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lunes, 21 noviembre 2022 10:51
Resumen artículo: ” Estudio cualitativo sobre estados de agitación, su caracterización y los procedimientos de atención utilizados en su contención” por Isabel Barragán (Área de Psicología del Creap)
Categorías: Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: psicología
Título Estudio cualitativo sobre estados de agitación, su caracterización y los procedimientos de atención utilizados en su contención. Actas Españolas de Psiquiatría, año 2016. Resumen El estudio se enmarca en una investigación que pretende determinar la prevalencia de los episodios de agitación y de las intervenciones para su control, así como el uso de servicios sanitarios que generan los pacientes que los sufren. Se presentan los resultados de grupos nominales de discusión concebidos para definir y clasificar los diferentes estados de agitación en su contexto, así como los abordajes y procedimientos de atención en el contexto real de unidades de psiquiatría y emergencias sanitarias. Objetivos El objetivo principal del estudio fue definir y caracterizar los estados de agitación en la práctica habitual en una Unidad de Psiquiatría de Agudos y Urgencias Psiquiátricas, así como describir los paquetes de atención típicos. Aspectos relevantes del marco teórico La agitación es un estado de actividad motora aumentada que se acompaña de tensión mental. Esta definición, en la práctica, resulta muy imprecisa puesto que la agitación se presenta como un continuum, desde una mínima inquietud hasta movimientos descoordinados sin un fin determinado. Los cuadros de agitación son frecuentes en las urgencias y unidades de psiquiatría, pudiendo ocasionar graves consecuencias e importante carga asistencial. La agitación se ha relacionado con estancias medias más largas, mayor uso de recursos y mayor probabilidad de reingreso hospitalario. Para el control de la agitación de causa psiquiátrica se recurre a la contención verbal, medidas tranquilizadoras, aislamiento y tratamiento farmacológico voluntario. Si esto no es efectivo o no se puede aplicar se medica en contra de la voluntad del paciente. Muchos de los episodios de agitación violenta conducen a la contención física del paciente. Existen multitud de instrumentos y escalas que en la práctica clínica se usan poco. También se ha publicado los códigos R de la CIE – 10 con códigos relativos que pueden estar relacionados con la agitación. Metodología El estudio se llevó a cabo desde una perspectiva socio constructivista. Este promueve la implicación de usuarios y profesionales en los procesos de investigación. El estudio fue de tipo exploratorio-descriptivo. Se llevó a cabo en el hospital Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Barcelona. Se establecieron dos grupos nominales, uno con 7 profesionales de enfermería y otro con 10 de psiquiatría con el objetivo de definir los tipos de crisis en relación a síntomas y factores determinantes clave y detallar cuáles son los tipos de procedimientos de atención aplicados para cada estado de agitación. Los grupos fueron llevados a cabo por un investigador postdoctoral, experimentado en metodología cualitativa. El equipo de enfermería describió dos tipos de estados de agitación: uno menos severo leve (“pre-agitación” o “sub-agitación”) y otro más severo (agitación). Se describió un tercer estadio que se caracterizaba por un componente desorganizado. El equipo de psiquiatría describió tres estados de agitación: un estado inicial leve (ansiedad e irritabilidad), un estado moderado de agitación sin agresividad (“sub o pre-agitación”) y un estado de agitación con agresividad (denominado “agitación con agresividad física”, pudiendo ser hacía sí mismo o hacia objetos o personas (auto/heteroagresividad)). Principales conclusiones Los participantes del estudio estuvieron de acuerdo en que los estados de agitación se presentan como un continuum. Ambos definieron un estado previo a la agitación en el que se detectaron síntomas de ansiedad o síntomas prodrómicos a la agitación. Ambos grupos plantearon como abordaje inicial en los estados más leves el abordaje verbal junto con el uso de otras estrategias, relegando la contención mecánica para los casos más graves. En estos últimos casos sería necesaria la presencia de 5-6 profesionales y el tratamiento farmacológico asociado. El estudio presenta ciertas limitaciones: se hizo en un único centro, las clasificaciones no son etiológicas, ninguno de los grupos nominales hizo mención a la causalidad de la agitación ni al diagnóstico del paciente. No hay mención a la edad del paciente. De cara a poder ofrecer a todos los pacientes la mejor atención para las crisis de agitación, sería necesario estandarizar los criterios de diagnóstico y manejo de forma similar por parte de la Asociación Americana de Emergencias Psiquiátricas con el Proyecto BETA. Bibliografía Rubio-Valera, M., Huerta Ramos, E., Baladón, L., Aznar-Lou, I., Ortiz-Moreno, J. M., Luciano, J. V., … & Gracia, A. (2016). Estudio cualitativo sobre los estados de agitación y su caracterización, y los procedimientos de atención utilizados en su contención. Actas españolas de psiquiatría, 44(5).
lunes, 21 noviembre 2022 13:47
Resumen artículo: ” Intervención de la esquizofrenia desde el modelo comunitario” por Ana Gómez (Área de Educación Social del Creap)
Categorías: Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: salud mental
Título Intervención de la esquizofrenia desde el modelo comunitario. Revista Colombiana de Psiquiatría. 2016. Resumen La esquizofrenia es una enfermedad compleja, cuyo tratamiento únicamente farmacológico resulta una medida insuficiente a nivel terapéutico para garantizar la adaptación a la comunidad y la mejoría de la calidad de vida de la persona. Por ello, resulta necesario prestar una atención a nivel multidimensional a través de intervenciones comunitarias. El manejo de la esquizofrenia exige intervenciones multimodales que incluyan la detección en comunidad, la psicoeducación de los individuos, sus familias y la sociedad, así como el abordaje de las distintas áreas de funcionamiento que permitan la adaptación del sujeto a su ambiente social. La esquizofrenia supone numerosos retos. Desde épocas remotas, el paciente con esquizofrenia ha víctima del rechazo y el miedo, así como del aislamiento por parte de la sociedad. Como respuesta a esta situación, la psiquiatría comienza a utilizar antipsicóticos de primera generación que ayudan a mejorar la sintomatología tanto positiva como negativa de la enfermedad y, por ende los pacientes comienzan un proceso de desinstitucionalización, aunque sin las herramientas adecuadas para afrontar su vida en comunidad. Por ello, nace la necesidad de intervenir y dotar de herramientas a las personas con problemas de salud mental en su entorno comunitario. En esta caso, se analiza el caso de una mujer de 46 años con graves problemas de adaptación social, con numerosos ingresos (2 al año aproximadamente) de larga estancia, con prácticamente nula conciencia de enfermedad y con resistencia a tratamiento farmacológico. Su comunidad había denunciado en numerosas ocasiones conflictos de convivencia con ella. Se traslada el caso al centro de salud mental de su zona y se realiza una primera visita de campo con un equipo multidisciplinar. Una vez se inicia la intervención comunitaria (con el apoyo farmacológico derivado del ingreso), se realizan numerosas intervenciones orientadas a la psicoeducación, detección de pródromos y prevención. De forma paralela, en la comunidad empiezan a surgir movimientos de apoyo a la salud mental, constituyéndose un comité de salud mental local que colabora en la reconstrucción y habitabilidad de la vivienda de la paciente, suministro de alimentos y fármacos a través de una red de apoyo. Se trabajó durante la hospitalización y a posteriori en un GAM que pudo darle apoyo durante toda la intervención. Una vez puesto de manifiesto la mejoría de la persona, se le dio apoyo laboral teniendo en cuenta sus preferencias y pudo acceder a un puesto de trabajo remunerado que mantuvo a lo largo del tiempo. Objetivos Demostrar, bajo el análisis de un caso clínico, la mejoría significativa de una paciente con esquizofrenia bajo el modelo de intervención / recuperación del tratamiento asertivo comunitario (ACT). Analizar las diferencias entre el modelo psiquiátrico y el modelo comunitario y multidisciplinar. Poner de manifiesto las mejoras significativas del modelo en la persona y la sociedad y el impacto de esta en la disminución del estigma social. Aspectos relevantes del marco teórico El caso clínico se basa en el modelo comunitario y multidisciplinar de intervención en salud mental, donde se pone de manifiesto que el modelo psiquiátrico asilar deteriora e institucionaliza a las personas con problemas de salud mental. El ACT es un modelo orientado a la recuperación del individuo a través de los diferentes agentes comunitarios. Metodología Se analiza un caso clínico donde la recuperación del individuo se muestra de forma muy significativa. Se evalúan diferentes características psicopatológicas de la persona antes y después de la intervención comunitaria. Se muestran mejorías significativas en áreas como porte y actitud, síntomas psicóticos e insight. Principales conclusiones La esquizofrenia es una de las enfermedades psiquiátricas más complejas, que requiere intervenciones integrales que no solo permitan el control sintomático, sino también la adaptación del paciente a la sociedad. Para ello, se plantea el modelo comunitario, que ha demostrado eficacia no solo desde el punto de vista clínico, sino también desde la salud pública, orientada al cuidado del paciente y mejoría de la calidad de vida. Así, se hace necesario implementar estrategias de salud mental orientadas a la disminución de la carga personal, familiar y social que estas implican y reducir significativamente el estigma social a través de políticas sociales y normas de salud Bibliografía Zapata, E. M. T., González, L. E. M., Sierra, N. M. G., Morales, L. M. A., & Rico, O. A. C. (2016). Intervención de la esquizofrenia desde el modelo comunitario. Revista colombiana de psiquiatría, 45(1), 46-50.
lunes, 21 noviembre 2022 13:47
Resumen artículo: ” Consideraciones en la atención médica de pacientes con enfermedad mental e infección por Covid-19 en un hospital general” por Amelia Martínez (Área de Enfermería del Creap)
Categorías: Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: salud mental , enfermería
Título Consideraciones en la atención médica de pacientes con enfermedad mental e infección por Covid-19 en un hospital general. Revista Universitas Médicas, año 2020. Resumen Los pacientes con enfermedad mental han sido históricamente un grupo de población con alta vulnerabilidad, más evidenciada en situaciones de emergencia sanitaria, como es la actual pandemia. El número de pacientes con trastorno mental grave que busca atención en salud mental durante esta pandemia ha aumentado. Los retos para los psiquiatras y el personal de salud con los pacientes hospitalizados por COVID-19 son cada vez mayores. Diversos factores como el propio aislamiento preventivo empeoran los síntomas psiquiátricos. Las limitaciones por prevención de contagio, en cuanto a seguimiento ambulatorio modifica las relaciones sociales. En el presente articulo se describen las consideraciones especificas que debe afrontar el personal sanitario durante la atención de este tipo población. Objetivos El objetivo del presente articulo es plantear una propuesta de atención a pacientes con trastorno mental e infección por COVID-19. En ese sentido, señalar cuáles serían los principales elementos (como la organización de grupos asistenciales específicos) que tengan una constante coordinación con el equipo de salud mental, así como una adecuada relación terapéutica. Aspectos relevantes del marco teórico A finales de 2019, se identificó un nuevo coronavirus como agente causal de un grupo de casos de neumonía en Wuhan, el cual se extendió rápidamente por todo el mundo. En consecuencia, en marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la enfermedad por coronavirus (COVID-19) como pandemia mundial. La OMS implementó lo que serían las recomendaciones de protección y seguridad, pero como bien describe Albert Camus en el libro La Peste (1947): “Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y, aún así, las pestes y las guerras toman a todo el mundo desprevenido”. En este contexto, durante el transcurso de la pandemia ha sido necesario planificar e implementar nuevas y variadas estrategias que respondan a las exigencias de los diferentes escenarios que plantea la infección por COVID-19. Del mismo modo, en el ámbito de la salud mental también se deben enfrentar las diferentes barreras para que las personas que así lo requieran continúen accediendo a los servicios de salud, dado que esta población aún carga con un estigma social importante, asociado a discriminación y exclusión. Incluso puede llevar a pensar que el único sitio donde deber ser tratadas las personas con un trastorno mental es en la unidad de salud mental, lugares, en la mayoría de los casos, carentes de infraestructura y personal para garantizar la atención integral de otra condición o patología no mental. Dentro de la vulnerabilidad de los pacientes con trastorno mental grave cabe resaltar, por un lado, el alto riesgo de contagio secundario en caso de institucionalización. Por otro lado, la elevada probabilidad de presentar comorbilidad con otras patologías asociadas, como puede ser obesidad, enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar obstructiva, etc. Así, resulta necesario que se planteen ajustes operativos que garanticen no solo el aislamiento del paciente, sino también la continuidad del manejo psicofarmacológico, el seguimiento intrahospitalario por parte del servicio de psiquiatría y la atención a las necesidades psicológicas que puedan presentarse. Metodología En el presente artículo se ha tenido en cuenta la revisión de varios reportes presentados en países que ya se encuentran en disminución de su curva de contagio como China, en el Centro de Salud Mental de Wuhan. Así, se ha tenido en cuenta una revisión de los boletines del Ministerio de Salud y Protección Social. Principales conclusiones Los pacientes con trastorno mental grave siguen siendo un grupo vulnerable que requiere mayor atención y respeto, con independencia del brote de COVID-19. La enfermedad mental es un antecedente médico como cualquier otro y no debe ser motivo de estigmatización. Su aceptación y entendimiento garantizará la adecuada atención integral. Como conclusión general, es necesario capacitar al personal de salud en general y dotar al sistema de herramientas y protocolos para el correcto abordaje del paciente. Bibliografía Fajardo, J. Y. A., & Chamorro, G. A. A. (2020). Consideraciones en la atención médica de pacientes con enfermedad mental e infección por COVID-19 en un hospital general. Universitas Medica, 61(4).
lunes, 21 noviembre 2022 13:47
Resumen artículo: ” La baja adherencia al tratamiento antipsicótico: actuación de enfermería”, por Neus Aparici (área de Enfermería del Creap).
Categorías: Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: salud mental , enfermería
Título La baja adherencia al tratamiento antipsicótico: actuación de enfermería (Revista Enfermería Global, año 2005). Resumen Un alto porcentaje de pacientes diagnosticados de esquizofrenia no cumple con el tratamiento farmacológico, lo cual resulta relevante debido a que la adherencia al tratamiento y la concienciación de la necesidad del mismo suponen los principales factores de contribución para el control de la enfermedad. La adherencia es definida como la coincidencia entre el comportamiento del paciente y la prescripción médica. Esta incluye tanto medidas farmacológicas como hábitos higiénico-sanitarios, como, por ejemplo, evitar el café o el consumo de tóxicos. En este sentido, es importante recalcar la importancia de la asistencia a las visitas concertadas, intentando implicar al paciente lo máximo posible, para que él mismo tome el control sobre su tratamiento y sea consciente de la necesidad del mismo. Las causas para el abandono del tratamiento son múltiples. En numerosas ocasiones, se suele subestimar la importancia de la contribución de la persona a su terapia, de manera que no se realiza una educación del paciente como sería conveniente y queda bajo la responsabilidad de los formadores como equipo especializado. En numerosas ocasiones se subestima la importancia de la contribución del paciente a su terapia, olvidando sistemáticamente la necesidad de que estos sean educados. La adherencia guarda estrecha relación con la aceptación, los conocimientos sobre enfermedad y la medicación, así como con la facilidad con la que el tratamiento encaje en el estilo de vida y hábitos del paciente. El control sobre la medicación y la actitud hacia su administración indica el grado de aceptación sobre el tratamiento que influye a su vez en la adherencia a éste. Existen diferentes factores que se relacionan con la adherencia al tratamiento farmacológico, tanto relacionados con el paciente como con el fármaco en concreto: Factores relacionados con el paciente: la negación de la enfermedad, la edad (afectando a los más jóvenes), analfabetismo, desconfianza, creencias erróneas, características personales, mejoría de su patología, voluntariedad hacia el tratamiento. Factores relacionados con el fármaco: efectos secundarios, características organolépticas del medicamento e interferencias en los hábitos del paciente. En cuanto a los efectos secundarios, suelen pasar desapercibidos o se tiende a infravalorarlos si se considera que carecen de importancia, pero pueden resultar relevantes para la calidad de vida del paciente. En ese sentido, la psicoeducación promueve una buena adherencia y consecución de las prescripciones por parte de la persona, aumentando las posibilidades de mantener el tratamiento. Se trata de impartir información con el propósito de educar al paciente, de manera que incorpore en su rutina diaria hábitos beneficiosos para el mantenimiento de su tratamiento. Para que estos programas funcionen se ha de tener un mínimo interés por parte del paciente (a trabajar también por parte del área de enfermería) y un nivel de atención y participación razonable, así como encontrarse en un momento de estabilidad de la enfermedad. Los programas psicoeducativos tienen como objetivos principales informar y educar, reforzando así el buen cumplimiento. Suelen constar de diferentes etapas: – Una entrevista, en la cual se intenta profundizar en el estilo de vida y los recursos de los que consta la persona, así como su nivel inicial de conocimientos. La información sobre el tratamiento, intentando implicar lo máximo posible al paciente. La evaluación de la información de la que parte la persona, así como de la voluntariedad de cumplimiento del tratamiento. La relación terapéutica entre el equipo de enfermería y el paciente se ha demostrado como un sistema clave para el tratamiento. Tanto la confianza como la comunicación, ya sea verbal o no verbal, influyen significativamente en la actitud del paciente y en el cumplimiento de las prescripciones, mejorando así la adherencia. Enfermería debe ponerse en el lugar del que aprende, empatizar con la persona, centrando su actuación en el apoyo. Hay diferentes factores que determinan los errores de comprensión, siendo la dificultad implícita de la información verbal uno de los más relevantes. Muchas personas simplemente no entienden las instrucciones, y más si se utiliza un lenguaje técnico. Objetivos Analizar los factores relacionados con la baja adherencia al tratamiento antipsicótico y la importancia del papel de enfermería en la mejora de la cumplimentación de tratamiento farmacológico a través de Programas de Atención de Enfermería (PAE). Aspectos relevantes del marco teórico: El abandono del tratamiento farmacológico hace el proceso de recuperación más lento, estando estrechamente relacionado con descompensaciones, recaídas y reingresos y estando acompañado en el ámbito comunitario de un alto coste económico. Aunque el grado de baja adherencia farmacológica es difícil de determinar, el Ministerio de Sanidad cifra en un 4 a 12% los pacientes con trastornos mentales que sí siguen de forma rigurosa su tratamiento farmacológico. La psicoeducación farmacológica de este colectivo se hace de esta manera primordial, como forma de mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Metodología Se ha llevado a cabo una revisión sobre la adherencia terapéutica al tratamiento antipsicótico, teniendo en cuenta cómo influye la figura de enfermería y el papel de los programas psicoeducativos en el proceso terapéutico del paciente Principales conclusiones Se muestra necesaria la puesta en marcha y el desarrollo de Programas de Atención de Enfermería de tipo psicoeducativo que tengan como objetivo principal lograr que el paciente decida participar en su terapia farmacológica, que se interese por su salud, permitiendo así reducir el número de recaídas para mejorar la calidad de vida del paciente. Bibliografía González, J., Cuixart, I., Manteca, H., Carbonell, M., Armengol, J., Azcon, MA. (2005). La baja adherencia al tratamiento antipsicótico: actuación de Enfermería. Enfermería Global, 7, 1-9.
lunes, 21 noviembre 2022 13:47
Resumen artículo: ” La intervención socio-comunitaria en sujetos con Trastorno Mental Grave y crónico. Modelos teóricos y consideraciones prácticas”, por Patricia García (Área de Integración Social del Creap)
Categorías: Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: salud mental
Título La intervención socio-comunitaria en sujetos con Trastorno Mental Grave y crónico: modelos teóricos y consideraciones prácticas. Resumen A fin de contextualizar, y tal y como definen Goldman, Gatozzi y Tanbe (1981, p.22), entendemos que el concepto de Trastorno Mental Grave y crónico (en adelante TMGC) engloba a las “personas que sufren ciertos trastornos psiquiátricos graves y crónicos como: esquizofrenia, trastornos maniaco-depresivos y depresivos graves recurrentes, síndromes cerebro-orgánicos, trastornos paranoides y otras psicosis, así como algunos trastornos graves de la personalidad, que dificultan o impiden el desarrollo de sus capacidades funcionales en relación a aspectos de la vida diaria, tales como higiene personal, autocuidado, autocontrol, relaciones interpersonales, interacciones sociales, aprendizaje, etc.; y que además dificultan el desarrollo de su autosuficiencia económica. Asimismo muchas de estas personas han estado hospitalizadas en algún momentos de sus vidas, variando su duración según los casos”. En la revisión teórica llevada a cabo por J. Saiz, y A. Chávez, por una parte describen lo que es el Tratamiento Asertivo Comunitario (en adelante TAC), por otra el Acompañamiento Terapéutico (en adelante AT) y, por último, presenta el Equipo de Apoyo Social Comunitario (en adelante EASC), el cual lleva su praxis en la Comunidad de Madrid. El TAC es de los métodos de intervención comunitaria más aplicado, entendido según Gold et al. (2003) como “programa en el cual un equipo multidisciplinar lleva a cabo un tratamiento integral en la comunidad, rehabilitación y servicios de apoyo para ayudar a personas con TMGC a evitar la hospitalización psiquiátrica y facilitar el vivir independientemente en un ambiente comunitario natural”. En él se le da suma importancia a que la persona usuaria participe de manera activa en su tratamiento. Las principales líneas de actuación y características que siguen el TAC serían las siguientes: La intervención se centra en enseñar y/o mantener cuatro grupos de habilidades para convivir en sociedad, como las de la vida diaria, laborales, para el tiempo libre y sociales o interpersonales. El campo de actuación es en el entorno de la persona, buscando la normalización de la vida de la misma. El equipo de profesionales han de llevar una actitud directiva y asertiva, trabajar técnicas de aprendizaje social, además de responsabilizar a la persona de sus conductas. Además, las personas a cargo del TAC deben tener ciertas características, como es la capacidad de adaptabilidad y de trabajar fuera de la oficina y/o del centro. El equipo está compuesto por un equipo multidisciplinar, incluyendo personal sanitario, social, etc. Siendo de suma importancia el trabajo en equipo y la coordinación del mismo. Además, los profesionales giran en torno a la asertividad implicando a la persona en su tratamiento. La ratio de profesionales/usuarios/as es más baja, recomendando 10 usuarios/as por profesional y no superar los 20 cuando se encuentran en procesos de estabilidad. La intervención y servicios son individualizados, diseñando un plan para la persona. En tal intervención no hay una duración determinada, no existe ni periodo mínimo ni máximo, la evolución de la persona protagonista será quién determine la misma. El equipo también trabaja con las familias cuando así es requerido para la evolución del/la usuario/a. Con todo esto, se podría decir que el TAC es un programa integrado en cuanto al tratamiento y servicios teniendo como objetivo principal facilitar la autonomía y la calidad de vida de las personas con diagnóstico en salud mental. En lo referente al AT, podría definirse como un “dispositivo de baja exigencia, no directivo, que desde una perspectiva clínica y socio-comunitaria brinda atención y apoyo a familiares y usuarios ambulatorios, en espacios públicos o privados, individual o grupal, promoviendo la participación y la autonomía de la personas en la toma de decisiones acerca de su tratamiento, se éste en el ámbito de la prevención, la asistencia o la inserción social” (Saiz, J. Chávez, A., 2009). El AT está muy indicado para aquellos/as usuarios/as que se encuentran en procesos de aislamiento social, con consumos activos, con escasez de recursos para acceder a otros recursos que ofrezcan una sostenibilidad en su tratamiento. En el AT se encuentran como principales agentes el acompañado y el acompañante, compartiendo experiencias en el domicilio de la persona y en su entorno, pudiendo aprovechar al máximo el potencial que éste ofrece. Los autores definen al acompañante como “un agente de salud socio-comunitario al servicio de una intervención clínica”. Es importante resaltar que el acompañamiento se trata de una intervención incluido en un tratamiento global, el acompañamiento no es un tratamiento único en sí. Es decir, el acompañamiento no es posible sin un tratamiento global y contextualizado de la persona, incluyendo factores psicosociales, familiares, laborales y comunitarios. De la praxis de ambos surge EASC, teniendo como principal objetivo la inserción social y la autonomía de la persona. Se trata de un recurso de apoyo comunitario teniendo como finalidad facilitar que la persona se pueda mantener en su domicilio y por consiguiente en su entorno. El EASC trabajan en coordinación constante con los Servicios de Salud Mental (en adelante SSM), potenciando así el trabajo en red. El equipo de profesionales que hay detrás de un EASC está compuesto por un/a coordinador/a, un/a psicólogo/a, un/a trabajador/a social y dos educadores/as. Cada profesional tiene una ratio de seis usuarios/as, teniendo entre todos/as los/as profesionales, aproximadamente, treinta usuarios/as. El perfil de los/as usuarios/as que acceden a los EASC son personas de difícil vinculación con otros recursos, con dificultad para mantener autonomía de vida independiente en su domicilio, personas que acaban de salir de un ingreso hospitalario y precisan de un apoyo concreto para volver a integrarse en su día a día. Para lograr la consecución de objetivos el EASC junto con el SSM diseñan lo que denominan el “Plan Individualizado de Atención social Comunitaria” (en adelante PIASC), ajustándose a las necesidades particulares de cada persona. Las principales áreas de intervención son en el domicilio, en el medio comunitario, con la familia y la vinculación con la red. Los objetivos que abalan el PIASC, principalmente son (entre otros): Apoyar el programa de rehabilitación que llevan desde el SSM. Fomentar la vinculación con el SSM y con otros recursos que apelen por la mejora de la calidad de vida de la persona. Buscar la mayor autonomía de la persona en todas las áreas posibles. La puesta en práctica de las intervenciones de los EASC está marcada por cuatro instantes: Establecimiento del vínculo Evaluación Intervención Des-vinculación El instante más decisivo de estas fases, es el establecimiento del vínculo, si éste no se forja es posible que la intervención no se pueda dar o si se da que sea superficial. La evaluación es un continuo durante lo que dure la intervención, teniendo más protagonismo en los primeros meses, puesto que es el momento en el que todos/as los/as profesionales elaboran el PIASC. En el momento de la des-vinculación también hay que poner énfasis y afianzar la intervención. En definitiva, lo que los EASC defienden y buscan es un tratamiento integral de las personas con TMGC que les permitan llevar una vida lo más normalizada posible. Objetivos El objetivo del artículo es llevar a cabo una revisión teórica y comparativa de los diferentes programas de intervención comunitaria con personas con Trastorno Mental Grave y crónico en la Comunidad de Madrid, así como del Equipo de Apoyo Social Comunitaria en la misma. Metodología La metodología llevada a cabo consiste en una revisión teórica recopilando información y esencial y comparativa acerca del Tratamiento Asertivo Comunitario y el Acompañamiento Terapéutico, analizando también el Equipo de Apoyo Social Comunitaria en la misma, ya que este surge de ambos modelos de trabajo. Principales conclusiones En el presente artículo se ha realizado una comparativa entre el TAC, AT y EASC, encontrando como puntos en común el lugar de intervención, siendo este principalmente el entorno de la persona y la temporalidad del tratamiento, el cual se define sin duración pre-establecida. Por otra parte, encontramos elementos diferenciados entre ellos como el objetivo, el marco teórico que refuerza el programa, la metodología, etc. Además, cabe destacar que el TAC es una práctica basada en evidencia científica, con resultados significativos en personas que recibían una intervención a través del TAC en comparativa con usuarios y usuarias con otros tratamientos. En el primer grupo, las personas mostraban mayor integración, recuperación más rápida de habilidades, autonomía, etc., demostrando también que tras 14 meses de intervención se reducía el número de ingresos hospitalarios. Bibliografía y/o antecedentes documentados Saiz Galdós, J., & Chévez Mandelstein, A. (2009). La Intervención Socio-Comunitaria en Sujetos con Transtorno Mental Grave y Crónico: Modelos Teóricos y Consideraciones Prácticas. Psychosocial Intervention, 18(1), 75-88.
lunes, 21 noviembre 2022 14:36
Resumen artículo: “Centros residenciales para personas con Trastorno Mental Grave como recurso terapéutico-rehabilitador” por Ana Belén Carrión (Área de Educación Social del Creap)
Categorías: Resúmenes, Cursos y Talleres
Etiquetas: herramienta terapéutica
Título Centros residenciales para personas con Trastorno Mental Grave como un recurso terapéutico-rehabilitador Resumen El presente artículo destaca la importancia y beneficios de la existencia de recursos de rehabilitación psicosocial para personas con Trastorno Mental Grave (TMG). Desde nuestro modelo social, una persona se considera totalmente integrada cuando tiene cubiertos tres aspectos: una vivienda, un trabajo y ocio. La primera es el punto de partida, por lo que es fundamental que la persona tenga la posibilidad de acceso a un recurso adaptado a sus necesidades. En este sentido, la comunidad juega un papel trascendental en la normalización de la enfermedad y como red de apoyo a la hora de hacer frente tanto a las dificultades o limitaciones de la capacidad funcional en aspectos de la vida diaria como para cubrir de manera autónoma las necesidades de alojamiento y cuidado, reduciendo así el riesgo de marginación o exclusión social y la institucionalización. Así, existen diversas modalidades de vivienda adaptadas (desde la más autónoma hasta la más asistida), pero siempre responderán a las necesidades reales de la persona, englobando su contexto individual. A pesar de ello, numerosas personas con TMG sufren carencias en este sentido. Esto es debido principalmente a que el recurso en el que se encuentran no se adapta correctamente a sus necesidades individuales o porque no están siguiendo un tratamiento adecuado y ello les conduce a encontrarse en una situación de precariedad. Por tanto, resulta fundamental que se lleve a cabo una adaptación constante a las nuevas necesidades que vayan surgiendo, focalizando siempre en el individuo y sus necesidades. Objetivos Teniendo en cuenta esta realidad, este artículo tiene el objetivo de analizar los cambios que se producen en una persona con TMG durante su proceso rehabilitador en una residencia de recuperación psicosocial, teniendo en cuenta su estado al iniciar su ingreso en la misma y durante los dos primeros años de proceso en el recurso, concretamente de los/as residentes ingresados/as en las residencias Roger de Llúria, Tres Pins y Begur. Aspectos relevantes del marco teórico Referente al marco teórico, el artículo encuadra los resultados del estudio relacionado con los beneficios y mejoras de los pacientes con diagnóstico de TMG al pasar por un recurso rehabilitador de régimen residencial, observando los resultados del análisis previo y posterior a dos años de proceso. Es necesario remarcar la importancia de que existan recursos de este tipo para personas con TMG, pues implica mejorar la autonomía del/la usuario/a en todos los aspectos vitales, destacando sus fortalezas y ayudándole en sus limitaciones para que pueda desenvolverse con total normalidad en su entorno. Es evidente que no sólo el tratamiento farmacológico es necesario para evitar la cronicidad y deterioro prematuro, con lo que esto conlleva. Este tratamiento, unido a la recuperación psicosocial, fomenta una mejora absoluta de la calidad de vida y se ha puesto en evidencia tras múltiples estudios al respecto. Metodología Para poder llevar a cabo este estudio se utiliza una muestra de 88 residentes ingresados en las tres residencias mencionadas durante los años 2009 a 2011, con una edad media de 46 años. Se usaron las siguientes variables: Escala ENAR-CPB –elaborada por el equipo asistencial de la residencia Roger de Llúria-al ingreso y al segundo año de ingreso. Actividad rehabilitadora habitual (antes de ingresar y a los dos años del ingreso). Número y estancias de ingresos psiquiátricos (durante el año anterior al ingreso en la residencia y durante los años posteriores). Principales conclusiones Tras finalizar el estudio y analizar la evolución de los pacientes, se observa una reducción drástica del tiempo de ingreso en hospitales psiquiátricos cuando el paciente comienza a vivir en residencia. La diferencia es muy significativa, pasando de un total de 42 pacientes ingresados un total de 9482 días a 13 pacientes ingresados 382 días. También se observa una mejoría generalizada tras comparar el valor total de la escala ENAR-CPB, sobre todo en la estabilidad clínica, la autonomía en AVDs y el bienestar personal. En general, la mayoría de residentes mejoran, aunque de manera moderada, teniendo en cuenta la tendencia a la cronicidad y el deterioro de estos pacientes. Otro de los cambios más significativos es el aumento del uso de recursos externos como centros de día y clubes sociales, participación en actividades deportivas, formativas, culturales o de voluntariado, donde se observa un aumento más leve es en actividades pre-laborales. Todas estas mejoras repercuten también en un uso más adecuado de los recursos hospitalarios, pues durante la estancia de un paciente en un centro residencial se realiza un seguimiento individualizado de la persona usuaria en todos los ámbitos de su vida y siempre en coordinación con otros recursos como los Centros de Salud Mental, por lo que el tratamiento es mucho más completo y global. En definitiva, según el estudio realizado se ha observado una notoria mejora en todos los aspectos vitales de las personas con TMG que realizan un proceso rehabilitador en un centro de régimen residencial, obteniendo grandes beneficios de manera individual y global, pues todas estas mejoras suponen un avance y una mejora en los servicios existentes en la actualidad, dándole así más importancia a la atención psicosocial unida al tratamiento médico. Bibliografía y/o antecedentes documentales Lascorz Fierro, D., Serrats Alabau, E., Ruiz, B., Córdoba, M., & Vegué Grilló, J. (2014). Las residencias para personas con Trastorno Mental Grave como un recurso Terapéutico-Rehabilitador. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 34(123), 521-538.
lunes, 21 noviembre 2022 13:47
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viernes, 18 noviembre 2022 11:09
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