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viernes, 18 noviembre 2022 11:09

Resumen de la sesión de reflexión del viernes 26/09/2025 en el Creap: «Atención psicosocial en entornos convivenciales»
07 - 10 - 2025

Resumen de la sesión de reflexión del viernes 26/09/2025 en el Creap: «Atención psicosocial en entornos convivenciales»

SESIONES DE REFLEXIÓN | ENTORNOS CONVIVENCIALES Autor: Juan Lázaro Mateo, director del Creap. Tras un año celebrando mensualmente sesiones de reflexión de forma interna, el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial (Creap), dependiente del Imserso, abrió este espacio por primera vez a profesionales externos el pasado mes de septiembre de 2025. Invitamos a profesionales de la intervención psicosocial en viviendas tuteladas, residencias y otros entornos convivenciales. En esta entrada del blog compartimos el resumen de este encuentro que resultó de alto interés para quienes asistieron. Agradecemos la participación a los profesionales del servicio de atención directa del Creap a través de Grupo 5: Virginia Pérez, Óscar Pérez, Susana Calvo, Vanessa Sora, Esther Jara, Rocío del Cerro, Ana Orduña, Yanira López y Caridad Martín. Así como a los profesionales provenientes de otros recursos residenciales de salud mental: Lorena Boix (Grupo 5), Eva María Trigueros (Grupo 5), Javier Gallego (Novaedat), Yulema Torres (Novaedat), Paulina Martínez (Grupo 5) y Belén Pedregal (Grupo 5). La sesión giró en torno a la situación actual de la atención psicosocial en recursos convivenciales —como viviendas tuteladas, residencias y otros dispositivos comunitarios— y a los retos que afronta el sistema en la actualidad. Situación actual del sistema Los participantes coincidieron en señalar la escasez de recursos públicos en salud mental, lo que ha derivado en una fuerte dependencia del sector privado. La red residencial pública es muy limitada, y en consecuencia muchas de las plazas disponibles son gestionadas por entidades privadas. Esto genera un desequilibrio, ya que, aunque la colaboración público-privada puede ser útil, a menudo los intereses empresariales no coinciden con los criterios técnicos o éticos. Además, se destacó la falta de inspección y control en los centros privados, lo que aumenta el riesgo de vulneración de derechos de las personas usuarias. Otro aspecto relevante es la convivencia de modelos de atención muy dispares: algunos innovadores, basados en la recuperación y los derechos, y otros más antiguos y asistenciales, que mantienen dinámicas restrictivas y poco centradas en la persona. Principales problemas detectados Entre las dificultades más señaladas se encuentran la localización de muchos centros en zonas aisladas, lejos de entornos urbanos, lo que limita la integración comunitaria y el acceso a recursos sociales. Se añadieron también las barreras arquitectónicas y estructurales de los centros más antiguos, que dificultan la adaptación a los nuevos enfoques de atención. Otro problema recurrente es la excesiva burocracia que ralentiza los procesos y limita la flexibilidad de los equipos profesionales. En el plano social, se reconoció que el estigma sigue siendo una de las grandes barreras, tanto en la sociedad como en la propia vivencia de las personas con problemas de salud mental (autoestigma). Además, se remarcó la falta de formación de agentes externos —como personal de emergencias, fuerzas de seguridad e incluso algunos sanitarios—, lo que genera situaciones de trato inadecuado. Finalmente, se señaló la brecha entre la teoría y la práctica: aunque la investigación y los discursos académicos avanzan hacia modelos centrados en la recuperación y los derechos humanos, su implementación en la práctica cotidiana de los centros es todavía insuficiente. Modelos y propuestas de mejora La mayoría de voces abogaron por avanzar hacia unidades convivenciales pequeñas y más cercanas a la comunidad, en contraste con las grandes residencias, que tienden a despersonalizar la atención. También se resaltó el valor de las viviendas tuteladas y supervisadas, que aunque más costosas en términos de inversión, mejoran de forma notable la autonomía y la calidad de vida de las personas. El debate sobre el objetivo último de estos recursos fue central: mientras unos defendían la independencia total como meta, otros señalaban que lo prioritario es la calidad de vida y el respeto a los proyectos personales. Se coincidió en que la atención debe centrarse en la persona, pasando de hacer «para ellos» a hacer «con ellos», garantizando así el derecho a decidir sobre la propia vida. En este marco, surgieron propuestas innovadoras como fomentar viviendas compartidas con personas sin diagnóstico, promover residencias artísticas o abrir más los centros a la comunidad mediante actividades conjuntas. Finalmente, se planteó la necesidad de mayor coordinación entre instituciones y de que los modelos de trabajo estén más alineados entre sí. El papel de las familias y las redes de apoyo Las familias fueron reconocidas como un pilar fundamental, aunque también se señalaron grandes dificultades. Muchas llegan a los centros con una fuerte carga de desgaste y sentimientos de culpa, lo que limita su capacidad de implicación en los procesos. En algunos casos, incluso se convierten en un factor que resta autonomía a la persona usuaria. Por ello, se destacó la necesidad de crear nuevas fórmulas de implicación familiar: no solo reuniones formales o espacios psicoeducativos, sino también actividades compartidas, bancos de tiempo o talleres que permitan a familiares y usuarios relacionarse desde otros lugares más positivos. Asimismo, se subrayó que no siempre la familia de origen es la red más adecuada, por lo que es importante apoyar la construcción de otras redes sociales significativas —amigos, vecinos, comunidad— que refuercen la autonomía y la recuperación. Retos de futuro Entre los desafíos que se identificaron está la necesidad de seguir luchando contra el estigma social y normalizar la convivencia de las personas con trastorno mental en la sociedad. También se remarcó la urgencia de formar a profesionales y agentes sociales en enfoques comunitarios y de derechos, de manera que puedan ofrecer un trato más respetuoso y adecuado. Se señaló igualmente la importancia de garantizar recursos económicos y legales que hagan viables los modelos de apoyo a la autonomía, ya que sin una financiación estable las buenas prácticas no pueden consolidarse. Otro reto central es dar voz a las personas usuarias en el diseño y la evaluación de los recursos, evitando caer en planteamientos paternalistas. Finalmente, se insistió en que las ideas innovadoras y las experiencias piloto solo podrán mantenerse en el tiempo si se convierten en proyectos sostenibles, respaldados por voluntad política, recursos adecuados y una gestión eficaz. ESQUEMA VISUAL DE LAS IDEAS Y CÓMO SE RELACIONARON FRECUENCIA DE REFERENCIAS A LAS IDEAS PRINCIPALES En el siguiente gráfico se muestran las frecuencias con las que se citaron las ideas más relevantes y a continuación de este se exponen alguna citas literales sobre cada uno. Número de veces que se citaron y ejemplos de estos 6 temas Escasez de recursos públicos / dependencia del sector privado: 29 veces «Lo que he observado es que no existe prácticamente una red pública de residencias ni de viviendas (…) y creo que hace falta mucha inspección de los recursos. No digo que no deban existir recursos privados, pero sí que necesitarían ser inspeccionados de una manera más frecuente porque creo que se vulneran muchísimos derechos». Choques entre modelos antiguos y nuevos: 4 veces «Otro problema grande que veo yo es la convivencia de modelos antiguos y nuevos. Los modelos más antiguos abogan por hacer lo que haga falta para controlar al paciente, haciendo que este no perciba la residencia como su hogar. Quien piensa así considera que todo el conocimiento ya existe, y que ya se sabe lo que hay que hacer. Esto perpetúa prácticas coercitivas que hoy serían incluso denunciables». Estigma social y falta de sensibilización: 30 veces «Ahora se dice mucho esto de que ‘menos mal que se habla de salud mental’. No es cierto: se habla cuando un famoso dice que tiene depresión, pero cuando hay un asesinato sigue siendo un tabú». Necesidad de unidades convivenciales pequeñas y comunitarias: 5 veces «Hay que abogar por unidades convivenciales más pequeñas, más personalizadas y con un trato mucho más cercano y de calidad humana. Del tamaño de un hogar real. Eso permite a la gente evolucionar de otra manera». Rol de familias y redes de apoyo: 96 veces «Muchas veces el familiar necesita más intervención que la persona usuaria, porque ha perdido su propia vida personal cuidando. A veces parece que instrumentalizamos a la familia solo para que la persona usuaria esté mejor, y olvidamos ver también al familiar como persona que también ha sufrido y tiene sus propias necesidades». Objetivo: independencia vs calidad de vida: 51 veces «Nunca nos planteamos como objetivo la independencia total (…) aunque no todas las personas van a poder aspirar a ello, para algunas sí podría ser alcanzable, pero si los propios profesionales no lo tenemos en mente, nunca orientaremos el trabajo a empoderarlos para que se planteen que son capaces y lo consigan». «Yo creo que el objetivo no es la independencia, sino la calidad de vida y todo lo que esto suponga: un proyecto de vida, una red social, un empleo o una prestación económica». ¿Te gustaría opinar sobre estos u otros temas relacionados con la atención psicosocial en entornos domésticos y residenciales? Puedes dejarnos tu opinión en nuestras redes sociales.

martes, 07 octubre 2025 08:31

Los procesos subyacentes: La cognición social
25 - 09 - 2025

Los procesos subyacentes: La cognición social

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Coordinador del Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta. Universitat Jaume I. Carlos Rebolleda Gil. Psicólogo del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Aranjuez y referente de investigación de la Línea de Rehabilitación Psicosocial de Hermanas Hospitalarias. Profesor del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Introducción Dentro de las personas que de forma habitual se atiende en los recursos de rehabilitación psicosocial, es frecuente encontrar que una de las dificultades que presentan es la relativa a la interacción social, algo que, en ocasiones, las conduce al aislamiento y a la soledad. A su vez, una de las intervenciones que se muestra más necesaria y ha demostrado más efectividad en los diferentes meta-análisis efectuados hasta la fecha, es el entrenamiento en habilidades sociales. El entrenamiento en habilidades sociales Aunque hay diversas metodologías y fórmulas para trabajar las habilidades sociales, generalmente se llevan a cabo a nivel grupal, y se abordan aspectos relacionados con la asertividad, el inicio y mantenimiento de conversaciones, la gestión de situaciones sociales que pueden catalogarse como complicadas o potencialmente conflictivas, la reducción de la ansiedad social por medio de la exposición, la mejora del autoconcepto, etc… todas técnicas destinadas a que la persona que participe en el programa adquiera habilidades, las ponga en práctica y, por medio de la experiencia, pueda percibirse cada vez más competente y capaz en este área tan relevante para el ser humano. Esto, a su vez, puede propiciar una reducción del aislamiento y ayudar a la persona a construir una red de apoyo. Es muy habitual que dentro de los programas que se ofrecen desde los dispositivos de rehabilitación psicosocial, se propongan diversas intervenciones y actividades que tengan por objetivo el entrenamiento en habilidades sociales y la subsiguiente generalización de estas competencias al entorno de la persona. Si bien, también es relativamente frecuente que, tras el riguroso trabajo, los profesionales hagan valoraciones del tipo «la verdad es que esta persona, por lo que hemos visto en los programas, cuenta con las habilidades necesarias para relacionarse con sus compañeros o las personas de su entorno, pero luego no lo hace, no generaliza, y sigue sin relacionarse con nadie e igual de aislado».….es cierto que en esta situación tan frecuente pueden encontrase infinidad de variables que influyen o median para que el resultado sea este…..por ejemplo, el autoconcepto, el estigma internalizado, la ansiedad social, la falta de oportunidades reales o la sintomatología propia del trastorno, entre muchas otras, pueden tener que ver. Pero hay otra variable que conviene no perder de vista en estos casos, y no es otra que la denominada «cognición social». La cognición social: una brújula en las interacciones sociales Por hacer una definición sencilla y accesible de este complejo constructo, podríamos decir que la «cognición social» es esa brújula que nos guía en las situaciones sociales y que, de estar afectada o alterada, en muchas ocasiones lleva a la persona a perderse durante las mismas. Aparte de la importancia de emplear un estilo de comunicación asertivo y conocer fórmulas para iniciar conversaciones o gestionar situaciones comprometedoras o complicadas, en las interacciones sociales también hay otros muchos componentes que, quizás, no sean tan evidentes, pero que influyen de forma importante. Por ejemplo, la capacidad para reconocer y gestionar nuestras propias emociones o intuir de una forma más o menos certera que puede estar sintiendo a este nivel la persona que hay enfrente, constructo al que se denomina «procesamiento emocional», también es un aspecto clave en las situaciones sociales. Pero junto a este, también hay otros como, por ejemplo, la «teoría de la mente», que es la capacidad de intuir lo que la otra persona puede estar pensando en una determinada situación, la «percepción/conocimiento social» que tiene que ver con el conocimiento que tenemos sobre lo que es adecuado y habitual en una situación social, o el denominado «estilo atribucional», que es la capacidad para hacer una adecuada valoración de los eventos positivos o negativos que ocurren en nuestra vida. Imaginemos, por tanto, una persona que conoce y maneja de forma más o menos adecuada todas aquellas estrategias comunicacionales que, en teoría, le habrían de permitir desenvolverse en las situaciones sociales, pero que, sin embargo, tiene dificultades para identificar y gestionar las emociones propias, intuir lo que los otros pueden estar pensando o sintiendo, saber que es lo adecuado o habitual en una determinada situación social, o tiende a atribuir de forma incorrecta los eventos que le suceden…., en este caso, encontramos a una persona bien entrenada para la interacción social, pero perdida durante las mismas, lo que quizás suponga que siga evitándolas y aislándose. Los estudios demuestran de una forma clara e inequívoca, que un importante porcentaje de personas con trastornos del espectro de la psicosis, trastorno bipolar y trastornos de personalidad, entre otros, presentan problemas en cognición social y en sus componentes. No obstante, a día de hoy existen diferentes pruebas traducidas y validadas en población española que sirven para valorar estos constructos, así como, programas específicos destinados a que las personas con dificultades a este respecto, puedan trabajar y mejorar estas capacidades tan importantes para el correcto funcionamiento social. Contenido relacionado Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Primera Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Segunda Parte) Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (Tercera Parte) Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí? De la experiencia psicosocial a la realidad psicosocial Un guión para describir cualquier intervención en rehabilitación psicosocial La precisión del metro de mi intervención

jueves, 02 octubre 2025 14:49

¿Funciona la terapia Avatar? Lo que dice la ciencia hasta ahora (2ª Parte)
26 - 08 - 2025

¿Funciona la terapia Avatar? Lo que dice la ciencia hasta ahora (2ª Parte)

TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La semana pasada nos metimos de lleno en cómo funciona la terapia Avatar: a partir de una figura virtual que representa la voz que la persona escucha, se crea un espacio para dialogar con ella a través de la pantalla. Sesión a sesión, esa interacción irá cambiando. Con la guía del terapeuta, la persona aprende a posicionarse diferente. Progresivamente, empezará a realizar cambios hasta transformar el vínculo con la voz... Pero claro, una cosa es que el enfoque suene interesante, incluso esperanzador… y otra muy distinta es que funcione. ¿Qué nos dice la ciencia sobre su eficacia? ¿Hacia dónde avanza este tratamiento? Si te quedas a leer un poco más, podrás descubrirlo. Primeros indicios de la eficacia Los primeros indicios sobre la eficacia de la terapia Avatar llegaron hace más de una década de la mano de sus creadores. El equipo de Julian Leff realizó el primer estudio piloto demostrando que sí: era posible crear un espacio terapéutico donde las personas pueden dialogar con una versión digital de sus voces1. Más tarde, compararon esta terapia con una terapia de apoyo demostrando que la terapia Avatar podía conseguir una reducción en la intensidad de esas voces tras tres meses de tratamiento 2. A pesar de estos resultados iniciales prometedores3, la comunidad científica pedía más evidencia. Sí, la terapia nos propone algo diferente: un avatar que encarna la voz, junto con un trabajo profundo sobre el vínculo que tenemos con ella.Todo esto suena genial, pero aún faltaban estudios con más participantes y, sobre todo, realizados por grupos independientes de los creadores. Por suerte, este llamado a una mayor rigurosidad no tardó en recibir respuesta. Un estudio reciente publicado en Nature Medicine puso datos mucho más sólidos sobre la mesa: con un grupo de 345 personas, se vio que los efectos de la terapia Avatar podían mantenerse en el tiempo… ¡incluso un año después del tratamiento! Además, no solo se logró reducir la intensidad de las voces, sino también la frecuencia con la que aparecían4. Con la llegada de nuevas evidencias, la terapia Avatar empieza a consolidarse como una herramienta eficaz en el tratamiento de las voces, dejando atrás el terreno experimental. Del avatar al entorno inmersivo: ¿hacia dónde va esta terapia? La terapia Avatar abrió un camino innovador, pero ¿qué viene después? La respuesta apunta hacia entornos más inmersivos y adaptados a situaciones sociales más complejas. Recordemos que, en la versión original de esta terapia, la persona interactúa con una figura en 2D a través de una pantalla de ordenador. Inspirados en este modelo, distintos grupos de investigación están tratando de ir un paso más allá, la pregunta que se han hecho es la siguiente: ¿Cómo sería vivir esa interacción con las voces dentro de un entorno virtual en 3D? Existen varios estudios que han apostado por estos enfoques inmersivos. En ellos, la persona se pone unas gafas de realidad virtual y entra de lleno en la escena. Los estudios que utilizan este enfoque consiguen buenos resultados en la reducción de la intensidad y frecuencia de las voces, pero aún queda mucho trabajo por delante. Especialmente, los investigadores necesitan entender de qué manera influye algo tan delicado como la «sensación de presencia», es decir, la sensación de estar realmente ahí, en medio de ese encuentro 5. ¿Vale la pena aumentar la inmersión? ¿O puede ser contraproducente? En esta línea, un ejemplo que está dando que hablar es Challenge-VRT. Se trata de una terapia inmersiva que se está probando en Dinamarca con personas que escuchan voces y son resistentes al tratamiento habitual. Los investigadores han conseguido resultados muy positivos reduciendo la sintomatología. Ahora bien, no todo fue redondo... También se dieron algunos casos aislados de empeoramiento. Por este motivo, urgen más investigaciones: el reto será garantizar que estas experiencias no lleguen a ser demasiado abrumadoras para quienes las viven 6. Hasta ahora, todo lo que hemos visto con realidad virtual se ha centrado en ese cara a cara entre la persona y su voz. Pero en el día a día la experiencia suele ser más compleja, porque esas voces pueden aparecer durante la interacción con otras personas. Con esa idea en mente, el equipo que creó la terapia Avatar está dando un paso más y trabaja en una nueva versión: Avatar-VR-Social7. Se trata de una propuesta en realidad virtual que busca ayudar a las personas a manejar la relación con sus voces en contextos sociales. Todavía está en fase de prueba, pero la idea es empezar a evaluarla en personas que atraviesan las primeras fases de la psicosis. ¿Podrá este nuevo giro puede marcar la diferencia? Como veis, en poco tiempo, la terapia Avatar ha abierto nuevos horizontes en el tratamiento de las voces, inspirando distintas líneas de investigación. Con nuevos estudios que incorporan la realidad virtual y el contexto social, las posibilidades se amplían cada vez más. Aunque aún queda mucho por afinar, algo empieza a estar claro: estas tecnologías nos permiten explorar nuevas formas de intervenir sobre una de las experiencias humanas más complejas. Bibliografía 1 Leff, J., Williams, G., Huckvale, M., Arbuthnot, M., & Leff, A. P. (2013). Avatar therapy for persecutory auditory hallucinations: What is it and how does it work? Psychosis, 6 (2), 166-176. 2 Craig, T. K., Rus-Calafell, M., Ward, T., Leff, J. P., Huckvale, M., Howarth, E., Emsley, R., & Garety, P. A. (2017). AVATAR therapy for auditory verbal hallucinations in people with psychosis: a single-blind, randomised controlled trial. The Lancet Psychiatry, 5 (1), 31-40 3 Aali, G., Kariotis, T., & Shokraneh, F. (2020). Avatar Therapy for people with schizophrenia or related disorders. Cochrane Library, 2020(5) 4 Garety, P. A., Edwards, C. J., Jafari, H., Emsley, R., Huckvale, M., Rus-Calafell, M., Fornells-Ambrojo, M., Gumley, A., Haddock, G., Bucci, S., McLeod, H. J., McDonnell, J., Clancy, M., Fitzsimmons, M., Ball, H., Montague, A., Xanidis, N., Hardy, A., Craig, T. K. J., & Ward, T. (2024). Digital AVATAR therapy for distressing voices in psychosis: the phase 2/3 AVATAR2 trial. Nature Medicine 5 Smith, L. C., Mateos, A. C., Due, A. S., Bergström, J., Nordentoft, M., Clemmensen, L., & Glenthøj, L. B. (2024). Immersive virtual reality in the treatment of auditory hallucinations: A PRISMA scoping review. Psychiatry Research, 334, 115834 6 Smith, L. C., Mariegaard, L., Vernal, D. L., Christensen, A. G., Albert, N., Thomas, N., Hjorthøj, C., Glenthøj, L. B., & Nordentoft, M. (2022). The CHALLENGE trial: the effects of a virtual reality-assisted exposure therapy for persistent auditory hallucinations versus supportive counselling in people with psychosis: study protocol for a randomised clinical trial. Trials, 23(1) 7 Rus-Calafell, M., Luker, M., Marzinzik, M., Nguyen, P., Schneider, S., Teismann, T., Ehrbar, N., Tas, E., Zhang, X. C., Edwards, C., Huckvale, M., Craig, T. K. J., Garety, P., & Ward, T. (2025). AVATAR Virtual Reality Social therapy (AVATAR_VRSocial) for distressing voices and their interference in social everyday life in early psychosis: protocol of a single-blind parallel group randomised controlled feasibility study. BMJ Open, 15(4), e098004

viernes, 12 diciembre 2025 09:45

Terapia Avatar: tecnología para transformar el vínculo con las voces (1ª parte)
19 - 08 - 2025

Terapia Avatar: tecnología para transformar el vínculo con las voces (1ª parte)

TECNOLOGÍA DIGITAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La terapia Avatar surge de la mano del psiquiatra Julian Leff, inspirada en el trabajo de Dirk Corstens. Probablemente, su nombre te recuerde a aquella conocida película de ciencia ficción dirigida por James Cameron… pero si te quedas a leer un poco más, descubrirás como, detrás de esta intervención de nombre futurista, encontramos un enfoque increíblemente humano. Todo empieza con una entrevista en profundidad para entender cómo es esa voz que la persona escucha, su aspecto, su timbre o los comentarios que suele hacer. Todos estos detalles serán de ayuda para entender qué lugar ocupa en la vida de la persona, ¿de quién viene realmente esta voz? Con esta información, se creará una figura 2D que represente fielmente el ente que la persona escucha. El terapeuta será quien maneje este avatar. Para ello, utilizará un software que permite distorsionar su voz en tiempo real para que encaje con la voz que suele escuchar el paciente. El reto del profesional será fusionarse con el avatar, hablar y reaccionar como lo haría realmente la voz, y así, darle vida. Llegados a este punto, estarás pensando: ¿Pero todo esto… tiene algún sentido? Las terapias cognitivo-conductuales aplicadas a la psicosis ya habían demostrado que no solo importa lo que dicen las voces, sino cómo la persona interpreta esta experiencia. Más adelante, surgió un nuevo enfoque: las terapias relacionales. Este grupo de terapias, donde se enmarca la terapia Avatar, dieron un paso más allá entendiendo las voces como figuras sociales, con las que la persona establece un vínculo interpersonal. Exacto, igual que con un amigo, una pareja o tu jefe… La importancia no siempre está en lo que se dice, sino en la actitud que adoptamos frente a los demás. Por este motivo, la terapia Avatar pone el foco en la manera en que el paciente se posiciona frente a esas voces ¿Se somete? ¿Responde? ¿Consigue recuperar el control? Así es el proceso, paso a paso Al principio, las sesiones se centrarán en reproducir lo que la persona vive cada día. El avatar, manejado por el terapeuta, repite frases reales, a veces duras o incluso amenazantes. Terapeuta y paciente comienzan a explorar lo que hay detrás de esa voz: entender esas experiencias dolorosas, trabajar el miedo, el rechazo o la culpa. A medida que avanzan las sesiones, el enfoque irá cambiando. La persona comenzará a responder a esas frases con calma y seguridad, sin dejarse arrastrar. Poco a poco, el avatar también cambia: ya no le agrede, sino que empieza a reconocer la fuerza y el valor de la persona. Al comienzo de este artículo, la idea de una persona hablando con un avatar virtual probablemente te ha sonado extraña. Pero como puedes ver, esta tecnología se enmarca en las terapias relacionales, que ponen el foco en algo tan humano como el vínculo con los demás. El avatar permite darle cuerpo y voz a lo que antes era invisible para el paciente. Pero son las habilidades del terapeuta, junto con su conocimiento de cada paciente, las que hacen que la interacción con el avatar sea realista y terapéutica. Tras un proceso de seis sesiones, llega la última fase del tratamiento. En este punto, la persona y la voz establecen un nuevo acuerdo de convivencia; a veces, incluso, deciden que ya no se necesitan. Para una explicación detallada sobre la terapia Avatar, puede consultarse el capítulo de Rus-Calafell et al. (2019) en Tratamientos psicológicos para la psicosis (Fonseca Pedrero, Ed.). Continuará...

martes, 19 agosto 2025 09:37

Informe de evidencias de julio de 2025
13 - 08 - 2025

Informe de evidencias de julio de 2025

DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap), dependiente del Imserso, publica el informe de evidencias de julio 2025 Informes El NICE (National Institute for Health and Care Excellence) ha publicado una guía preliminar sobre el uso de herramientas digitales en el cribado. Concretamente, se centra en el uso de estas tecnologías dentro del programa NHS Talking Therapies, dirigido al tratamiento de la ansiedad y la depresión. En la guía se realizan recomendaciones sobre cómo usar la inteligencia artificial para obtener información valiosa antes de la primera cita y agilizar el proceso terapéutico. Por ahora son recomendaciones preliminares, porque la evidencia aún es limitada. Aun así, se avala el uso de estas tecnologías si se aplica con cuidado y se evalúa su impacto. La guía supone un nuevo avance para que el ámbito público europeo integre la tecnología digital en salud mental y optimice los procesos en salud mental. Literatura científica A continuación, revisaremos de forma resumida dos de los artículos incluidos en el informe publicado en julio de 2025. El primero, «Psychosocial Interventions Impact on Cardiometabolic, Neurobiological, Behavioral, and Immune Outcomes in People With a Serious Mental Illness: A Systematic Review», es una revisión sistemática que analiza cómo las intervenciones psicosociales pueden influir en distintos indicadores físicos (neurobiológicos, inmunológicos, cardiometabólicos) y conductuales. Mediante una búsqueda siguiendo los criterios PICO (paciente/población, intervención, comparación y resultados), los autores revisaron un total de 32 ensayos clínicos aleatorizados. Los resultados muestran que los indicadores cardiometabólicos fueron los más estudiados, aunque los resultados no siempre mostraron diferencias significativas entre los grupos experimental y control. En cambio, otras variables como las conductuales y neurobiológicas sí presentaron diferencias claras a favor del grupo que recibió algún tipo de intervención psicosocial. También se encontraron resultados significativos en medidas inmunológicas, aunque estos indicadores fueron los menos explorados en la literatura. En resumen, esta revisión pone sobre la mesa una idea interesante: algunas variables asociadas al envejecimiento acelerado en personas con TMG muestran mejoras con intervenciones psicosociales. Se trata de un recordatorio de que cuidar la salud mental también puede impactar de manera positiva en la salud física. En el segundo estudio, «Enhancing Cognitive Functioning in Schizophrenia Through Occupational Therapy Interventions: A Systematic Review», los autores ponen el foco en cómo la terapia ocupacional puede influir en el funcionamiento cognitivo y social de personas adultas con esquizofrenia. Tras revisar una amplia base de datos, la revisión incluyó 15 estudios con intervenciones muy diversas: desde terapia ocupacional (individual o grupal) hasta programas de estimulación cognitiva, ejercicio aeróbico, entrenamiento en habilidades y planes orientados a la autogestión. Los resultados mostraron mejoras significativas en atención, memoria, funciones ejecutivas y velocidad de procesamiento. En resumen, la evidencia apunta a que la terapia ocupacional es una buena aliada para trabajar los déficits cognitivos en la esquizofrenia. Aun así, aún queda camino por recorrer. Los autores subrayan la necesidad de estudios que incluyan un mayor número de participantes y que analicen la relación coste-beneficio para que esta evidencia pueda integrarse mejor en la práctica clínica. Otros recursos La Federación Salud Mental de Madrid celebró la entrega de la décima edición de los X Premios UMASA. Este certamen se ha convertido en una cita destacada que apuesta por el arte como una vía para visibilizar la salud mental. Estos premios reunieron a cerca de 200 personas entre participantes, familiares, profesionales del ámbito de la salud mental, representantes institucionales y el público general. Este año se presentaron un total de 112 obras: 65 relatos breves, 31 pinturas y 16 fotografías, que fueron valoradas y premiadas en sus respectivas categorías. Las obras ganadoras pueden verse en su página web. Más información sobre el Servicio de Referencia Informe de evidencias de julio 2025 Otros informes de evidencias. Servicio de Referencia del Creap. Formulario de solicitud de consulta. Recursos de apoyo a la investigación.

miércoles, 13 agosto 2025 08:32

Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (IV)
05 - 08 - 2025

Rehabilitación psicosocial: Diálogos entre frente y retaguardia (IV)

REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autores: Alfonso Barrós-Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. Sergio Benabarre Ciria. Psicólogo de Arcadia, Fundación Agustín Serrate. Profesor asociado Universidad de Zaragoza. Introducción A continuación, se transcribe una conversación entre un profesional de la rehabilitación psicosocial y un académico. Lo hemos dado en llamar «Diálogos entre Frente y Retaguardia» en un intento en trasladar y comprender la importancia del «dato» y sus dimensiones en el ámbito de la rehabilitación psicosocial, particularmente en el ámbito de la salud mental comunitaria. Nuestro ánimo es despertar el debate entre quienes tienen inquietudes dentro de este campo de trabajo partiendo de todas las fuentes y experiencias con las que nos hemos cruzado profesionalmente. No nos responsabilizamos de lo que hemos escrito más allá de 48 horas, ya que podemos haber aprendido algo nuevo. Diálogo Frente: La investigación es muy útil, y la sociedad la valora así. La ciencia es tan útil que en cierta ocasión un grupo de investigadores se fueron a estudiar cómo se comunicaban unos pájaros en el Amazonas, y al volver mostraron sus hallazgos, por lo que mucha gente creyó que aquellos pájaros del Amazonas se comunicaban gracias a los investigadores. Creo que es momento de dar la vuelta a la tortilla. La investigación está «inflacionada». Esa inflación viene desde la física, donde una teoría juega con unos márgenes de precisión que no se aplican a las ciencias sociales. En segundo lugar, el modelo biomédico se vende muy bien, desde la genética a la farmacología. Aquí entra la biología y la química y de ahí en adelante hasta llegar a lo psicosocial. Los resultados del modelo biomédico ya entran en conflicto con la intervención clínica, convirtiéndose en un producto, más que en una realidad. Sólo hay que recordar las promesas de la genética de los años 60 y 70, hasta nuestros días. Obviamente la genética ha hecho grandes contribuciones al desarrollo científico, pero el impacto psicosocial todavía depende del cómo lo evaluemos. En la farmacología sólo hay que preguntarse por la contribución de los modelos preclínicos al tratamiento de trastornos mentales graves y explorar un poco la propia literatura científica. El nivel psicosocial ya es una metáfora. Los modelos psicosociales, con pretensiones de ser como las teorías de la física, no se pueden aplicar porque la realidad no se ajusta a ellos cuando parten de la académica. Todos son incompletos. Todos son un intento de explicar la realidad en el que fracasan porque al pasar por el filtro de la investigación están sobre ajustados. Y hay que tener en cuenta que el sobreajuste se puede estimar numéricamente. Este sobreajuste ocurre cuando el modelo comienza a explicar el ruido y las idiosincrasias de la muestra desde la que se desarrolla, a costa de su generalización a otras muestras de intervención. ¿Cómo debería contribuir el profesional de la rehabilitación psicosocial a la investigación? Retaguardia: El profesional de la rehabilitación psicosocial puede contribuir en una investigación útil para la misma transmitiendo sus observaciones. La forma en que se pueden transmitir es traduciéndolas en preguntas, hipótesis, intervenciones, procedimientos, indicadores y su evidencia y experiencia previa en términos asequibles para la investigación. Eso supone que el profesional tiene que conocer los procesos de la ciencia en cierta medida. Ya puedes ser tú un experto en rehabilitación o recuperación en un foro en el que se hable inglés si tú no sabes inglés para hacerte entender. Si quieres participar en el foro, tendrás que aprender el idioma o buscarte un traductor. Curiosamente, el futuro de la intervención psicosocial se decide en foros internacionales que dictan de arriba a abajo las políticas psicosociales. Estas políticas psicosociales se fundamentan en investigación científica, pero se convierten en tecnocracia que pueden ahogar a los profesionales de la rehabilitación. El profesional de la rehabilitación debe aprender a hablar el lenguaje internacional de la investigación, para poder influir de abajo a arriba y de arriba a abajo, de la práctica profesional a las políticas sociales, y de la práctica profesional a la investigación. Esta capacidad es la que permitirá que los y las profesionales de la rehabilitación psicosocial, los usuarios y usuarias, encuentren soluciones a los problemas con los que se encuentran para ofrecer la asistencia solicitada. Frente: Lo que puede decir un profesional que se dedica a la rehabilitación psicosocial es que está cansado de lo hegemónico en este campo y en otros, por cierto. Se nos pide que se mida, se nos pide indicadores, se nos pide objetividad. El problema es que los PIR o Planes Individuales de Rehabilitación (o como los llamó un compañero de la rehabilitación, Planes Imposibles de Realizar), los análisis funcionales donde se obliga a evaluar hasta los ritmos circadianos de los pacientes, las intervenciones (no todas funcionan) ... son una quimera en un mundo tan dinámico como en el que vivimos. ¿Hacia dónde nos podemos dirigir? Ahora mismo, lo que sí podemos objetivar es el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia. Este hartazgo ha ido a más debido a las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental. Estamos hablando de contenciones, tratamientos involuntarios, incapacidades para «proteger» a la persona, ingresos en contra de la voluntad de la persona… Me refiero a que se debe dejar un modelo basado en el fármaco y comenzar a tener en cuenta a las personas o, como a mí me gusta llamarlos, clientes. Hay que invertir realmente en rehabilitación y su investigación, ahora mismo, la mayor parte de la inversión se va en gasto farmacológico, ya sea para investigar o para tratamientos. Creemos que, se debe evaluar los efectos en el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental, de un espacio seguro, los beneficios de un vínculo afectivo que no dañe. La pregunta es, ¿cómo se puede investigar eso con el modelo actual y para que no parezcan intuiciones o impresiones? Retaguardia: Primer problema. Comenzamos por considerar como objetivado lo que no está. Si la queja y la crítica son deporte nacional, «el hartazgo de un colectivo no desdeñable en el ámbito de la rehabilitación y la psiquiatría y terapia» es un claro ejemplo de por qué no avanzamos. En primer lugar, la estimación de «colectivo no desdeñable» no está operacionalizada, se transmite y percibe como una opinión y no como un hecho. Por otro lado, la identificación de las categorías «rehabilitación», «psiquiatría» y «terapia», creo que es parcial y poco precisa. Y seguimos por mal camino. Hacemos una atribución causal entre «lo hegemónico», que es causa de «las constantes vulneraciones de los derechos humanos de las personas aquejadas de un trastorno mental». Además, estas constantes vulneraciones son causa del incremento del hartazgo. Ciertamente, el bienestar psicológico de las personas aquejadas de un trastorno mental parece un objetivo claro de investigación que se identifica en el ámbito de la rehabilitación y recuperación psicosocial. En respuesta a tu pregunta, la forma de evitar que el modelo actual genere investigación, más allá de intuiciones e impresiones, requiere de dos pasos. Uno, y no por ello el primero, la traducción de las observaciones del profesional de la rehabilitación al método científico. Por ejemplo, si quiero ver como una intervención favorece la recuperación, tendré que definir qué es recuperación. Si la recuperación está centrada en la persona para ayudarle a tener una vida satisfactoria, no podré definir la recuperación a partir de objetivos clínicos dictados por los profesionales. En consecuencia, el PIR no vendrá dictado por el clínico, sino por la persona afectada, al contrario de si estuviéramos hablando de rehabilitación. En resumen, los objetivos de la investigación vendrán evidenciados por la colaboración de los usuarios de los dispositivos, y para ello existen muchas metodologías, como las fenomenológicas. El siguiente paso es la traducción de los resultados científicos a la práctica profesional. No me puedo quejar de que los resultados de la investigación no son aplicables a la persona que estoy viendo en mi dispositivo. Sin embargo, leo un libro de divulgación sobre «neurodivergencia» y me pongo a comentar el tema a modo de plegaria en todos los foros profesionales en donde me encuentro. El profesional podrá leer investigación y a partir de ahí tendrá ideas para compartir con sus compañeros con un espíritu crítico. La traducción no puede ser literal en ningún caso, ni de la práctica asistencial a la ciencia, ni viceversa. El lenguaje utiliza palabras, es discreto, en consecuencia, impreciso y limitado. Dos personas no significan la misma experiencia, aunque estén diciendo las mismas palabras. Pensemos en un elefante rosa, ¿tu imaginación evoca un elefante igual que el mío? 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