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Crónica del congreso «Rehabilitación psicosocial: práctica y filosofía a lo largo del ciclo vital» coorganizado por el Creap, la Fearp y Grupo 5
Categorías: La actividad en el Creap , Día a día en el Creap , Trabajo en Red , Visitas y eventos , Contenidos especializados , Resúmenes, Cursos y Talleres , Eventos
Etiquetas: salud mental , trastorno mental grave (tmg) , investigación , formación especializada , gestión del conocimiento , rehabilitación psicosocial , divulgación
VI CONGRESO FEARP | JORNADAS CREAP Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El VI Congreso de la Federación Española de Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial (Fearp) se celebró los días 23 y 24 de octubre de 2025 en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap) de Valencia, dependiente del Imserso. Bajo el título «Rehabilitación psicosocial: práctica y filosofía a lo largo del ciclo vital», el evento reunió a profesionales, investigadores, personas usuarias, familiares y representantes institucionales para reflexionar colectivamente sobre los retos, avances y propuestas en el ámbito de la rehabilitación psicosocial en todas las etapas de la vida. A lo largo de dos jornadas intensas, el Congreso se estructuró en módulos temáticos que abordaron la atención en salud mental desde una perspectiva intergeneracional, comunitaria y basada en derechos. Las mesas redondas, comunicaciones orales y conferencias ofrecieron un espacio plural para compartir experiencias innovadoras, investigaciones aplicadas y modelos de intervención que promueven la autonomía, la participación activa y la dignidad de las personas. Este encuentro se consolidó como un espacio de diálogo y construcción colectiva, donde se reafirmó el compromiso con una salud mental pública, inclusiva y transformadora, capaz de responder a los desafíos sociales, culturales y estructurales del presente. Inauguración jornada y conferencia marco El VI Congreso de la Fearp arrancó con una jornada inaugural que reafirmó el compromiso institucional con una atención en salud mental centrada en la persona, la dignidad y la participación activa a lo largo del ciclo vital. Durante el acto, se destacó la importancia de la rehabilitación psicosocial como herramienta ética y transformadora. Juan Lázaro, director del Creap, abrió el encuentro subrayando la necesidad de fortalecer redes colaborativas y avanzar hacia modelos que promuevan la autonomía. Patricia Saldaña, subdirectora de gestión de centros del Imserso, reivindicó el papel de los centros de referencia como generadores de conocimiento, destacando la importancia de la innovación, la investigación y la colaboración interinstitucional. Ignacio Grande Ballesteros, secretario auutonómico de familia y derechos sociales de la Generalitat Valenciana, apeló al refuerzo de los servicios públicos y a la comunidad como espacio de apoyo mutuo. Luis Pelegrín Calero, presidente de la Fearp, definió la rehabilitación psicosocial como una forma de relación humana basada en el acompañamiento ético. Por su parte, Daniel Navarro, de Grupo 5, presentó la rehabilitación psicosocial como una inversión social estratégica vinculada a la lucha contra la pobreza, a la reducción del estigma y a la garantía de los derechos humanos universales, entre otros aspectos. La conferencia marco estuvo a cargo de Ana María Tijerino, especialista en salud mental de la OMS Europa, quien propuso una visión transformadora de la rehabilitación psicosocial, centrada en los derechos humanos, la resiliencia y la recuperación. Abordó temas como la rentabilidad de la inversión pública en salud mental, el impacto de los determinantes digitales en adolescentes, la prevención del suicidio y el papel de las personas con experiencia vivida en la lucha contra el estigma. Cerró con un mensaje esperanzador: es posible construir redes interconectadas, basadas en derechos y centradas en la comunidad. Módulo infanto-juvenil El módulo infanto-juvenil del VI Congreso Fearp 2025 abordó cómo mejorar la atención en salud mental para niños, niñas y adolescentes, destacando enfoques centrados en la persona, los derechos y la flexibilidad de los recursos. La mesa redonda, moderada por Marta Rosillo, reunió a Ricardo Guinea, Javier Sempere, Marisa Rosa y Claudi Camps, quienes coincidieron en la necesidad de modelos comunitarios y accesibles. Camps denunció las barreras administrativas; Rosa compartió experiencias innovadoras como el podcast intergeneracional y alertó sobre el impacto del entorno digital y la precariedad; Guinea habló de los perfiles clínicos diferenciados por género; y Sempere reivindicó los vínculos reales y el aprendizaje en comunidad. En la primera mesa de comunicaciones, moderada por Isabel Contreras Cano, se presentaron proyectos como Biografía suspendida (arte terapia), Aprendizaje y Servicio (Fundación CHM), el programa Vibve (Asociación Murciana de Rehabilitación Psicosocial), y propuestas de José Ángel Rodrigo Manzano (Hermanas Hospitalarias), que apostaron por la escucha activa y la adaptabilidad. La segunda mesa, moderada por Alicia de la Calle Sanz, se centró en el trauma. Desde la Usmia de Sueca se presentó una Unidad Funcional de Trauma; Isabel Guillén Andrés abordó el trauma invisibilizado en mayores con deterioro cognitivo; y Cristóbal Almonte compartió un estudio de caso que destacó el respeto mutuo y la horizontalidad. El módulo concluyó con una idea clara: la atención infanto-juvenil debe adaptarse a los cambios sociales y culturales, con enfoques comunitarios, flexibles y centrados en la persona. Módulo personas adultas El módulo dedicado a la atención psicosocial en personas adultas, celebrado tras la comida, abordó temas fundamentales como los modelos de intervención, los derechos, los retos estructurales y experiencias prácticas. La mesa coloquio, moderada por Carolina Mogollón, reunió a José Manuel Cañamares, Manuel Muñoz y Margarita Rullas. Cañamares ofreció una crítica a los errores persistentes en los servicios de salud mental, defendiendo la rehabilitación psicosocial como herramienta transformadora y alertando sobre el estigma y los estereotipos. Muñoz aportó una visión histórica sobre los servicios en Madrid y sus desafíos. Rullas centró su intervención en los derechos, la inclusión de personas con experiencia vivida en los equipos y la importancia de una mirada comunitaria e interseccional. En la primera mesa de comunicaciones, moderada por Víctor Morales, se presentaron casos prácticos sobre el impacto del cuidado, la inclusión laboral (proyecto Euroempleo), y estrategias de acompañamiento desde entidades como Fundación Isol y Sinpromi. La Fundación Isol compartió un estudio de caso centrado en un varón con fortalezas personales significativas, destacando el papel del empleo en la mejora de las relaciones interpersonales. Finalmente, desde Sinpromi (Tenerife), se abordaron estrategias para conseguir y mantener un empleo, subrayando la importancia de la flexibilidad y el acompañamiento en los procesos de inclusión. La segunda mesa, moderada por Francisco Villegas, incluyó propuestas innovadoras como el programa “Decidir con voz propia” (Fundación Argia), actividades terapéuticas como el baloncesto (Gran Canaria), estudios sobre respiración coherente (José Manuel Egea) y el uso de la musicoterapia en personas con autismo (Miguel Ángel Diví). El módulo evidenció la necesidad de una atención psicosocial crítica, centrada en los derechos, adaptada a la diversidad y comprometida con la transformación social. Módulo personas mayores La segunda jornada del Congreso comenzó con un enfoque centrado en las personas mayores con problemas de salud mental, reivindicando una vejez digna, sin edadismo y con redes de apoyo flexibles. La mesa coloquio, moderada por Jorge Marredo, reunió a Rafael Cristina, Óscar Sánchez y Ana Herrero, quienes reflexionaron sobre cómo construir apoyos que respeten la experiencia vital sin caer en estereotipos. Rafael Cristina destacó la importancia de estudiar las necesidades específicas de este colectivo, señalando fenómenos como la soledad no deseada y el rol de los hijos con TMG como cuidadores. Óscar Sánchez propuso modelos que reconozcan la fragilidad sin perder de vista la autonomía, y abogó por una estrategia nacional que garantice derechos sin discriminación por edad. Ana Herrero subrayó la necesidad de redes permeables y la conexión entre servicios sociales y sanitarios, abordando también la planificación del final de la vida. La primera mesa de comunicaciones, moderada por Carlos Salamero, presentó iniciativas como el plan de prevención del suicidio en Madrid, el abordaje del trauma en personas migrantes mayores (Elena Navarrete), el estudio sobre estigma interiorizado (Clara Uribarrena, Universidad de Valencia), y un estudio sobre perspectiva en igualdad (Carolina Mogollón). Tras la pausa del café, la segunda mesa de comunicaciones, moderada por Jaime Fernández, abordó enfoques integrativos. Alicia de la Calle presentó la terapia multifamiliar como espacio de transformación; dos investigadoras madrileñas trataron la transmisión multigeneracional del sufrimiento; Óscar Tarín destacó la importancia de la escucha activa; y desde Argia se compartió una experiencia de activismo como motor de recuperación. Mesa Debate: Profesionalización del Apoyo entre Iguales Moderada por Juan Lázaro, esta mesa abordó cómo implementar la figura del Agente de Apoyo entre Iguales en salud mental dentro de los sistemas públicos. Anaís Ruiz, Agente de Apoyo Mutuo en el Creap (Grupo 5), compartió vivencias sobre el valor del apoyo entre iguales en servicios públicos, destacando cómo este tipo de acompañamiento transforma la relación terapéutica y fortalece la recuperación. César Ferrer , Agente de Apoyo Mutuo en el Creap (Grupo 5), propuso estrategias para profesionalizar esta figura, integrándola en los equipos de salud mental y reconociendo su papel en la reducción del estigma, como agente de cambio y vínculo comunitario. Presentación: Plan Nacional de Salud Mental y Rehabilitación En una intervención clave, Begoña Frades García y Francisco González Aguado, subdirector del Comisionado de Salud Mental, presentaron los avances del Plan Nacional de Salud Mental. Ambos defendieron una salud mental basada en derechos, equidad y comunidad, denunciando la mercantilización de la salud y la precariedad que afecta a los determinantes sociales. Se habló de la necesidad de un pacto de Estado intraministerial, de la integración real entre sanidad y servicios sociales, y de la urgencia de programas orientados a la coerción cero. Se subrayó que los derechos se vulneran especialmente en urgencias, y que no basta con formarse en enfoques como Quality Rights si no hay evaluación ni seguimiento. La renta básica universal fue mencionada como una medida estructural para mejorar la salud mental desde la raíz. Clausura y Entrega de Premios La jornada concluyó con la entrega de premios a las mejores comunicaciones orales y póster, a cargo de Juan Linares, coordinador de comunicación interna de Clariane España. El reconocimiento puso en valor el compromiso, la creatividad y el rigor de los participantes, cerrando el Congreso con un mensaje de esperanza y acción colectiva.
miércoles, 29 octubre 2025 10:05
Terapia Avatar: tecnología para transformar el vínculo con las voces (1ª parte)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , acompañamiento terapéutico , adherencia al tratamiento , herramienta terapéutica , apoyo , tecnología digital
TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La terapia Avatar surge de la mano del psiquiatra Julian Leff, inspirada en el trabajo de Dirk Corstens. Probablemente, su nombre te recuerde a aquella conocida película de ciencia ficción dirigida por James Cameron… pero si te quedas a leer un poco más, descubrirás como, detrás de esta intervención de nombre futurista, encontramos un enfoque increíblemente humano. Todo empieza con una entrevista en profundidad para entender cómo es esa voz que la persona escucha, su aspecto, su timbre o los comentarios que suele hacer. Todos estos detalles serán de ayuda para entender qué lugar ocupa en la vida de la persona, ¿de quién viene realmente esta voz? Con esta información, se creará una figura 2D que represente fielmente el ente que la persona escucha. El terapeuta será quien maneje este avatar. Para ello, utilizará un software que permite distorsionar su voz en tiempo real para que encaje con la voz que suele escuchar el paciente. El reto del profesional será fusionarse con el avatar, hablar y reaccionar como lo haría realmente la voz, y así, darle vida. Llegados a este punto, estarás pensando: ¿Pero todo esto… tiene algún sentido? Las terapias cognitivo-conductuales aplicadas a la psicosis ya habían demostrado que no solo importa lo que dicen las voces, sino cómo la persona interpreta esta experiencia. Más adelante, surgió un nuevo enfoque: las terapias relacionales. Este grupo de terapias, donde se enmarca la terapia Avatar, dieron un paso más allá entendiendo las voces como figuras sociales, con las que la persona establece un vínculo interpersonal. Exacto, igual que con un amigo, una pareja o tu jefe… La importancia no siempre está en lo que se dice, sino en la actitud que adoptamos frente a los demás. Por este motivo, la terapia Avatar pone el foco en la manera en que el paciente se posiciona frente a esas voces ¿Se somete? ¿Responde? ¿Consigue recuperar el control? Así es el proceso, paso a paso Al principio, las sesiones se centrarán en reproducir lo que la persona vive cada día. El avatar, manejado por el terapeuta, repite frases reales, a veces duras o incluso amenazantes. Terapeuta y paciente comienzan a explorar lo que hay detrás de esa voz: entender esas experiencias dolorosas, trabajar el miedo, el rechazo o la culpa. A medida que avanzan las sesiones, el enfoque irá cambiando. La persona comenzará a responder a esas frases con calma y seguridad, sin dejarse arrastrar. Poco a poco, el avatar también cambia: ya no le agrede, sino que empieza a reconocer la fuerza y el valor de la persona. Al comienzo de este artículo, la idea de una persona hablando con un avatar virtual probablemente te ha sonado extraña. Pero como puedes ver, esta tecnología se enmarca en las terapias relacionales, que ponen el foco en algo tan humano como el vínculo con los demás. El avatar permite darle cuerpo y voz a lo que antes era invisible para el paciente. Pero son las habilidades del terapeuta, junto con su conocimiento de cada paciente, las que hacen que la interacción con el avatar sea realista y terapéutica. Tras un proceso de seis sesiones, llega la última fase del tratamiento. En este punto, la persona y la voz establecen un nuevo acuerdo de convivencia; a veces, incluso, deciden que ya no se necesitan. Para una explicación detallada sobre la terapia Avatar, puede consultarse el capítulo de Rus-Calafell et al. (2019) en Tratamientos psicológicos para la psicosis (Fonseca Pedrero, Ed.). Continuará...
martes, 19 agosto 2025 09:37
Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (IV)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: intervención comunitaria , investigación , salud comunitaria , rehabilitación psicosocial , divulgación
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Frente: La investigación es muy útil, y la sociedad la valora así. La ciencia es tan útil que en cierta ocasión un grupo de investigadores se fueron a estudiar cómo se comunicaban unos pájaros en el Amazonas, y al volver mostraron sus hallazgos, por lo que mucha gente creyó que aquellos pájaros del Amazonas se comunicaban gracias a los investigadores. Creo que es momento de dar la vuelta a la tortilla. La investigación está «inflacionada». Esa inflación viene desde la física, donde una teoría juega con unos márgenes de precisión que no se aplican a las ciencias sociales. En segundo lugar, el modelo biomédico se vende muy bien, desde la genética a la farmacología. Aquí entra la biología y la química y de ahí en adelante hasta llegar a lo psicosocial. Los resultados del modelo biomédico ya entran en conflicto con la intervención clínica, convirtiéndose en un producto, más que en una realidad. Sólo hay que recordar las promesas de la genética de los años 60 y 70, hasta nuestros días. Obviamente la genética ha hecho grandes contribuciones al desarrollo científico, pero el impacto psicosocial todavía depende del cómo lo evaluemos. En la farmacología sólo hay que preguntarse por la contribución de los modelos preclínicos al tratamiento de trastornos mentales graves y explorar un poco la propia literatura científica. El nivel psicosocial ya es una metáfora. Los modelos psicosociales, con pretensiones de ser como las teorías de la física, no se pueden aplicar porque la realidad no se ajusta a ellos cuando parten de la académica. Todos son incompletos. Todos son un intento de explicar la realidad en el que fracasan porque al pasar por el filtro de la investigación están sobre ajustados. Y hay que tener en cuenta que el sobreajuste se puede estimar numéricamente. Este sobreajuste ocurre cuando el modelo comienza a explicar el ruido y las idiosincrasias de la muestra desde la que se desarrolla, a costa de su generalización a otras muestras de intervención. ¿Cómo debería contribuir el profesional de la rehabilitación psicosocial a la investigación? Retaguardia: El profesional de la rehabilitación psicosocial puede contribuir en una investigación útil para la misma transmitiendo sus observaciones. La forma en que se pueden transmitir es traduciéndolas en preguntas, hipótesis, intervenciones, procedimientos, indicadores y su evidencia y experiencia previa en términos asequibles para la investigación. Eso supone que el profesional tiene que conocer los procesos de la ciencia en cierta medida. Ya puedes ser tú un experto en rehabilitación o recuperación en un foro en el que se hable inglés si tú no sabes inglés para hacerte entender. Si quieres participar en el foro, tendrás que aprender el idioma o buscarte un traductor. Curiosamente, el futuro de la intervención psicosocial se decide en foros internacionales que dictan de arriba a abajo las políticas psicosociales. Estas políticas psicosociales se fundamentan en investigación científica, pero se convierten en tecnocracia que pueden ahogar a los profesionales de la rehabilitación. El profesional de la rehabilitación debe aprender a hablar el lenguaje internacional de la investigación, para poder influir de abajo a arriba y de arriba a abajo, de la práctica profesional a las políticas sociales, y de la práctica profesional a la investigación. Esta capacidad es la que permitirá que los y las profesionales de la rehabilitación psicosocial, los usuarios y usuarias, encuentren soluciones a los problemas con los que se encuentran para ofrecer la asistencia solicitada. Frente: Lo que puede decir un profesional que se dedica a la rehabilitación psicosocial es que está cansado de lo hegemónico en este campo y en otros, por cierto. Se nos pide que se mida, se nos pide indicadores, se nos pide objetividad. El problema es que los PIR o Planes Individuales de Rehabilitación (o como los llamó un compañero de la rehabilitación, Planes Imposibles de Realizar), los análisis funcionales donde se obliga a evaluar hasta los ritmos circadianos de los pacientes, las intervenciones (no todas funcionan) ... son una quimera en un mundo tan dinámico como en el que vivimos. ¿Hacia dónde nos podemos dirigir? Ahora mismo, lo que sí podemos objetivar es el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia. Este hartazgo ha ido a más debido a las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental. Estamos hablando de contenciones, tratamientos involuntarios, incapacidades para «proteger» a la persona, ingresos en contra de la voluntad de la persona… Me refiero a que se debe dejar un modelo basado en el fármaco y comenzar a tener en cuenta a las personas o, como a mí me gusta llamarlos, clientes. Hay que invertir realmente en rehabilitación y su investigación, ahora mismo, la mayor parte de la inversión se va en gasto farmacológico, ya sea para investigar o para tratamientos. Creemos que, se debe evaluar los efectos en el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental, de un espacio seguro, los beneficios de un vínculo afectivo que no dañe. La pregunta es, ¿cómo se puede investigar eso con el modelo actual y para que no parezcan intuiciones o impresiones? Retaguardia: Primer problema. Comenzamos por considerar como objetivado lo que no está. Si la queja y la crítica son deporte nacional, «el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia» es un claro ejemplo de por qué no avanzamos. En primer lugar, la estimación de «colectivo no desdeñable» no está operacionalizada, se transmite y percibe como una opinión y no como un hecho. Por otro lado, la identificación de las categorías «rehabilitación», «psiquiatría» y «terapia», creo que es parcial y poco precisa. Y seguimos por mal camino. Hacemos una atribución causal entre «lo hegemónico», que es causa de «las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental». Además, estas constantes vulneraciones son causa del incremento del hartazgo. Ciertamente, el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental parece un objetivo claro de investigación que se identifica en el ámbito de la rehabilitación y recuperación psicosocial. En respuesta a tu pregunta, la forma de evitar que el modelo actual genere investigación, más allá de intuiciones e impresiones, requiere de dos pasos. Uno, y no por ello el primero, la traducción de las observaciones del profesional de la rehabilitación al método científico. Por ejemplo, si quiero ver como una intervención favorece la recuperación, tendré que definir qué es recuperación. Si la recuperación está centrada en la persona para ayudarle a tener una vida satisfactoria, no podré definir la recuperación a partir de objetivos clínicos dictados por los profesionales. En consecuencia, el PIR no vendrá dictado por el clínico, sino por la persona afectada, al contrario de si estuviéramos hablando de rehabilitación. En resumen, los objetivos de la investigación vendrán evidenciados por la colaboración de los usuarios de los dispositivos, y para ello existen muchas metodologías, como las fenomenológicas. El siguiente paso es la traducción de los resultados científicos a la práctica profesional. No me puedo quejar de que los resultados de la investigación no son aplicables a la persona que estoy viendo en mi dispositivo. Sin embargo, leo un libro de divulgación sobre «neurodivergencia» y me pongo a comentar el tema a modo de plegaria en todos los foros profesionales en donde me encuentro. El profesional podrá leer investigación y a partir de ahí tendrá ideas para compartir con sus compañeros con un espíritu crítico. La traducción no puede ser literal en ningún caso, ni de la práctica asistencial a la ciencia, ni viceversa. El lenguaje utiliza palabras, es discreto, en consecuencia, impreciso y limitado. Dos personas no significan la misma experiencia, aunque estén diciendo las mismas palabras. Pensemos en un elefante rosa, ¿tu imaginación evoca un elefante igual que el mío? Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
martes, 05 agosto 2025 08:32
Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (III)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: intervención comunitaria , investigación , salud comunitaria , rehabilitación psicosocial , divulgación
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Retaguardia: Al pensar en por qué no se refleja la investigación en la intervención psicosocial ¿me pregunto sobre qué salto hay que dar para que el trabajo cotidiano en los centros se realice desde una perspectiva organizada según un criterio de evidencia previa que no sea «el mío»? ¿Espera el profesional que una investigación describa lo mismo que se hace en el dispositivo? ¿Las características de los usuarios con los que trabajo deben ser similares a las de la investigación de la que pretendo, pero no, nutrirme? ¿Qué criterios se aplican para intervenir en la recuperación de una persona que se fundamenten en la investigación y las guías clínicas? Al estudiar el caso,¿realizo un análisis funcional o mi intuición y capacidad de inferencia ya no lo requiere porque soy una persona con experiencia? ¿Por qué «yo lo valgo»? ¿Qué es necesario para que la intervención psicosocial se organice según evidencias de la investigación, con una evaluación con criterio y un plan de trabajo u hoja de ruta recogido en evidencias y papel, sin que se convierta en un tedio burocrático? Y por último, esta forma de trabajar tan deslavazada ¿es por ética profesional? Frente: Los servicios de rehabilitación psicosocial están repletos de programas basados en la evidencia. Programas como la psicoeducación, rehabilitación cognitiva, rehabilitación ocupacional…, ahora mismo estamos en el momento de la mentalización y el trauma. Es decir, no dudo que en la mayoría de servicios se implementan programas avalados por Guías Clínicas que, dicho sea de paso, es la que habla de criterios de intervención. El problema que puede existir en la clínica es que, por diversos motivos, no se observan a largo plazo los resultados que la evidencia refiere. Por otra parte, los servicios no creo que se organicen en función de «yo lo valgo» y sí en función del «paciente lo vale». Lo que, en este sentido me llega, es un problema de subjetividad, tema muy manido en el campo de la psiquiatría y psicología. Es decir, no existen pruebas objetivas para diagnosticar, como ocurre en otras especialidades. De esta manera, el índice de concordancia en los diagnósticos está rozando el factor suerte, y cuando hablo de diagnósticos no sólo estoy hablando del psiquiátrico. Entonces, en este sentido, vuelvo a la pregunta que hacía, ¿cuál es la investigación que necesita la rehabilitación psicosocial? Retaguardia: Me pregunto el criterio para introducir nuevos momentos en el panorama de la rehabilitación. A parte de eso, considero que la investigación que necesita la rehabilitación psicosocial atiende a una necesidad de requisitos y otra de contenidos. En tanto a los requisitos, la investigación requiere que sea rigurosa en los procedimientos y la evaluación de la eficacia, efectividad y la eficiencia. La evaluación debe ser atendiendo a distintos plazos y en condiciones experimentales y naturales según la necesidad. Eso supone desde estudios experimentales a estudios controlados a nivel de intervención. Por otro lado, el contenido debe estar centrado en la persona y su recuperación, atendiendo a las distintas definiciones de recuperación o cualquier otra realidad, que una vez conceptualizada y operacionalizada, es decir, definida las condiciones en las que se da y como se da. Por ejemplo, la investigación centrada en la persona también puede ser en grupo, pero atendiendo a las conclusiones que nos permite la investigación en grupo y destacando las diferencias individuales de las personas que participan en esos grupos. Y en toda investigación debe haber un énfasis en la transferencia a la práctica real en los dispositivos y cómo implementarla. Un estudio experimental no es transferible, pero nos puede dar una información relevante; un estudio aplicado debe trabajar en la implementación de la transferencia a las personas y los dispositivos. Frente: Cuando escucho «requisitos» no puedo dejar de pensar en que se tiende a valorar en mayor medida los tratamientos orientados a lo agudo, es decir, al síntoma, y valorar los tratamientos psicosociales prolongados como de segundo orden. Por ejemplo, los estudios sobre efectos del ejercicio físico sobre la salud mental ofrecen evidencia contradictoria. El problema es que no hay estudios que midan el efecto del ejercicio físico a largo plazo, es decir, es imposible saber dichos beneficios en estudios de dos meses, seis meses o, incluso un año. En cuanto a contenido, es posible que una de las fallas de las técnicas o procesos que se consideran basados en la evidencia, se centren en déficits y no tanto en puntos fuertes, lo que puede frustrar a los profesionales que los ponen en práctica, así como, estigmatizar a las personas susceptibles de dichas técnicas. Recordemos que, según la evidencia, uno de los problemas informados por las personas con Trastorno Mental Grave es el estigma que, en su mayor parte, se centra en los profesionales de la rehabilitación. En este sentido, la aplicación de la evidencia en los tratamientos psicosociales se organiza en gran medida en torno a un modelo biomédico de intervención. Así, la aplicación de los tratamientos se sigue organizando, en su mayoría, de acuerdo con las estrategias diagnósticas tradicionales, lo que puede poner en riesgo la tarea de aplicar las técnicas en base a un conocimiento amplio e individual de las dimensiones del paciente más que en base a un conocimiento de su diagnóstico. De esta forma, se puede caer en el error de centrarnos en la recuperación funcional (siguiendo bajo un paraguas biomédico) y menos en aspectos más profundos o subjetivos del bienestar, como la identidad personal o las relaciones significativas. Eso sí, siempre con evidencia. Continuará... Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
miércoles, 08 octubre 2025 10:15
Un espacio para calmar la mente: funcionamiento y uso de la sala de relax del Creap
Categorías: La actividad en el Creap , Día a día en el Creap , Contenidos especializados , Guías, documentos técnicos e informes , Sesión especializada
Etiquetas: investigación
INVESTIGACIÓN | SALA DE RELAX DEL CREAP Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Fuente información: Formación de la sala de relax impartida por Juan Lázaro Mateo, director del Creap. El pasado mes de enero, con motivo de la celebración del 8º aniversario de el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) de Valencia, dependiente del Imserso, se inauguró la nueva sala de relax en nuestras instalaciones. El director, Juan Lázaro Mateo, ha realizado varias formaciones durante estos últimos meses para explicar el concepto y funcionamiento de las salas de relax, también conocidas como «Confort Rooms». Estas salas ya están implantadas en hospitales y centros sociosanitarios, donde se utilizan como espacios seguros para la para la gestión emocional de pacientes con enfermedades crónicas, personas con trastorno del espectro autista, entre otros perfiles clínicos. No obstante, en el ámbito de la salud mental en España, su aplicación aún no ha sido suficientemente investigada. Desde el Creap , consideramos que pueden representar una herramienta terapéutica eficaz para la reducción de la ansiedad y la prevención de crisis en personas con trastorno mental grave. Por ello, hemos decidido implementar esta propuesta con el objetivo de estudiar su impacto y potencial beneficioso en nuestros programas de intervención. Concepto y denominación La sala de relax del Creap es un espacio multisensorial diseñado para facilitar la desactivación emocional de personas que se encuentran en situaciones de alta activación, especialmente en momentos previos a una posible crisis en salud mental. Este tipo de salas también se utilizan en otros contextos, como en la atención a personas con enfermedades no degenerativas o con trastorno del espectro autista, entre otros. En nuestro caso, la sala está específicamente orientada a personas con problemas graves de salud mental. A nivel internacional, la literatura especializada se refiere a estos espacios como «Confort Rooms». En el Creap , se presentó esta denominación a las personas usuarias, quienes valoraron que el nombre reflejara de forma clara y directa su finalidad. Por ello, se optó por el término «sala de relax», una denominación que conecta de manera inmediata con los objetivos del espacio y facilita su comprensión y aceptación por parte de quienes lo utilizan. Uso de la sala de relax La sala de relax del Creap tendrá una doble finalidad: por un lado, se utilizará como herramienta de intervención terapéutica para las personas usuarias del centro; por otro, se integrará en las líneas de investigación del centro con el objetivo de evaluar su eficacia en comparación con otras técnicas tradicionales de regulación emocional, como el mindfulness o la relajación muscular progresiva de Jacobson. El uso de la sala podrá activarse en dos contextos principales: Prevención de crisis: cuando la persona identifique señales tempranas de desregulación emocional o sienta que se aproxima a una situación de crisis, podrá hacer uso de la sala como estrategia de autorregulación. Intervención programada: la sala también podrá integrarse en el marco de la psicoterapia habitual, con una frecuencia acordada entre el equipo terapéutico y la persona usuaria, como parte de un plan de intervención estructurado. Protocolo de uso de la sala de relax del Creap 1. Acceso y disponibilidad: La sala de relax podrá utilizarse siempre que no esté ocupada o cuando su uso esté previamente planificado como parte de una intervención terapéutica. La llave estará disponible en el despacho compartido por los profesionales de atención directa del Creap. Antes de acceder, se deberá cambiar el cartel de la puerta: el folio verde indica que la sala está libre, mientras que el folio rojo señala que está ocupada. Este paso es fundamental para garantizar la privacidad y el correcto uso del espacio. 2. Preparación del entorno: Una vez dentro, se procederá a: Regular la iluminación mediante el mando instalado en la pared. La configuración por defecto es de luz cálida, ya que, según la evidencia científica, esta tonalidad favorece la relajación. No obstante, puede ajustarse según las necesidades individuales de la persona usuaria. Encender el ordenador, la lámpara de escritorio y el proyector. Acceder a la carpeta digital que contiene los audios y vídeos seleccionados para la intervención. 3. Registro y evaluación: En la sala se encuentran disponibles los documentos necesarios para el registro y evaluación de cada sesión, tanto en formato digital como en papel. Estos documentos han sido definidos en reuniones profesionales y forman parte del protocolo específico del Creap. Se utilizarán dos tipos de registros: Registro de preferencias estimulares: recoge las características de los estímulos y recursos audiovisuales preferidos por cada persona usuaria. Evaluación pre y post intervención: se aplicará la escala STAI (State-Trait Anxiety Inventory), concretamente la subescala STAI-Estado, que evalúa el nivel de ansiedad en el momento presente. Esta herramienta, compuesta por 20 ítems, ha sido seleccionada por su validez científica y su capacidad para medir con precisión el estado de activación emocional. Además, se realizará una medición fisiológica mediante pulsioxímetro, registrando la frecuencia cardíaca y el nivel de oxígeno en sangre antes y después de la sesión. Registros Perfil de preferencias estimulares: El primer paso en el protocolo de uso de la sala de relax consiste en establecer el perfil de preferencias estimulares de cada persona usuaria. Este registro se realiza durante el proceso de evaluación inicial, tras la incorporación de la persona al centro, y no en el momento de uso urgente de la sala. Durante esta sesión inicial, se acompaña a la persona a la sala de relax, donde se le presentan los estímulos disponibles: cinco vídeos y cinco audios seleccionados por el profesional de musicoterapia del Creap. Estos recursos se muestran por separado y la persona debe puntuarlos en una escala del 1 al 7, en función del grado de relajación que le generan. También se evalúa la percepción de la iluminación de la sala y, posteriormente, se puntúa la combinación de los estímulos preferidos. En caso de que la persona no se sienta cómoda con ninguno de los audios propuestos, se le ofrece la posibilidad de aportar su propio recurso sonoro, siempre que tenga una duración aproximada de 30 minutos. Esta duración se ajusta a la evidencia científica, que indica que sesiones de unos 25 minutos son las más eficaces para lograr una reducción significativa de la activación sin inducir al sueño. El objetivo de la sala es reducir el nivel de activación emocional hasta un estado de calma, sin llegar a la somnolencia, para favorecer la autorregulación emocional. Evaluación pre y post intervención: Una vez definido el perfil de preferencias, accederemos a una carpeta del ordenador de la sala, que incluye: El registro de preferencias sensoriales. Hojas en blanco para la evaluación pre y post sesión. Antes de iniciar cada sesión (ya sea programada o de urgencia), se procede a: 1. Sentar a la persona en la sala. 2. Encender el ordenador y seleccionar los estímulos preferidos (por ejemplo, vídeo de fondos marinos y audio de flautas tibetanas). 3. Pasar la escala STAI-Estado (State-Trait Anxiety Inventory), que consta de 20 ítems y permite medir el nivel de ansiedad en el momento presente. 4. Colocar el pulsioxímetro para registrar la frecuencia cardíaca y la saturación de oxígeno. Se espera unos minutos para estabilizar la medición antes de anotarla (aunque se reconoce que este dato puede no ser concluyente). Se recuerda a la persona que el profesional saldrá de la sala durante 25 minutos y que debe permanecer en el espacio contemplando los estímulos, procurando no dejarse llevar por pensamientos intrusivos. Al finalizar el tiempo, el profesional vuelve a entrar, repite la medición con el pulsioxímetro y se vuelve a administrar la escala STAI-Estado. Con esto, se da por finalizada la intervención. Valoración preliminar En esta fase inicial de implementación, varias personas usuarias ya han participado en sesiones de prueba, mostrando una buena aceptación y respuestas positivas. Se espera que los resultados obtenidos respalden la eficacia de esta herramienta y contribuyan a su validación como recurso innovador en el ámbito de la salud mental, donde su uso aún es incipiente. Contenido relacionado Salas de confort sensorial en salud mental Trastornos disociativos e intervenciones psicosociales. Intervenciones desde la integración sensorial y/o uso de las salas confort
viernes, 18 julio 2025 09:16
Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (II)
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: intervención comunitaria , investigación , salud comunitaria , rehabilitación psicosocial , divulgación
REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Frente: Leyendo y reflexionando sobre comentarios como «el trabajo en la rehabilitación psicosocial en salud mental comunitaria carece de un fundamento científico», me pregunto, ¿puede ser que determinadas declaraciones puedan ser interpretadas como una «verdad» indiscutible y objetiva y sean vistas con suspicacia? ¿Es posible que determinadas afirmaciones relacionadas con alguna forma de objetividad son recibidas con notable escepticismo y consideradas como un recurso retórico, utilizado para persuadir a los demás de la superioridad de una interpretación frente a los demás? En este sentido, ¿sería bueno que los investigadores también tuvieran nociones de clínica y no sólo teórica? Retaguardia: Voy a contestar por partes. En primer lugar contestaré a «¿puede ser que determinadas declaraciones puedan ser interpretadas como una «verdad» indiscutible y objetiva y sean vistas con suspicacia?». Entiendo que por «verdad indiscutible y objetiva» - yo pondría todo entre comillas - se refiere a aquellos que afirman según el estudio de tal y Pascual. El que trabaja en ciencia, y particularmente en el ámbito psicosocial, sabe que la verdad no es indiscutible y la investigación simplemente intenta objetivar nuestras observaciones para tomar decisiones con criterio. La suspicacia es fruto del abuso y la ignorancia, tanto si es por parte del profesional de la rehabilitación psicosocial como por el determinista científico. Del abuso de la investigación como forma de certeza, y de la ignorancia de los procesos que dan resultados de investigación. La suspicacia en el profesional lleva al relativismo extremo donde nada es cierto y todo vale según unas condiciones que desconocemos y que describimos como «verdad plausible y admisible». Por ejemplo, la significación estadística de p menor que 0.05, un valor archiconocido en el mundo de las ciencias sociales no nos informa de la magnitud de un resultado. No nos informa sobre si la diferencia en autonomía como resultado de un programa de intervención es mayor o menor. La significación nos informa de la probabilidad de que observemos ese efecto a largo plazo si repetimos el trabajo. Por ejemplo, si aplicamos esa intervención de forma repetida, por ejemplo en nuestros dispositivos, si fuera posible, observaremos que la intervención tiene efectos con esa probabilidad. Sin embargo, si ese efecto es el resultado de comparar una medida preintervención de otra postintervención, sin grupo o tratamiento de comparación, no podremos concluir nada en relación a la intervención. El efecto se podrá extraer si comparamos el pre y el post con algo, con un grupo de comparación. El resultado nos ofrecerá algo de información, sobre algo que podemos hacer, pero nunca sabremos si el efecto se debe a la intervención en sí, o características particulares de los participantes o la simpatía de los profesionales que las llevaron a cabo. Sabiendo esto ¿está justificada la suspicacia? Retaguardia: Sobre la segunda pregunta: «¿Es posible que determinadas afirmaciones relacionadas con alguna forma de objetividad son recibidas con notable escepticismo y consideradas como un recurso retórico, utilizado para persuadir a los demás de la superioridad de una interpretación frente a los demás?». Un momento de pausa. El uso de la investigación como forma de influencia informativa y normativa: «¿Cómo vas a poner en cuestión lo que dice Pepito y Menganito, 2012? ¿Cómo te atreves a cuestionar un resultado científico?» Así es utilizada la ciencia como recurso retórico para persuadir aquellos que desconocen la investigación. Si no estamos dispuestos y dispuestas a leer algo distinto a lo que dijeron Pepito y Menganito en el 2012, pues estamos vendidos. Lo que llamas un recurso retórico yo lo llamaría falacia narrativa. La falacia narrativa es la tendencia a unir resultados de estudios aislados en un relato coherente. Si yo quiero dar una charla atractiva con seguridad, construiré una falacia narrativa, y si quiero que pocos me entiendan, me ajustare a la realidad. ¿Por qué? Porque nuestras mentes están preparadas para asimilar patrones y no datos. El relato, falacia narrativa y recursos retóricos son fácilmente compresibles y aprensibles. Los datos y los resultados son más difíciles de digerir para nuestra cabeza, sobre todo porque estamos acostumbrados a las historias y no a los hechos. Retaguardia: Y como respuesta a la última pregunta: «¿sería bueno que los investigadores también tuvieran nociones de clínica y no sólo teórica?». Es una obviedad. Un investigador sin experiencia clínica es como un perro cazador que no ha visto presa, pero es también muy difícil hacerlo todo bien. Lo que no se puede pretender es que una persona tenga 30 años de experiencia profesional y 30 años de experiencia investigadora, hacer una buena intervención, saber de investigación y no haber muerto en el intento. Por suerte somos muchas personas y podemos trabajar en grupo. Es necesario crear grupos multidisciplinares donde la figura de investigador esté presente y se refleje en el trabajo de los profesionales clínicos, aprendiendo a poner negro sobre blanco lo que se trabaja en análisis funcionales y diagramas causales. Se han creado figuras intermedias entre la investigación y la intervención con denominaciones como Knowledge Breaker, alguien que traduzca lo que saben los investigadores para los profesionales de la intervención. Yo abogo el diálogo directo entre ambos siempre que sea posible pero, a veces, no puede ser. Lo que no puede continuar es trabajar por costumbre y por comodidad, donde la mejora del paciente sea la impresión del profesional y la intervención dependa del «porque yo lo valgo». Donde el tratamiento depende de la suerte del conocimiento del profesional que te atienda. Continuar a la Tercera Parte Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención
miércoles, 30 julio 2025 08:51
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viernes, 18 noviembre 2022 11:09
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