creap: «Elaboración de Planes de Atención Individualizados (PAI) evaluables en rehabilitación psicosocial» dará comienzo el 20 de octubre y finalizará el 3 de noviembre, con automatrícula del 14 al 16 de octubre. Si te interesa participar, completa la inscripción en esas fechas y reserva en tu agenda el periodo de impartición. Contenido relacionado Teleformación Creap 2025 Recibe la información de los próximos cursos
miércoles, 15 octubre 2025 10:33
Los procesos subyacentes: La cognición social
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: inclusión social , rehabilitación psicosocial , divulgación , conducta , rehabilitación cognitiva
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Introducción Dentro de las personas que de forma habitual se atiende en los recursos de rehabilitación psicosocial, es frecuente encontrar que una de las dificultades que presentan es la relativa a la interacción social, algo que, en ocasiones, las conduce al aislamiento y a la soledad. A su vez, una de las intervenciones que se muestra más necesaria y ha demostrado más efectividad en los diferentes meta-análisis efectuados hasta la fecha, es el entrenamiento en habilidades sociales. El entrenamiento en habilidades sociales Aunque hay diversas metodologías y fórmulas para trabajar las habilidades sociales, generalmente se llevan a cabo a nivel grupal, y se abordan aspectos relacionados con la asertividad, el inicio y mantenimiento de conversaciones, la gestión de situaciones sociales que pueden catalogarse como complicadas o potencialmente conflictivas, la reducción de la ansiedad social por medio de la exposición, la mejora del autoconcepto, etc… todas técnicas destinadas a que la persona que participe en el programa adquiera habilidades, las ponga en práctica y, por medio de la experiencia, pueda percibirse cada vez más competente y capaz en este área tan relevante para el ser humano. Esto, a su vez, puede propiciar una reducción del aislamiento y ayudar a la persona a construir una red de apoyo. Es muy habitual que dentro de los programas que se ofrecen desde los dispositivos de rehabilitación psicosocial, se propongan diversas intervenciones y actividades que tengan por objetivo el entrenamiento en habilidades sociales y la subsiguiente generalización de estas competencias al entorno de la persona. Si bien, también es relativamente frecuente que, tras el riguroso trabajo, los profesionales hagan valoraciones del tipo «la verdad es que esta persona, por lo que hemos visto en los programas, cuenta con las habilidades necesarias para relacionarse con sus compañeros o las personas de su entorno, pero luego no lo hace, no generaliza, y sigue sin relacionarse con nadie e igual de aislado».….es cierto que en esta situación tan frecuente pueden encontrase infinidad de variables que influyen o median para que el resultado sea este…..por ejemplo, el autoconcepto, el estigma internalizado, la ansiedad social, la falta de oportunidades reales o la sintomatología propia del trastorno, entre muchas otras, pueden tener que ver. Pero hay otra variable que conviene no perder de vista en estos casos, y no es otra que la denominada «cognición social». La cognición social: una brújula en las interacciones sociales Por hacer una definición sencilla y accesible de este complejo constructo, podríamos decir que la «cognición social» es esa brújula que nos guía en las situaciones sociales y que, de estar afectada o alterada, en muchas ocasiones lleva a la persona a perderse durante las mismas. Aparte de la importancia de emplear un estilo de comunicación asertivo y conocer fórmulas para iniciar conversaciones o gestionar situaciones comprometedoras o complicadas, en las interacciones sociales también hay otros muchos componentes que, quizás, no sean tan evidentes, pero que influyen de forma importante. Por ejemplo, la capacidad para reconocer y gestionar nuestras propias emociones o intuir de una forma más o menos certera que puede estar sintiendo a este nivel la persona que hay enfrente, constructo al que se denomina «procesamiento emocional», también es un aspecto clave en las situaciones sociales. Pero junto a este, también hay otros como, por ejemplo, la «teoría de la mente», que es la capacidad de intuir lo que la otra persona puede estar pensando en una determinada situación, la «percepción/conocimiento social» que tiene que ver con el conocimiento que tenemos sobre lo que es adecuado y habitual en una situación social, o el denominado «estilo atribucional», que es la capacidad para hacer una adecuada valoración de los eventos positivos o negativos que ocurren en nuestra vida. Imaginemos, por tanto, una persona que conoce y maneja de forma más o menos adecuada todas aquellas estrategias comunicacionales que, en teoría, le habrían de permitir desenvolverse en las situaciones sociales, pero que, sin embargo, tiene dificultades para identificar y gestionar las emociones propias, intuir lo que los otros pueden estar pensando o sintiendo, saber que es lo adecuado o habitual en una determinada situación social, o tiende a atribuir de forma incorrecta los eventos que le suceden…., en este caso, encontramos a una persona bien entrenada para la interacción social, pero perdida durante las mismas, lo que quizás suponga que siga evitándolas y aislándose. Los estudios demuestran de una forma clara e inequívoca, que un importante porcentaje de personas con trastornos del espectro de la psicosis, trastorno bipolar y trastornos de personalidad, entre otros, presentan problemas en cognición social y en sus componentes. No obstante, a día de hoy existen diferentes pruebas traducidas y validadas en población española que sirven para valorar estos constructos, así como, programas específicos destinados a que las personas con dificultades a este respecto, puedan trabajar y mejorar estas capacidades tan importantes para el correcto funcionamiento social. Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
jueves, 02 octubre 2025 14:49
Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (IV)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: intervención comunitaria , investigación , salud comunitaria , rehabilitación psicosocial , divulgación
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Frente: La investigación es muy útil, y la sociedad la valora así. La ciencia es tan útil que en cierta ocasión un grupo de investigadores se fueron a estudiar cómo se comunicaban unos pájaros en el Amazonas, y al volver mostraron sus hallazgos, por lo que mucha gente creyó que aquellos pájaros del Amazonas se comunicaban gracias a los investigadores. Creo que es momento de dar la vuelta a la tortilla. La investigación está «inflacionada». Esa inflación viene desde la física, donde una teoría juega con unos márgenes de precisión que no se aplican a las ciencias sociales. En segundo lugar, el modelo biomédico se vende muy bien, desde la genética a la farmacología. Aquí entra la biología y la química y de ahí en adelante hasta llegar a lo psicosocial. Los resultados del modelo biomédico ya entran en conflicto con la intervención clínica, convirtiéndose en un producto, más que en una realidad. Sólo hay que recordar las promesas de la genética de los años 60 y 70, hasta nuestros días. Obviamente la genética ha hecho grandes contribuciones al desarrollo científico, pero el impacto psicosocial todavía depende del cómo lo evaluemos. En la farmacología sólo hay que preguntarse por la contribución de los modelos preclínicos al tratamiento de trastornos mentales graves y explorar un poco la propia literatura científica. El nivel psicosocial ya es una metáfora. Los modelos psicosociales, con pretensiones de ser como las teorías de la física, no se pueden aplicar porque la realidad no se ajusta a ellos cuando parten de la académica. Todos son incompletos. Todos son un intento de explicar la realidad en el que fracasan porque al pasar por el filtro de la investigación están sobre ajustados. Y hay que tener en cuenta que el sobreajuste se puede estimar numéricamente. Este sobreajuste ocurre cuando el modelo comienza a explicar el ruido y las idiosincrasias de la muestra desde la que se desarrolla, a costa de su generalización a otras muestras de intervención. ¿Cómo debería contribuir el profesional de la rehabilitación psicosocial a la investigación? Retaguardia: El profesional de la rehabilitación psicosocial puede contribuir en una investigación útil para la misma transmitiendo sus observaciones. La forma en que se pueden transmitir es traduciéndolas en preguntas, hipótesis, intervenciones, procedimientos, indicadores y su evidencia y experiencia previa en términos asequibles para la investigación. Eso supone que el profesional tiene que conocer los procesos de la ciencia en cierta medida. Ya puedes ser tú un experto en rehabilitación o recuperación en un foro en el que se hable inglés si tú no sabes inglés para hacerte entender. Si quieres participar en el foro, tendrás que aprender el idioma o buscarte un traductor. Curiosamente, el futuro de la intervención psicosocial se decide en foros internacionales que dictan de arriba a abajo las políticas psicosociales. Estas políticas psicosociales se fundamentan en investigación científica, pero se convierten en tecnocracia que pueden ahogar a los profesionales de la rehabilitación. El profesional de la rehabilitación debe aprender a hablar el lenguaje internacional de la investigación, para poder influir de abajo a arriba y de arriba a abajo, de la práctica profesional a las políticas sociales, y de la práctica profesional a la investigación. Esta capacidad es la que permitirá que los y las profesionales de la rehabilitación psicosocial, los usuarios y usuarias, encuentren soluciones a los problemas con los que se encuentran para ofrecer la asistencia solicitada. Frente: Lo que puede decir un profesional que se dedica a la rehabilitación psicosocial es que está cansado de lo hegemónico en este campo y en otros, por cierto. Se nos pide que se mida, se nos pide indicadores, se nos pide objetividad. El problema es que los PIR o Planes Individuales de Rehabilitación (o como los llamó un compañero de la rehabilitación, Planes Imposibles de Realizar), los análisis funcionales donde se obliga a evaluar hasta los ritmos circadianos de los pacientes, las intervenciones (no todas funcionan) ... son una quimera en un mundo tan dinámico como en el que vivimos. ¿Hacia dónde nos podemos dirigir? Ahora mismo, lo que sí podemos objetivar es el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia. Este hartazgo ha ido a más debido a las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental. Estamos hablando de contenciones, tratamientos involuntarios, incapacidades para «proteger» a la persona, ingresos en contra de la voluntad de la persona… Me refiero a que se debe dejar un modelo basado en el fármaco y comenzar a tener en cuenta a las personas o, como a mí me gusta llamarlos, clientes. Hay que invertir realmente en rehabilitación y su investigación, ahora mismo, la mayor parte de la inversión se va en gasto farmacológico, ya sea para investigar o para tratamientos. Creemos que, se debe evaluar los efectos en el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental, de un espacio seguro, los beneficios de un vínculo afectivo que no dañe. La pregunta es, ¿cómo se puede investigar eso con el modelo actual y para que no parezcan intuiciones o impresiones? Retaguardia: Primer problema. Comenzamos por considerar como objetivado lo que no está. Si la queja y la crítica son deporte nacional, «el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia» es un claro ejemplo de por qué no avanzamos. En primer lugar, la estimación de «colectivo no desdeñable» no está operacionalizada, se transmite y percibe como una opinión y no como un hecho. Por otro lado, la identificación de las categorías «rehabilitación», «psiquiatría» y «terapia», creo que es parcial y poco precisa. Y seguimos por mal camino. Hacemos una atribución causal entre «lo hegemónico», que es causa de «las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental». Además, estas constantes vulneraciones son causa del incremento del hartazgo. Ciertamente, el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental parece un objetivo claro de investigación que se identifica en el ámbito de la rehabilitación y recuperación psicosocial. En respuesta a tu pregunta, la forma de evitar que el modelo actual genere investigación, más allá de intuiciones e impresiones, requiere de dos pasos. Uno, y no por ello el primero, la traducción de las observaciones del profesional de la rehabilitación al método científico. Por ejemplo, si quiero ver como una intervención favorece la recuperación, tendré que definir qué es recuperación. Si la recuperación está centrada en la persona para ayudarle a tener una vida satisfactoria, no podré definir la recuperación a partir de objetivos clínicos dictados por los profesionales. En consecuencia, el PIR no vendrá dictado por el clínico, sino por la persona afectada, al contrario de si estuviéramos hablando de rehabilitación. En resumen, los objetivos de la investigación vendrán evidenciados por la colaboración de los usuarios de los dispositivos, y para ello existen muchas metodologías, como las fenomenológicas. El siguiente paso es la traducción de los resultados científicos a la práctica profesional. No me puedo quejar de que los resultados de la investigación no son aplicables a la persona que estoy viendo en mi dispositivo. Sin embargo, leo un libro de divulgación sobre «neurodivergencia» y me pongo a comentar el tema a modo de plegaria en todos los foros profesionales en donde me encuentro. El profesional podrá leer investigación y a partir de ahí tendrá ideas para compartir con sus compañeros con un espíritu crítico. La traducción no puede ser literal en ningún caso, ni de la práctica asistencial a la ciencia, ni viceversa. El lenguaje utiliza palabras, es discreto, en consecuencia, impreciso y limitado. Dos personas no significan la misma experiencia, aunque estén diciendo las mismas palabras. Pensemos en un elefante rosa, ¿tu imaginación evoca un elefante igual que el mío? Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
martes, 05 agosto 2025 08:32
Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (III)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: intervención comunitaria , investigación , salud comunitaria , rehabilitación psicosocial , divulgación
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Retaguardia: Al pensar en por qué no se refleja la investigación en la intervención psicosocial ¿me pregunto sobre qué salto hay que dar para que el trabajo cotidiano en los centros se realice desde una perspectiva organizada según un criterio de evidencia previa que no sea «el mío»? ¿Espera el profesional que una investigación describa lo mismo que se hace en el dispositivo? ¿Las características de los usuarios con los que trabajo deben ser similares a las de la investigación de la que pretendo, pero no, nutrirme? ¿Qué criterios se aplican para intervenir en la recuperación de una persona que se fundamenten en la investigación y las guías clínicas? Al estudiar el caso,¿realizo un análisis funcional o mi intuición y capacidad de inferencia ya no lo requiere porque soy una persona con experiencia? ¿Por qué «yo lo valgo»? ¿Qué es necesario para que la intervención psicosocial se organice según evidencias de la investigación, con una evaluación con criterio y un plan de trabajo u hoja de ruta recogido en evidencias y papel, sin que se convierta en un tedio burocrático? Y por último, esta forma de trabajar tan deslavazada ¿es por ética profesional? Frente: Los servicios de rehabilitación psicosocial están repletos de programas basados en la evidencia. Programas como la psicoeducación, rehabilitación cognitiva, rehabilitación ocupacional…, ahora mismo estamos en el momento de la mentalización y el trauma. Es decir, no dudo que en la mayoría de servicios se implementan programas avalados por Guías Clínicas que, dicho sea de paso, es la que habla de criterios de intervención. El problema que puede existir en la clínica es que, por diversos motivos, no se observan a largo plazo los resultados que la evidencia refiere. Por otra parte, los servicios no creo que se organicen en función de «yo lo valgo» y sí en función del «paciente lo vale». Lo que, en este sentido me llega, es un problema de subjetividad, tema muy manido en el campo de la psiquiatría y psicología. Es decir, no existen pruebas objetivas para diagnosticar, como ocurre en otras especialidades. De esta manera, el índice de concordancia en los diagnósticos está rozando el factor suerte, y cuando hablo de diagnósticos no sólo estoy hablando del psiquiátrico. Entonces, en este sentido, vuelvo a la pregunta que hacía, ¿cuál es la investigación que necesita la rehabilitación psicosocial? Retaguardia: Me pregunto el criterio para introducir nuevos momentos en el panorama de la rehabilitación. A parte de eso, considero que la investigación que necesita la rehabilitación psicosocial atiende a una necesidad de requisitos y otra de contenidos. En tanto a los requisitos, la investigación requiere que sea rigurosa en los procedimientos y la evaluación de la eficacia, efectividad y la eficiencia. La evaluación debe ser atendiendo a distintos plazos y en condiciones experimentales y naturales según la necesidad. Eso supone desde estudios experimentales a estudios controlados a nivel de intervención. Por otro lado, el contenido debe estar centrado en la persona y su recuperación, atendiendo a las distintas definiciones de recuperación o cualquier otra realidad, que una vez conceptualizada y operacionalizada, es decir, definida las condiciones en las que se da y como se da. Por ejemplo, la investigación centrada en la persona también puede ser en grupo, pero atendiendo a las conclusiones que nos permite la investigación en grupo y destacando las diferencias individuales de las personas que participan en esos grupos. Y en toda investigación debe haber un énfasis en la transferencia a la práctica real en los dispositivos y cómo implementarla. Un estudio experimental no es transferible, pero nos puede dar una información relevante; un estudio aplicado debe trabajar en la implementación de la transferencia a las personas y los dispositivos. Frente: Cuando escucho «requisitos» no puedo dejar de pensar en que se tiende a valorar en mayor medida los tratamientos orientados a lo agudo, es decir, al síntoma, y valorar los tratamientos psicosociales prolongados como de segundo orden. Por ejemplo, los estudios sobre efectos del ejercicio físico sobre la salud mental ofrecen evidencia contradictoria. El problema es que no hay estudios que midan el efecto del ejercicio físico a largo plazo, es decir, es imposible saber dichos beneficios en estudios de dos meses, seis meses o, incluso un año. En cuanto a contenido, es posible que una de las fallas de las técnicas o procesos que se consideran basados en la evidencia, se centren en déficits y no tanto en puntos fuertes, lo que puede frustrar a los profesionales que los ponen en práctica, así como, estigmatizar a las personas susceptibles de dichas técnicas. Recordemos que, según la evidencia, uno de los problemas informados por las personas con Trastorno Mental Grave es el estigma que, en su mayor parte, se centra en los profesionales de la rehabilitación. En este sentido, la aplicación de la evidencia en los tratamientos psicosociales se organiza en gran medida en torno a un modelo biomédico de intervención. Así, la aplicación de los tratamientos se sigue organizando, en su mayoría, de acuerdo con las estrategias diagnósticas tradicionales, lo que puede poner en riesgo la tarea de aplicar las técnicas en base a un conocimiento amplio e individual de las dimensiones del paciente más que en base a un conocimiento de su diagnóstico. De esta forma, se puede caer en el error de centrarnos en la recuperación funcional (siguiendo bajo un paraguas biomédico) y menos en aspectos más profundos o subjetivos del bienestar, como la identidad personal o las relaciones significativas. Eso sí, siempre con evidencia. Continuará... Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? 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miércoles, 08 octubre 2025 10:15
DBT y Psicosis: Una perspectiva esperanzadora para la regulación emocional
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: acompañamiento terapéutico , rehabilitación psicosocial , herramienta terapéutica , regulación emocional
TERAPIA DIALÉCTICA CONDUCTUAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Cuando hablamos de la Terapia Dialéctica Conductual (DBT, por sus siglas en inglés), a menudo pensamos en su aplicación a la desregulación emocional. Y si bien es cierto, que la -ha demostrado ser una herramienta de enorme utilidad, combinando la atención plena, la tolerancia al malestar y la regulación emocional, lo que resulta especialmente fascinante es cómo su enfoque no se limita a su aplicación original en este ámbito, y como poco a poco va abriéndose paso en otros campos de intervención, como los trastornos del espectro psicótico. Sí bien, la DBT se originó en el contexto del tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), su flexibilidad terapéutica es tal que podemos decir que su alcance es mucho mayor de lo que inicialmente se podía pensar. ¿Por qué este aspecto es tan relevante en el contexto de la intervención no farmacológica en psicosis? Sencillamente porque la desregulación emocional no es un mero síntoma secundario; es, sin duda, una característica central del espectro psicótico y quizás de las más minusvaloradas. Psicosis y dificultades en la regulación emocional La investigación nos está abriendo los ojos a una realidad crucial: las estrategias de afrontamiento desadaptativas en la gestión de las emociones pueden ser el puente entre las experiencias vitales adversas y el desarrollo de síntomas psicóticos. Es como si el cuerpo y la mente, al no saber cómo procesar el torbellino emocional, terminaran desarrollando patrones disfuncionales. Así, observamos que las personas con trastornos psicóticos tropiezan con la regulación emocional en, al menos, tres niveles críticos: A nivel experiencial: Les cuesta mucho procesar y, más aún, comprender sus propias emociones. Podríamos decir que es como intentar descifrar un idioma que no conocen. A nivel de procesamiento: Analizar e interpretar la información emocional se convierte en un laberinto, donde cada señal puede malinterpretarse. A nivel expresivo: Comunicar y expresar adecuadamente lo que sienten es un muro infranqueable, lo que a menudo lleva a un aislamiento aún mayor. Déficits específicos y el camino hacia la recuperación Un detalle que no podemos pasar por alto en las personas con psicosis es la escasez de estrategias adaptativas, como la reevaluación cognitiva. Esto más que una mera observación, es un dato que, en nuestra experiencia, se correlaciona directamente con resultados clínicos menos favorables. Pero aquí es donde podemos ver una oportunidad terapéutica inmensa: si dirigimos nuestras intervenciones hacia la regulación emocional, estamos en la senda de aliviar, de forma significativa, la sintomatología psicótica. Sinergias terapéuticas: la DBT como complemento Podemos afirmar que la integración de estrategias específicas de regulación emocional, como la reevaluación y el mindfulness, dentro de los marcos de la terapia cognitivo-conductual es uno de los mayores aciertos dentro de esta corriente, ya que esta combinación no solo potencia el tratamiento, sino que, además, saca lo mejor de ambos mundos terapéuticos. Resultados prometedores Los estudios piloto, centrados en las habilidades de regulación emocional de la DBT , están arrojando resultados que son, cuanto menos, prometedores. Así consultando la literatura al respecto, esta nos muestra: Una reducción notable en autolesiones no suicidas. Una mejora sustancial en la capacidad de regulación emocional. Menos malestar general y, lo que es aún más importante, una mejora en el funcionamiento cotidiano. Estos hallazgos no hacen más que reforzar la idea de que adaptar módulos específicos de DBT para abordar la sintomatología asociada con trastornos psicóticos no es solo una buena idea, es un paso fundamental hacia un enfoque más personalizado y efectivo. Como es sabido, en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, la DDBT va mucho más allá del mero manejo sintomatológico. Su objetivo es el bienestar general y la funcionalidad de las personas que viven con psicosis. Al abordar la desregulación emocional que subyace a tantos desafíos, esta terapia nos ofrece la posibilidad de mejoras significativas en los resultados terapéuticos. No se trata solo de apagar fuegos, sino de construir una base sólida para una vida plena. Por tanto, la adaptación de las técnicas de DBT para adultos con sintomatología psicótica no es solo un avance; es, en nuestra opinión, un salto cualitativo en el tratamiento integral. Por lo que reconocer que la regulación emocional efectiva es la piedra angular para la recuperación y un funcionamiento óptimo en esta población es, sin duda, la clave y una oportunidad enorme para ayudar a transformar las vidas de las personas que reciben esta intervención. Contenido relacionado La regulación emocional como variable relevante en el Trastorno Mental Grave(TMG) La activación conductual aplicada a personas con esquizofrenia y su utilidad en la intervención no farmacológica
martes, 22 julio 2025 08:32
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